Cuba en bici
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Recorrido

Os contamos a continuación el recorrido, los lugares y las aventuras de todo el viaje.
MAPA DEL RECORRIDO

Día 10: Llegada a La Habana    


Llegamos a La Habana a las 2 de la mañana. Descubrimos el calor y la humedad, que nos acompañarán todo el viaje.

Teníamos reserva en Casa Keyla, vino a recibirnos un chico, y nos explica que no tienen sitio, pero nos ha buscado alojamiento en casa de Carlos, un amigo, que vive a la vuelta de la esquina. Tiene una terraza estupenda en la que podremos enredar con las bicis.

Desde el aeropuerto cogemos 2 taxis grandes para llevarnos a nosotros y a las bicis (24 C.U.C.).

 

Mirtha Arias Marrero
Chacón, 61
e/ Cuba y Aguilar.
Habana Vieja.
862 7225

 
     
Dia 11. La Habana – Playa Baracoa | 30 Km    


Desayuno estupendo en la casa de Carlos. Montamos las bicis bañados en sudor y guardamos las cajas en la terraza, para la vuelta. Salimos de la casa sobre las 12 de la mañana, llegamos al Malecón, que está a escasos 300 metros, y seguimos por él a lo largo de unos 5 km, hasta salir de la ciudad.

En poco tiempo aprendemos 3 cosas: primera, la dificultad para encontrar botellas de agua grandes, incluso en La Habana; segunda, a partir de las 12 el sol es abrasador; hay zonas del Malecón que están continuamente mojadas por las olas que saltan el muro, y resbalan mucho... (tened cuidado si veis que el suelo está verde).

Seguimos el camino que marca la guía hasta Playa Baracoa. Preguntamos en varios sitios y finalmente nos quedamos en Casa de Lourdes. Está un poco alejada de la playa, pero es muy bonita, con aire acondicionado, TV, y la señora cocina bien.

Nos bañamos con la puesta de sol y cenamos en el restaurante Rumor de Olas, a orillas del mar. A la vuelta continúa en televisión el discurso de Fidel que empezó por la tarde.

 

Carlos Castro Capote
Ave. 3ªA, nº 14619
e/ 146 y 148
Playa Baracoa
891 5146

Juan Daniel y Olivia
Ave. 3ªA, nº 14433
e/ 144 y 164
Playa Baracoa
70-680-378231

     
Dia 12. Playa Baracoa – Las Terrazas | 60 Km    


Nos levantamos temprano, a las 7. La ropa que dejamos fuera para secar está aún más mojada, a partir de ahora la tenderemos dentro de la habitación si queremos que se seque.

Pasamos por Mariel y descubrimos la fruta en los puestos callejeros. Justo antes de la entrada a la autopista hay una pequeña casa en construcción en la que vive Carmen con su marido, su hija y su nieto. Nos cuenta que tiene parientes en Canarias, y que lo que más le gusta de España son las manzanas y el turrón.
Entramos a la autopista, que es como una carretera muy ancha, sin apenas señalización, lo que nos hace pasar de largo el desvío que indicaba la guía y hacemos por autopista 30 km más, en vez de ir por carreteras secundarias que habrían sido más interesantes.

Paramos a comer en Cayajabos, un pequeño pueblo en el que nos cuesta trabajo encontrar algo para comer, y sin embargo tiene un chiringuito con toda la bebida que quieras. Echamos la siesta bajo el puente de la autopista, porque es imposible seguir hasta que no pase el calor.

Subiendo hacia Las Terrazas nos pilla el primer chaparrón, y nos refugiamos en el porche de una casa de campo. Nos sacan unas sillas para que podamos sentarnos, nos ofrecen café... los cubanos son gente muy hospitalaria.

Termina la lluvia y seguimos subiendo la cuesta. El calor del suelo hace que la lluvia caída se convierta en un fina bruma a ras de tierra. Si antes parecía Parque Jurásico, ahora parece Parque Jurásico 2.

Llegamos a la barrera de entrada al parque de Las Terrazas. Nos explican que el único alojamiento es un hotel, pero nos indican dos casas antes de entrar.
Buscamos la más cercana y allí nos quedamos: Villa Duque. Granjeros y agricultores, todo lo que ofrecen para comer, incluido el café, es cultivado o criado por ellos.
Por la noche nos sorprende el baile de las luciérnagas.

 

Villa Duque
A 1,5 km del complejo turístico "Las Terrazas"



¿Spiderman?
     
Dia 13. Las Terrazas – Soroa | 20 Km    


Visitamos Las Terrazas. Justo a la derecha de la barrera sale una carretera que lleva a un antiguo cafetal español del s. XVI (2 Km). Es una construcción nueva que recrea lo que fue la casa del terrateniente antes de que se quemara. Un lugar bonito para tomar un refresco en el bar.

