Homo Cybersapiens. La Inteligencia Artificial y la humana
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Título
Homo Cybersapiens
Subtítulo
La Inteligencia Artificial y la humana
Autor
Tirso de Andrés
Editorial
Páginas
342
ISBN
84-313-1982-8






 Han escrito:

"Un estudio de lectura imprescindible para todos los que deseen saber sobre las semejanzas y diferencias entre la Inteligencia Artificial y la humana. Aporta vías para vivir inteligentemente en la Sociedad de la Información". Arvo.net

"Es este un libro ambicioso y sugerente, que sorprende tanto por el conocimiento de los temas tratados como por su enfoque verdaderamente interdisciplinar. La consideración de los avances en el desarrollo de la inteligencia artificial sirve en esta obra para plantear con agudeza la pregunta acerca de la distinción entre la inteligencia humana y la artificial. El autor no recurre al expediente fácil de señalar sus limitaciones presentes, sino que apuesta decididamente por sus posibilidades. Sin embargo, encuentra en las razones de los que afirman que la inteligencia artificial puede suplantar a la humana una incomprensión acerca de nosotros mismos que impide integrar adecuadamente los logros de aquélla en nuestras vidas. Merece la pena seguir al autor en sus reflexiones, presentadas con un estilo ágil, que enlazan los descubrimientos en la inteligencia artificial, con los recientes avances en psicología, lógica, matemáticas y con una profunda y rigurosa actitud filosófica". José Ignacio Murillo. Revista MENTE Y CEREBRO

"Sorprende encontrar a alguien que expone un problema que se presta a la confusión de un modo que resulta sencillo y claro. Si además hay rigor, documentación abundante y pulcritud en el estilo, e incluso, fino humorismo episódico, el libro resultante puede ser muy apetecible. Algo así le ocurre a Homo cybersapiens. La inteligencia artificial y la humana.

Es riguroso porque trata todas las cuestiones pertinentes sin obviar problemas intrincados, sobre los que ofrece la información necesaria para que el lector –instruido o profano– consiga hacer una valoración personal de los temas nucleares. En los dos primeros capítulos se exponen con detenimiento las cuestiones previas, de tipo conceptual: ¿qué son el test y la máquina de Turing?, ¿qué aporta el teorema de Gödel?, ¿cuál es su relación con los algoritmos y con la Inteligencia Artificial?; y también las de tipo histórico: ¿cuándo se empezó a considerar inteligentes a algunos ordenadores?, ¿a raíz de qué acontecimientos?

Al llegar el capítulo tercero se anuncia el propósito del autor: dilucidar si hay alguna tarea propia o exclusiva de los seres humanos, con el aliciente de que las respuestas más comunes, y también las más simples, son descartadas con prontitud y agilidad. De este modo se llega, casi con intriga, a los capítulos cuarto y quinto, en los que se ofrece un estudio de hondura metafísica y claridad meridiana acerca de lo que define la reflexión humana, la creatividad, la libertad. Lo interesante es la agudeza con que De Andrés ha logrado penetrar en el problema y mostrar el entramado argumentativo que lo compone. Quienes hemos leído la literatura que él mismo cita –textos especializados de los años ochenta o noventa– podemos testimoniar que tal logro es poco común.

Ninguna opinión o texto de cierta importancia sobre la materia es ignorado o eludido. A esta exhaustividad le acompaña una esmerada discriminación y una agradable presentación, que liberan el texto de tediosas referencias y nutren de bibliografía útil las notas a pie de página.

Las páginas se suceden a un ritmo sostenido y ágil, hay amenidad y orden en la exposición. La posible aridez de algunos temas se supera con explicaciones clarificadoras, casi coloquiales, que no desmerecen el juicio del versado y, al tiempo, facilitan la comprensión de los no iniciados". Magdalena Bosch. ACEPRENSA.


