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| Muchos problemas
comienzan cuando se da más importancia a los prejuicios y a las
creencias que a los hechos y a la razón. Y estos problemas son
especialmente graves cuando se dan como fenómenos de masas. |
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De
vez
en
cuando, entre montones de insensateces e insultos, tengo la oportunidad
de
leer, por ejemplo, a Lao Zi o a Javier (Vitoria) (1)
y recobro la fe en el
ser
humano racional. Pero hay algo insuficiente en todos nosotros cuando
los
hechos más evidentes y los mejores argumentos no consiguen que
nos
acerquemos a la solución al "problema" del País Vasco que
pide
el título del foro y que muchos deseamos y esperamos. Y creo
que,
como dijo Goya, el sueño de la razón produce monstruos y
entre
nosotros la razón hace años que duerme o ha sido
anestesiada.
Porque nuestro problema no es algo que se solucione sólo por los
argumentos.
Hace falta primero una voluntad de llegar a una solución para
que
los razonamientos sean unos medios eficaces.
Es desalentador, si se cree en el diálogo, que cuanto más
se intenta explicar a los nacionalistas vascos la situación de
violencia y crimen cotidianos que hemos sufrido y sufrimos la mitad de
la
población de la CAPV, más absurdos son sus argumentos y
posturas.
Si la cosa es bien sencilla. La democracia existe donde se respeta la
vida
y hay libertad para pensar, opinar y llevar a la práctica esas
opiniones
según las reglas de la mayoría y con respeto a los
derechos
de todos y cada uno. Punto. Porque meter papelitos en una urna lo
acaban
de hacer millones de iraquíes o cubanos y hace falta ser Madrazo
para llamarle a eso democracia. Pues aquí faltan varias de esas
condiciones
por obra de una banda criminal mafiosa, mientras otros miran para otro
lado.
Vamos aquí a sacar el paraguas porque la lluvia de argumentajos
(entendéis el híbrido) no tardará en llegar. El
primero, que odiamos lo vasco o al vasco. Es intolerable que quienes
hacen de "español" un insulto se nos pongan tan finos ahora,
pero es que salvo el caso de unos pocos fuera de órbita, ni los
falangistas del otro día (2)
se
manifiestan contra el/lo vasco. Menos aún, vascos como Mayor
Oreja o Nicolás Redondo, sólo para empezar por la cabeza
de la manifestación. Hemos visto cientos de pancartas en
manifestaciones en Madrid con "ETA
no, vascos sí" para tomar en serio esas patrañas.
El segundo es que si no al vasco, odiamos el euskera. ¿No
sentís cómo me tiemblan las rodillas? Esto es como la
brujería
en la edad media, que a la acusación más absurda le
seguía el fuego. Pues no señor, y los hijos de Iturgaiz
estudian modelo D. Pero un idioma oficial es lo que habla el pueblo y
no una imposición del estado o del político gobernante.
Si se habla español y euskera, es la administración
pública la que tiene la obligación de hablar esos
idiomas. Los ciudadanos tenemos el derecho. Si no, volveríamos a
algo parecido a las religiones oficiales.
El tercero es eso del "pueblo vasco" y la autodeterminación
que tan claramente expuso a su pesar Egibar. No existe pueblo vasco
para
tener derecho a nada. Somos ciudadanos de un estado moderno, no
"apatxes
en la reserba". El pueblo es simplemente el conjunto de los ciudadanos,
que
somos los dueños del estado, los soberanos. Sería absurdo
pedir la autodeterminación de los celtíberos o de los
descendientes de visigodos, como si no hubiera habido historia desde
entonces. Pero los vascos, se nos dice, permanecen en la historia y
esos otros han desparecido. Claro que todo se aclara cuando dan el
carnet de vasco: Iturgaiz no, Gorka Knörr, si; Esperanza Aguirre
no, un socio de euskal etxea de Argentina si. Y para qué seguir.
Se pretende olvidar y hacer olvidar que la mayoría
de los ciudadanos del País Vasco tenemos parte de nuestros
orígenes
en el resto de España y que en cualquier lugar fuera de
aquí
se encuentran gentes de apellido vasco, como Rodríguez Ibarra.
Porque
después de más de mil años de emigrar de las
montañas,
sólo a los nacionalistas les parece que no ha habido mezcla ni
tratos
con nadie. Y son la convivencia y la colaboración las que hacen
las
naciones. Pero ¡arriba los corazones! que cuando "vascos" como
Permach
o Knörr se ponen etnicistas se oye algo como una risita sorda que
baja
de las montañas y Sabino se revuelve en Pedernales.
¿Cuál es el problema, por lo tanto? Pues se trata, ni
más ni menos, que de voluntad de segregación, de
separación, de enemistad "sabiniana" entre el vasco y el
español. En Yugoslavia quizá no vivían bien, pero
no sabían si el vecino de arriba era serbio o croata, eran
ciudadanos y se casaban entre ellos sin más
diferencias que entre un bávaro católico y un prusiano
luterano,
o casos similares en cualquier país de Europa. Pero si lo peor
del
ser humano sale a flote, si los odios de grupo se visten de
nacionalismo como antes se vistieron de otras ideologías o
religiones, la razón tiene poco que hacer.
Otro día, más (Comienza en Octubre de 2002)
Sursum corda!
(1) Dos
participantes en el foro de elcorreodigital.com. (Subir)
(2) Me refiero a una manifestación
de unos veinte falangistas en Bilbao por esas fechas. (Subir)
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