PRESENTACIÓN
Aspectos generales
La utilización del capítulo V (F) de la CIE-10 requiere un detenido
estudio de esta introducción general, así como de los párrafos de
introducción y explicación adicionales situados al comienzo de varias
de las categorías de la clasificación. Esto es especialmente importante
en la categoría F23 [Trastornos psicóticos agudos y transitorios]
y en la sección F30-39 [Trastornos del humor (afectivos)]. Desde hace
mucho tiempo se conocen las grandes dificultades que hay para la descripción
y clasificación de éstas categorías y por ello se ha puesto un especial
énfasis en aclarar la forma en que han sido enfocados estos problemas.
Cada trastorno se acompaña de la descripción de sus características
clínicas principales, así como de las características secundarias
que, aunque menos específicas, son sin embargo relevantes. A continuación
aparecen unas "Pautas para el diagnóstico". En la mayoría de los casos
indican el número y los síntomas específicos que suelen requerirse
para un diagnóstico fiable. Sin embargo, en la redacción de dichos
síntomas se ha mantenido un cierto grado de flexibilidad de cara a
las decisiones diagnósticas, para que la clasificación pueda ser utilizada
en variadas y a menudo complejas situaciones clínicas, en las que
deben tomarse decisiones diagnósticas antes de que el cuadro clínico
haya podido ser totalmente aclarado o cuando la información es aún
incompleta. En algunas ocasiones y para evitar repeticiones innecesarias,
se proporciona la descripción clínica y pautas para el diagnóstico
de ciertos grupos de trastornos, además de aquellas específicas de
cada trastorno aislado dentro del grupo.
Cuando los requisitos exigidos en las pautas para el diagnóstico
se cumplan de forma evidente el diagnóstico puede ser formulado como
"seguro". Sin embargo, en muchos casos es útil registrar el diagnóstico
a pesar de que las pautas no se satisfagan totalmente. El clínico
y todos aquellos que utilicen las pautas diagnósticas deben decidir
en qué circunstancias vale la pena recoger diagnósticos que ofrecen
grados menores de confianza (tales como "provisional" si se espera
que aparezca más información o "probable" si la obtención posterior
de dicha información es muy improbable) en los casos en los que no
se satisfagan en su totalidad las pautas propuestas. Las definiciones
sobre la duración de los síntomas están asimismo pensadas más como
pautas generales, que como requisitos estrictos. El clínico debería
utilizar su propio criterio sobre la conveniencia de escoger un diagnóstico,
aunque la duración de un síntoma determinado sea ligeramente mayor
o menor de lo requerido.
Las pautas para el diagnóstico debieran ser, asimismo, un estímulo
útil para la docencia, dado que sirven de recordatorio de aspectos
de la práctica clínica que suelen encontrarse ampliamente desarrollados
en la mayoría de los manuales de Psiquiatría. También pueden ser adecuados
para aquellos proyectos de investigación en los cuales no se requiera
la mayor precisión (y por consiguiente restricción) que ofrecen los
Criterios Diagnósticos de Investigación.
Las descripciones y pautas no presuponen implicaciones teóricas
y tampoco pretenden abarcar la amplitud de los conocimientos actuales
sobre los trastornos mentales y del comportamiento. Son únicamente
un conjunto de síntomas y descripciones consensuadas por un gran número
de asesores clínicos e investigadores de diferentes países, que sirve
de base razonable para la definición de las diferente categorías de
la clasificación de los trastornos mentales.
Principales diferencias entre en
capítulo V (F) de la CIE 10 y el capítulo V de la CIE
9
Principios generales de la CIE-10
La CIE-10 es mucho más amplia que la CIE-9. Los códigos numéricos
(001-999) de la CIE-9 han sido sustituídos en la CIE-10 por un sistema
de codificación alfanumérico de códigos de una letra seguida de dos
números, que completan el nivel de tres caracteres (A00-Z99). Así
se ha aumentado considerablemente el número de categorías disponibles
para la clasificación. Además, un nivel de cuatro caracteres permite
subdivisiones numéricas decimales con mayor detalle.
