IX Jornadas de Teología con el tema "Otra democracia es posible" en la parroquia de la Resurrección de Sevilla(esquina carretera Carmona con Ronda Tamarguillo) los días 18 y 19 de febrero a las 19 horas. Para más información: kostk@infonegocio.net

 

Está permitida la difusión de los artículos publicados como propios por Eclesalia, siempre que se indique su procedencia.
AÑO IV /  3.789 ejemplares

ECLESALIA
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ISSN: 1579-6345        http://www.ciberiglesia.net/eclesalia.htm
   

ECLESALIA, 18 de febrero de 2004

HAY PALABRAS QUE MATAN

Manifiesto con motivo del Directorio de Pastoral Familiar de la Iglesia en España LXXXI Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (21 de Noviembre 2003)

MUJERES Y TEOLOGÍA, 08/02/04

ECLESALIA.- Nosotras, como cristianas y ciudadanas pertenecientes a la Asociación de Mujeres y Teología de Madrid, una vez leído el Directorio queremos que nuestra voz sea escuchada como voz de la Iglesia de la cual somos parte.

CON DOLOR, constatamos, una vez más, que el proceso de liberación y la conquista de autonomía de las mujeres es percibida con recelo, descalificación y como amenaza.

CON RABIA, leemos su interpretación sesgada y errónea sobre las causas del terrorismo de género. Estamos convencidas de que la revolución sexual forma parte de un proceso más amplio en la construcción de nuestra identidad y dignidad como mujeres, el terrorismo de género exige de forma urgente un análisis riguroso por su multiplicidad de causas, entre las que está la mentalidad machista, la prepotencia del hombre sobre la mujer y el miedo de tantos varones a perder su poder.

CON URGENCIA, les instamos a que, a través de sus palabras y acciones, empiecen por denunciar el terrorismo de género para estimular actitudes y pedagogías nuevas. Les sugerimos que cada vez que haya una víctima se haga denuncia explícita en las homilías de cada parroquia.

CON INDIGNACIÓN, comprobamos que hacen caso omiso de la experiencia de las mujeres, sus realidades cotidianas, sus reflexiones sistemáticas, el trabajo de los colectivos implicados y todo el esfuerzo de tantas mujeres y muchos varones que reconocen el feminismo como camino de liberación colectiva.

CON TRISTEZA, consideramos que han usurpado la Buena Noticia del evangelio, han neutralizado su energía positiva, su osadía y su profetismo para convertirla en un conjunto de normas morales y directrices que pretenden ordenar las vidas ajenas y controlar las conciencias.

CON PERPLEJIDAD, entendemos que sus palabras sobre la “excelencia” de la virginidad y el celibato como superiores al matrimonio son una lectura bíblica deficitaria y una observación ridícula e increíble en el siglo XXI.

CON ESCÁNDALO, vemos la demonización que hacen de otras formas de relaciones humanas y de sexualidad (homosexualidad, parejas de hecho, situaciones de divorcio...) Cuando en el evangelio no hay ninguna alusión a la sexualidad y sí, sin embargo, de forma definitiva al amor.

CON SENTIDO COMÚN, les recordamos que nadie tiene capacidad para hablar sobre tan amplio espectro de temas, máxime cuando, en su caso, los temas les resultan tan alejados por su condición de varones célibes, sin hijos a quienes educar ni compromisos familiares.

CON PREOCUPACIÓN leemos su intención de que los conceptos y enfoques vertidos en el documento sean llevados a la escuela, lo que supondría afianzar el estilo de relación hombre–mujer que, ésa sí, tan amargos frutos ha producido y sigue hoy, de forma más evidente y cruel, produciendo.

CON CLARIDAD, constatamos que continúa vigente la alianza secular de la jerarquía eclesiástica con el poder político-económico para conservar mutuamente sus privilegios. Ambos poderes parecen necesitar un modelo de mujer y de familia que no sólo es obsoleto sino pernicioso porque produce dominación y sometimiento.

CON ESPERANZA, seguimos trabajando por una Iglesia enraizada en el Evangelio: abierta, inclusiva, misericordiosa, igualitaria, justa, profética, comprensiva y tierna, a la que estamos TOD@S invitad@s.

