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El Don de
la Inocencia

Camina
con su coro de celajes morados pisando,
sin
saberlo, un precipicio.
Suena
por dentro su collar de risas. Va asomada
a
los ojos, al oído, a la piel, al candor
abierto
de
la infancia.
Le
acribillan
palabras
frustradas, miserables. Le asaetean
trampas
y peligros;
Le
muerden los talones las insidias; pero ella
camina
alucinada,
Va
en brazos de las altas claridades
como
a lomos de un cirro.

Por
ella el mundo flota adolescente todavía,
en
el agua,
con
niebla de un poema.
por
ella el mundo se levanta joven después de sus
caídas
y
sus derrumbamientos. Por ella el mundo canta
en
la apretada oscuridad del cosmos, y confía,
confía
en
que es azul el humo que lo envuelve en su
noche
milenaria,
la noche de los siglos circulares.
Juan
Mena
Poetas
de España II
 
***
Diseño
y gráficos de Trenzas
Julio,
2002
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