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DON QUIJOTE DE LA MANCHA
Don Quijote de la Mancha
D. Quijote de la mancha
don quijote de la mancha
IV CENTENARIO - IV Centenario - 4º centenario
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La fecha exacta del nacimiento de Miguel de Cervantes, el autor de la obra clásica
Don Quijote de la Mancha, no se encuentra en ningún archivo, pero sí se sabe que nació en Alcalá de Henares y que fue bautizado en la iglesia de Sta. María, el 9 de Octubre de 1547. Era el segundo barón y cuarto de los hijos de Rodrigo de Cervantes y Leonor de Cortinas.
Rodrigo de Cervantes, el padre de Miguel, se ganaba la vida trabajando de practicante (curando heridas), vivían muy pobremente.
En marzo de 1551, y como consecuencia de su precaria situación, la familia al completo decide trasladarse a Valladolid, donde buscan un acomodo propiciado por la prosperidad de esta ciudad.
Valladolid, por aquella época, era una gran capital comercial y económica en plena expansión y desarrollo. Pero las expectativas de la familia Cervantes de trasladarse a Valladolid (1551) en busca de un mejor nivel de vida tornaron, en poco tiempo, otros derroteros bien distintos.
Por fin, a principios del año 1553, y tras diversos problemas con la justicia a causa de las deudas, la familia abandona Valladolid, regresando a su ciudad natal, Alcalá, donde permanece el tiempo suficiente para reconstruir su trastocada situación económica. Más tarde vendrían Córdoba, Granada y Sevilla.
Miguel tiene ya dieciocho años y continúa sus estudios en los jesuitas sevillanos donde tiene como maestro al padre Acevedo, autor de comedias que eran representadas por los alumnos ante la alta sociedad sevillana.
Esta influencia, unida a la honda impresión que causaron en Miguel los pasos de Lope de Rueda, consolidarán su pasión por el género teatral. Por primera vez, comienza a escribir piezas dramáticas de carácter realista que le otorgaban cierta popularidad entre las gentes de Sevilla.
A principios de 1565, y tras asistir a una ejecución en la plaza de San Francisco que el joven Miguel graba en su memoria, parte de nuevo la familia a Alcalá.
Es ya el año 1566 cuando se instalan en Madrid. Es la época en que la ciudad comienza un fuerte desarrollo demográfico, debido a en la misma se instala la corte de Felipe II.
Entre 1567-68 estaba registrado como estudiante en una escuela de Madrid, donde el profesor de bellas artes, Juan López de Hoyos, lo menciona como su estimado alumno. En 1569 abandona España por motivos que no estuvieron nunca claros. Al parecer, en septiembre de ese año, se levanta orden por la que se decreta prisión para el estudiante Miguel de Cervantes debido a un duelo en el que cae herido un tal Antonio de Sigura. La condena supone un destierro del reino durante diez años y la amputación de la mano derecha, lo que lleva a Miguel a huir a Sevilla y de ahí partir hacia Italia
La llegada de Miguel de Cervantes a Roma se produce a finales del año 1569. Consigue referencias facilitadas por Rodrigo, su padre, de los que eran los banqueros italianos que mantenían relaciones con la familia Cervantes.
Comienza entonces a trabajar al servicio de monseñor Acquaviva, joven patricio de veintitrés años que en 1570 será elevado a cardenal. Miguel desempeña la labor de criado distinguido, de ayuda de cámara. Durante esta estancia, no desaprovechará la ocasión para conocer varias obras maestras italianas.
Ansioso de mayores empresas, ya en ese mismo año decide abandonar el palacio de su señor y toma el camino de la carrera militar. Parte en dirección a Nápoles, donde se incorpora a la unidad dirigida por don Álvaro de Sande. Es en mayo de 1571, una vez constituida la Santa Liga y formada la armada de don Juan de Austria, cuando comienzan importantes movimientos de españoles que se incorporan a la nueva flota.
