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Padre
Mío

En un sueño dorado por la luz amarilla
que lo soñado tiene cuando vuelves al mundo,
estaba yo sentado en un lugar sombrío,
secretos enemigos rodeándome.
"¿Quién es éste que altivo con su actitud provoca?
¿Qué especial privilegio pretende entre nosotros?"
Y hacían burla de mí, niño inseguro,
con la crueldad terrible que los hombres poseen
con un ser indefenso.

Cuando todos reían y arreciaban las voces,
padre mío, te vi y corrí hacia tus brazos
abrumado de tanta soledad y tristeza.
Hubo un destello cómplice en tus ojos:
"Nada debes temer cuando yo esté contigo"
Y se hizo el silencio.
Como sombras de niebla se diluyeron todos.
Yo descansé en tu pecho, mientras tu mano tibia
me acariciaba el rostro arrasado de lágrimas.
Francisco
Bejarano
 En
memoria de mi padre que sigue cuidando de
nosotros. 16/11/02 
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