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El que así escribe es Xavier Musquera. Como se ven en las fotos, en Valdeande hay muchas marcas de canteros. Veamos lo que dicen algunos autores. Es Necesario trasladarse a la Edad Media e intentar comprender la mentalidad de la época. Para el hombre medieval, el universo y todo cuanto contenía no eran otra cosa que la emanación de la divinidad; el mundo histórico, al igual que el natural, dependían exclusivamente de Dios. El se reflejaba en el universo y el hombre, a través de su conocimiento, podía acercarse a Él.
Aquellos que participan en su realización lo hacen conscientes de la existencia de una doble lectura: la primera va dirigida al pueblo llano, la segunda a los iniciados. Con la primera, el clero asegura su poder temporal y espiritual, que se consagra únicamente en las enseñanzas religiosas. La segunda, secreta, permite a los hermetistas leer en la piedra esculpida los arcanos de la gran obra alquímica.
Maestros constructores. Historia, mito y leyenda. El mito fundacional de los maestros constructores se retrotrae a la época del rey Salomón, pero el seguimiento hístorico resulta indeterminado y confuso. Cuando empieza a recuperarse el hilo conductor en la existencia de estos gremios artesanales nos encontramos en pleno siglo XI y especialmente en el siglo XII. Es en este período cuando se produce un renacimiento medieval. Las fraternidades constructoras, la realeza y la Iglesia emprenden programas arquitectónicos. Lamentablemente, pronto surgen desavenencias entre las autoridades y los gremios artesanales, que coinciden con la creciente degradación que se observa en el seno de la Iglesia y la aparición de una nobleza cada vez más pujante. Así es como dichos gremios buscarán un acercamiento a las órdenes religioso-militares y será precisamente la Orden del Temple la que dará cobijo a estos artesanos, a los que protegerá de los abusos de la nobleza y de la Iglesia.
Tras la disolución de los templarios en el siglo XIV, estos constructores pasaron a la clandestinidad y se tiene la sospecha de que algunos de ellos se integraron en la francmasonería, origen de la masonería moderna.
A principios del siglo XII, los canteros y albañiles no habían dejado de ser obreros, pero en cambio habían conquistado libertades y empezaban a organizarse. Consiguieron el derecho a tener su logia, es decir, un lugar a cubierto en el que trabajar y guarecerse de las inclemencias del tiempo y en el que poder celebrar sus asambleas en privado.
Pronto empezaron a experimentar un sentido de dignidad, incluso de orgullo, al reconocer la importancia de su oficio. Terminaron por formar una auténtica hermandad y con ella se organizaron. A mediados del siglo XII, la logia de los constructores se convirtió en escuela con biblioteca y archivo para la conservación de planos, ya que hasta aquel momento eran inexistentes. El Gótico, con su extraordinaria complejidad, vino a complicar su trabajo y fue necesaria su confección.
Cuando un cantero itinerante les visitaba, describía los edificios en los que había trabajado, así como aquellos que había observado en su camino. les enseñaba bocetos y dibujos y les contaba sus técnicas constructivas. Las logias se ocupaban de hacer copias y de distribuirlas entre ellas. Cuando llegaba un viajero, daba tres golpes en la puerta principal, la abría y gritaba: "¿Trabajan aquí constructores?". Después la cerraba y aguardaba. Los que estaban dentro se quitaban el mandil, se ponían el jubón, se calaban el gorro y se aprestaban a recibir al huested en el comedor o en el salón. Con el fin de reconocerse entre ellos y evitar que nadie pudiera hacerse con sus conocimientos crearon complicados ritos y convirtieron su oficio en secreto.
Para ingresar en los gremios medievales se precisaban determinados requisitos y largos períodos de formación, tanto profesional como intelectual. Se pasaba del grado de "aprendiz" hasta ascender al de "oficial". Tras duro trabajo y perfeccionamiento, y después de demostrar sus cualidades y aptitudes ante las más altas jerarquías de la logia, se recibía el tan anhelado título de maestro y se era considerado en aquél momento como un "compañero". Comenzaba entonces un largo peregrinaje que podía durar largos años, incluso toda una vida, en pos de nuevos conocimientos que se adquirían con las obras de otros compañeros constructores.
Ser compañero era toda una filosofía y un comportamiento de vida. Lo importante era la obra a realizar para la posterioridad y no la fama o el protagonismo. Por esta razón, la mayoría vivieron en el más completo y absoluto anonimato y se desconoce en la mayoría de casos quiénes eran.
