Logotipo de Juego Poético

La Web de Gloria Almendáriz

Glosario
Introducción
Poesía, ¿por qué?
Poesía, ¿para qué?
Objetivos
Didáctica de la poesía
Foro de debate
Pág. de interés
Actualidad literaria
Blog de poesía

Actividades
Introducción
Poesía para cantar
Poesía para cocinar
Poesía para componer
Poesía para contar
Poesía para dibujar
Poesía para divertirse
Poesía para dramatizar
Poesía para fortalecer la memoria
Poesía para jugar y enredarse
Poesía para reír
Poesía para transformar
Poesía rompecabezas

Home


 Juego Poético      La voz de los poetas | Autora | Contenidos | Recursos | Poeta del mes  


  Inicio  |  Rosalía de Castro  |  Su Obra  |  Algunos Poemas   | 

 


POETA DEL MES DE FEBRERO  

ROSALÍA DE CASTRO

(La voz del pueblo gallego)

 

Rosalía de Castro nació el 24 de febrero de 1837 en una casa situada a la derecha del Camino Nuevo, antigua vía de entrada en Compostela para los viajeros procedentes de Pontevedra. Fue bautizada la niña, pocas horas después de su nacimiento, en la Capilla del Hospital Real, con los nombres de María Resalía Rita.
Fue inscripta en la Inclusa como huérfana de padre y madre, según consta en documento exhibido en la Casa-Museo de Padrón, pero en realidad era hija "sacrílega" de José Martínez Viojo (1798-1871), abad de la parroquia de Santa María, Iria Flavia, Padrón, y de María Teresa de la Cruz de Castro y Abadía (1805-1862), soltera, perteneciente a la antigua nobleza gallega venida a menos y residente en el Pazo de Arretén, la tradicional mansión de la familia. 
Hasta los diez años, aproximadamente, la pequeña Rosalía se crió con sus tías paternas en la aldea de Castro de Ortoño. Y sólo a los quince la recogió su madre, yendo a vivir con ella en la ciudad de Santiago, donde recibió la instrucción propia de una señorita de la época: algo de música y dibujo. 
Nada se sabe en concreto de la educación de Rosalía. En Santiago estudia algo de francés. Se sabe que en la escuela mostró talento de versificadora. Cultivaba además otras dos actividades artísticas: el dibujo y la música (para esta última tienen unas cualidades extraordinarias). 
Compuso sus primeros versos a la edad de 12 años. Aficionada al teatro, debuta a los quince años en una función de aficionados en el Liceo de San Agustín de Santiago. En 1854 interpretó el papel principal del drama Rosmunda, de Gil y Zárate, en el Liceo de la Juventud; y en el 1860, ya casada, participó en una función dramática a beneficio de los heridos en la campaña de África, también en Santiago. En ambas ocasiones alcanzó éxito extraordinario.

En 1856 viaja a Madrid y se aloja en casa de una de sus tías: Carmen Lugín de Castro, madre del escritor Pérez Lugín. 
Publica su primer libro, La flor, que es elogiado por Manuel Murguía en La Iberia. Enemiga de frecuentar cualquier tipo de reunión social, Pilar Sinués, otra escritora que residía en la Corte, no consiguió nunca que asistiera a la suya. 
El 10 de octubre de 1858 se casa en la iglesia de San Ildefonso con Manuel Martínez Murguía (1833-1923), de veinticinco años y destacado periodista, preocupado por la desdichada suerte de Galicia. 
Al año siguiente Rosalía da a luz a su primera hija, Alejandra, a la que han de seguir seis hijos más. Su domicilio cambió muchas veces, entre Madrid y Simancas. Rosalía nunca disfrutó de una buena salud. Luchando siempre con la enfermedad, y a menudo con la penuria, vivió dedicada a su hogar: a sus hijos y a su marido. Nunca aspiró a la fama. De hecho, su marido fue el que la convenció de que publicara sus obras. 
Murió de cáncer a los cuarenta y ocho años en su casa de Padrón, que hoy es un museo: Casa Museo de Rosalía de Castro "La Matanza", en Padrón.
Allí funciona hoy el Patronato Rosalía de Castro, dedicado a conservar viva la memoria de esta gran poeta. Fue enterrada en el mismo cementerio de Adina, en Padrón, que cantara en sus versos, y sus restos fueron trasladados en 1891 al Panteón de Santo Domingo, en Santiago de Compostela, donde reposarían luego los gallegos ilustres. 

La obra de Rosalía representa el resurgimiento del idioma gallego y, con él, del pueblo que lo había mantenido vivo, ejerciéndolo en su vida cotidiana y haciendo frente así, con ejemplar tenacidad y persistencia, a la prohibición de su uso en todos los niveles de la vida cultural y social, ejecutada en su momento por los Reyes Católicos. El idioma que Rosalía devuelve a su esplendor era pues, en su época, una lengua sin literatura y sin prestigio. 

¿Cómo logró esta mujer, nacida en una sociedad aldeana a la que habían obligado a mantenerse semifeudal, hija natural de un sacerdote en una época de fuertes prejuicios, convertir al entonces humilde idioma de sus paisanos en una obra literaria de alcance a la vez local, nacional y universal? Son preguntas a las cuales sólo el misterio vivo de la gran poesía puede contestar. 
Las ideas a la vez nacionalistas y progresistas (que no dejaron de traer los consiguientes sinsabores económicos a la familia) de su marido, que se convertiría en un intelectual clave de la causa de su pueblo, autor de la primera Historia de Galicia, así como los contactos políticos e intelectuales de éste, contribuyeron de algún modo a la publicación de los libros de Rosalía. En 1880 da a conocer en La Habana y Madrid su segundo y personalísimo libro de poemas en gallego: Follas novas, donde se plantean más abierta y hondamente los vericuetos de su intimidad y de su angustia existencial. 

Rosalía de Castro es hoy en día una gallega universal.


   

[ volver arriba ]

© José Luis Fernández