Corto Maltés,

o una navegación literaria por el mar salado.

 

Vicenç Riullop

 

Sono l’Oceano Pacifico e

 sono el piú grande di tutti.

Hugo Pratt

 


 

La lectura de la novela Corto Maltés: La Balada del Mar Salado, acompañada con las viñetas que el autor dibujó casi treinta años antes, resulta una experiencia literaria. Hugo Pratt se sumerge de lleno en la literatura de los Mares del Sur y, además de los lugares comunes, mitos y leyendas, nos deja una extensa referencia literaria.

 

Los clásicos de este género, Loti, Melville, Stevenson, London... se recrean en los textos de unos y otros, de la misma forma que los grandes exploradores, Cook, Bougainville, La Pérouse... leían los diarios de sus predecesores. Igualmente, Pratt se recrea en la navegación bibliotecaria.

 

En la introducción Pratt dedica el libro al irlandés Stacpoole, afirmando que fue él quien despertó su interés por los Mares del Sur:

 

No hizo nada muy especial, pero en 1909 logró escribir una buena novela: El Lago Azul […] Fue este escritor, y no Robert Louis Stevenson, ni Conrad o Melville, el primero que me hizo amar los mares del Sur.

 

Sin embargo, tal como señala Umberto Eco, sus personajes leen libros muy distintos demostrando que son mucho más ilustrados que su autor: un ruso lee en francés, un alemán en italiano y un australiano ha leído clásicos griegos. De la misma forma que los exploradores releían los diarios de otros viajes, Rasputín lee a bordo de una canoa nativa Viaje Alrededor del Mundo por la Fragata… de L.A. de Bougainville:

 

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Las exploraciones y los descubrimientos efectuados un siglo antes en los mismos mares, y no en tierras míticas y lejanas, eran un poco los suyos. El entusiasmo de Bougainville por la aventura y el descubrimiento era el mismo que el de Rasputín y en su cabina el capitán se sentía como a bordo del navío del francés – la Boudeuse – haciendo vela hacia los puertos más misteriosos de un mundo desconocido por explorar y conquistar.

 

En cambio Corto recuerda la historia de Pitcairn diciendo que ha leído el Journal de Morrison, el jefe de los amotinados del Bounty:

 

Siempre encontró divertido que de veinticinco marineros finalmente solo se salvara uno, Alexander Smith, que cambió su nombre por John Adams para convertirse en predicador de la isla. Destino extraño –y ridículo, en el fondo– para unos hombres que habían escogido la libertad en esas islas de ensueño y enseguida se dividieron, se masacraron entre ellos, para dejar como único heredero de este Edén un Adán arrepentido.

 

De hecho Morrison se quedó en Tahití y no siguió a los nueve amotinados que, encabezados por Fletcher Christian, se refugiaron en Pitcairn. Tardaron veinte años en encontrarles, y para entonces Morrison ya había sido indultado. Puesto que Corto solo ha leído a Morrison, conoce solo en parte de la historia de Pitcairn:

 

CORTO: ¿Dónde está la tierra de Heragi?

CRANIO: Heragi es una isla maorí. Muy lejana, Corto. ¡Los maoríes del sudeste la llaman ahora Petania!

CORTO: Petania quiere decir Britania… ¡Lo cual significa que hablan de Pitcairn, la isla de los amotinados!

CRANIO: En Heragi, hoy, están los hijos de los amotinados y de las mujeres otahití. Se encuentran aún grandes maoríes que se llaman Fletcher o Christian y que hablan inglés. Es por esto que la llaman Petania.

CORTO: Es la ironía de este linaje convertido en bastardo por amor.

 

En cambio, es extraño que habiendo leído a Morrison no asocie el nombre de Pandora con la historia del Bounty y Pitcairn. El Almirantazgo inglés envió al capitán Edward Edwards con el Pandora para apresar a los amotinados. Solo encontró a los que se quedaron en Tahití, entre ellos Morrison, pero no a los de Pitcairn. Gracias al diario que leyó Corto sabemos que la bodega, donde el capitán Edwards encarceló a los amotinados, tenía el sobrenombre de «la caja de Pandora».

 

El recurso a la mitología clásica era muy común entre los primeros navegantes, predispuestos a hacer descripciones anacreónticas (Riullop, 2004). Caín ha leído a Eurípides y cita el mito de Jasón y los Argonautas:

 

¡Si, Argos! Pero soy yo quien le ha dado este nombre a la vieja goleta encallada. Cranio me explicó un día que Corto Maltés llegó con ella hace algunos años. Viéndolo así, cerca de su viejo barco, he pensado en el Jasón solitario que llora al lado de su nave Argos tirada sobre la orilla. Hay un fragmento muy bonito en la Medea de Eurípides.

