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Yo meditaba absorto, devanando
los hilos del hastío y la
tristeza,
cuando llegó a mi oído,
por la ventana de mi estancia,
abierta
a una caliente noche de verano,
el plañir de una copla
soñolienta,
quebrada por los trémolos
sombríos
de las músicas magas de mi
tierra.
... Y era el Amor, como una roja
llama...

-Nerviosa mano en la vibrante
cuerda
ponía un largo suspirar de oro,
que se trocaba en surtidor de
estrellas -.
... Y era la Muerte, al hombro
la cuchilla,
el paso largo, torva y
esquelética
-Tal cuando yo era niño la
soñaba -.

Y en la guitarra, resonante y
trémula,
la brusca mano, al golpear,
fingía
el reposar de un ataúd en
tierra.
Y era un plañido solitario el
soplo
que el polvo barre y la ceniza
avienta.
Antonio Machado


Diseño y gráficos de Trenzas.
Octubre, 2008

La música de esta página:
"Torre Bermeja" I. Albéniz
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