Pelota a Mano

lunes, 23 agosto 2004

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Pelota a Mano

 

         Un ford color negro trepa cansinamente por las rampas del puerto de El Perdón en la carretera Logroño-Pamplona. Estamos en el año 1949.

          —¡Vamos, muchachos! —anima el abuelo Javier a Cuco, Tripita, Picote y Andrés García que, por haberse estropeado el coche, tienen que hacer de improvisado motor.

          —¡Ánimo, ya falta poco!

          Y, por fin, después de una hora de esfuerzos, empujones y sudores, el coche corona el puerto.

          —Don Javier —dice Picote jadeando—, vamos a descansar un rato en esta fonda y, de paso, nos atizamos una buena merienda. Mañana tenemos que jugar el campeonato de España y vamos a estar desencuadernados...

          —Descansar..., bueno —contesta el abuelo—, pero de meriendas, nada de nada. Lo mejor para reponer fuerzas es esto —y el abuelo saca una mochila de la que van saliendo pasas, higos secos, queso y una bota de vino.

 

         —¡Y ya estamos con la dichosa mochila! —gruñe, para sí, Andrés García— ¡A comer higos se ha dicho!

        El coche y la mochila del abuelo Javier se hicieron famosos entre los pelotaris riojanos. El tener que empujar al viejo Ford cada vez que el equipo se desplazaba a jugar fuera de Logroño, era ya lo normal (una vez viajando a Haro, tuvieron que parar tres veces, para arreglar otros tantos pinchazos). El tener que echar mano de la mochila del abuelo para reponer fuerzas, también comenzó a ser lo corriente. 

         Cierto es que, en aquellos tiempos, la Federación Riojana de Pelota estaba anémica de dinero. El abuelo Javier era el presidente de la Federación y tenía que mirar porque no se agotasen los fondos, y estirarlos, si llegaba el caso, como si goma de mascar se tratara. 

         De todas formas, algo debían de tener las pasas, higos secos, y queso de la mochila del abuelo, pues en aquella época los pelotaris riojanos fueron respetados en toda España. Es más, en el año 1947, y siendo Presidente el abuelo Javier, quedó campeona de España la inolvidable pareja Barberito-Titín. 

         ¡Qué mágicas y misteriosas virtudes las de la mochila del abuelo! 

         ¡Qué entusiasmada pasión la de Javier Adarraga Gorrochategui por hacer resurgir en todos los pueblos de la provincia, la afición por la Pelota a Mano! 

         Y los riojanos —que son agradecidos—, hicieron un frontón en la otra margen del padre Ebro, y al frontón le pusieron el nombre de Adarraga; y en la entrada del frontón colocaron un busto de bronce del abuelo Javier.

         Desde su pedestal, en la entrada del frontón, el abuelo vigila, con su penetrante mirada, la marcha de la Pelota a Mano en La Rioja; y su corazón de bronce late entusiasmado cuando escucha como los secos trallazos de la pelota en el frontis, rompen la incansable y monocorde cantinela de los corredores de apuestas.

                   

   

 

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