El capítulo que trata de los trastornos mentales en la CIE-9 sólo
tenía treinta categorías de tres caracteres (290-319). En el capítulo
V (F) de la CIE-10 hay cien categorías. Sin embargo, varias de estas
categorías no se utilizan ahora, para permitir la introducción de
cambios en la clasificación sin la necesidad de rediseñar el sistema
entero.
La CIE-10 en conjunto ha sido diseñada para ser la clasificación
nuclear de cada una de las familias de enfermedades y de circunstancias
relacionadas con la sanidad. La utilización de caracteres adicionales,
hasta cinco o seis, permite detallar más específicamente alguna de
sus partes. Por el contrario, en ocasiones, puede ser necesario condensar
las categorías para conseguir unos grupos suficientemente amplios
como para, por ejemplo, la aplicación en atención primaria o en la
práctica general. La "familia" de clasificaciones de información no
contenida en la CIE-10 pero con importantes aplicaciones médicas o
sanitarias incluye la clasificación de Deficiencias, Discapacidades
y Minusvalías, la Clasificación de Procedimientos en Medicina y la
Clasificación de los Motivos de Contacto de Enfermos con Personal
Sanitario.
La distinción tradicional entre neurosis y psicosis que se mantenía
en la CIE-9 (aunque deliberadamente sin intentar definir ambos conceptos)
no se mantiene en la CIE-10. Sin embargo, el término "neurótico" persiste
para un uso ocasional, por ejemplo, en el encabezamiento de un grupo
principal de trastornos: F40-49 (Trastornos neuróticos, secundarios
a situaciones estresantes y somatomorfos). La mayoría de los trastornos
considerados como neurosis por quiénes utilizan este concepto están
en dicha sección y en las siguientes, con excepción de las neurosis
depresivas. Para facilitar el uso de la clasificación, los trastornos
se agrupan según el tema principal común o la semejanza diagnóstica,
mas que siguiendo la dicotomía neurótico-psicótico. Por ejemplo, ciclotimia
(F34.0) figura en la sección F30-39 [Trastornos del humor (afectivos)],
en lugar de en la sección F60-69 [Trastornos de la personalidad y
del comportamiento del adulto] y todos los trastornos debidos al consumo
de sustancias psicotropas están agrupados en F10-19, con independencia
de su gravedad.
"Psicótico" se ha mantenido como término descriptivo, en particular
en F23 [Trastornos psicóticos agudos y transitorios], sin que recurrir
a él presuponga nada sobre posibles mecanismos psicodinámicos, capacidad
de introspección o juicio de realidad. El concepto se usa simplemente
para indicar la presencia de alucinaciones, de ideas delirantes o
de un número limitado de comportamientos claramente anormales, tales
como gran excitación o hiperactividad, aislamiento social grave y
prolongado no debido a depresión o ansiedad, marcada inhibición psicomotriz
y manifestaciones catatónicas.
Otras diferencias entre la CIE 10 y la CIE 9
Se han agrupado en F00-F09 todos los trastornos cuya causa sea orgánica,
lo que hace más fácil el uso de esta parte de la clasificación en
relación con la CIE-9.
La reordenación de los trastornos mentales y del comportamiento
debidos a las sustancias psicoactivas en F10-19 ha resultado también
más útil que el sistema anterior. El tercer carácter indica la sustancia
usada, el cuarto y quinto carácter, el sindrome psicopatológico, por
ejemplo de intoxicación aguda y estados residuales. Esto permite la
información sobre todos los trastornos relacionados con la sustancia
aunque sólo se use las categorías de tres caracteres.
