Mario Saban hablará mañana día 30 de enero sobre "Los orígenes judíos del cristianismo" en la Biblioteca Pública de Lleida(Rambla d'Arago 10) a las 20'00 horas. Para más información: bpl@olmo.pntic.mec.es
Está permitida la difusión de los artículos publicados como propios por Eclesalia, siempre que se indique su procedencia.
LA LIBERTAD POLÍTICA DE LOS CRISTIANOS
DECLARACIÓN ANTE LAS ELECCIONES GENERALES
LA LIBERTAD
POLÍTICA DE LOS CRISTIANOS
Algunos
condicionamientos
ESTEBAN VILLAREJO, seglar. Doctor en Ciencias
Políticas
MADRID.
ECLESALIA.-
Una de los designios de Dios que nos ha sido revelado por Jesucristo, es
que el Creador ha dotado al hombre de autoridad para que decida la organización
política que crea más conveniente. A ese respecto, Jesús utilizó unas
expresiones de extraordinaria grandeza. En un momento determinado, cuando
alguien le pide una decisión en un conflicto de derechos, Jesucristo responde:
“Nadie me ha constituído juez entre vosotros”.
En otro
momento, cuando unos fariseos y herodianos le preguntan si es partidario de la
colaboración con Roma o de la independencia, entabla un diálogo en el que viene
a decir: “Si mostráis por vuestros actos que aceptáis al César, dadle aquello
que habéis optado por entregarle, y a Dios lo que es de Dios”.
Por
tanto, en cierto contraste con la religión judía, y en antagonismo con la mayor
parte de las religiones de la Antigüedad, Jesús reconoce al hombre libertad para
organizar la sociedad en la que vive.
Hay otro
elemento del mensaje de Jesús y de su misma vida que parece guardar cierta
relación con lo anterior: Jesús es el Sacerdote por excelencia. Ahora bien, vive
como un laico. Los primeros discípulos a los cuales instituye como continuadores
de su obra, son laicos, y según parece continuaron teniendo un comportamiento
esencialmente laical.
Antes de
continuar, conviene hacer una precisión. Hemos empezado a utilizar el término
“laico” en una acepción determinada, y en lo que sigue emplearemos la palabra
“clerical” en un significado casi simétrico. Precisemos. El significado más
descriptivo y directo del término “clerical”, sería lo que es relativo al
sacerdocio ministerial. En una acepción contrapuesta, el laico es el no-clérigo.
Esos significados son tan concretos que no suscitan discusión.
Cuando
hemos dicho que el sacerdocio de Jesucristo fue laical, pretendíamos expresar
que vivió esencialmente en el mundo, totalmente integrado en la sociedad
ordinaria; no utilizó tratamientos, ni vestimenta, ni atuendos, ni objetos ni
habitáculos que le segregaran del conjunto de sus conciudadanos. Además, no
ejerció ninguna autoridad formal sobre los mismos. Y parece probable que
dedicara la mayor parte de su vida debió al trabajo (y además del llamado
“servil” por algunos de sus seguidores posteriores).
En ese
sentido, Jesucristo, que ha sido el Gran Sacerdote, que ha consagrado toda la
creación y a sí mismo a Dios Padre, llevó una vida totalmente diferente de los
sacerdotes judíos y de los propios de casi todas las religiones antiguas. En
éstas ha sido frecuente una segregación del clero frente al conjunto de la
sociedad; una afirmación de autoridad sobre ésta (y una tendencia a prolongar la
autoridad en poder, y el poder espiritual en poder político); una apropiación de
los atributos propios de la divinidad, cuya representación se asume; y en todo
caso, tratamientos, atuendos y signos que contribuyan a destacar las personas y
grupo propios, del conjunto de la sociedad, e incrementar el sentido de
jerarquía frente a ella...
