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Valdeande, tiene el honor de conservar integro el tramo de La Cañada Real de las Merinas, que pasa a lado de sus tierras. Viene lindando con Baños de Valdearados, continua entre los lindes de Caleruega y Valdeande, y continua por Espinosa de Cervera. Se conservan en la chancillería de Valladolid, pleitos de los concejos de Valdeande y de Villajimeno, contra el concejo de La Mesta. La presentacion de arriba es una foto aerea de dicha cañada, al paso por Valdeande, en el linde con Caleruega. Hay tramos que oscilan entre 50 metros de ancho, y otros pueden llegar hasta los 90 metros. Veamos lo que se dice en Internet sobre las cañadas reales: ¿QUE SON LAS CAÑADAS Y VÍAS PECUARIAS? Las cañadas, tambien denominadas galianas, son antiguas rutas que cruzan la Meseta castellana y que permiten el paso de los ganados trashumantes que emigraban entre sus pastos de verano en las montañas del norte y centro de la Península (agostaderos) y sus pastos de invierno (invernaderos o "extremos") en los cálidos valles, dehesas y tierras bajas del sur y oeste del país. En su conjunto forman un anastomosado sistema de caminos de distinta anchura, hasta un máximo de 70-100 metros (90 varas castellanas =75,22 metros) en las cañadas reales, que conducen hacia el sur desde las principales sierras del país. Las rutas más estrechas y de menor rango se llaman cordeles, cuerdas y veredas; también hay que citar ciertos ensanchamientos dónde el ganado solía detenerse al final de cada jornada conocidos como descansaderos . Todas ellas, en conjunto, reciben la denominación de vías pecuarias. Estas vías, como se dijo anteriormente, se clasifican según su anchura de la siguiente forma: CAÑADAS, que miden 90 varas (75 metros); CORDEL, de 45 varas (unos 38 metros); VEREDA, de 25 varas (21 metros) y COLADA, de anchura variable hasta unos 4 metros. Estas medidas se fijaron por la Mesta y se mantienen vigentes por la Ley de 27 de junio de 1974. La red de vías pecuarias se complementaba con: Para dar una idea de su importancia baste decir que integran más de 100.000 kilómetros lineales de caminos públicos (15 veces más extenso que la red de ferrocarril, aproximadamente 450.000 hectáreas de extensión, es decir el 1% del territorio del Estado español. ), ocupando una superficie equivalente a toda la extensión de la provincia de Alicante. Se estima que casi el 40% de estos caminos han desparecido en la actualidad. Por último, señalar, que el ganado originario que las utilizaba eran las legendarias ovejas merinas , criadas por su apreciada lana -La exportación de esta lana salvó en ocasiones a la banca nacional de la quiebra- El comercio del vellón llegó a ser tan floreciente que hubo de prohibirse en 1462 la exportación de más de las dos terceras partes de la lana esquilada cada año. La fama de la lana castellana se debía a esta raza Merina de la que se desconoce la procedencia y la fecha de introducción. Durante el siglo XVI se desplazaban unos 3 millones de cabezas mesteñas y que, dado que cada migración, en el otoño, al final del verano, desde el norte hacia el sur, de tierras altas a las bajas; y en primavera, al final del invierno, de sur a norte de las tierras bajas a las altas, duraban muchos días, a menudo meses, en que los ganados precisaban alimentarse por el camino, las cañadas más que simples caminos eran auténticos pastos alargados , a los que se añadían otras casi medio millón de hectáreas de terrenos paralelos de pastos de dominio público Independientemente del ganado, ya fuesen vacas, caballos, ovejas o cerdos -el ganado autóctono actual está compuesto por ovejas merinas, churras y lachas; vacas retintas o sayaguesas, avileñas y cerdos ibéricos o gallegos entre otras especies oriundas-, y todos los arreos necesarios. En conjunto formaban lo que se denominaba cabaña . Esta solía estar compuesta entre diez y doce mil cabezas, todo a cargo de un mayoral . Cada millar de ovejas, con 25 mansos y 50 carneros, era controlado por un rabadán que tenía con el a dos pastores y uno o dos mancebos. Este rebaño era protegido por unos cinco mastines con carlancas , collares de pinchos en sus cuellos, como defensa contra los lobos. El paso periódico de los rebaños fue definiendo así una densa red de caminos ganaderos o vías pecuarias, que enlazaba todas las comarcas del país. Estas vías pecuarias han perdurado hasta nuestros días como un gran patrimonio público, inalienable, imprescriptible