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Te apagaste una noche como se apaga un sueño.
Fue cayendo tu frente
en cúpulas de arcángeles
disuadiendo jinetes de eucaliptos perdidos.
Se detuvo tu boca bajo un fuego
de planetas de plomo, y tu acento
no volvió a ser oído,
no volaron tus cuerdas.
El requiebro del magma de esta tierra funesta,
inabarcable hoy por el amor humano
aceleraba incluso un movimiento armónico
cuando supo los hechos que nunca nadie supo.

Y en la potencia quedas de físico y de hombre,
y en el acto quedaste de suicida y poeta
que pintaba los pozos de humillación y hambre.
Es tarde y hace frío, las luces de la calle
aúllan como en los días en que no hubo una puerta
dando violentos golpes en mi pelo mojado.
Es tarde,
y hace triste;
hay un mar de momentos
acontecidos fuera del exterior del aire.
Francisco Serradilla
Poetas
de España II
Diseño
y gráficos de Trenzas
Julio,
2002
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