Como
nadie ignora, el primer club oficialmente reconocido en España
fue el Real Club Recreativo de Huelva, pero eso no quita que la auténtica
cuna del balompie en el pais sea Riotinto. Allí existen las famosas
minas excavadas desde tiempos inmemoriales por Tartessos, Fenicios y romanos.
En 1873, la explotación, rica en cobre y plata, pertenecía
al Estado español, pero al no resultar rentable fue vendida a la
empresa inglesa The Rio Tinto Company Limited. Ésta
procedió a reorganizar la producción, y para ello envió desde las Islas
Británicas un centenar de jóvenes universitarios, técnicos y especialistas,
a fin de que se encargaran de dirigir a los operarios nativos. Fue entonces
cuando se fraguó la historia del fútbol español. “El
lugar era propicio para el aburrimiento de aquellos jóvenes británicos.
Después de su jornada, en sus ratos libres o los domingos, comenzaron
a practicar entre ellos un deporte que habían aprendido en su país”, se
lee en un libro sobre la historia de Riotinto redactado por José Luis
Domínguez. “Después, comentaban en las tabernas de La Mina -que así llamaban
entonces a Riotinto- los percances ocurridos en el partido. Y mientras
aprendían español, explicaban a los nativos en qué consistía aquel deporte
que llamaban foot-ball”. Fue
tanto el fervor nacido en torno al nuevo deporte que, en agosto de aquel
1873, festividad de San Roque, decidieron jugar su primer partido público.
La aprensión inicial del pueblo se convirtió en pasión. El fútbol empezó
a extenderse en la provincia a partir de la construcción del Ferrocarril
Riotinto-Huelva. Fue la capital de la provincia, donde la colonia británica
era más amplia (en los muelles de su puerto se embarcaba el mineral para
al exportación) el lugar idóneo para que el fútbol acabara consolidándose.
Los ’mineros’ de Riotinto organizaron desplazamientos para enfrentarse
desenfadadamente con los ‘marineros’ que llegaban al puerto con suministros.
Y de su rivalidad nació la competición. El
Riotinto Foot-Ball Club pudo haber sido el pionero del fútbol español.
Tenía instalaciones en La Mina y disponía de todo lo necesario para formalizar
su condición de club. Pero nunca lo hizo, porque a sus fundadores jamás
se les pasó por la cabeza dar de alta a un equipo tan suyo que hasta vestía
el uniforme de la selección inglesa: pantalón negro y camiseta blanca.
Por eso, el acta de fundación del Recreativo, el 23 de diciembre de 1889,
sirvió más tarde para que la Federación Española (nacida el 30 de julio
de 1913) , le otorgase oficialmente la condición de decano del fútbol español.
|