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Vistió la
noche, copo a copo,
pluma a
pluma,
lo que fue
llama y oro,
cota de malla
del guerrero otoño
y ahora es
reino de la blancura.
¿Qué hago
yo, profanando, pisando
tan
fragilísimo plumaje?
Y arranco con
mis manos
un puñado,
un pichón de nieve, y
con amor, y con delicadeza y con ternura lo
acaricio, lo acuno, lo protejo. Para
que no llore de frío. José
Hierro
Diseño
y gráficos de Trenzas
Marzo,
2003
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