El bloque que comprende la esquizofrénia, los estados esquizotípicos
y los trastornos de ideas delirantes (F20-F29) se han ampliado con
la introducción de nuevas categorías, tales como esquizofrénia indiferenciada,
depresión postesquizofrénica y trastorno esquizotípico. La clasificación
de psicosis aguda breve, que se veía frecuentemente en los países
en desarrollo, se ha ampliado bastante en comparación con la de la
CIE-9.
La clasificación de los trastornos afectivos se ha visto influenciada
por la adopción del principio de trastornos agrupados conjuntamente
con un tema común. Términos tales como "depresión neurótica" y "depresión
endógena" no se han usado, pero sus equivalentes próximos pueden encontrarse
entre los diferentes tipos y niveles de gravedad de la depresión que
están ahora especificados (incluyendo la distimia [F34.1]).
Los síndromes comportamentales y los trastornos mentales asociados
con disfunciones fisiológicas y cambios hormonales, tales como trastornos
de la alimentación, trastornos del sueño no orgánicos, y disfunciones
sexuales se han agrupado en F50-F59 y se han descrito con mayor detalle
que en la CIE-9, debido a las necesidades crecientes de tales clasificaciones
en psiquiatría de enlace.
El bloque F60-F69 contiene nuevos trastornos de la conducta adulta,
tales como el juego patológico, la piromanía y el robo, así como trastornos
más tradicionales de la persoanlidad. Los trastornos de la preferencia
sexual están diferenciados claramente de los trastornos de la identidad
genérica, y la homosexualidad en sí misma está incluida como una categoría.
Problemas terminológicos
Trastorno
El término "trastorno" se usa a lo largo de la clasificación para
evitar los problemas que plantea el utilizar otros conceptos tales
como "enfermedad" o "padecimiento". Aunque "trastorno" no es un término
preciso, se usa para señalar la presencia de un comportamiento o de
un grupo de síntomas identificables en la práctica clínica, que en
la mayoría de los casos se acompañan de malestar o interfieren en
la actividad del individuo. Los trastornos mentales definidos en la
CIE-10 no incluyen disfunciones o conflictos sociales por sí mismos
en ausencia de trastornos individuales.
Psicógeno y psicosomático
El término "psicógeno" no ha sido utilizado en los títulos de las
categorías, debido a que tiene distintos significados en las diferentes
lenguas y diferentes escuelas psiquiátricas. Cuando aparece en el
texto, el término debe ser interpretado en el sentido de que el clínico
considera que acontecimientos vitales o dificultades ambientales desempeñan
un papel importante en la génesis del trastorno.
Por los mismos motivos, el término "psicosomático" no se usa en
la CIE-10. Además este término puede implicar que los factores
psicológicos no juegen un papel en el desencadenamiento, curso y evolución
de otras enfermedades no descritas como psicosomáticas. Los trastornos
así denominados en otras clasificaciones aparecen en los apartados
F45 (trastornos somatomorfos), F50 (trastornos de la conducta alimentaria),
F52 (disfunción sexual de origen no orgánico) y F54 (factores psicológicos
y del comportamiento en trastornos o enfermedades clasificados en
otro lugar). Es especialmente importante reparar en la categoría F54,
que corresponde a la categoría 316 en la CIE-9, la cual debe utilizarse
para señalar la asociación de trastornos orgánicos (codificados en
otros apartados dentro de la CIE) con una etiología emocional. Por
ejemplo, el asma o el eczema psicógenos deben codificarse de acuerdo
con la categoría F54 del capítulo V (F) junto con el código adecuado
para la enfermedad orgánica, tomado de otros capítulos de la CIE.
Deficiencias, discapacidades,
minsuvalías y otros términos relacionados
Los términos "deficiencia", "discapacidad" y "minusvalía" se han
empleado de acuerdo con las recomendaciones del sistema adoptado por
la OMS. En algunas ocasiones el término se ha usado en un sentido
amplio cuando se podía justificar por la tradición clínica.
