 |
Formas femeninas, desnudas, doradas, bronceadas, de coloración a la vez
sombría y ardiente. El sol las ha quemado, pero también las ha penetrado.
Está en su interior, radia de ellas, y sus formas tenebrosas ocultan
la intensa calor luminosa. Con esta claridad, el alma, de entrada, parece
transparente [...] pero la luz deslumbra a la vez que ilumina [...]
Muchachas indolentes y turbulentas, amantes y ligeras, testarudas y
cambiantes, alegres de día y entristecidas de noche [...] El sol desvela
todos los secretos, excepto los suyos.
|