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Mientras, Pandora lee distraídamente The Open Boat del americano Stephen Crane, una historia de náufragos:

 

Era una historia bella que le traía muchos recuerdos, pero se quedó largo tiempo en la misma página.

 

Pero la biblioteca más impresionante es la del alemán Slütter en un submarino de la primera guerra mundial. Podemos ver libros de los poetas Rilke, Shelley y Coleridge, y una extensa colección de Melville:

 

Hay un tiempo para los sueños, la imaginación, la poesía, y otro para la acción, la guerra. Los días fríos y lluviosos de Lübeck su gran casa, las lecturas de Rilke o Shelley quedaban lejos: su tiempo pertenecía ahora a su patria. Quizá iba a escribir en estos mares una página importante de su historia.

 

rilke.jpg (21018 bytes)Los títulos que aparecen en los lomos de los libros son sugerentes. El de Rainer Maria Rilke es un escueto Poeme. No puede ser una antología de un autor que todavía no había escrito la mitad de sus poemas. Quizá se refiera al libro Nuevos Poemas. De P.B.Shelley se entrevé Adonais, y un raro To a cloud que recuerda su poema The Cloud. En medio de los libros de Melville aparece un Albatross sin autor que parece estar fuera de lugar. Podría ser un tratado sobre esta ave, o simplemente el capítulo 52 de Moby Dick, pero Pratt nos hace un doble guiño. En la literatura inglesa la palabra «albatross» ha adquirido un significado figurado gracias a La Balada del Viejo Marino de Coleridge. Caín coge un libro de otra estantería para leer un pasaje:coleridge.jpg (18107 bytes)

 

Solo, solo, en verdad completamente solo,

Solo en la ancha inmensidad del mar;

Y Cristo no habría de tener compasión

De mi alma en agonía.

 

Resulta que en la portada se puede leer, en italiano, La Ballata del Vecchio Marinno, libro que Coleridge escribió precisamente en Malta. No es de extrañar que Caín escogiera este libro, ya que otro Coleridge había traducido al inglés la Medea de Eurípides.

 

De Melville, el primer escritor de los Mares del Sur, el alemán Slütter tiene una extensa colección: Typee, Omoo, Mardi, Benito Cereno, aunque solo se trata de uno de los seis relatos incluidos en Los Cuentos de Piazza, y por supuesto, Moby Dick. Sobre esta ballena, Pratt cuenta un curioso paralelismo con Jonás:

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CAÍN: Es la historia de un gran odio entre el capitán Achab y un enorme habitante del mar. El cetáceo más impresionante, el de aspecto más majestuso, y también el mejor cotizado ya que es la única criatura de la que se saca esa sustancia preciosa que es el espermaceti.

TARAO: Sí, me acuerdo de que miss Star nos leía en su libro acerca de pehee-nuee-nuee que devoró a uno...

CAÍN: ...”Entonces el Señor envió un gran pez que tragará a Jonás”. Tu maestra miss Star seguramente te leía la Biblia... Pero yo hablo de... Moby Dick.

 

albatross.jpg (34986 bytes)De todas formas, Melville ya había incluido esta cita bíblica en el capítulo Extractos. En otro de los capítulos de introducción a Moby Dick, que Melville titula erróneamente Etimología, muestra una relación de las traducciones de la palabra ballena, y dice que «pehee-nuee-nuee» es en lengua de Erromango. Sin embargo, Tarao es un maorí de Nueva Zelanda, y no un melanesio de las Nuevas Hébridas. Además, es conocido que Melville no dominaba bien las lenguas del Pacífico, y las escribió de memoria con grafía inglesa. Ya en Typee, nombre del valle Taipi en las islas Marquesas, aparece la palabra «pehee» que traduce por pez. «Nui» es una palabra común en muchas islas, que significa grande. Por tanto, en lengua melvilliana, «pehee-nuee-nuee» significa pez muy grande. El recurso de acudir al lenguaje de Melville muestra erudición, pero debe hacerse con precaución. Pratt podría haber evitado el error de escribir el nombre de una de las canoas legendarias como Tainvi en lugar de Tainui; y el típico saludo «iorana» como «jo-rana», cuando la jota es una letra que no existe en las lenguas polinesias.

 

Con la referencia a Robinson Crusoe, Tarao vuelve a sorprender a Caín:

 

CAÍN: ... y tu, debes ser Viernes.

TARAO: Y seguramente tu no te llamas Robinson.

