Nosotros no dormimos. Hay un gesto 

de araña en cada sombra amenazante 

y el silencio se llena de presagios. 


No dormimos. Quemamos 

las horas como extraños cigarrillos. 

Sabemos que ahí afuera la vida es deseable, 

las chicas huelen bien, 

y nada de eso es nuestro. 


No podemos dormir, no hemos dormido nunca. 

A veces alguien mira, de perfil, preguntándose 

con dolor qué esperamos 

desde hace tanto tiempo. Las arañas, 

las arañas. No hemos dormido nunca. 

Y pasamos los días con los ojos abiertos 

como esos tragaluces que miran desde un sótano. 

Ya nos duelen los párpados 

y alguien dice palabras, 

el mundo está bien hecho, simplemente 

nuestra vida es así. 


Ojalá nos muriésemos como quien no ha vivido, 

que un soplo nos borrase la arena de los labios, 

sin huellas y sin humo, apagando la luz. 



Ah, si por fin durmiéramos, no puedo imaginarlo. 

Tus labios cantarían una canción de cuna. 

Más también las arañas... Hay un gesto 

de mosca en cada sombra. Oh, Señor de las Moscas, 

la vida es un infierno. 


Nosotros no dormimos, igual que las arañas, 

cristales y arenilla bajo la nuca insomne. 

Ellas tejen sus redes. 

Por si las moscas. 

José Luis Piquero



Poetas de España III

 

 

Diseño y gráficos de Trenzas

Marzo, 2004

 

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