Mujeres y Teología: mujeresyt@latinmail.com

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ECLESALIA, 18 de febrero de 2004

SOBRE EL DIRECTORIO DE LA PASTORAL FAMILIAR DE LA IGLESIA EN ESPAÑA

Comunicado de prensa de moceop



MOCEOP, Equipo de Prensa

ECLESALIA.- Moceop quiere expresar ante la opinión pública nuestro desacuerdo, nuestro rechazo y también nuestra indignación por los contenidos que nuestros obispos incluyen en dicho documento, ya que, incomprensiblemente, afirman claramente que la violencia doméstica, los abusos sexuales y la presión de los grupos de homosexuales, son fruto de la revolución sexual. Y , aunque parecía que luego intentaban desmarcarse diciendo que se había sacado de contexto lo que querían decir, hoy mismo, 6 de Febrero, aparece en la prensa el Secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal D. Juan Antonio Martínez Camino reafirmando aún más si cabe los desafortunados comentarios que emitieron .

No les ha valido de nada la oleada de críticas que les han llovido desde toda la Sociedad, incluso desde las filas de no pocos miembros significativos del P.P.

Y por supuesto, de nuevo han agraviado a los colectivos de homosexuales , gays y lesbianas, sin comprender que los “ pretendidos” derechos de los homosexuales no son “pretendidos”, simplemente, son derechos humanos reconocidos por todo el mundo menos por nuestros obispos que vuelven a humillarlos.

No compartimos en absoluto esos criterios. Creemos que los problemas de la violencia doméstica y los de abusos sexuales que provocan muchos hijos sin hogar son viejos vicios en la sociedad española, muy anteriores a la etapa democrática que hoy vivimos y fruto también de una educación machista cruel y perversa, discriminatoria para los derechos de la mujer, a lo que no ha sido ajena la misma Iglesia cuando ha predicado sumisión a la mujer respecto del hombre y no ha fomentado los derechos de las mujeres en sus propias estructuras de organización jerárquica.

Lamentamos una vez más tener unos obispos en España tan desfasados y fuera de los tiempos que corren. No compartimos tampoco el estilo y el tono del documento de un claro talante conservador, cerrando los ojos a situaciones tan sangrantes como la violencia de género, la discriminación y el sometimiento de la mujer o la situación de muchísimos creyentes separados o divorciados.

No nos parece, para nada, ni evangélica ni humana su postura para con estos colectivos.

Además sobre abusos sexuales debería la jerarquía en España y en otros muchos sitios también, mirar más hacia su propia viga que tiene dentro de sus ojos más que ver la mota en el ojo ajeno. No son pocos, por desgracia, los casos de pederastia en EEUU y otros países por parte de innumerables sacerdotes; situaciones que están provocando indemnizaciones millonarias a los afectados por las denuncias.

Y en absoluto podemos estar de acuerdo con la pretensión de nuestros obispos en querer llevar a las escuelas y centros educativos estas enseñanzas tan poco afortunadas. Deben comprender que la educación religiosa se financia con dinero público de todos los contribuyentes y que una gran mayoría expresamente no quieren poner la equis en la Declaración de la Renta para que el dinero vaya a la Iglesia Católica, sino a otros fines de interés social.

Por último criticamos abiertamente que unos señores arzobispos se hayan pronunciado tan abiertamente a favor del PP, dando la impresión de estar haciéndoles a ese partido la campaña electoral. Luego no nos digan que nos metemos en política si decidimos apoyar a otros grupos o partidos de izquierda.

Como ciudadanos y como creyentes no compartimos las palabras de los obispos tampoco cuando dicen que la Sociedad se ha olvidado de Dios.

¿No será quizá que tenemos unos obispos incapaces de sintonizar con esa Sociedad, porque ellos mismos pertenecen a una época ya pasada?

Creen que así podrán acercarse y evangelizar al hombre de hoy?

Desde MOCEOP, expresamos nuestro apoyo y solidaridad a los colectivos que se han sentido humillados por esta Declaración de los obispos, al tiempo que le decimos que somos muchísimos los creyentes que tenemos otros puntos de vista y por eso pensamos que otro Mundo es posible, otra Iglesia también.