Miguel fue uno de los que embarcaron en Messina en Septiembre del 1571, bajo el mando de Don Juan de Austria; en la mañana del 7 de Octubre cuando se enfrentaron con los Turcos, su Galeón, "La Marquesa" se encontró en el centro de la batalla en Lepanto y durante la cual, Cervantes recibió tres tiros, dos en el pecho y uno en el brazo izquierdo, a estas heridas, perdió el uso permanentemente de la mano izquierda. debido a lo cual fue desde entonces conocido por el mote
"El Manco de Lepanto". La perdida de su mano izquierda, no fue suficiente para disuadirle de continuar en su deseo de una carrera militar y en Abril del 1572, se incorporó a la compañía de Manuel Ponce de León en el Regimiento de Lope de Figueroa, donde se cree estaba alistado su hermano Rodrigo.
Tras diversas expediciones, en Septiembre del 1575, durante un corto periodo de paz, los dos hermanos, salieron de Nápoles para España en la Galera "Sol". Miguel levaba con él cartas de Don Juan de Austria y del Virrey de Sicilia, donde recomendaban al Rey, pusiera Miguel de Cervantes al mando de una compañía.
Durante el viaje, La fragata "El Sol", sufre la consecuencia de una fuerte tormenta. Separada de las otras tres naves que la acompañaban y desviada de su ruta, "El Sol" es abordada por corsarios berberiscos. Tras la lucha, en que mueren varios tripulantes y el propio capitán, los supervivientes fueron trasladados a los navíos berberiscos y conducidos hasta Argel.
Junto a la desesperanza, al verse cautivo por los corsarios, nace en Miguel de Cervantes la sorpresa del encuentro con Argel. La imagen de una ciudad enormemente poblada, dinámica y rica surge como contraste a lo que el escritor esperaba de ella. Allí habita una sociedad abierta, su organización político-social, las características de la religión islámica, y otros rasgos de interés.
Mientras, ante las escasas posibilidades de que su familia lograra reunir el dinero necesario para pagar el rescate, Miguel comienza a meditar la posibilidad de una huida. Así pasa cuatro años intentándolo en varias ocasiones, hasta que en mayo de 1580 llega a Argel Fray Juan Gil, procurador general de la Orden de la Trinidad. Tras obtener la suma del rescate de Miguel, éste es puesto en libertad en septiembre del mismo año.
Antes de partir hacia las costas españolas, donde llegará a finales de octubre, Miguel se encargará de demostrar la falsedad de las acusaciones vertidas contra él.
A su llegada a España, Cervantes encontró su regimiento preparado para marchar a Portugal para mantener los derecho del Rey de España a la corona de Portugal. Miguel que venía sin dinero y sin trabajo, no le quedó otro remedio que alistarse de nuevo. Salieron en la expedición de Las Azores en 1582 y el año siguiente, y al terminar la guerra, volvió a España, trayendo con él, el manuscrito de romances, la "Galatea" y probablemente la primera parte de "Persiles y Sigismunda" también trajo las notas para su biografía y con él venía una niña que se cree fue el producto de un amor con una señora de la nobleza de Lisboa, cuyo nombre no nos fue revelado.
De regreso a Madrid, Miguel recuperará sus antiguas amistades literarias e inicia un gran impulso creativo en todos los órdenes y estilos literarios.
Es indiscutible que Miguel encontraba mayor satisfacción en elaborar comedias para la representación en los corrales de la ciudad que escribiendo novelas pastoriles, pero consciente de la moda literaria, no renuncia al género que más tarde criticará.
En marzo de 1585 sale a la venta en Madrid la Primera parte de La
Galatea.
La aceptación de la obra fue buena; de hecho, cinco años después, se realizará una segunda edición. En Francia obtendrá una óptima acogida, aunque no será hasta 1611 cuando se edite, una vez obtenido el impresionante éxito del Quijote. Los círculos literarios madrileños alabaron la obra, incluido el propio Lope de Vega. La segunda parte de La Galatea, que Cervantes anunció en varias ocasiones, nunca vio la luz.
Ante la imposibilidad de conseguir un empleo y dada la necesidad de obtener unos ingresos de los que vivir, Miguel aprovecha la ocasión para realizar sus primeras incursiones en el género teatral. Este género, que le fascinó desde su infancia, estaba arraigado en Madrid desde hacía tiempo por las ya mencionadas representaciones que en su día introdujo Lope de Rueda.
Las obras dramáticas de Cervantes eran ejercicios de habilidad en la búsqueda presurosa de la satisfacción del público; única forma de conseguir los ingresos tan necesarios.