Marcas de cantero. Los signos lapidarios que aparecen en los sillares de los edificios están íntimamente ligados a las logias de los canteros medievales. Los especialistas todavía no se han puesto de acuerdo sobre cuál podía ser su finalidad. Para algunos eran simplemente marcas que responsabilizaran a los artesanos en el cumplimiento de su trabajo y en el cobro de su salario, en cambio para otros serían signos relacionados con la astrología, la alquimia o la magia, o incluso pertenecientes a viejos alfabetos masónicos que pueden observarse en antiguos edificios egipcios, romanos y griegos. Sea como fuere, estas marcas de cantero siguen ofreciendo motivos mas que suficientes para continuar investigando.
Allí donde se encuentren estos signos se puede afirmar que no han sido simples obreros los que han construido esa ermita, aquella iglesia o catedral. Han sido, sin temor a equivocarnos, los "compañeros". Por las especiales caracteristicas de su actividad, sus desplazamientos eran abundantes, debiendo trabajar en distintos lugares. Por eso, desde muy temprano, se les concedió libertad de movimientos en un mundo donde la fijación a la tierra era obligada. Así el papa Bonifacio IV, ya en el año 614, otorgó a los canteros ciertos privilegios que "les liberaban de todos los estatutos locales, edictos reales o cualquier otra obligación impuesta a los habitantes de los países donde fueran a vivir.
En Inglaterra, Bernard E. Jones dio a conocer estas marcas, que tuvieron una enorme influencia sobre el rito masónico de "La Marca". El Statut Shaw, promulgado en 1598, obliga al masón escocés a tener una marca personal. Una lamina de dichas marcas, es la que se encuentra en el fondo de la presentación, y ahí podemos ver el gran parecido que hay entre algunas marcas de la lámina inglesa, con las fotografías sacadas en Valdeande.
La masonería se caracterizaba por no ser obreros sedentarios, sino de obreros itinerantes que, en cada región, estudian nuevas técnicas y al mismo tiempo transmiten los conocimientos previamente adquiridos. Tienen un sentimiento de fraternidad más acendrado que el de los ciudadanos; obligados a vivir a pie de obra, en lugares alejados de su tierra, se unen más intimamente y crean un grupo que tiene sus propias leyes, hábitos y costumbres.
Se transmiten los secretos de la profesión, principalmente los referentes a la talla correcta de la piedra respetando su polaridad; pero además,a compartir la misma pasión. La masonería se convierte en una gran familia. Entre ellos se llaman "compañeros", "paisanos", "camaradas".
La Iglesia les reprocha su lenguaje particular, su solidaridad y su juramento, y les condena. En 1645, se denuncian las practicas impias, sacrilegios y superticiones de los gremios de guarnicioneros, zapateros... Estas asociaciones deshonran gravemente a Dios, profanan los misterios de la religión, arruinan a los maestros..."... hacen jurar sobre los Evangelios a aquellos que aceptan no revelar ni a sus padres, ni a su mujer, ni a sus hijos, ni al confesor, lo que harán o verán hacer...Eligen para ser iniciados a un padrino, o una madrina, que les da un nuevo nombre bautizándoles con burlas, y realizan otras malditas ceremonias de recepción propias de su oficio y según sus diabólicas tradiciones."
Se condena asimismo el secreto iniciático, ya que los jueces no pudieron conocer mas que las formas externas, los rituales basados en simbolos y fórmulas utilizados también por la Iglesia católica romana. Las expresiones y fórmulas de reconocimiento, así como el cambio de nombre, pertenecen a la misma categoría que la forma dinámica de las herramientas, cuyo aspecto apenas ha variado en el transcurso de los siglos. El conocimiento material se acompaña de un conocimiento espiritual y el gesto se acompaña de una especulación mental, dos cualidades que no pueden comentarse y que solo pueden transmitirse a aquel que ya ha entrado en la vía de conocimiento -el mensaje mudo ilumina al ser capaz de comprenderlo-, el secreto se une al concepto de lo sagrado, que solo se puede transmitir dentro de la tradición.
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Gliptografía es una nueva ciencia que estudia los dibujos y grabados sobre piedra. "Su principal área de estudio es, sin duda, el análisis de las marcas de cantero, quizá por ser las más abundantes y estar mas directamente relacionadas con la arquitectura medieval y ligadas a la actividad de las logias de canteros. Estatuto de los canteros (pincha aquí para ver los estatutos de los canteros de Bolonia de 1248).
Informacion enviada por Don Canuto Merino, sobre canteros en Valdeande: Índice de los documentos procedentes de los monasterios suprimidos que se conservan en el archivo de la Real Academia de Historia. Sección 1ª. Castilla y León. Tomo I. Monasterio de Nuestra Señora de La Vid y San Millán de Cogolla. Madrid 1861 p. 196 Debemos de dar las gracias a Don Canuto Merino, por la información enviada. Tambien recordar que todas estas fotos de marcas de cantero, están sacadas de Valdeande. |
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