Equipo de prensa de Moceop: jucecal@ono.com

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ECLESALIA, 18 de febrero de 2004

ANTE EL DOCUMENTO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ACERCA DE LA PASTORAL DE FAMILIA

FEDERACIÓN ESTATAL DE LESBIANAS, GAYS, TRANSEXUALES Y BISEXUALES, Área De Asuntos Religiosos

ECLESALIA.- Recientemente, la Conferencia Episcopal Española publicó un documento sobre la familia, criticando abiertamente a los “lobbies homosexuales” y a otros muchos segmentos de la sociedad.

Es de sobra conocida la gran preocupación de las altas instituciones de la Iglesia Católica por imponer un modelo de familia único, heterosexual y orientado fundamentalmente a la procreación, dócil al magisterio de la Iglesia y acrítico. Todos aquellos modelos que no coincidan con su concepto de familia, con su “evangelio de la familia”, como así lo llaman, son rechazados sin más, ya que según ellos “la Iglesia conoce el camino por el que la familia puede llegar al fondo de su más íntima verdad” (párrafo 306). Dicen que no quieren imponer pero piden la participación de los laicos para defender su modelo único de familia, sin consultar a esos mismos laicos si están de acuerdo o no con su idea de la familia. Por desgracia para la Conferencia Episcopal, han pasado ya los tiempos en que el Estado compartía la misma idea de familia que la Iglesia.

A la luz del mencionado documento, los homosexuales, transexuales y bisexuales cristianos del Estado español deseamos hacer las siguientes puntualizaciones.

En primer lugar, es una falacia que el objetivo fundamental de una relación de pareja sea la procreación. Lo principal, sin lo cual nada de lo demás es posible, es el amor. El centro de una familia que funcione será siempre el amor, sea familia heterosexual, homosexual, monoparental... No está demostrado, ni jamás podrá demostrarse que hay más amor entre un hombre y una mujer que entre dos mujeres o dos hombres. Los que hemos experimentado lo que es el amor verdadero sabemos que no tiene sexo, ni raza, ni color... Si el objetivo de una pareja fuera la reproducción de la especie, el ser humano seguiría siendo como los animales, pero lo que le diferencia de ellos es precisamente la capacidad de amar.

En segundo lugar, el dilema de gran parte de los cristianos no está entre celibato y actividad sexual sino entre monogamia y promiscuidad. En esto la Conferencia Episcopal demuestra, una vez más, falta de contacto con la realidad. Critican el hedonismo ambiente, la revolución sexual, los anticonceptivos y todo lo demás, pero a la vez, al no apoyar los matrimonios homosexuales, dificultan así “la integración de la sexualidad, la afectividad y el amor” (párrafo 33) de la que tanto hablan, y fomentan indirectamente la inmadurez y la promiscuidad. Todos conocemos casos flagrantes de cristianos atormentados que, al no poder tener relaciones estables con alguien de su mismo sexo (para no “vivir en pecado”), se pasan la vida yendo de una relación breve a otra, sin poder madurar ni profundizar jamás en el amor. Y no es verdad que los homosexuales somos más promiscuos. Somos tan comprometidos o tan infieles como los heterosexuales.

En tercer lugar, dice el documento que “el amor es, por tanto, la vocación fundamental e innata de todo ser humano” (párrafo 29) y que “el ser humano no ha sido creado para vivir en soledad” (párrafo 31); sin embargo, a la vez, se comenta lo siguiente: “Es necesario no considerar una “pareja de hecho” a las formas de convivencia de carácter homosexual. Existe una presión mediática muy importante para asimilarlas al matrimonio por medio de su reconocimiento como “uniones de hecho”. Es importante hacer llegar a las esferas políticas, por los medios de comunicación social y otros medios al alcance, la afirmación explícita de que se trata de otro tipo de unión completamente distinta del matrimonio y que es contraria a una antropología adecuada; para evitar, de este modo, la gran confusión que se extiende sobre este tema. Es un modo de proteger a la familia, a los niños y a los jóvenes."(párrafo 234)

Si todo el mundo tiene derecho al amor y a no estar solo, ¿por qué los homosexuales no tienen ese derecho? ¿Por qué no se debe considerar pareja de hecho a la convivencia entre personas del mismo sexo? Nadie está en contra del matrimonio, nadie quiere atacar el matrimonio. Nadie ha dicho todavía que los matrimonios homosexuales en Holanda hayan acabado con la institución familiar en ese país ni la hayan debilitado. El hecho de que las uniones de hecho se asimilen a los derechos matrimoniales es una cuestión de justicia y de igualdad. Si los homosexuales pagamos los mismos impuestos que los demás, ¿por qué el Estado no puede ofrecernos los mismos derechos que a los demás?

