Valdeande

Entre dos mundos.

Autores:

Dr. Félix Palomero Aragón
Dra. Magdalena Ilardia Gálligo

 

 
 

Emprendemos el camino animados por la tupida vegetación de encinas y sabinas que, cual pequeño mar de verde intenso, viste las laderas meridionales de la pequeña sierra en la que se significa la peña Cervera que se levanta como torre vigía. Animados por el espectáculo que nos brinda la naturaleza, en medio de amplios campos cerealistas, caminamos a la sombra de una pequeña serrezuela de perfiles nítidos, carente de vegetación que nos conduce hasta la cercana villa de Valdeande. La población se expande lamiendo suavemente la ladera como recostada a resguardo del cierzo buscando una ubicación que la oculte de miradas impertinentes. Vive anclada en su pasado pero abriendo sus puertas al futuro.

+ Algunos apuntes históricos.

Los recuerdos históricos de la villa de Valdeande se hunden en el mundo celtíbero pero son más abundantes y significadas las referencias de época romana. La proximidad a la gran ciudad de Clunia Sulpicia, la importancia de sus amplias llanuras y la cercanía a los ríos Esgueva y Gromejón hacen que por su entorno atravesaran varias calzadas. De las mismas son testigos algunos tramos de la que desde Clunia seguía hacia el valle del Arlanza buscando Palencia y Sasamón. Ese pasado lo avalan varios asentamientos humanos existentes en el valle abierto por el Esgueva donde se localizan restos de mosaicos romanos, se ubicaba el monasterio de Santa María de Cela y donde encontramos asimismo una necrópolis altomedieval.
El actual asentamiento humano parece traer su origen del proceso de ocupación y organización del territorio castellano iniciado a partir de principios del siglo X. Según las referencias históricas nuestra villa, al igual que la mayor parte de las del entorno, se ubica dentro del amplio alfoz de Clunia y se ve protegida y defendida por una fortaleza que forma parte de otras tantas que hacían de baluarte contra las "razzias" islámicas. Desde el momento en que la frontera militar se tralada hasta el Sistema Central, principios del siglo XI, se inicia una nueva etapa. El año 1037 la documentación recoge la existencia del monasterio de Santa María de Cela vinculado a San Pedro de Arlanza el cual se ubica "per semita de Santa Maria ad Valle de Hamet". Esta expresión nos está indicando que esta tierra fue ocupada, organizada y puesta en explotación por "Hamet", nombre que hace alusión a un mozárabe. El importante documento que pone fin a las disputas entre los obispos de Burgos y Osma por el límite de sus diócesis adscribe a "Valdefande" al segundo, momento en el que el núcleo más importante de población ya se ubica en lugar actual mientras los otros quedan bajo la dependencia de Arlanza o Santo Domingo de Silos.
El año 1147 sabemos de las diferencias y disputas legales entre los monjes de Arlanza y el obispo de Osma por el cobro de diezmos, pleito que se prolongará a lo largo de la centuria teniendo una complicada solución. La villa de Valdeande, a pesar de la presencia de importantes señores en el entorno, fue una behetría como nos lo confirma en el siglo XIV el Becerro de las Behetrías, siendo sus diviseros Ramiro Flores, Don Nuño, Don Pedro hijo de Don Diego y Don Pedro Nuñez. Estos señores lo son también de las villas y poblaciones del entorno. A estas alturas se incluye dentro de la merindad de Santo Domingo de Silos como la mayor parte de las villas del antiguo alfoz de Clunia. La modernidad supone un cambio notable con la modificación profunda del casco urbano y el remozamiento de la vieja iglesia medieval, signos inequívocos de una importante mejoría económica.

+ Las manifestaciones artísticas.

a) La arquitectura popular.
Uno de los hechos más sobresalientes es el conjunto urbano que presenta un plano habitual entre los del entorno tanto por su tamaño como por las trazas en las que se aprecia la pervivencia del modelo medieval. El mismo ha visto profundamente modificado el tipo de construcción pero no tanto el plano. Salvadas las modificaciones y edificaciones recientes, realizadas con poco respeto a los usos tradicionales, un detenido paseo nos pondrá en contacto con unas formas constructivas, planta de los edificios y materiales, que nos llevan a ubicar la tipología constructiva dentro de la subcomarca de Gumiel. Vemos las habituales construcciones en las que se señala el primer piso de mampostería y el segundo ya con el habitual entramado. A partir de finales del siglo pasado se inicia una modificación levantándose un importante número de casas de piedra utilizando modelos que veremos en la zona de los Arauzos.