En
contraposición a esa soberbia y afán de poder, Jesús es Sumo Sacerdote, pero del
tipo que “es tomado de entre los hombres, y está puesto a favor de los hombres
en lo que se refiere a Dios, para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Y
puede sentir compasión hacia los ignorantes y extraviados, por estar también él
envuelto en flaqueza...” La Carta a los Hebreos (5, 1-6) sigue diciendo: “De
igual modo, tampoco Cristo se apropió la gloria del Sumo Sacerdocio, sino que la
tuvo de quien le dijo: `Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy´”
Cuando
Jesús anuncia su marcha de este mundo, ora al Padre por los que van a constituir
su Iglesia: “No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del
Maligno. Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo. Santifícalos en la
verdad: tu Palabra es verdad. Como tú me has enviado al mundo, yo también los he
enviado al mundo” (Jn. 17, 15-18).
Por su
parte, el alto clero judío a ver a Jesucristo como una amenaza y una fuente de
humillación. El Evangelio de San Juan relata cómo ese antagonismo va creciendo
en forma tan violenta, que el alto clero se convierte en el promotor principal
de la pasión y muerte de Jesús. El medio principal que utilizará para
conseguirlo, es el recurso al poder establecido. Jesús es presentado como una
amenaza para la autoridad romana: “... todo el que se hace rey, se enfrenta al
César”
De
manera gradual, el sacerdocio ministerial de la Iglesia irá asumiendo unas
características y pautas culturales más propias del clero pagano que del
sacerdocio creado por Jesucristo. Cuando en los párrafos que siguen, utilicemos
el término “clerical”, nos referiremos a esas características sociológicas y
culturales.
Lo peor
es que, incluso, esas actitudes y comportamientos fueron institucionalizados. La
Iglesia de Jesucristo es Santa, pero incluso hoy existen tratamientos, atuendos,
procedimientos y degeneraciones litúrgicas que muestran la huella de la soberbia
y el afán de dominación, y a su vez estimulan esos pecados en las personas a las
cuales se coopta para funciones de autoridad. Es cierto que, en la actualidad,
la mayor parte de los comportamientos personales de nuestras autoridades
eclesiásticas están por encima de esos residuos institucionales. Ahora bien,
esas fosilizaciones subsisten, y algunos de nuestros pastores, no sólo muestran
una complacencia manifiesta en esos atributos, sino que pugnan por mantenerlos.
Una de
las características de ese “clericalismo” negativo, es que tiende a generar
complacencia por el poder y tendencia a su incremento; y eso, no sólo en el
plano espiritual, sino también en el temporal. Esto último suele llevar a
encontrar siempre pretextos para corregir el designio de Dios en cuanto a la
libertad política de sus criaturas.
Los
pastores en cuestión suelen posicionarse contra una parte de los cristianos que
opinan de política dentro de la Iglesia. Por ejemplo, aquellos que se toman muy
en serio lo de “tuve hambre”, o el “Magnificat”. Sin embargo, entienden que su
ideología particular es tan sólida y fundada como el “establishment” al cual
contribuye.
¿Estamos
pintando un maniqueo imaginario, y eso con propósitos subversivos? Veamos algún
ejemplo concreto, y referido a España.
En España hay muchos medios de comunicación que son conservadores y pro-gubernamentales. Ahora bien, el medio de comunicación más agresivo de la derecha española, es una cadena de radio propiedad de los obispos. Tiene algunos espacios religiosos, pero los espacios de “prime time” son de propaganda ideológica. En esa cadena, el partido del Gobierno es objeto de preferencia sistemática, pero a veces se le acusa de excesiva tolerancia ante la izquierda. Por ejemplo, los instrumentos de solidaridad existentes en el ordenamiento jurídico y en la política económica, deben desmontarse con más rapidez de la que despliega el Gobierno, pues el motor de la prosperidad es la competencia. En cuanto a la alineación exterior, no hay duda. Todos los que se han opuesto a la Guerra de Irak, son cómplices del terrorismo internacional. Además de eso, su postura se debe a un progresismo que no merece ni perdón ni siquiera análisis, o bien a delicuescencia mental. Se supone que el Papa forma parte de estos últimos.