e inembargable, reservado prioritariamente para el tránsito de los ganados. HISTORIA DE LAS CAÑADAS Y LOS GANADOS TRASHUMANTES Según recientes declaraciones de Jesús Garzón, responsable del Proyecto 2001 del Fondo de Patrimonio Natural Europeo en nuestro país, la trashumancia, en nuestra Península, habría comenzado hace unos 15.000 años, a finales de la Era Paleolítica. Al acortarse, cada vez más, los períodos de frío,, los animales se iban desplazando más hacia el norte conquistando territorios y estableciendo rutas migratorias en función del tiempo frío o caluroso. El hombre al se cazador, paso también a emigrar con los animales, haciéndose trashumante. No obstante, el origen conocido de la trashumancia se remonta a tiempos de la reconquista en los que se fueron consolidando los desplazamientos de las cabañas de los cristianos. Durante el reinado de Alfonso VIII se dictaron disposiciones relacionadas con el desplazamiento de ganado. Es a partir de la Edad Media cuando se conforman en España definitivamente los tres grandes sistemas de vías pecuarias o caminos reales de ovejas . Es también en dicha época cuando se constituye el Honrado Concejo de la Mesta o más simplemente la Mesta , como organización poderosísima de propietarios y pastores de ganados de ovejas merinas emigrantes que cuidaba de su crianza y pastos, así como de la venta para el común abastecimiento; el rey castellano Alfonso X, en pleno siglo XII, la confirma en sus privilegios por real cédula. Aquellos privilegios y otros posteriores fueron truncándose progresivamente en impopulares y causa de su supresión a pesar del beneficio que la Mesta supuso en el desarrollo de la ganadería, especialmente de la lanar merina. Dichos privilegios, considerados abusivos por muchos autores les colocaban por encima del resto de ganaderos propietarios de cabezas estantes y de los agricultores con quien tuvieron numerosos conflictos. Así los propietarios de las dehesas donde invernaban estaban obligados a alquilar sus pastos a estos ganados sin poder modificar el precio de los arriendos ni cancelarlos. Un complejo conjunto de funcionarios, alguaciles, etc. vigilaba el cumplimiento de las normas y, en especial, la integridad de las cañadas, la conservación de su amojonamiento y anchura, etc. Sin embargo, esta historia es mucho más remota, milenaria con seguridad, ya que las cañadas reales en realidad seguían trazados anteriores, prerromanos y probablemente neolíticos, de forma, que la Edad Media lo que hizo fue crear tan sólo un aparato administrativo y burocrático. Dichas formas pastoriles neolíticas se prolongarían, sin apenas modificaciones sustanciales durante las épocas clásicas y medievales para ir declinando durante la Edad Moderna y la Contemporánea. La decadencia prosiguió hasta que en el trienio liberal (1820-1823), es abolida la Mesta. En los años siguientes no se restaura pero continuó existiendo. El enfrentamiento era tan grande que en 1924 se conceden armas gratuitas a los pastores para defenderse. En 1829 desaparece de manera formal y definitivamente en 1936. Desde entonces el patrimonio de la Mesta ha sufrido un deterioro propio de la ausencia de ganado y de apropiaciones ilícitas por parte de particulares y de la propia administración a pesar de las grandes dificultades muchos tramos siguen siendo utilizados para su fin original. En la actualidad, las Comunidades mas afectadas, comienzan a legislar conscientes de la necesidad de proteger este inmenso patrimonio. A lo largo de estas rutas antiquísimas se conservan vestigios de las principales culturas ibéricas, dólmenes y verracos, abrevaderos, fuentes y castros, calzadas, puentes, santuarios y ermitas, ventas, pueblos y ciudades. Muchas de las calles principales de nuestras poblaciones son aún vías pecuarias (Madrid, la Cañada Real de la Puerta del Sol), por las que durante siglos han transitado los pastores con sus rebaños. Desde el Siglo XIII hasta prácticamente el Siglo XIX, más de cinco millones de cabezas de ganado, principalmente ovejas merinas, se trasladaban cada primavera y cada otoño por las cañadas entre el norte y el sur de la península ibérica, propiciando así unas relaciones norte-sur de enorme importancia económica, cultural y social. La herencia que nos ha legado es un valiosísimo sistema de caminos públicos que cubren una extensión equivalente al uno por ciento del total del territorio nacional. La trashumancia , es decir: la migración