Parad todos los relojes, descolgad todos los teléfonos,
impedid que el perro ladre dándole un hueso jugoso.

Silenciad los pianos, y al compás de amortiguados tambores,
sacad afuera el féretro, y dejad que entren los amigos.

Que los aviones giman y tracen círculos en el cielo
escribiendo el mensaje: " mi amigo, ha muerto".



Poned cintas de luto en los blancos cuellos de los cisnes
y que los guardias se pongan sus guantes negros de algodón.

Para mí, él era el norte, el sur, el este y el oeste
el trabajo diario, la fiesta del domingo,
mi mediodía, mi medianoche, palabras y canciones.

Pensé que el amor duraría para siempre. Estaba equivocado.


No quiero estrellas ahora. Haced negra la noche.
Retiradme la luna, oscureced el sol.

Vaciad los océanos y talad los bosques,
porque ahora nada podría hacerme ningún bien.

 

W. H. Auden

 

 

             

   

Diseño y gráficos de Trenzas  Junio 2001. Remodelada en Septiembre 2008 

La música de esta página: "Nocturno" F. Chopin