ECLESALIA.- A poco que se sopese el enunciado, considero que la
afirmación es obvia, la pregunta es alarmante y ambas son provocadoras. Sé que
muchos cristianos fruncirán el ceño: es obsesivo el solapamiento entre religión
y derechas que la iglesia oficial nos ha introyectado en uno de tantos tics
históricos de traición a sus orígenes. Como hablo de inmoralidad del voto, si la
reflexión es válida, sirve a todos. A cristianos tradicionales hablaría de
‘pecado’. Sí, sostengo que es pecado, por ejemplo, y más aún delito, aparte de
una vergüenza, que en residencias de ancianos a éstos les preparen el sobre del
voto unas señoras de negro, de abnegada voluntad, pero incultas y
obcecadas.
Hacer el mal es inmoral y, por
tanto, colaborar con él, propiciar, favorecer o simplemente consentir sin
condenar partidos cuya filosofía política y económica consiste en impulsar los
beneficios individuales más que el bien general, los intereses por encima de los
valores, el libre mercado encomendado a los ricos y poderosos que es tanto como
confiar el gallinero al zorro. Los hechos están ahí. Cada día es más abisal el
foso de desigualdad, a nivel nacional y sobre todo mundial, entre unos pocos muy
ricos y la inmensa mayoría de empobrecidos hasta extremos de miseria, enfermedad
y muerte. Pocos perciben que así la humanidad camina al colapso. Compulsivo afán
de crecimiento loco -no de desarrollo y bienestar humanos- que, a la caza del
mayor beneficio, esquilma los recursos, contamina e inunda de basura todo,
destruye miles de especies animales y vegetales y transforma nuestro bello
planeta azul en un estercolero en vías de extinción. ¿Quién puede negar con un
atisbo de racionalidad que todo esto no tiene como causa principal el desorden
ultraliberal y de capitalismo salvaje que constituyen de siempre el corazón de
la derecha internacional?
La disección de este colosal cuerpo
purulento que es la derecha mundial llenaría volúmenes. Ella lo sabe de sobra
pero no le interesa entenderlo ¿Cómo no hablar de perversión ética en semejante
autismo? En nuestra piel de toro hoy, la letanía de desmanes es abrumadora:
corrupción inmobiliaria, traspaso al negocio privado de recursos y servicios
públicos, inflación encubierta, fiscalidad injusta, xenofobia jurídica,
delicuescencia de los derechos laborales, amordazamiento del trabajador por el
miedo al despido, sometimiento del pensamiento e información periodísticos al
lucro de la empresa, progresivo elitismo de la enseñanza, incitación al
consumismo desaforado, intoxicación de la opinión pública con publicidad
engañosa, basura mediática, silencios calculados y embustes descarados,
enfeudamiento al militarismo imperial de EE.UU., enervamiento y desvertebración
de la práctica democrática, suministro de “platos de lentejas” a líderes y
movimientos religiosos ultraconservadores afines, etc.
etc.
Por desgracia, el pueblo permanece
dormido, inconsciente, desconcertante. Se lanza en tromba a la calle en contra
de la guerra de Aznar y de su amo y, al poco, le vuelve a votar. Sólo la
ignorancia permite al cristiano votar a la derecha. Pero hay ignorancias
culpables. No pretendo agraviar a buenas personas que militan o simplemente
votan en esa línea. Pero estoy convencido de que no han sopesado con rigor el
tema político, por comodidad, por clase social, por tradición de familia, por
interés económico, por prejuicios religiosos inconsistentes, por desconocimiento
de la realidad o por alguno de esos recovecos psíquicos irracionales... Es una
constante histórica el anémico pensamiento de la derecha. Por ejemplo, notorio
es su escasísimo plantel de intelectuales, poetas y filósofos durante la
república. Hoy, da vergüenza ajena el tono mediocre y monocorde de su discurso.
Decididamente no son inteligentes aunque listos para el negocio. Por otra parte,
es un agravio a la razón que pretendan ampararse en el humanismo cristiano: nada
más sagrado que el pobre y marginado, más peligroso que la riqueza y más
repugnante que el afán de lucro a costa de otros. Los valores liberales son
vicios enmascarados, su orden es mordaza del disenso (“la calle es mía”), su
libertad es individualismo egoísta, el ayuntamiento es su feudo, el estado su
cortijo y Bus el gran gurú de occidente. De poco de esto es consciente la
derecha; de ahí que el voto a su favor objetivamente inmoral a veces
subjetivamente no lo sea.