b) El templo parroquial.
Como venimos viendo en la mayor parte de las poblaciones del recorrido el edificio que ha recibido un mejor tratamiento formal y presenta unas pautas constructivas que se ajustan mejor a los cánones de los estilos artísticos es la iglesia parroquial de San Pedro, advocación moderna. La misma no aparece documentada en época medieval pero los restos existentes demuestran su presencia al menos desde el siglo XI. En la actualidad es una construcción de una sola nave, planta de salón, muros de mampostería, cubierta de bóvedas de ladrillo con yeserías barrocas. Se observa que los muros han sido recrecidos a partir de una determinada altura respetando una construcción más antigua, seguramente románica, por la altura de las ventanas abiertas en el muro meridional. Una prueba más de lo que decimos es la galería porticada que recorre todo el lienzo meridional. Aunque ha sido elevada y tapiada, aún es fácilmente reconstruible su imagen primitiva; constaba de seis arcadas y se adosaba al muro del templo como se puede comprobar en su lado occidental. Otro hecho reseñable es la existencia de una espadaña, adosada el muro este de la galería, que parece responder igualmente a los usos y trazas románicas. Se completaba la fábrica antigua con una monumental torre colocada en el muro norte, tramo inmediato al ábside. Es una obra de planta cuadrada, alzado trapezoidal, muros de mampostería con cadenas de sillares en los ángulos y se remata en dos cuerpos de vanos ajimezados, con su interior hueco. Es una tipología de torre que responde a los usos constructivos habituales en el mundo de la Sierra, haciéndose presente en la mayor parte de los templos románicos y anteriores que aún quedan.
Se remata la construcción en de planta cuadrangular, con muros de piedra sillería y cubierta abovedada de trazas góticas. Es una obra que se levanta sobre el primitivo ábside románico, realizada ya dentro de los usos constructivos del tardogótico pero que parece se concluye a principios del siglo XVI. Al muro norte se adosa el baptisterio cuya fábrica es de piedra sillería, aparejo isódomo, se cubre con bóveda de medio cañón y en el exterior observamos la reutilización de canecillos románicos los cuales pudieron estar ubicados en el ábside anterior. Nos parece que es una obra que se levanta inicialmente no para capilla bautismal sino para sacristía. Esta estancia se adosa en la actualidad al muro meridional del ábside. Su fábrica es de piedra sillería, se cubre con bóveda de medio cañón, se divide en dos tramos mediante los correspondientes arcos fajones apeados sobre pilastras. Presenta trazas barrocas con un lenguaje formal que parece obra de principios del siglo XVIII.

c) El arte mueble.
El hito más importante en este campo es el retablo que ocupa todo el lienzo del muro este del ábside, para cuyo espacio ha sido concebido y realizado. Se trata de una estructura de madera policromada que consta de pequeño banco, tres cuerpos, cinco calles y remate. Sencillos entablamentos ornamentados con motivos vegetales separan cada uno de los cuerpos y columnas con los habituales "candelieri" y grutescos van definiendo cada uno de los espacios. Doce pinturas sobre tabla, de concepción técnica e iconográfica renacentista, desarrollan algunos aspectos de la vida de San Pedro (según la visión del siglo XVI) entre los que significamos: Resurrección, prisión de San Pedro, crucifixión boca abajo de San Pedro y otras escenas de la vida de Cristo y de algunos santos. Destaca la escultura de madera policromada de San Pedro en la cátedra y la pintura del calvario que sirve de remate, al igual que las cuidadas bichas y medallones. Es igualmente interesante el sagrario de trazas clásicas, con pinturas en el cuerpo inferior que presenta unas trazas más clasicistas que el resto del retablo y parece obra de otro maestro. El conjunto del retablo es una obra que presenta formas platerescas propias de las primeras décadas del siglo XVI, pero la pintura nos brinda una concepción ya más tardía al igual que el sagrario. La escultura de San Pedro y las formas de la hornacina que lo enmarcan nos hacen pensar en una obra del gótico tardío, tal vez procedente de un retablo anterior.
En dos retablitos de madera policromada, de trazas y formas barrocas (fines del s. XVII) encontramos dos esculturas de la Virgen con el Niño, tipo Andra Mari, cuyas características nos las ubican dentro del estilo gótico, aunque alguna de ellas hable un lenguaje y utilice formas más bien románicas. Se las conoce por la advocación de "Virgen del Juncal" y "Virgen del Moral" porque proceden de antiguas ermitas. Tal vez una de las obras más señaladas sea la escultura de madera policromada de Cristo crucificado, en la actualidad ubicada en una arcada abierta en el muro norte del primer tramo del templo. Se trata de un crucificado que cuelga de una cruz de nudos, se coloca sobre tres clavos y expresa su pasión y dolor con una actitud serena por lo que nos parece una obra de finales del siglo XIII.
Se completa nuestra visita en el baptisterio para admirar y degustar las formas, la monumentalidad y la calidad de la pila bautismal. Es una amplia copa de una sola pieza cuyo interior es liso y su exterior se recorre por doce arcadas ciegas cuatro de las cuales reproducen una temática relativa al bautismo. Descansa en un pequeño pie y en unas gradas que sucesivas obras han ocultado. Es una obra de finales del siglo XII y una de las más monumentales de la provincia de Burgos.

 

Nota 1: sabiamos de la existencia de este articulo, que se publicó en el Diario de Burgos, en el año 2000, pero nos resultaba dificil conseguirlo, así que nos pusimos en contacto con los autores, les explicamos el problema, y ellos mismos nos lo mandaron. Así que desde Valdeande Magico, solo queda dar las gracias al Doctor Felix Palomero y a la Doctora Magdalena Ilardia, ya no solo por haber escrito el articulo, sino también por mandarnoslo. Lo dicho, muchiiiiiisimas gracias.

Nota 2: respecto a las fotos, la del cursor, es de un escudo que se encuentra en una fachada de Valdeande, y la del fondo es de uno de los actuales palomares, que se encuentran ubicados donde antiguamente estaba el castillo.

 

 

 

 

 

 

 

 
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