Una tarde de ese mes
de agosto, apareció el primo Jaime dando saltos de alegría. La cosa no era
para menos: su padre (el tío Jaime), le había dicho que había un tesoro en
el pantano, y que él sabía dónde estaba.
El tío Jaime, todos lo
sabéis, es un médico muy bueno y ha curado a muchísimos enfermos.
Un día, en la
Residencia de Logroño, curó a un viejecito que se estaba muriendo. El
viejecito, agradecido, le dijo que en el pantano había un tesoro precioso,
pero que para encontrarlo había que esperar a que el pantano estuviera
vacío, pues el tesoro estaba debajo del agua.
¡Qué contentos nos
pusimos todos cuando el primo Jaime nos dio la noticia!
Cuando vayamos a
buscar el Tesoro del Pantano, todos ayudaremos al tío Jaime:
Javier llevará su
cuerda enrollada a la cintura; Jaime llevará la azada; Rafael, la mochila;
Rodrigo, el morral; Diego, la hoz; y yo —por si hace falta—, llevaré el
machete.
La tía Matilde nos
hará una película para que todo el mundo pueda seguir viendo las aventuras
de LOS CINCO MOSQUETEROS DE EL RASILLO.