




|
El 5 de septiembre de 1954, el pueblo de Vegaquemada festejaba la Consagración de su actual iglesia. Se repartió este folleto y en su interior decía así: En el día del mes de septiembre de mil novecientos cincuenta y cuatro, ante más de ocho mil forasteros y el excepcional y honroso testimonio de la primeras Autoridades de la Provincia de León, el hijo del Pueblo de Vegaquemada, D. PABLO DÍEZ FERNÁNDEZ, hizo entrega a la Iglesia Católica y al Pueblo del Nuevo Templo Parroquial. Y en fecha tan señalada y memorable, D. Pablo dirigió a los habitantes de Vegaquemada el siguiente mensaje: “Pueblo de Vegaquemada”: Con la inauguración de la Nueva Iglesia han finalizado las obras por mí proyectadas y llevadas a cabo con el único fin de mejorar las condiciones de vida de este vecindario, poniéndolas a vuestro servicio y esperanzado con que de ellas sacaréis el mayor provecho posible. Mientras se ejecutaban las obras, con frecuencia mostrasteis deseos de cooperar, e invariablemente os contesté que vuestra parte vendría después. Y el después ha llegado. Es ahora cuando vengo a solicitar vuestra cooperación, consistente en que cumpláis cinco recomendaciones fundamentales que necesito haceros. PRIMERA.– Que frecuentéis la Nueva Iglesia y practiquéis íntegramente la Religión Católica que recibimos de nuestros mayores. SEGUNDA.– Que la Paz reine entre vosotros y os prestéis mutuamente toda ayuda que necesita vuestra vida de comunidad. TERCERA.– Que conservéis y cuidéis con amor las obras que os entrego: La Iglesia donde oráis; el Cementerio donde reposan nuestros muertos; las Escuelas donde se educan vuestros hijos; la traída de aguas, que da a Vegaquemada categoría y comodidades excepcionales; la canalización de los riegos, que presta a las calles del Pueblo aspecto de gran limpieza, y el camino corto al Monte, tan beneficioso para vuestros rebaños. CUARTA.– Que administréis bien vuestro Monte en las cortas de leña: que los repobléis, especialmente en los calveros; que respetéis las vedas y suprimáis el ganado cabrío, tan destructor. QUINTA.– Que protejáis vuestras tierras de cultivo plantando todos los chopos que sea posible en arroyos y caminos, y especialmente en las orillas del río, para tratar de canalizarlo y, evitando deslaves, ganar pastos. Vegaquemada, 5 de septiembre de 1954
Cuadro de D. Pablo y Dña. Rosario que se conserva en la sacristía de la iglesia parroquial de Ntra. Sr. De la Asunción
Prólogo
El día 5 de septiembre celebraremos el 50 Aniversario de la Inauguración de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, momento singular, que se ha convertido, pese a su juventud, en una de las imágenes más emblemáticas de nuestro Municipio. Su construcción fue posible gracias al esfuerzo y a la labor paciente y tenaz de un hombre, Pablo Díez, que fue la suya, demostrando con ello su calidad humana. Su generosidad hizo posible esta iglesia, simbiosis de lo antiguo y lo moderno, mezcla de austeridad y sobriedad, claves del carácter propio de las gentes de nuestros pueblos.
Que ese día se convierta en una jornada de convivencia y amistad, sirva para ensalzar la nobleza de nuestra gente y comprometernos todos con el futuro de nuestro Municipio.
M. Isabel Fresno Alcaldesa del Ayuntamiento La Lucha Leonesa y su importancia Histórica, Deportiva y Popular El Mejicano de Vegaquemada JULIO LLAMAZARES* Cuando yo era niño y adolescente por los años sesenta, el mejicano de Vegaquemada era toda una leyenda en la provincia de León. Se contaban de él muchas historias: desde que si había salido de su pueblo descalzo, de tan pobre como era, hasta que se había convertido en el más rico de Méjico; desde que había pagado él solo el nuevo santuario de la Virgen del Camino hasta que iba dejando un reguerote billetes detrás de él cuando volvía al pueblo por el verano. En el mes de agosto, en Vegaquemada, se celebraba el corro de aluches más importante de todo el año. Lo pagaba el mejicano, cómo no, y a él acudían luchadores desde todos los lugares y los pueblos, pues los premios que aquél daba eran los más cuantiosos con diferencia de cuantos corros se celebraban en la provincia. Mi padre me llevó a verlo más de una vez y todavía recuerdo la imagen de D. Pablo, el mejicano, presidiendo el corro desde un templete y el respeto que concitaba su figura entre la gente. Poderoso caballero es don Dinero, habría dicho el clásico, de haber vivido la escena. Por los años setenta, D. Pablo falleció en Méjico y aquellos corros dejaron de celebrarse. Sus descendientes lo organizaron algunos años, pero ya no era lo mismo. Faltaba la figura del indiano presidiéndolo, su aureola patriarcal y familiar al mismo tiempo dándolo fuste a una fiesta que, sin él, ya no volvió a ser la misma. Ahora, con motivo del 50 Aniversario de la inauguración de la Iglesia del pueblo (que él costeó también, como no), Vegaquemada pretende recuperar aquel corro que tanta fama le diera en tiempos. Si las circunstancias no me lo impiden, acudiré a él como cuando era pequeño, recordando a mi padre, que me llevaba de la mano, y aquel anciano distante que presidía la fiesta y el corro desde un templete del que tantas historias se contaban por entonces en los pueblos de la zona: el mejicano de Vegaquemada.
* Julio Llamazares es escritor. Entre sus libros más conocidos están Luna de lobos, La lluvia amarilla y Escenas de cine mudo y los relatos de viaje El río del olvido y Tras-os-Montes, un viaje portugués. Ha escrito también guiones de cine y numerosos artículos y reportajes periodísticos. Es un asiduo a los corros de lucha por el verano, cuando regresa por vacaciones.
|