En cuanto a que la unión entre homosexuales es contraria a una antropología adecuada, esto simplemente demuestra la capacidad del ser humano para manipular la verdad a su favor. Es bien conocida por todos la homofobia generalizada de muchos miembros de la Iglesia. El Catecismo de la Iglesia Católica dice textualmente: “La Tradición ha declarado siempre que ‘los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados’ (CDF, decl. "Persona humana" 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.” Eso sí, renglón seguido comenta: “Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza.”

Un homosexual sólo puede hallar complementariedad en una persona del mismo sexo, porque no es una cuestión sólo de genitalidad sino de toda la persona en su conjunto. Uno se siente atraído y ama a toda la persona, no sólo a un cuerpo. Para un homosexual, una relación con alguien del otro sexo es totalmente “contra naturam”, lo mismo que para un heterosexual sería el tener una relación con alguien de su mismo sexo.

La cuestión central no es antropológica; es más bien una cuestión de interpretación de las Sagradas Escrituras. Es bien sabido que hay ciertos pasajes que, leídos fuera de su contexto, parece que van en contra de la homosexualidad (Libro del Levítico y algunas epístolas de Pablo); interpretarlos al pie de la letra supondría hacer lo mismo con todo lo demás y aceptar cosas tales como que se pueden poseer esclavos, tanto varones como mujeres, mientras sean adquiridos en naciones vecinas (Lev 25:44) y que comer marisco es una abominación (Lev 11:10), y que uno no puede acercarse al altar de Dios si tiene un defecto en la vista (Lev 21:20), y que "el marido es cabeza de la mujer" y que las mujeres deben ser dóciles a sus maridos en todo (Ef 5:21-23) y que los esclavos deben obedecer escrupulosamente a sus amos (Ef 6:5), etc. En el pasaje de Sodoma y Gomorra del Génesis, el pecado está en la falta de hospitalidad y en la violencia sexual. No se puede interpretar la Biblia al pie de la letra, o caeríamos en el integrismo.

Hemos leído y oído en más de una ocasión que la Iglesia debe tratar con amor y con respeto a las personas homosexuales. La mayor parte de nosotros sabemos por experiencia que esas palabras encubren una gran dosis de hipocresía, paternalismo y soberbia. Porque, en realidad, no hay amor. Hay legalismo e imposición: “debe” y “hay que” son las palabras que más aparecen a lo largo del documento de los obispos. No hay voluntad de diálogo en el Vaticano ni en la Conferencia Episcopal española. Se dialoga con personas de otras religiones y otras ramas del cristianismo pero no con nosotros, cristianos homosexuales, transexuales y bisexuales; se habla de nosotros pero no con nosotros. Hay sospecha, miedo y desprecio, no amor ni respeto.

En cuarto lugar, no es verdad que una familia heterosexual es, por definición, lo mejor para un niño. Hay incontables familias cristianas heterosexuales muy desestructuradas y que dan una educación penosa a sus hijos. Y, a la vez, hay parejas homosexuales fieles, comprometidas, estables, con una inmensa capacidad de dar amor, que ya tienen hijos en su seno; los diferentes estudios al respecto han concluido que esos niños y esas niñas alcanzan el mismo nivel de madurez que quienes crecen en una familia heterosexual de las mismas características. No creemos que la cuestión central esté en la homosexualidad o heterosexualidad de los padres sino en su idoneidad como padres. La Iglesia está presionando por todos los lados para lograr que las parejas homosexuales no puedan adoptar, con lo que está favoreciendo la discriminación por razón de sexo, prohibida por la Constitución Española.