Fue un tiempo en que Miguel llegó a escribir más de veinte obras-comedias y tragedias, entre las que se encuentran títulos como
La Numancia, La gran Turquesa, El bosque amoroso, la única, la bizarra
Arsinda.
Las dos únicas tragedias que se conservan son La Numancia, en la que Miguel refleja la tragedia de un pueblo que antes que la servidumbre elige la muerte, y El Trato de Argel, en la que se intuye una autobiografía de su cautiverio y donde, pese a los defectos de estructura, se dan indicios de los sentimientos de Miguel sobre esa experiencia de su vida.
Miguel de Cervantes ya era un autor reconocido. Sus obras, representadas con cierto éxito, le concedían los recursos necesarios para vivir.
A primeros de 1584, Miguel comienza sus relaciones amorosas con una mujer casada, Ana de Villafranca. Fruto de estas relaciones, nace Isabel en septiembre. Tras el nacimiento de la criatura, abandona Madrid y parte con destino al pueblo toledano de Esquivias. Allí conoce a Catalina de Palacios, que había enviudado recientemente.
Tras una corta relación, en diciembre de 1584 celebran su matrimonio en la iglesia de Santa María de la Asunción. A principios de 1585, Miguel se establece en el hogar de la familia de su mujer, los Salazar. El pueblo de Esquivias, con su tranquilidad y sus diferencias con el bullicio de Madrid, sumerge a Miguel en sus letras. Comienza a escribir sobre los pequeños detalles cotidianos del pueblo. Esto nos recuerda lo que más tarde serán comentarios de los días de Teresa Panza en la aldea de La Mancha en su obra maestra (El Quijote).
El que ya era considerado unos de los poetas más famosos de la época comienza a realizar mayor número de viajes. En mayo de 1587 consigue en Sevilla un empleo de recaudador bajo las órdenes de Diego de Valdivia. Este trabajo será para Miguel un cúmulo de problemas, y tras varios destinos (en Andalucía) en el cargo, numerosos viajes y sinsabores, llegando incluso a ser encarcelado, pasará una larga etapa de casi siete años antes de regresar de nuevo a Madrid, con su esposa Catalina. Pero ha acumulado una gran experiencia así como cantidad de observaciones en su trato con los campesinos, que en el futuro conformarán buena parte de sus Novelas Ejemplares y del Quijote.
En estos duros años mueren su suegra (1588) y su madre (1593) y su creación literaria se ha visto mermada por su constante actividad. En está época, nos encontramos con el romance La morada de los celos, con dos novelas ejemplares-Rinconete y Cortadillo y El celoso extremeño-y con el relato del cautivo que más tarde será incluido en el Quijote.
Establecido en Madrid junto a su esposa Catalina, en agosto de 1594, se le propone a Miguel un viaje a la provincia de Granada con el fin de cobrar dos millones y medio de maravedís por tasas atrasadas. En su recorrido por Granada Miguel queda fascinado por la civilización morisca que convive en esa ciudad, así como por los pueblos nómadas de gentes de dudosa calaña.
Nuevamente aparecen los problemas, siempre relacionados con su trabajo como recaudador. Esta vez, Miguel ingresará en la Prisión Real de Sevilla, que además de ser la ciudad más poblada de la época en el reino, era también la que mayor número de delincuentes y personas de mal vivir acogía.
En este entorno, Miguel nos presentará una visión del hampa sevillana que tiene mucho de realista. Gracias a su capacidad de jugar con lo real transfigurándolo, y de sus experiencias vividas, crea una picaresca de rufianes y bravucones totalmente creible. Su estancia transcurrió entre dormitorios comunes y malas comidas. A diferencia de su cautiverio en Argel, donde debía conseguir la recompensa, aquí se trataba sencillamente de hacer justicia. Con este fin remitirá carta a Felipe II explicándole las circunstancias de su condena. A finales de 1597, el juez recibirá la favorable contestación de Felipe II, ante lo que Miguel obtiene la libertad.
Durante 1598, permanecerá en Sevilla viviendo no sin apuros económicos. En ese mismo año, Felipe II fallecerá. De está época, es el famoso soneto "Al túmulo del rey Felipe II en Sevilla", en que un diálogo nos hace ver la grandeza del catafalco erigido en honor del monarca. Miguel sabrá conjugar la admiración y el odio que provocó este rey en un poema fúnebre y solemne en el que no faltarán la ironía y las críticas a los fracasos militares y financieros.
Después de tantos vaivenes y cuando la peste negra amenaza Andalucía, durante el verano del año 1600, Cervantes partirá rumbo a Toledo. Cargado de experiencias, sabrá aprovecharlas para constituirse más adelante como ilustre de la literatura universal.
Ese mismo año muere su hermano Rodrigo, noticia esta que causará un gran impacto en Miguel.
En el terreno político, la corte de Felipe III será establecida en Valladolid. Durante bastante tiempo Miguel dedicará gran parte de su actividad a elaborar el Quijote, y estabilizará, gracias a la herencia de un cuñado, sus estancias entre Madrid, Toledo y Esquivias.
En 1604 la familia se instala en Valladolid, ciudad que era por aquel entonces rival directa de Madrid en cuanto a esplendor y magnificencia.
Las incomodidades que habrá de sufrir la familia en su nueva estancia no son para Miguel importantes puesto que la revisión e inminente edición del Quijote absorbía toda su atención. En Valladolid, Miguel pudo retomar las relaciones con los círculos literarios ya instalados en torno a la Corte, como era habitual. Junto con su antiguo amigo Gracián Dantisco, conoce a una joven promesa: Luis de Góngora.
Desde la Universidad, un joven conocido como Francisco de Quevedo comienza también sus primeros pasos literarios. Valladolid es indiscutiblemente la capital cultural del reino. Cobrará gran importancia la "comedia nueva", de la que Lope de Vega hace su éxito. Por decreto real, la difusión se verá favorecida gracias al beneficio mutuo de las compañías teatrales y de los municipios.
Por fin, en los primeros días de enero del año 1605 verá la luz la obra maestra: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.
El relato nacido de la pluma de Miguel de Cervantes no contó con ninguna facilidad en su gestación, debido a la continua inestabilidad del autor que provocaba interrupciones en su creación.
Tras la compra del manuscrito por el editor Francisco de Robles por alrededor de 1.500 reales, en el verano de 1604, comienzan las gestiones para conseguir el privilegio real que obtendrán en septiembre. Juan de la Cuesta acabará de hacer la impresión en diciembre y Murcia de la Llana será designado de forma oficial para realizar la fe de erratas. El precio establecido para un volumen que constaba de 664 páginas y que nacía con el objetivo inicial de vender quinientos ejemplares fue de 290,5 maravedís.
Pocas semanas después aparecieron tres ediciones falsificadas que fueron publicadas en Lisboa. La segunda edición legal (con pequeñas revisiones) fue publicada en Madrid, con derechos reservados en Aragón y Portugal, y otras dos publicaciones aparecieron en Valencia en el mismo año. El libro se publicó en Bruselas (1607 y 1611), en Madrid (1608) y en Milán (1610) con una primera traducción al Ingles por Thomas Shelton en 1612.
Con la publicación del Quijote, algo cambiaba en la evolución de las novelas de caballerías.
Miguel había sabido conectar con el público, había logrado satisfacer las enormes expectativas iniciales. En poco tiempo la novela enamoró a España. Buena prueba de ello es que la segunda edición se realizará dos meses después del nacimiento de don Quijote.
En tres meses, la novela será la más vendida de todos los tiempos. El ingenioso hidalgo comenzará a ser conocido no sólo en la península, sino que en poco tiempo también se empiezan a realizar envíos, desde Sevilla, a Sudamérica. Aun siendo una época en que el analfabetismo es muy acusado, esto no será impedimento para que, rápidamente, don Quijote y Sancho Panza alcancen insospechadas cotas de popularidad.
Se convertirán en los protagonistas de los festejos que, en aquellos tiempos, son escaparates de la actualidad. Buena parte de este éxito arrollador se fundamentará en los pilares de la obra: fue concebida para hacer reír; no trataba, como venía siendo habitual, de sumergirse en conflictos entre la ficción y la realidad; era, directamente, una exposición cómica y burlesca que se convirtió en el sentimiento de una época. La cual, a diferencia de nuestros días, toleraba y disfrutaba con la parodia de un loco solitario que a nuestros ojos refleja una existencia trágica.
En 1606 abandona Valladolid y, tras visitar Salamanca, donde transcurre la historia del
Licenciado Vidriera, y pasar un tiempo en Esquivias, en 1607 se instala nuevamente en Madrid. Miguel comienza a acusar el paso de los años y preocupado por su incierto final seguirá los pasos de numerosos personajes de las letras uniéndose a la Congregación de los Esclavos del Santísimo Sacramento.
En estos años suceden dos muertes en el entorno de Miguel. A primeros de octubre de 1609 será su hermana Andrea quien fallezca, víctima de unas fiebres. Al año siguiente será su nieta, Isabel Sanz, quien encontrará la muerte. A finales de enero de 1611 morirá también su hermana Magdalena.
Es, a pesar de estos contratiempos, unidos a ciertos apuros económicos, una etapa de lo más fructífera en su carrera literaria. En 1612 saldrán a la luz sus
Novelas Ejemplares, cuyo éxito es arrollador, no sólo en España sino fuera de sus fronteras donde ya era famoso por su obra El Quijote. Estas Novelas Ejemplares serán pioneras en España de la ya conocida como novela corta europea.
Cervantes sabrá convertir este género en algo más que una mera exposición de los típicos temas de la época; sabrá presentarnos los personajes como personas, y nos hace partícipes de sus sentimientos y sus vivencias. Entonces surge en el lector la atracción que le lleva a descubrir su destino.
Será de nuevo el librero Francisco de Robles, que ya había obtenido notables beneficios con la primera parte del Quijote, quién más instaría a Miguel para que se decidiera a continuar el proyecto. Después de haber devuelto a su aventurero protagonista a su hogar, y de plantear un posible abandono por si no se realizaba la segunda parte de la obra, Miguel emprenderá, una vez comprobado el éxito ya conseguido, la elaboración de las nuevas aventuras del ingenioso hidalgo.
Con una rapidez inusitada, teniendo en cuenta la creación y publicación de otras obras en ese mismo periodo, terminará de escribir los setenta y dos capítulos de que consta la segunda parte en el breve plazo de cuatro años. A finales de noviembre de 1615 aparece, por fin, publicada la
Segunda Parte del Ingenioso Cavallero Don Quixote de la Mancha por Miguel de Cervantes Saavedra, autor de su primera
parte. Esta segunda parte tan esperada volvió a confirmar las expectativas de los lectores. La tercera y última salida del aventurero, que así reconoce Cervantes, no hace sino llevar a la perfección toda la obra y convertirla en pieza maestra den la literatura universal.
La muerte del protagonista llevará a la eternidad a este ingenioso hidalgo: don Quijote de la Mancha.
Con posterioridad a la publicación de la segunda parte de esta gran obra, Cervantes emprende la creación de una historia concebida hacía tiempo:
Los trabajos de Persiles y Sigismunda.
Esta novela de maravillas verosímiles toma su inspiración de la novela griega del siglo III, donde la narración presenta acontecimientos fortuitos por los que los personajes cambian el rumbo de sus aventuras, pero no sus sentimientos.
Las acuciantes circunstancias que sufría Miguel para finalizar la redacción antes de su muerte, unido a que el principio de la novela fue escrito a intervalos entre otras publicaciones, dejan dispersos los diferentes sucesos de la historia que se cuenta.
Ya está cercana su muerte, la hidropesía y la cirrosis de hígado que padece están consumiendo su existencia. El dieciocho de abril le serán administrados los últimos sacramentos y el veintidós de abril de 1616 Miguel de Cervantes Saavedra fallece. Será enterrado en el convento de los Trinitarios. Su mujer, Catalina de Salazar, morirá en 1626.
Su hija Isabel vivirá hasta 1652. Cervantes no dejó descendientes y su testamento se perdió. Sólo nos quedan sus obras puesto que, a finales del siglo XVII, sus restos fueron dispersados debido a la remodelación del convento que los albergaba. Así muere el padre de la novela moderna, escritor universal y creador del personaje más famoso de todos los tiempos.
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