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Mi
vida son ciudades sombrías, de otro tiempo. Como
se acerca una caracola para
escuchar el mar, así por ellas vago
yo muchas tardes. Ya no tienen farolas con
esa luz revuelta ni tampoco los coches antiguos
de caballos. Todavía conservan sus
negros soportales donde se huele a gato y
donde aún se abren misteriosos comercios iluminados
siempre con penumbra de velas.

Son
ciudades levíticas, sin porvenir y tristes, con
cien zapaterías y tiendas de lenceros cada
cincuenta metros. Todas tienen conventos con
los muros muy altos donde crecen las hierbas, jaramagos
y cosas así. No son modernas, pero
querrían serlo. Yo las recorro solo, e
igual que suenan olas en una caracola, así
mis emociones me parecen eternas. Andrés
Trapiello 
Poetas
de España I
 Diseño
y gráficos de Trenzas Remodelada
en Septiembre 2007
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