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Intemporales olas, luminoso
cedazo, cristal roto,
deslumbradoras se acercaban y penetraban en las
rocas;
con destellos y desde las Américas a escudriñar
venían,
a poseer Arán.
¿O fue Arán en su ímpetu
el que estrechó en sus brazos de roca a la
marea,
la cual cedió en reflujo, con estrépito suave?
¿Define al mar la tierra o defínela el mar?
Cada uno arranca un nuevo sentido al choque de
las olas.
Y el mar, se abrió paso en la tierra hasta
lograr la identidad total.
Seamus Heaney

Poetas de Europa


Diseño y gráficos de Trenzas
Septiembre, 2004
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