CAÍN: Ah, hablas mi lengua... ¿Y cómo es que conoces la historia de Robinson Crusoe?

TARAO: Claro. Hay una escuela en mi pueblo y miss Star me ha enseñado muchas cosas.

 

Así como Pratt muestra afición por la literatura inglesa, cuando se refiere a los exploradores tiene predilección por los franceses:

 

¿Cuántos grandes navegantes, exploradores y piratas habían surcado y descrito estos mares? Los nombres de las islas y de los estrechos mostraban el rastro de su paso. Doscientos años antes habían navegado por estos parajes el Roebuck de William Dampier, bucanero convertido en explorador y escritor. Estas aguas habían visto la Boudeuse del conde de Bougainville y, en el estrecho mismo donde se encontraba el submarino, la Recherche, con d’Entrecasteaux.

 

El capitán Cook solo aparece fugazmente como un recuerdo de su padre en forma de velero en una botella, bajo la etiqueta «Endeavour, 1791». En cambio, Bougainville es la lectura preferida de Rasputín, y Slütter demuestra que ha leído la relación del viaje de La Pérouse:

 

Esta isla es Vanikoro. Es aquí mismo, en estas aguas, donde naufragaron la Boussole y el Astrolabe de Jean-François de La Pérouse [...] Fueron masacrados por los indígenas. Destino ingrato para estos hombres que después de tal viaje llegaron hasta aquí para demostrar que en estos lugares vivía el “noble salvaje”, el indígena hospitalario y feliz. ¿No es absurdo? [...] Lo más increíble, Striker, es lo que escribió La Pérouse antes de morir.

 

A continuación cita casi textualmente a La Pérouse:

 

Escribió que estaba más enfadado con los filósofos que exaltaban a los salvajes que con los mismos salvajes.

 

Exactamente escribió «estoy mil veces más en cólera...», pero sin duda Slütter es el más ilustrado de los personajes.

 

Por último, volviendo al albatros de Coleridge, gracias a este autor ha quedado en inglés la expresión «tener un albatros alrededor del cuello» equivalente a «llevar la cruz a cuestas». Si en la primera viñeta Corto aparece sobre el mar crucificado sobre unos maderos, en la última se aleja con su barco y con los albatros volando a su alrededor. Se ha liberado de sus penas, y en su aventura ha dejado la referencia a dieciséis libros.

 


 

Bibliografía citada

 

BOUGAINVILLE, Louis Antoine de. Voyage Autour du Monde, par la Frégate la Boudeuse et la Flûte l’Étoile; en 1766, 1767, 1768 et 1769. 1771. Disponible en línea, Ministère des Affaires étrangères. <http://www.france.diplomatie.fr/culture/biblio/foire_aux_textes/auteurs/bougainv.html> [19 mar. 2004].

 

COLERIDGE, Samuel Taylor. The Rime of the Ancient Mariner. 1798. Disponible en línea University of Virginia Library, 1999. <http://etext.lib.virginia.edu/stc/Coleridge/poems/Rime_Ancient_Mariner.html> [25 feb. 2004].

 

CRANE, Stephen. The Open Boat. A Tale intended to be after the fact being the experience of four men sunk from the steamer Commodore. 1897. Disponible en línea, The Stephen Crane Society, 2004. <http://guweb2.gonzaga.edu/faculty/campbell/crane/open.htm> [25 feb. 2004].

 

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Omoo: A Narrative of Adventures in the South Seas. 1847. Trad. Ana Poljak en Omú: Un Relato de Aventuras en los Mares del Sur. Barcelona: Alba, 1999.

 

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PRATT, Hugo. Una Ballata del Mare Salato. 1967. Trad. Albert Jané en La Balada de la Mar Salada. Barcelona: Norma, 1992.

 

Corto Maltese: Una Ballata del Mare Salato. 1995. Trad. Franchita Gonzalez Batlle en Corto Maltese. [s.l.]: Denoël, DL 1998.

 

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RIULLOP, Vicenç. La Isla Anacreóntica: Las referencias clásicas de los navegantes de la Ilustración [En linea]. Feb. 2004. <http://personal.telefonica.terra.es/web/vr/aus/anacreontica.htm> [21 feb. 2004].

 

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Otros artículos relacionados:<http://dreamers.com/corto/articulos.html>

 

Referencia a citar:

RIULLOP, Vicenç. Corto Maltés: Una navegación literaria por el Mar Salado [En linea]. 15 ene. 2005. <http://personal.telefonica.terra.es/web/vr/aus/corto.htm> . Homepage <Literatura de los Mares del Sur>