Después bajamos hacia el lago. Junto a él hay un hotel, varios restaurantes y un chiringuito en la orilla que será nuestro refugio hasta después de la siesta. Baño, cervezas, baño, comida y siesta.

A las 5 seguimos por la carretera hacia Soroa, atravesando la preciosa Sierra del Rosario, Reserva de la Biosfera.

Tras una larga subida llegamos a Soroa. No es un pueblo propiamente dicho, sino una hilera de casas a lo largo de 5 km de carretera, bajando desde las montañas. Primero vemos el campismo, luego el hotel (que está completo), y seguimos por una fuerte bajada buscando una casa en la que dormir. Todas están completas, son las 8 de la tarde y los demás turistas han sido más rápidos. Llegamos a la última (la que nos habían recomendado en Las Terrazas) y también está completa.

Nos quedamos mirando a la señora con nuestra mejor sonrisa esperando a que nos resuelva la papeleta con el comodín de la llamada, pero no. Ya lo ha dicho claro: todo el pueblo está completo. Sólo nos queda la opción del campismo, lo pasamos al entrar al pueblo, donde es posible que haya algo: 5 Km de dura subida y ya de noche.

Iniciamos el vía crucis cuando de repente a Lola se le enciende la bombilla y convence a un señor con un camión para que nos suba. No sabemos su nombre, pero le estaremos eternamente agradecidos.

El camping está lleno. Ya es de noche y no tenemos dónde dormir (en la calle está prohibido). Un señor nos enseña el último comodín: no es la mejor casa de Cuba, porque su dueño la está arreglando, o mejor dicho, la está construyendo, pero nos resolverá la noche. Para cenar: arroz, frijoles, y un pollo que 10 minutos antes corría por el campo, ajeno a lo que le esperaba. Es un señor amabilísimo y un perfecto conocedor de la montaña y las aves. Es el guía perfecto para hacer excursiones a pie desde Soroa.

 


Las Terrazas

Sierra del Rosario

Camioning
     
Dia 14. Soroa – San Diego de los Baños | 58 Km    


Nos proponemos llegar a San Diego a la hora de comer para evitar problemas de alojamiento, así que a las 6’30 estamos saliendo. Una gran parte del recorrido es por autopista, así que promete ser rápido.

Pasamos por un pueblo llamada Entronque de los Palacios, en el que se encuentra una de las fábricas de puros más importantes de la región de Pinar del Río (y la única al norte de Viñales).
Se distingue bien porque es un gran almacén a la orilla de la carretera con las caras del Che, Fidel y Camilo Cienfuegos en la fachada.

Llegamos a San Diego a la 1, y para resarcirnos del día anterior nos vamos directamente al hotel El Mirador: piscina, cervecilla y pizza.
Después de comer nos vamos al balneario, que está cruzando la calle. Nos damos un baño de aguas termales y un señor llamado Jose nos hace un masaje que nos deja nuevos. ¡Te queremos Jose!

 


Circulando por la autopista
     
Dia 15. San Diego de los Baños – Viñales.    


La etapa de hoy se presenta dura: 62 Km, atravesando el Parque Nacional de la Güira, con 22 Km de fuertes subidas y carretera en mal estado. Así que Utilizando técnicas de trapicheo conseguimos una camión que nos deja a 10 km de Viñales, en el cruce de Mina la Constancia.
Aún así, las vistas del parque son preciosas y merece la pena si se tiene la suficiente condición física.

En el desvío a Viñales paramos en un puesto de fruta con muy buena pinta. Le preguntamos al frutero el nombre de algunas de ellas y se pone a prepararnos fruta como un loco: mango, guayaba, aguacate, piña, lima, pomelo, platanitos... Un almuerzo de lo más inesperado.

Sobre la 1 ya estamos en Viñales. Habíamos reservado alojamiento en casa de Eloi, pero como siempre pasa, la casa estaba completa y nos colocan en Casa Nery.
La casa es grande, bien preparada, con porche, y Nery hace los mejores guisos de toda Cuba.
La abuela, Segunda, cumplía en julio 93 años.

El valle de Viñales es precioso, nos quedaremos aquí 3 días.

Recomendable:

  • Visita a la fábrica de tabaco.
  • Noche en la Casa de la Cultura Polo Montañés.
  • Cervezas en cualquiera de los bares de la calle principal, con música en directo.
  • Gorroneo de piscinas:
    Hotel Los Jazmines (preciosisimas vistas del valle),
    Hotel La Ermita (preciosas vistas del valle),
    Hotel Rancho San Vicente (no hay cuestas). Se puede entrar al bar a tomar algo y luego bañarse.
  • Paseo en bici por el valle: seguir el camino hacia “Los Acuáticos” dar la vuelta al mogote de Dos Hermanas, o hacia el lado contrario, rodeando el Mogote del Valle.
  • Una noche unos mulatos nos invitaron a tocar la guitarra con ellos y pasamos un buen rato tocando y cantando (el punto de conexión musical fue Jose Luis Perales).