Descartada, sin lugar a dudas, la
derecha por su objetiva malignidad -de facto y de iure- no por
ello es fácil la opción electoral. La situación es de lo más compleja en los
diferentes niveles. Para empezar el centro no existe ni en teoría ni en la
práctica: es el lugar ficticio de los avergonzados de ambos extremos. ¿Y la
izquierda real? No lo fue, por supuesto, el comunismo leninista, mero
capitalismo de estado dictatorial. No lo son los socialdemócratas actuales
europeos que, a juicio no ya de ideólogos extremistas, sino de sociólogos,
filósofos y politólogos serios, han perdido su identidad. Son en gran medida
aburguesados consumistas o neoliberales moderados. Pese a todo, en España más
que en el resto de la Europa actual, ofrecen una dosis indudable de sensibilidad
social y de talante democrático y, ante los desastres ominosos de nuestra
derecha en ambos campos (el social y el democrático), la opción de votarles se
justificaría por la hipótesis del mal menor que, a la postre, es un bien real
¡Cuánto nos duele a muchos este socialismo devaluado! Si, al menos,
percibiéramos síntomas claros de desmarque frente a la ideología y praxis
capitalistas y de sincera apuesta por mecanismos concretos y declarados de
participación ciudadana...
La participación ciudadana... es
otro interrogante para el voto que nuestra conciencia pondera. Nuestra
democracia lo es apenas. No es una democracia de partidos políticos, reducidos a
maquinarias electorales, de bajísima y amorfa afiliación, escasamente
representativos y sólo controlables el día de elecciones. Tampoco es una
democracia parlamentaria. Tal y como hoy funciona el parlamento nos ahorraríamos
mucho gasto y mucho desencanto si quedase reducido a los simples jefes de fila
políticos detentores de un voto ponderado en proporción al número de sus
votantes. ¿Es hoy en la práctica algo más? Dentro de los parámetros actuales
esta democracia se nos muere y a ninguno de nuestros políticos oímos apuntar
soluciones de futuro. Esto justificaría un voto en blanco que significa “quiero
participar pero no me sirve vuestra oferta”. Onerosa alternativa de un voto en
conciencia: ¿dar a la izquierda el voto, como cheque sin más fondos que la
evitación del desastre de la derecha? ¿multiplicar los votos en blanco
conminando a unos y otros a que se detengan a pensar?
Esto nos lleva a un tercer nivel de reflexión: ¿qué convulsiones políticas, sociales y económicas, en lo nacional y en lo mundial, será inevitable que sufran nuestros hijos y nietos para que algún día se dé un sobresalto de conciencia en la sociedad? De los reproches anteriormente formulados a los políticos somos todos responsables. Intoxicados por la desinformación, vacío el cerebro de todo pensamiento crítico, locos por consumir sin medida, confundida la felicidad con el hedonismo, anestesiada la conciencia con magia religiosa y con decrépitos discursos jerárquicos...somos una sociedad con encefalograma plano. Los políticos son nuestro reflejo. Esperar todo de ellos es irresponsabilidad y locura.
Pero ¿qué es primero, el huevo o la gallina?
DECLARACIÓN
ANTE LAS ELECCIONES GENERALES
CAPELLANS EN PARROQUIES POPULARS I OBRERES: “GRUP DE RECTORS DEL
DISSABTE”
VALENCIA
ECLESALIA.-
Las próximas elecciones generales nos sitúan ante reales encrucijadas que
interpelan a la conciencia cristiana y, con más razón, a quienes hemos
convertido la opción por los pobres en vocación y tarea. De la voluntad
ciudadana dependerá en gran medida que caminemos hacia formas autoritarias de
gobernar lo público o hacia formas participativas y democráticas; que decidamos
vivir en una sociedad organizada sobre la competitividad de los fuertes o sobre
la solidaridad con los débiles; que construyamos una sociedad de acogida o una
sociedad excluyente; que los pueblos de España se instalen en la crispación o en
la construcción de consensos en torno a los que están peor situados; que España
sea una nación de nacionalidades y sea capaz de aceptar un proceso histórico
abierto.