bianual desde las tierras altas y frías del norte a las bajas y cálidas del sur, y vuelta, era la forma más eficaz de mantener una enorme cabaña ganadera de ovejas de lana (merinas) con el único aporte de los recursos naturales propios; los pastos de las cumbres en verano, tras el deshielo y los prados de las dehesas y valles en invierno, tras el reverdecimiento de la otoñada. Si en el invierno se ponen al descubierto, frescos y jugosos, los cepedales de las cumbres, esos momentos los herbazales del llano están secos y agostados. Y a la inversa, en el invierno, cuando se vuelven inaccesibles, los pastos de altura, cubiertos de nieve, los del llano están rebrotando tras las primeras lluvias del otoño. El sistema de emigraciones llamado trashumancia no hacia sino acoplar sus desplazamientos a esta alternancia bioclimática. La cría de ovejas trashumantes llegó a significar para la economía española más que el olivo, la viña, el cobre, y más incluso que los tesoros del Perú. La trashumancia no acababa en el reino castellano sino que implicaba ciudades mercado como Segovia, negociantes genoveses que adquirían la lana por adelantado y que, como los florentinos, contaban con tinas propias para preparar el vellón, los transportistas de las balas de lana, las flotas que partían de Bilbao rumbo Flandes, o las expediciones desde Alicante o Málaga hacia Italia. Todo esto constituía el amplio contexto de la trashumancia castellana. ¿CUALES SON LAS VÍAS PECUARIAS? Principales Cañadas Reales: Hay tres grandes sistemas de vías pecuarias: La Central o Segoviana, la Occidental o Leonesa y la oriental o de la Mancha . La segoviana era también conocida como Andaluza o Soriana. Las dos primeras penetran ampliamente en el territorio de la actual Comunidad de Madrid pues es una de las provincias de mayor densidad de vías pecuarias, debido a su estratégica posición al sur del Sistema Central. Ambas poseen en la misma tramos muy importantes, obligadas como están a trasponer el Sistema Central por sus pasos naturales. La Cañada Leonesa , partía de las tierras altas del mediodía leonés, atravesando Zamora, Salamanca y el Sistema Central por Béjar. En este último punto, se unía con un ramal del sistema segoviano que provenía de Logroño (Cameros), Burgos, Segovia y Ávila (Parameras). Desde estas altas y frías tierras, la cañada descendía a los invernaderos de Extremadura, atravesando Plasencia, Cáceres, Mérida y Badajoz, bifurcándose en varios ramales que escoltaban a los dos grandes ríos meseteños, el Tajo y el Guadiana. Algunas derivaciones, al llegar a la frontera con Portugal, penetraban en aquel país en busca de las dehesas del Alentejo y el Algarve interior. En la Comunidad de Madrid penetra este sistema trasponiendo el sector occidental de la Sierra del Guadarrama, por las dehesas del Escorial y Galapagar, y saliendo por el oeste en el ámbito del Alberche y del Cofío El Sistema Segoviano , además de formar parte importante de la red anterior, partía de las tierras altas de Segovia y la Rioja (Los Cameros), cruzaba los importantes pastos del páramo soriano, trasponía la vertiente Norte del Guadarrama y penetraba en Madrid, extendiéndose a lo largo de su divisoria meridional. Esta arteria, que era, sin duda, la principal, es también la más representada en territorio madrileño. Por ella discurrían millones de animales cada año que invernaban en los llanos y valles de Talavera, Guadalupe. Almadén y el feraz Valle del Guadalquivir, de esta ruta viene el lema de Soria, pura, cabeza de Extremadura . El tercer sistema, la ruta oriental o manchega , no penetra en la Comunidad de Madrid. Enlazaba las tierras altas o frías de Cuenca o Aragón (Las Bardenas) con el Alto Guadalquivir en Cazorla, a través de La Mancha, acabando en las zonas altas, pero cálidas, de Murcia. |
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Plano de la zona norte de España con las cañadas Reales. La nº 4, es la que pasa por Valdeande. |
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Plano general de España, con sus cañadas reales, según el consejo de Mesta. |
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Otro plano de España, con sus 9 cañadas reales. |
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Plano mas detallado de todas las cañadas reales. |
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Trayecto que sigue la cañada nº 4, llamada Segoviana. |