 

Nery Hernandez Rodriguez
Km 25 Carretera a Pinar del Río, nº 6.
Viñales.
Tlf: 796051









     
Dia 18. Cayo Levisa.    


Dejamos las bicis en Viñales y tomamos un autobús hasta el embarcadero de Palma Rubia, de donde sale el barco hacia Cayo Levisa. Palma Rubia, como Syldavia, no existe en los mapas. Para llegar en bici habrá que ir con tiempo, salir desde La Palma y preguntar mucho.
El billete de autobús se saca en la calle principal de Viñales, en Havanatur, por 20 c.u.c. ida y vuelta y sale todos los días a las 8 de la mañana (sacar el billete el día antes como mínimo). Es una furgoneta de 9 plazas en la que es imposible meter bicis. Si hay gente suficiente utilizan un autobus más grande.

Una vez en Cayo Levisa tenemos el típico recibimiento que se supone que todo turista anhela: música de bienvenida en directo y piña colada.

Solamente hay un hotel formado por 40 cabañas, así que no está masificado y nos pasamos 2 días tirados en la playa.

Se pueden alquilar gafas de bucear y aletas, y hay algunas zonas en las que se ven corales y muchos pececillos (preguntar al señor que alquila los equipos). También hay visitas guiadas para bucear en el arrecife.

Todo lo demás es normal: los precios en general son caros, una botella de agua cuesta 3 c.u.c.

Imprescindible un repelente para mosquitos y un buen protector solar.

Andando hacia la izquierda de la playa durante algo más de un kilómetro se llega a un rincón muy bonito.

 







     
Dia 21. La Habana.    


Tomamos el autobús de regreso a La Habana, donde estaremos los últimos 5 días.
Sacamos el billete también en Havanaturs, por 12 c.u.c. El autobús lleva un maletero especial para bicicletas.

A las 12 ya estamos en La Habana: la ciudad dormida.
Nos alojamos otra vez en la casa de Carlos (Mirtha Arias Marrero).

Lo mejor:

  • La Habana Vieja: Patrimonio de la Humanidad y lo mejor de la ciudad. A su lado, cualquier otra zona, como Vedado, nos resultará poco interesante. Por eso es recomendable el alojamiento en una casa en esta zona.

Para ir o hacer:

  • Museo de la Revolución: para entender mejor la realidad de Cuba.
  • Entrar en los innumerables patios de antiguos palacios y casas señoriales. Lo mejor es meterte hasta dentro y luego preguntar si se puede pasar.
  • Calle Obispo: el eje de la Habana Vieja.
  • Pasear sin rumbo por las calles.
  • Charlar.

Para comer:

  • Los Cañones: Chiringuito frente al Palacio de la Artesanía. Muy barato y al lado del mercadillo.
  • Paladares: estuvimos en el de Doña Eutinia, en el callejón del Chorro, al lado de la catedral: carísimo. La persona que te indica por dónde entrar y te sienta en la mesa, te toma la nota, etc, no es parte del paladar, y su comisión irá incluida en tu cuenta.
  • Restaurante La Roca, en Vedado. C/ 21, entre L y M. Muy bonito, ambiente de años 20, con piano y muy barato.
  • Restaurante Hanoi. Muy acogedor, barato y con música en directo.
  • Algo rápido, cervezas o cafés en la Asociación Canaria, enfrente del edificio Bacardi, al fondo del pasillo.

    (Nota: Los restaurantes frecuentados por los cubanos tienen menús que rondan los 3 pesos. Por encima de ahí estaremos pagando precio de turista).

Para tomar algo:

  • Terraza del Hotel Nacional: Super lujo. El tiempo se detuvo en los años 50 y aún pasea por allí el espíritu de Frank Sinatra.
  • Terraza del hotel Ambos Mundos. Buenas vistas de La Habana.
  • Batidos buenísimos y baratísimos en Torrelavega, a lado de la casa del pintor Guayasamín.
  • Lluvia de Oro. Buen ambiente y buena música en directo.

No ir:

  • Centro Habana. Evitar esta zona, porque es donde se producen el 90% de los robos. Para visitar el Callejón de Hammel se puede llegar y volver desde el Malecón, evitando siempre callejear. Esta zona es temida incluso por los propios cubanos.
 

Mirtha Arias Marrero
Chacón, 61 altos e/ Cuba y Aguiar, Habana Vieja.
Tlf: 862-7225



Museo de la artesanía.











     
 
miguel@mileahe.com
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