A veces uno se pregunta si todos estamos leyendo el mismo Evangelio. Algo que está claro en Jesucristo es su opción clara y sin paliativos por todas las minorías discriminadas y su disgusto hacia todos aquellos que ejercían el poder religioso en la Palestina de su tiempo. Él detestaba los legalismos que esclavizan al hombre y rechazó la tentación de usar el poder de Dios para su propio provecho.

El documento de los obispos tiene como preocupación fundamental la ortodoxia ideológica y el mantenimiento de las estructuras sociales tradicionales. Hay bastante poco corazón y muy poco respeto hacia las personas, hacia las conciencias y hacia las diferencias.

Área De Asuntos Religiosos de la Federación Estatal De Lesbianas, Gays, Transexuales Y Bisexuales: 636.261.948

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Eclesalia, 18 de febrero de 2004

OTRA VOZ DE LA IGLESIA

Comunicado sobre el documento ‘Directorio de la Pastoral Familiar de la Iglesia en España’ de la Conferencia Episcopal Española

COMUNIDADES CRISTIANAS POPULARES de SEVILLA, 16/02/04

SEVILLA.

ECLESALIA.- Los miembros de las Comunidades Cristianas Populares de Sevilla, ante la publicación del Documento de la Conferencia Episcopal Española titulado "Directorio de la Pastoral familiar de la Iglesia en España", nos sentimos obligados, como ciudadanos y como cristianos, a manifestar públicamente nuestra indignación y nuestro rechazo ante las afirmaciones de dicho documento de que la violencia doméstica, los abusos sexuales y la presión de los grupos homosexuales  y sus pretendidos derechos son frutos de la revolución sexual.

Creemos que el problema de la violencia doméstica, los malos tratos y los abusos sexuales, que siempre existieron pero que hoy se hacen más públicos, son una sangrante lacra  en nuestra sociedad y nos parece tremendamente grave que los obispos españoles salgan ahora con semejante disparate, que lo que hacen es disculpar a los maltratadores, cuando de todos es sabido que la inmensa mayoría de éstos son hombres casados según el matrimonio tradicional y por la Iglesia.

Sobre los abusos sexuales debería nuestra jerarquía mirar siempre de puertas para adentro (caso de los sacerdotes pederastas en EEUU, el párroco de Peñarroya, por ej.) antes de hacer alguna recomendación a la sociedad; y sobre los "pretendidos derechos de los homosexuales”, la Conferencia episcopal debería saber, a estas alturas, que se trata simplemente de la legítima reivindicación de los derechos humanos de un colectivo al que la Jerarquía eclesiástica se jacta en no reconocer.

A lo largo de los distintos capítulos del documento los obispos exponen lo que llaman la doctrina oficial de la Iglesia sobre la familia, el matrimonio y la sexualidad, mostrando un claro talante conservador al mantener su visión machista de la sociedad, cerrando los ojos ante situaciones sociales tan sangrantes como la violencia de género, la discriminación y el sometimiento de la mujer en la Iglesia o la situación de muchos creyentes separados o divorciados, a los que se les niega la Eucaristía. Esta actitud de la Jerarquía católica española nos parece antievangélica y antihumana.

Del mismo modo, nos parece una manifestación de integrismo religioso el apoyo descarado al Partido Popular ante las próximas elecciones, seguramente por la disposición de este partido político, por su Ley de Calidad de la Enseñanza, de convertir a la escuela pública en sucursal de las catequesis parroquiales. Al estar en contra de todos los integrismos religiosos, rechazamos mucho más estas formas de unión de Iglesia y Estado, propias de otros tiempos que no convienen recordar.

Dicen los Obispos en esta Pastoral, que  la sociedad se ha olvidado de Dios. Nosotros, seguidores también del mensaje de solidaridad, amor, justicia e igualdad de Jesús, pensamos que quizás sea nuestra Jerarquía la que se aparta de su mensaje al manifestar estas opiniones. Y, como otra voz de la Iglesia, las Comunidades cristianas populares nos creemos obligadas a recordárselo, como hizo Pablo, en la primitiva Iglesia, enfrentándose públicamente a Pedro por disimular sus convicciones por miedo a los judíos (Gal. 2,11).

Secretariado de las CCP de Sevilla: 954407243; 655987435.

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