Egipto (julio – agosto 2006)
Como
es sabido, Egipto es una potencia turística de primer nivel. Su patrimonio es
impresionante, un destino obligado para todos aquellos que les gusten las
“piedras”. Sin embargo, la pobreza y las desigualdades en dicho país es patente
allí por donde vayas. Es un país algo occidentalizado ya que, por ejemplo, en
El Cairo, conviven el Zoco con el Carrefour y las
mujeres sin velo con otras tapadas del todo. Es por ello que el alojamiento y
la comida no suponen problema para el extranjero, aparte de ser un país muy
barato.
Lo primero que me llamó la atención al bajar del avión es la antigüedad del parque automovilístico. Me puse las botas sacando fotos a los coches. Para no aburriros, os dejo un enlace con 89 fotos de coches.

El
hotel estaba de miedo. Tenía una piscina de escándalo, aparte de playa privada,
a orillas del Mar Rojo. Muchos días se podía observar la península del Sinaí.

Pirámides
de Keops, Kefren y Micerinos, en El Cairo. Todavía no me creo que estuviese
allí.

Esfinge
de Gizeh.

Hay
una colina, detrás de las Pirámides que permite hacer fotos con este curioso
efecto óptico.

Pirámides
de Saqara, las primeras construidas.



Ciudadela
de El Cairo. Dentro de ella hay varias mezquitas. Os recomiendo la visita. Es
punto elevado desde donde se puede observar el tremendo contraste de esta
ciudad.

Zoco
de El Cairo. Los Egipcios son muy liantes vendiendo,
aunque hay honrosas excepciones.
Ahora
nos vamos a Luxor. No pongo fotos del Valle de los
Reyes ni del de las Reinas porque no permitían sacarlas dentro de las tumbas
y en el exterior no hay nada destacable. Sin embargo, acabé la memoria de
la cámara en un día, por algo será.

Por
lo pronto, esta impresionante carretera une la costa del Mar Rojo con Luxor. Normalmente los turistas no pueden atravesarla si no
es en un convoy policial. Sin embargo, ese día tuvimos suerte.

Templo
de HatShipsut. Está rodeado por una montaña. Hace
unos años, integristas islámicos venidos de los oasis cercanos y en un intento
de debilitar al gobierno egipcio, dispararon contra un grupo de turistas
alemanes y suizos causando una escabechina considerable. Hoy dichas montañas
están rodeadas de casetas de vigilancia para evitar que suceda lo mismo.
Quizás, si pusieran el mismo empeño en erradicar la pobreza y las desigualdades
no surgirían estos movimientos radicales (hay que recordar que sólo el 5% de la
gente tiene derecho a voto).

Templo
de Karnak. Enooooorme.

Atención
a la piscina que se construyó el faraón de turno.

Templo
de Luxor, en medio de la ciudad. Esta abierto hasta
las diez de la noche y cuando cae el sol lo iluminan.

Las
estatuas, con todo lujo de detalles conservados tras miles de años.

Y,
para terminar, un par de fotografías fuera de lo meramente turístico. La
primera, el octanaje de las gasolinas, mucho más bajo que el de las europeas.
El precio, ¡30 céntimos de euro el litro! Y eso después de una brutal subida
del 30 %. El gobierno no sólo la grava sino que la subvenciona.

Por
las carreteras (por cierto, los egipcios conducen como cafres) te puedes encontrar
cosas tan curiosas como este tanque abandonado.
Lo
cierto es que Egipto no deja lugar a medias tintas. Me gustó muchísimo poder
visitarlo fuera de lo que es un viaje organizado convencional, sin embargo hay
cosas que no te resultan cómodas para el día a día, como el tener que ir a
comprar cualquier cosa y tener que andar regateando. O también que si vas
conduciendo a El Cairo, te pierdes seguro, además de que tienes que tener mucha
sangre fría para que el tráfico de allí no te saque de quicio. Ya para
terminar, no me puedo olvidar de toda esa gente que conocí allí. Si estáis
leyendo esto, os mando un abrazo fuerte.