Imagen de Richard Akerman

 

 

Mi vida son ciudades sombrías, de otro tiempo.

Como se acerca una caracola

para escuchar el mar, así por ellas

vago yo muchas tardes. Ya no tienen farolas

con esa luz revuelta ni tampoco los coches

antiguos de caballos. Todavía conservan

sus negros soportales donde se huele a gato

y donde aún se abren misteriosos comercios

iluminados siempre con penumbra de velas.

Son ciudades levíticas, sin porvenir y tristes,

con cien zapaterías y tiendas de lenceros

cada cincuenta metros. Todas tienen conventos

con los muros muy altos donde crecen las hierbas,

jaramagos y cosas así. No son modernas,

pero querrían serlo. Yo las recorro solo,

e igual que suenan olas en una caracola,

así mis emociones me parecen eternas.

 

Andrés Trapiello

 

Poetas de España I

 

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Remodelada en Septiembre 2007