Fragmento de “versos sencillos”
Si ves un monte de espumas
es mi verso lo que ves:
mi verso es un monte, y es
un abanico de plumas.
Mi verso es como un puñal
que por el puño echa flor.
Mi verso es un surtidor
que da un agua de coral.
Mi verso es de un verde claro
y de un carmín encendido.
Mi verso es un ciervo herido
que busca en el monte amparo.
Mi verso al valiente agrada.
Mi verso, breve y sincero,
es del vigor del acero
con que se funde la espada.
¿Qué importa que tu puñal
se me clave en el riñón?
¡Tengo mis versos, que son
más fuerte que tu puñal!
¿Qué importa que este dolor
seque el mar y nuble el cielo?
El verso, dulce consuelo,
nace al lado del dolor.
JOSÉ
MARTÍ
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A
algunos les gusta la poesía
A
algunos,
es decir, no a todos.
Ni siquiera a los más, sino a los menos.
Sin contar las escuelas, donde es obligatorio,
y a los mismos poetas,
serán dos de cada mil personas.
Les gusta,
como también les gusta la sopa de fideos,
como les gustan los cumplidos y el color azul,
como les gusta la vieja bufanda,
como les gusta salirse con la suya,
como les gusta acariciar al perro.
La poesía,
pero qué es la poesía.
Más de una respuesta insegura
ha habido a esta pregunta.
Y yo no sé, y sigo sin saber, y a esto me aferro
como a un oportuno pasamanos.
WISLAWA
SZYMBORSHA
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