Imagen de Mersad Berber



 Habíamos estudiado un silbido 
para el más allá, una señal de reconocimiento. 
Lo ensayo con la esperanza 
de que todos estemos muertos sin saberlo. 


Bajé, dándote el brazo, por lo menos un millón de escaleras, 
y ahora que no estás hay un vacío en cada escalón. 

    

Así y todo fue breve nuestro largo viaje. 
El mío dura todavía. Ya no necesito 
hacer combinaciones, reservas, 
someterme a las trampas, a las humillaciones de quien cree 
que la realidad es eso que se ve. 


Bajé millones de escaleras dándote el brazo 
no porque creyese que cuatro ojos pueden ver más. 
Contigo las bajé porque sabía que de las nuestras 
las únicas pupilas reales, pese a que estaban tan obnubiladas, 
eran las tuyas.

Eugenio Montale

    

Poetas de Europa

    

 

Diseño y gráficos de Trenzas

Junio, 2003

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