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Articulo publicado en "Cuadernos del Salegar, Numeros 33-34 ". Editado por Roberto Calvo Perez y Juan Calvo Perez. QUINTANA DEL PIDIO. 4.2. Los monasterios olvidados en Valdeande La carretera que desde Caleruega conduce a Valdeande se aparta de las aguas del Gromejón y sube bruscamente al páramo. Desde allí, desde El Alto de Laisa, lo primero que se vislumbra es la silueta de una torre que poco a poco va arrastrando consigo la totalidad del caserío. Lugar de sabor antiquísimo como lo demuestra la existencia de tumbas antropomórficas situadas en el término de Ciella (donde se ubicará el monasterio de Santa Marína de Cela) y el yacimiento romano, excavado en 1989, que se extiende a lo largo de más de seis hectáreas. El hecho de poder documentar la existencia de tres monasterios en plena Edad Media nos ofrece motivos para hablar de las plegarias monásticas en este pueblo. Llamado todavía hoy entre los vecinos el «Priorato», los documentos nos remiten al monasterio de Santa Marina de Cela . Éste fue agregado el año 1037 a la abadía de Arlanza. Estaba emplazado en la margen derecha del Esgueva, donde Serrano anota la existencia de enterramientos sin más apreciaciones y, posteriormente, se ha constatado la existencia cierta de tumbas antropomórficas. Gonzalo Martínez Díez lo define como despoblado de Valdeande: citado por primera vez en1034 y en1042 como «Cellam Chesoni» con el significado de celda o habitación de Kesón , nombre propio de persona. Estaría lindando con las aguas del río junto a la divisoria municipal con Santa María Mercadillo. Durante esta época medieval, la comarca estaba escasamente poblada, alejada de los grandes centros urbanos, de la vida comercial, todavía anclada por las limitaciones impuestas por el carácter fronterizo y distante de las principales vías de comunicación que surcaban las tierras burgalesas más al norte. Con todo, es posible imaginar la reutilización de antiguos caminos romanos de “petras de calçata”, según la formula recogida en el mencionado documento de anexión; en él Fernando I deslinda y agrega a la abadía de San Pedro de Arlanza este monasterio. La calzada romana comunicaba Clunia con Tordomar, dirección a Cantabria. El despoblado de Valdeande denominado Santa María de Villalonga (o Villas Luengas), situado en torno a la actual ermita de Nuestra Señora del Juncal, contó con una iglesia bajo la advocación de Santa María de Villas Luengas según se desprende del documento fechado un 24 de julio de 1158 según el cual don Pedro, abad de Silos, distribuye las rentas del monasterio entre los diversos oficios claustrales por mandato del arzobispo de Toledo, a fin de evitar discordias en la comunidad. Al encargado de la enfermería se le atribuye “Villam Longam, cum duobus iugis bouum, ac omnem redditum ecclesie Sanct ( roto )”. Según expone Juan José García, “la presión que la comunidad venía ejerciendo sobre el abad para que se otorgara carta de naturaleza legal a las consignaciones que anualmente se hacían para las funciones de intendencia cristalizó a mediados de la centuria por imposición del primado de Toledo. A resueltas de ello, la mesa conventual, atendida hasta entonces por un cillero y un mayordomo, se enriqueció con cinco nuevos oficios estables (limosnería, enfermería, refertorio, camarería y sacristía) y con un tipo extraordinario, encargado de sacar adelante las obras que estaban en marcha”. También hubo otro monasterio, el de San Estéfano , agregado a San Pedro de Arlanza. Se trata del despoblado de Villajimeno, situado a la izquierda y lindando con el camino que lleva de Valdeande a Baños de Valdearados, en la ribera derecha del Gromejón, a unos 200 metros de las aguas. El nombre del pueblo se ha conservado en el llamado Prado de Valdejimeno, pero las ruinas se han hallado colindantes con el prado y consistieron en piedra labrada, cimentaciones y tejas. El 10 de mayo de 1062 aparece citado como Villa de Scemo , y el 10 de mayo de1071 como el “monasterium Sancti Stephani in villa Exemeno” , con el significado de «Villa de Jimeno». Este prado, antaño lugar de recogimiento y plegaria, no hace tantos años fue fuente de disputa entre las mojoneras municipales. Si el río Gromejón hasta ahora bajaba corto de caudal aquí encontrará manantiales que le den aliento para el camino que le espera. |
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