Aspectos prácticos
Trastornos de niños y adolescentes
Las secciones F80-F89 (trastornos del desarrollo psicológico) y
F90-F98 (trastornos del comportamiento y de las emociones de comienzo
habitual en la infancia y la adolescencia), abarcan únicamente aquellos
trastornos que son específicos de estas edades. Varios de los trastornos
de otras categorías pueden presentarse en personas de casi cualquier
edad y por lo tanto pueden ser utilizados para niños y adolescentes.
Por ejemplo, F50 (trastornos de la conducta alimentaria), F51 (trastornos
no orgánicos del sueño) y F64 (trastornos de la identidad sexual).
Algunos tipos de fobias que se presentan en la infancia plantean problemas
concretos de clasificación, tal y como se especifica en F93.1 (trastorno
de ansiedad fóbica de la infancia).
Registro de más de un diagnóstico
Se recomienda que los clínicos sigan la regla general de anotar todos
los diagnósticos que se necesiten para abarcar todo el cuadro clínico.
Cuando se registre más de un diagnóstico, suele ser conveniente escoger
uno de ellos como diagnóstico principal, quedando los demás como secundarios
o adicionales. Debe darse prioridad a los diagnósticos más relevantes
en relación con el motivo por el cual se recogen. En la práctica clínica
éste suele corresponder al trastorno que motiva la consulta o el contacto
con los servicios en los cuales se recoge la información. En muchos
casos será el trastorno que motivó el ingreso en el hospital, el seguimiento
ambulatorio o en una unidad de hospital de día. En otros casos, desde
un punto de vista de la trayectoria vital del enfermo, el diagnóstico
más importante puede corresponder al trastorno que padece el enfermo
a lo largo de los años, el cual puede ser distinto de aquel que motiva
la consulta actual (por ejemplo en el caso de un enfermo afecto de
esquizofrenia crónica que acude por presentar de forma aguda síntomas
de ansiedad). Si existen dudas acerca del orden en que deben registrarse
varios diagnósticos, o bien el clínico no conoce con certeza el propósito
al que va a ser destinado la información, una regla simple consiste
en registrar los diagnósticos en el orden numérico en el que éstos
aparecen en la clasificación.
Registro de diagnósticos de otros capítulos
de la CIE-10
Se recomienda encarecidamente el uso de otros capítulos de la CIE
10, además del capítulo V (F). Los capítulos más relevantes para los
servicios de salud mental son, entre otros:
Capítulo VI: Enfermedades del Sistema Nervioso (G).
Capítulo XVII: Malformaciones, deformaciones y anomalías cromosómicas
congénitas (Q).
Capítulo XVIII: Síntomas, signos y hallazgos clínicos y de
laboratorio no clasificados en otra parte (R).
Capítulo XIX: Lesiones, intoxicaciones y otras secuelas de
causas externas (S, T).
Capítulo XX: Causas externas de morbilidad y mortalidad (X).
Capítulo XXI: Factores que influyen en el estado de salud y
el contacto con los servicios de salud (Z).
Como registrar un diagnóstico
El diagnóstico debe ser registrado anotando el código y el texto
diagnóstico correspondiente. Lo mismo debe hacerse para los diagnósticos
adicionales de otros capítulos.
Otras versiones del capítulo V de la CIE
10
Las otras versiones del capítulo V (F) de la CIE-10 que han sido
o están siendo desarrolladas en paralelo con la presentada aquí son:
a) Conjunto de Criterios Diagnósticos de
Investigación (CDI-10).
b) Sistema multiaxial para la descripción de enfermos y diagnósticos.
c) Clasificación simplificada para asistencia primaria.
d) Breve glosario, de formato y tamaño similares al actual
glosario del capítulo V (Trastornos mentales) de la CIE-9, que se
incluirá en el volumen general del CIE-10. Está destinado a ser utilizado
por codificadores no profesionales y para poder hacer comparaciones
con otras clasificaciones con fines administrativos y económicos.
Estas versiones serán publicadas por separado, y serán sometidas
a estudios de campo internacionales en un futuro próximo.