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A la cañada real Segoviana, se la denomina de diferente forma, dependiendo de la zona que atraviesa. |
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Otro plano general con todas las cañadas reales. |
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Plano de Valdeande, año 1900, y en dicho plano se denomina a la cañada real que atraviesa Valdeande, como Cañada Real de Las Merinas. |
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Foto 1, de la cañada de las Merinas a su paso por Valdeande. |
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Foto 2, de la cañada de Las Merinas a su paso por Valdeande. |
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Foto 3, de la cañada de las Merinas a su paso por Valdeande. |
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Vista aerea 1 de la cañada Real, a su paso por Valdeande. Con medida real del ancho de dicha calzada. |
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Vista aerea 2 de la Cañada Real, a su paso por Valdeande. Aqui vemos el ancho que debía tener, y el que se conserva. |
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Vista aerea 3 de la Cañada Real. Tramo que al medir el ancho, nos da 56 metros. |
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Vista aerea 4 de la Cañada Real. Otro tramo aereo, donde se ve un ancho mayor de la Calzada Real.76 metros. |
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Vista aerea 5 de la Cañada Real. Tramo que supera los 80 metros de ancho. |
BREVE SÍNTESIS DE LEGISLACIÓN SOBRE VÍAS PECUARIAS La Mesta y el Antiguo Régimen. La Mesta se vincula al Antiguo Régimen por ser una institución que garantiza los privilegios de los ganaderos frente a los de los agricultores, y porque se mantiene con el apoyo real de la Monarquía castellana, para la cual la Mesta era una fuente de ingresos y un instrumento homogeneizador del régimen agrario castellano frente a las peculiaridades locales, además de ser una vía indirecta para atraerse a los principales ganaderos: nobles e instituciones eclesiásticas. ATRIBUCIONES DEL HONRADO CONCEJO DE LA MESTA. La política liberal respecto a la Mesta y las vías pecuarias hasta el Real Decreto del 3 de marzo de 1877 Se caracteriza por acabar con los privilegios corporativos: -1836: Abolición definitiva de la Mesta. Sustituida por la Asociación General de Ganaderos (A.G.G.), unificándose los intereses de los ganaderos trashumantes con los del resto de ganaderos. -Sucesión de reales decretos caracterizados por la progresiva asunción por parte de la Administración Publica de las tareas de control y vigilancia de la red viaria pastoril. No se trata de una legislación especialmente agresiva. -1836: Alcaldes Municipales. Los alcaldes sustituyen a los alcaldes de la Mesta en las funciones que desempeñaban de acuerdo a los reglamentos vigentes del ramo de ganadería. -Década Moderada: Procuradores Fiscales. De 1843 a 1854 se consolida la A.G.G. En las leyes 5ª y 11ª título XXVII, libro VII de la Novísima Recopilación se afianzan las competencias de la A.G.G. estableciéndose además un Procurador Físcal principal de ganadería y cañadas que coordina a los Procuradores Fiscales que supervisan los puntos en que cruzan las principales cañadas y vigilan la conservación y el libre uso de las mismas y el mantenimiento de los derechos de los ganaderos. -1877: Visitadores de partido. En el R.D. del 3 de marzo de 1877 se plasma el Reglamento para el régimen de la A.G.G. y el capítulo 9 lleva el título de "De los Visitadores de Partido extraordinario de cañadas y trashumación". Sus funciones son defender a la Corporación, arbitrar litigios de deslindes y realizar una relación descriptiva de las vías pecuarias existentes en su distrito. También había Visitadores de trashumación que recorrían las cañadas en las épocas de la trashumancia para proteger la marcha de la cabaña. Real Decreto del 3 de marzo de 1877. Caben destacar los siguientes puntos: Se reglamenta la Asociación General de Ganaderos. Tiene un carácter proteccionista respecto a las vías pecuarias. -Indica la tipología de las vías pecuarias: Cañada, Cordel, Vereda, Colada, ... -Señala el procedimiento para deslindar las vías pecuarias cuando han sido interceptadas o estrechadas. Real Decreto del 30 de agosto de 1917. Se reconoce a la Asociación General de Ganaderos el doble carácter oficial y particular. Real Decreto del 23 de diciembre de 1944. Recoge de nuevo la tipología de las vías