Biondina. Pintura de Lord Frederick Leighton

 El Don de la Inocencia

Camina con su coro de celajes morados pisando,

sin saberlo, un precipicio.

Suena por dentro su collar de risas. Va asomada

a los ojos, al oído, a la piel, al candor abierto

de la infancia.

Le acribillan

palabras frustradas, miserables. Le asaetean

trampas y peligros;

Le muerden los talones las insidias; pero ella camina

alucinada,

Va en brazos de las altas claridades

como a lomos de un cirro.

 

 

Por ella el mundo flota adolescente todavía,

en el agua, 

con niebla de un poema.

por ella el mundo se levanta joven después de sus caídas

y sus derrumbamientos. Por ella el mundo canta

en la apretada oscuridad del cosmos, y confía, confía

en que es azul el humo que lo envuelve en su

noche

milenaria, la noche de los siglos circulares.

 

Juan Mena


 

Poetas de España II

 


 

***

Diseño y gráficos de Trenzas

Julio, 2002

 

Comparte este poema con tus amigos
Escribe su correo: