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POEMAS DE SOL Y LUNA



      

 

     

El niño que ahogó la luna

La Luna llena y el Sol
se pusieron a jugar,
y al escondite jugaban
una tarde frente al mar.

El niño de ojos de cielo
quiso con ellos jugar;
fue a decírselo a la Luna,
escondida en el pinar.

Corre el niño hacia la Luna,
la Luna corriendo va,
y sólo se detenía,
cuando el niño, a descansar.

- Espérame, Luna boba,
que no quiero hacerte mal.
Pero si el niño corría,
la Luna corría más.

Frente a un pozo se detiene
y, asomándose al brocal,
en el agua ve a la Luna,
que muy quietecita está. 

-Esta vez, ¡oh, Luna mala!
no te podrás escapar.
El niño, para guardarla,
la tapa pone al brocal.

En esto, la madre inquieta
al hijo viene a buscar ...
En sus sueños vio a la Luna
toda la noche llorar.

Por la mañana temprano,
a la Luna fue a soltar,
pero en las aguas dormidas
la Luna no estaba ya.

- La luna se ahogó en el pozo;
yo fui el culpable, mamá.
Y su mamá le consuela
cuando al niño ve llorar. 

          Humberto Zorrila (Perú)

 

 

 

 

 

Sol de Monterrey 

No cabe duda: de niño
a mí me seguía el sol.
Andaba detrás de mí
como perrito faldero; 
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños. 

Saltaba de patio en patio,
se revolcaba en mi alcoba.
Aún creo que algunas veces
lo espantaban con la escoba.
Y a la mañana siguiente,
ya estaba otra vez conmigo, 
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.

                      Alfonso Reyes 

 

 

        

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       © José Luis Fernández