pecuarias y abre las puertas a su enajenación y venta. Ley de vías pecuarias de 1974 y Reglamento de aplicación de 1978 Destacamos estos puntos: -La competencia de las vías pecuarias pasa al ICONA. -Se mantiene la posibilidad de enajenación y venta. Ley del 23 de marzo de 1995. La actual ley sobre vías pecuarias tiene un carácter nacional. Las distintas Comunidades Autónomas están desarrollando los Reglamentos que adapten la misma a la realidad de su Comunidad. La Comunidad de Madrid se encuentra inmersa en ese proceso existiendo ya un borrador de Reglamento que nosotros hemos conseguido. En la Ley del 23 - III - 95 tiene especial interés el capítulo III, "Desafecciones y modificaciones del trazado", que en el artículo X continúa abriendo la puerta a la retirada del dominio público de los terrenos de vías pecuarias que no sean adecuados para el tránsito de ganado, competencia ésta que quedará en manos de las Comunidades Autónomas. También en sus aspectos ecológicos ha tenido la trashumancia gran trascendencia, pues permite aprovechar de forma óptima recursos naturales complementarios con un mínimo gasto energético, ya que el ganado se desplaza por sí mismo, paciendo las hierbas de las cañadas. Aunque la trashumancia es una práctica común en muchos pueblos ganaderos de todo el mundo, ha tenido especial importancia en la Península Ibérica debido a nuestro peculiar clima y orografía: una larga sequía desde mayo hasta octubre y dos grandes mesetas centrales, que separan cientos de kilómetros las zonas montañosas del norte -verdes durante el verano pero cubiertas por la nieve en el invierno- de los valles del sur -yermos durante el verano pero muy fértiles y productivos durante la época invernal-. El aprovechamiento ganadero trashumante impidió que muchos terrenos fueran roturados, evitando con ello la erosión de suelos muy frágiles en amplias zonas de la Península. No obstante, la Mesta impedía el desarrollo de la agricultura en una época en la que se demandaban terrenos aptos para el cultivo agrícola, debido al incremento de la población. Esto indujo a los gobernantes a suprimir la Mesta en lugar de reformarla. Fue durante el reinado de Carlos III y concretamente durante la presidencia de Campomanes. Tras la supresión de la Mesta, comienza el cultivo extensivo e intensivo haciendo retroceder a los montes, relegándolos a los lugares más alegados de las poblaciones, a los altos y montuosos parajes serranos, casi improductivos. Robledales, pinares y encinares fueron talados y roturados en beneficio de la agricultura, convertidos en las denominadas "tierras de pan llevar". El posterior fracaso agrícola trajo consigo el abandono de aquellos terrenos, quedando convertidos en páramos desarbolados. El pastoreo del ganado es fundamental para activar la fertilización del terreno, abonándolo con su estiércol e incorporando materia orgánica que favorece la infiltración del agua en profundidad y evita la erosión, limitando el desarrollo excesivo del matorral y contribuyendo al control de los incendios forestales. En los paisajes "en mosaico" modelados por los usos ganaderos extensivos, los pastizales constituyen además eficaces cortafuegos, y contribuyen a la gran riqueza biológica de nuestros ecosistemas. La diversidad de plantas en estos pastos naturales es de las más altas que se conocen en el mundo, con más de 40 especies distintas por cada metro cuadrado de terreno. De ellas depende también una gran abundancia en invertebrados y pequeños vertebrados, como liebres y conejos, de los que se alimentan a su vez especies tan amenazadas como el Lince Ibérico o el Águila Imperial. La trashumancia favorece también la supervivencia de las aves de llanura más sensibles, como Avutarda, Sisón, Ganga, Ortega, Alcaraván, Canastera, etc. que pueden reproducirse así durante la primavera y el verano sin peligro de que sus nidos o pollos sean destruidos por el ganado. Del flujo y reflujo periódico de los rebaños depende en gran medida la supervivencia de otros depredadores y carroñeros amenazados, como Osos y Lobos, Buitres negros, Buitres leonados, Alimoches y Quebrantahuesos. Las rutas trashumantes, por último, constituyen corredores naturales entre el norte y el sur de la Península, que han contribuido al mantenimiento de la extraordinaria biodiversidad ibérica, sirviendo de "pasillos verdes" para la dispersión de numerosas especies y enlazando los diversos ecosistemas entre sí. Este carácter de red ecológica