Ante
las grandes decisiones colectivas, no podemos distraernos en asuntos manidos,
por importantes que sean, sino
interesarnos por lo que resulta esencial para crear condiciones de vida de los
que están peor situados, favorecer las capacidades de reflexión más allá de las
actuales manipulaciones mediáticas y mostrar el trasunto ideológico de las
propuestas reales. Y queremos hacerlo
cuando los partidos están elaborando sus respectivas propuestas, no ya
cuando todo está cocinado y el debate se convierte en propaganda política o en
moralismo idealista.
1.-
Ante el déficit
democrático
Frente
a una forma de gobierno paternalista y tutelada, que reprime los derechos de
personas reales y concretas, apostamos por aquellas propuesta políticas que
potencien la participación de las personas y de sus organizaciones en la
conducción de los asuntos públicos. Apoyaremos los programas que amplíen y
profundicen la participación política en contextos de diversidad cultural y
pluralismo social. Frente a la arrogancia del poder político, apoyaremos nuevos
estilos de gobierno que favorezcan la trasparencia, la implicación ciudadana, la
cercanía y la voluntad de trasformación. De este modo apostamos por la
dignificación de la política participativa y creemos que para gestionar los
asuntos públicos, están más acreditados los que se proponen mantener y defender
los sistemas públicos que los que
sistemáticamente devalúan las estructuras colectivas.
2.-
Ante la intervención militar
Consideramos
que la mayor herida social, ética y religiosa hoy es la pervivencia de la
invasión militar de Irak, en la que España, no sólo la ha impulsado, sino que ha
desempeñado un papel activo en ella. Apoyaremos a quienes propugnen el cese
inmediato de la intervención armada, el retorno inmediato del ejercito español y
la oposición a la absurda carrera armamentística. Apostaremos por los partidos
que propugnen instrumentos de prevención ante las crisis internacionales basadas
en recursos políticos, económicos y sociales, y gestión de la crisis por parte de organismos
internacionales de pacificación.
3.-
Ante la sociedad del miedo
Apoyaremos
a los partidos que ayuden a desactivar y desmovilizar el miedo, que siempre es
la sombra de la derrota; con el miedo se devalúa la acción política, se
neurotiza la vida cotidiana de nuestros pueblos, se consagra la desconfianza en
lo diferente y se claudica de la propia razón a favor de los poderosos. No
comprendemos que se coloque la obsesiva preocupación por la seguridad por encima
de las personas: una España integradora no suscita miedos sino esperanzas
colectiva para la convivencia, la invocación a las nacionalidades no provoca
miedos sino la única forma de ser español hoy, la investigación biogenética no
provoca miedo sino esperanzas para la salud y la calidad de vida. No apoyaremos
a quienes demonicen la construcción nacional ni a quienes despierten todas las
paranoias que parecían superadas: el anticomunismo, el antinacionalismo. Sólo
una pedagogía social adecuada acompañada de medidas preventivas podrá controlar
los peores signos de intolerancia: los actuales brotes de xenofobia,
discriminación racial, fundamentalismo político y religioso y discriminación por
motivos de sexo.
4.-
Ante la globalización económica
Apoyaremos
a los partidos con políticas de solidaridad internacional que propongan medidas
concretas para gobernar los mercados a favor de los países más pobres y
fortalezcan de este modo las Instituciones internacionales que han sido
ninguneadas por Estados arrogantes y coaliciones que se han situado por encima
del orden jurídico internacional; la globalización realmente existente, de
carácter economicista, trae esperanzas para unos pocos y temores para muchos;
que sea esperanza para muchos depende de que pueda ser gobernada en beneficio de
las mayorías populares y sometida a la responsabilidad política. Apostaremos por
quienes favorezcan políticas de cooperación al desarrollo como el 0.7 del PNB
para la ayuda al desarrollo, la condonación de la deuda externa, el control de
los movimientos financieros, la apertura de mercados a los productos del Sur, la
preservación del medio ambiente y desarrollo ecológico, el apoyo al comercio
justo y al consumo ecológico, la desmilitarización y el dividendo de la
paz.
