El narrador de estas aventuras se dio cuenta hace tiempo de que sus
facultades físicas se iban mermando. Al terminar de escribir el relato del
rescate de la Bruja de Achóndite, se percató de que, también, su memoria y
entendimiento menguaban alarmantemente. ¡También es mala pata! Éste fue el
motivo de que en su cabeza se organizara un descomunal batiburrillo que
llegó a trastocar el nombre de los protagonistas.
En honor a la
exactitud de la narración, el autor quiere, ahora, aclarar, que donde en el
relato figura Rodrigo debe aparecer Rafael, y donde aparece Diego, debe
figurar Miguel.
Los mosqueteros
Lapuerta no pudieron participar –-bien a pesar suyo— en el histórico comando
que liberó a la Bruja de Achóndite. De todas formas, la Bruja se lo
agradeció igualmente, y el resto de los Mosqueteros contó siempre con la
ayuda de su recuerdo, en los difíciles trances por los que hubieron de pasar.
El Autor.