de las cañadas tiene una importancia crucial hoy en día, cuando la fragmentación de los hábitats por nuevas urbanizaciones, carreteras, autopistas, trenes de alta velocidad, embalses y otras infraestructuras constituye una gravísima amenaza para la supervivencia de muchas especies. Pero el abandono progresivo de la trashumancia tradicional desde principios de este siglo, debido al transporte del ganado en ferrocarril y en camión, está provocando ahora la destrucción de las cañadas, la desaparición de las culturas pastoriles y la degradación de muchos ecosistemas. La recuperación de la trashumancia entre el norte y el sur de España, fomentando la conservación de las cañadas y de las razas autóctonas de ganado, generando empleo en el campo y destacando su importancia social, cultural y ecológica, es el objetivo prioritario del Proyecto 2001, que financia para ello a los ganaderos colaboradores. Recapitulando: El hecho de que se quiera recuperar la trashumancia no es un capricho ni una casualidad. Piense...... Antiguamente era la forma más eficaz de mantener una enorme cabaña ganadera de ovejas de lana con el único aporte de los recursos naturales propios. Hoy en día la trashumancia no es ni mucho menos algo arcaico útil para estudiosos del tema, sino que puede ser el mejor método para asegurarnos la riqueza biológica de las razas ovinas autóctonas y para evitar la pérdida de la red de caminos naturales más importante. Para que se entienda mejor....... téngase en cuenta que el ganado trashumante se alimenta de lo que encuentra en el camino: hierbas, estiércol, pastos, rastrojos sin quemar... Vamos, nada remotamente parecido a la alimentación industrial que últimamente traen locas a las vacas. Por eso, los alimentos que producen tienen una calidad ecológica superior, y eso es cada vez más apreciado por los consumidores actuales. Además, la trashumancia reduce la erosión de los suelos y los fertiliza porque los abona con estiércol. RESUMIENDO En los siglos XIII al XIX, los ganados de las zonas frías y montañosas de la península se trasladaban de un lugar a otro de su geografía, en una búsqueda permanente de pastos estivales e invernales, en un desplazamiento denominado "trashumancia". La Mesta.: Era la reunión de los dueños de ganados mayores y menores, que cuidaban de su crianza y pasto, y vendían para el común abastecimiento. La tradición ganadera de España es antiquísima; pero la organización pastoril tuvo su origen en las asambleas locales que se remontan a los siglos V y VI, durante la dominación visigótica, y perduran en toda la Edad Media. Estimada en esa época, la ganadería, como base de la economía nacional, obtuvo grandes privilegios, y se vio aún más favorecida al disponer, tras la Reconquista, de mayores extensiones de tierras yermas. En el siglo XII, las asambleas locales de ganaderos reciben el nombre de mixta o mesta . La mas importante fue la de Soria, promotora de la organización a nivel nacional. Alfonso X reunió a los ganaderos de Castilla en una Asociación que se denominó Honrado Concejo de la Mesta de Pastores (1.273), cuyos privilegios fueron más y más atacados por los agricultores a medida que iba adquiriendo desarrollo. Alcanzando su máximo apogeo en el siglo XVI, del que fue exponente el célebre Ordenamiento del Concejo de la Mesta (1.511) , que favoreció a las cabañas extremeñas, leonesa y manchega. La Mesta, monopolizó el comercio de lana, tan abundante, que gozó de libre exportación y daba salida al producto a través del Consulado de Burgos (creado en 1494) y por los puertos del Cantábrico con destino a Inglaterra y Flandes. Luego, con el descubrimiento de América, adquirió el comercio lanero gran importancia. En 1526, según datos del propio Concejo de la Mesta, se alcanzó la cifra de 3,5 millones de cabezas de ganado. A partir de 1560 se inicia la decadencia. Los agricultores arrecian en sus ataques hasta conseguir la supresión de la Mesta en 1786. En definitiva: El impulso económico y social de este movimiento ganadero fue favorecido por el estado, constituyendo la organización de la Mesta, que legisló sobre los pastos y los caminos, trazando rutas, dormideros, esquiladeros, corrales, etc. A pesar de estar en desuso, los caminos y cordeles mantienen su privilegio de paso franco y pueden recorrerse en la actualidad, rememorando los vestigios de la forma de vida rural e itinerante de otras épocas y percibir su contenido histórico, monumental y paisajístico.