5.-
Ante las inmigraciones
Apoyaremos
los programas que favorezcan otra mirada sobre la inmigración como solidaridad
con los países del Sur y propongan
la igualdad de rato con los nacionales, incluidos los derechos
económicos, sociales, culturales y políticos. La situación de los derechos y
libertades de las personas inmigrantes “sin papeles”, en torno a un millón de
personas, es un atentado a la conciencia moral y la persistente muerte de inmigrantes
en los mares de España desafía
todas las instancias civilizatorias. Apostaremos, en consecuencia, por la regulación inmediata de todos los
inmigrantes, que se encuentran en situación de irregularidad administrativa, por
la prohibición del uso policial de los datos del padrón municipal que atenta al
derecho fundamental a la vida privada y familiar, por el reconocimiento de un
tipo de ciudadanía para el desarrollo social, político y cultural y que combata
la imagen negativa y distorsionada del fenómeno
migratorio.
6.-
Ante la sociedad desigual
Frente
a los programas interesados primariamente por la conquista del voto de las
clases medias que atienden únicamente a los intereses representado por el
llamado centro sociológicos, apoyaremos a aquellos partidos que sitúen a los que
están peor situados en el corazón de sus propuestas; apoyaremos las reformas
fiscales que tengan mayor contenido distributivo e induzcan medidas económicas y
fiscales que luchen contra los efectos devastadores de la pobreza y la
marginalidad; apostaremos por aquellos que propongan una mejor distribución de
la riqueza y universalicen los
derechos sociales.
7.-
Ante la pérdida de la
laicidad
No
hay paz social sin paz religiosa y no habrá paz religiosa sin el respeto y
reconocimiento a las creencias. Apoyaremos aquellas propuestas que establezcan
la relación con las organizaciones religiosas desde la autonomía recíproca, el
respeto y la colaboración, frente a la instrumentalización política de la
Iglesia católica, frente a los fundamentalismo religiosos de la política y
frente a la tentación de convertirse en religión de Estado o en religión civil.
La libertad común que garantizan las leyes generales es el mejor escenario para
una Iglesia profética, incómoda para la sociedad y peligrosa para las
instituciones políticas. Apostamos por la desaparición de los tratos de favor y
del maridaje entre lo nacional y lo religioso para que la preocupación esencial
sea por las víctimas de cualquier
doctrina, ideología, concepción política o religión.
ECLESALIA.- He leído el articulo de Castillo sobre política; estoy
de acuerdo que es una irresponsabilidad dejar de votar por pasotismo, porque eso
es meterse en política o por aquello de que lo hagan otros.