 Presentación:

La primera diferencia fundamental entre el hombre y el resto de los animales se ha cifrado en su inteligencia; por ella se definía al hombre como animal racional. Hasta hace bien poco la racionalidad parecía un refugio seguro para señalar la diferencia y la supremacía del hombre. Sin embargo, los últimos tiempos han visto esta ciudadela atacada, al surgir la denominada Inteligencia Artificial. No faltan voces abundantes que señalan que el oficio de pensar ya no es exclusivo de los humanos.
La pregunta: ¿piensan los ordenadores?, cada día resulta menos una lejana interrogación teórica, y más una cercana y vital cuestión práctica. En muchos laboratorios, y en algunas aplicaciones técnicas muy desarrolladas, los ordenadores están realizando cosas extraordinariamente cercanas a las que el hombre es capaz de efectuar, y de una manera muy semejante. La pregunta sobre si cabe llamar pensamiento a lo que hace el ordenador hoy no se plantea en cerrados cenáculos filosóficos, sino que está al orden del día en publicaciones especializadas o en otras de gran difusión, incluso en los medios de comunicación de masas, incluidas las películas de Hollywood.
Es tal el entusiasmo que suscita en muchos la Inteligencia Artificial, que se discute seriamente si los artefactos que poseen propiedades antes atribuidas en exclusiva al hombre deben ser considerados personas o no, con tratamiento y derechos equivalentes. También se ha propuesto considerar a las máquinas pensantes como una suerte de hermanos que hemos fabricado, o incluso como hijos mentales. Marvin Minsky llega a decir: "Son criaturas nuestras, son mejores que nosotros, con mayores cualidades y menos limitaciones; son la siguiente etapa de la imparable evolución de la vida en la tierra (...) ¿Serán los robots los herederos de la Tierra? Sí, pero serán hijos nuestros. Debemos nuestras mentes a las muertes y a las vidas de todas las criaturas que han participado en la lucha que llamamos evolución. Nuestra tarea consiste en velar para que todo ese trabajo no acabe en puro desperdicio sin sentido".
Al margen de arrebatos, lo cierto es que son muchas las operaciones que hasta ahora atribuíamos en exclusiva a nuestra inteligencia que las máquinas son capaces de hacer. Por lo tanto, habrá que ver si hacemos alguna operación que podamos llamar inteligente, como algo exclusivo del Homo sapiens sapiens. Puede que incluso nos sirva para aprender la mejor forma de llegar a ser verdaderamente inteligentes, si ello es posible. Enste ensayo pretende entrar en la polémica, para ver si aún se puede decir que hay algo propio del hombre respecto de lo que llamamos pensar. A la vez se intentará establecer qué sea ello, si existe.
El problema es serio y hay que plantearlo como tal, con toda la carga que tiene y llegando a las últimas consecuencias. Si resulta que no soy muy diferente de una máquina, habrá que pechar con ello. Ahora bien, si resulta que soy distinto, saber con exactitud en qué consiste la diferencia será una ayuda enorme para averiguar qué es el pensamiento y, como consecuencia, qué es el hombre. No basta una afirmación genérica del tipo: Yo no soy una máquina, estoy vivo y soy persona. Hay que aclarar con precisión lo que es el hombre, es decir, lo que somos cada uno. Enfrentar la tarea compensa sobradamente, porque estoy convencido de una verdad que diré con palabras de José Antonio Marina: "Las ciencias más activas -la física, la neurología, las ciencias de la computación y de la inteligencia artificial, la lingüística- están proporcionando datos para construir una nueva teoría de la inteligencia creadora, que será, al mismo tiempo, una pedagogía de la creación, es decir, del modo humano de ser libre".
La revolución informática y la Inteligencia Artificial cambiarán nuestra forma de vivir y de estar en el mundo: se anuncia la sociedad de la información, que ojalá sea sociedad del conocimiento. Para alcanzar ese fin harán falta personas que se entrenen a ser inteligentes, que se formen como agentes capaces de edificar la sociedad del conocimiento.
Este ensayo pretende aportar respuestas a quien desee averiguar cuál es el modo humano de ser inteligentes. Es un punto que toca el nervio mismo del nivel de humanidad para el que nos haremos capaces de vivir. La razón es la siguiente: sólo puede vivir humanamente quien procura vivir inteligentemente. También está en juego nuestra libertad, porque todo acto humano, o es inteligente, o no es humano ni es libre. El presente trabajo esboza caminos para alcanzar el vivir inteligente propio de la persona que, a la vez, le permite conquistar su libertad.

Homo Cybersapiens: "El ser que posee la razón y que, de una parte, la obedece; y, de otra, la domina y la piensa". (Aristóteles, Ética a Nicómaco, lib. I, cap. 7)



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