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Al lado podemos observar los lugares por donde pasa la cañada real de las Merinas. Y desde esta web mágica, destacar, que si a algún sitio mágico nos une esta cañada, es al Escorial. Aquí el rey Felipe II,quien mas poder ha tenido en toda la historia de la humanidad, dueño de un territorio donde no se ponía nunca el sol, mandó construir "El Escorial", la octava maravilla de mundo. Intentó imitar el templo de Salomón. Desde el mismo siglo XVI se ha hablado de la relación entre El Escorial (1563-1584) y el Templo de Salomón, aunque normalmente sólo se señalaban los aspectos simbólicos. Pero las similitudes entre las plantas de los dos edificios y las comparaciones entre los dos reyes en momentos clave de la vida de Felipe II (1527-1598) apuntan claramente hacia que el rey intentó recrear el famoso Templo de Jerusalén. . A partir de 1540 Felipe compró multitud de libros sobre el Templo y llegó a financiar uno de los más famosos: la traducción del Josefo al castellano (Amberes, 1555). Los libros sobre educación de los príncipes -de corte erasmista- ensalzan a un Salomón rodeado de consejeros como un modelo para el entonces príncipe. Por ejemplo Felipe de la Torre (Amberes, 1556) subrayó la diferencia con su padre Carlos V, al que comparaba con el guerrero David, y animaba al ya rey a que "como otro segundo Salomón" edificara el "vivo Templo de Dios", que él relacionaba con la correcta educación cristiana de su pueblo. Desde su juventud en los Países Bajos, Felipe fue comparado en prudencia y sabiduría con el rey hebreo, con el que compartía el título de Rey de Jerusalén. El entonces príncipe era llamado «prudente Salomón» o «Salomón Segundo» en su primer viaje a Bruselas (1549). Incluso llamó Salomón a uno de los tres perros que tuvo allí. En su segundo viaje a Flandes para la abdicación de Carlos V (1555) se recordó el hecho de que fuera nombrado rey en vida de su padre, "como en otro tiempo David al hacerse mayor quiso hacer con su hijo" . Las citas resaltaban el componente dinástico de David y Salomón y la sabiduría de este último. Ya coronado, Felipe II apareció personalmente en la «Vidriera del Rey» de Sint Janskerk de Gouda (Dirck Crabeth, 1557) -donde Felipe II y María Tudor subrayan la relación de dos pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento de una forma típicamente contrarreformista: así como Dios estaba realmente presente en el Templo de Salomón dentro del Arca de la Alianza ahora también lo está en nuestras iglesias con la presencia del Cuerpo de Cristo en la Eucaristía- y en «El Rey Salomón recibe a la Reina de Saba» de la Catedral de Gante (Lucas de Heere, 1559), donde es citado personalmente en el marco como "otro Salomón" (de Juan Rafael de la Cuadra). Magia también hubo en su muerte, ya que antes de morir, mando recopilar los cuadros del Bosco, y los colocó en forma de cruz, delante de su cama. Y también nos une la famosa silla de Felipe II, ya que siempre nos han contado que fue mandada construir por Felipe II, sin embargo es casi seguro que fuera un antiguo lugar sagrado, posiblemente dedicado al "Marte" de los vetones. Su forma escalonada y abarquillada lo asemeja a muchos otros altares del mismo tipo en zonas de estirpe céltica, y otros indicios de diversos tipos confluyen en tal identificación. Para poder verlo así es necesario hacerlo a través de los ojos y la mentalidad de los antiguos (de Andrés Magaña). Cuantas cosas nos habrán contado de Valdeande, que... RECORDEMOS QUE EN VALDEANDE, LAS HUELLAS DEL PASADO, SON LA MAYOR RIQUEZA DEL PRESENTE.
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