Pero creo que la opción
de no votar después de haberlo hecho por una Constitución democrática
o en un referéndum vergonzosamente manipulado diciendo no a la OTAN, es
opción tan válida como votar, si el no hacerlo es fruto de una reflexión
profunda, ya que una vez leídos una y otra vez los programas en cada
convocatoria, viendo como se incumplen, comprobar que todos los partidos
una vez ganadas las elecciones se olvidan de todo lo dicho y a duras penas dejan
oír la voz del pueblo, haciendo las mas de las veces lo contrario a lo
prometido, donde prevalecen mas los intereses de partido sea cual sea su color,
oír como dijo cínicamente un "ilustre" político muy ilustrado el, ya fallecido,
que los programas estaban hechos para no cumplirse, y comprobar como es así, es
lícito llegar a la conclusión de que no es democracia lo que tenemos, sino
dictatocracia (utilizar la democracia como careta de conveniencia) comprobando
que lo auténticamente social y justo se deja de lado multitud de veces, y como
los de siempre se ven favorecidos, pues los partidos: El PSOE tenía a final
del 2001 una deuda con los bancos de 6.960 millones de pesetas, un partido,
(pequeño) como el PNV les debía 3.257 millones o el PP 1.394 millones
(”Autogestión” revista solidaria con los Empobrecidos de la tierra. Enero 2.004,
nº 51) nos tendremos que preguntar ¿quienes son los que mandan realmente
gobierne quien gobierne? La opción por la abstención se va aclarando, y no
olvidemos Davos donde un presidente de gobierno es convidado de piedra sin voz
ni voto por importante que sea su nación; y no olvidemos tampoco que los años de
mayor ganancia de los bancos en nuestro país fueron los de la égida de
Solchaga. y el envió a Marte del precio de la vivienda en la de Rato, por
ejemplo. Pienso que la única cabida que queda es luchar en otros niveles como
José Mª Castillo reconoce que ha de hacerse en una dictadura, Nosotros lo
hacemos en la AA de vecinos del barrio, que para conseguir un Centro Médico
decente nos ha costado cerca de dos años de manifestarnos en las calles ante
todas las instancias, cortar el tráfico en la autovia una y otra vez con
enfrentamientos muy desagradable con la fuerza pública, que en honor a la
verdad nunca llegaron a extremos de fuerza mayor, aunque hubo provocaciones,
pues hicimos todo lo posible por evitarlos, ya que unos de los motivos que
tuvimos era que no queríamos dar la excusa para desprestigiar nuestra lucha;
insistimos una y otra vez para que los prebostes nos recibieran, hasta que lo
hacían por cansancio, todo ello en bien de la comunidad más básica que somos los
vecinos.-
Hemos de demostrar
nuestra inconformidad con la injusticia mediante manifestaciones en favor de los
marginados, que se hacen, trabajando en su favor, echarse a la calle cuando sea
necesario, enviar escritos a la prensa, que también a veces hace oídos sordos,
denunciando una y otra vez hechos concretos con datos incontestables, como por
ejemplo que en Andalucía las listas de espera médicas son hasta de cinco meses
solo para que nos vea un especialista, hay un caso muy cercano de un enfermo con
líquido en un pulmón y anda de un lado para otro recibiendo atención aplazada,
botón de muestra; que el personal sanitario es insuficiente, presenciando en
cuanto a la contratación de personal en la sanidad casos bochornosos cuya causa
es escatimar fondos; fondos que a veces incomprensiblemente se gastan por otro
lado según el criterios del de o los de turno; y no se nos explica por parte de
los políticos responsables el porqué de decisiones que consideramos ilógicas, en
cuanto a estos gastos efectuados, en Sanidad, obras del Ayuntamiento o de la
Junta (estos del PP y PSOE) que pueden posponerse pues no son de interés
inmediato, mientras no se efectúan otras perentorias y de justicia que no
permiten aplazamiento, eternizándose su solución. Como la Junta, que en nuestro
caso no tiene residencias para ancianos, sino que concierta con algunas
privadas, en Málaga cuatro, y solo con un número de plazas limitadas en
cada una de ellas, y al solicitarlas para un anciano necesitado y en soledad,
después de mover bastantes papeles lo que se consigue es que den un número de
turno; tenemos dos casos que personalmente gestioné, en el que una a los tres
años aún no ha recibido el numerito, y a la otra se lo concedieron a los dos
años cuando hacia uno que pasó a mejor vida; y así, así hasta un largo etc. Esto
a lo largo y ancho del país, está claro que los políticos una vez instalados
olvidan que son meros delegados de la voluntad popular y se rigen por otros
intereses mas o menos espurios; díganme, si se nos plantea todo esto ¿"es pecado
no votar"? o es un acto de protesta y negarse a contribuir en esta “feria de las
vanidades”.
Particularmente sigo la política día a día sobre todo la mas cercana, la local, y creanme, no es para abstenerse, es para llorar y cubrirse de cenizas como se hacia en otros tiempos. Pero no por ello podemos tirar la toalla, ni dejar de gritar, incordiar y patalear, concienciar hasta conseguir aunque sean unos gramos de justicia real, y si fuese posible diésemos con un Lula que nos apoyase sobre el terreno, luchar a su lado por una verdadera democracia.
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