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Sylvia
Plath nació en el seno de una familia de clase media en Jamaica Plain, Massachussets, el 27 de octubre de 1932 y pasó su infancia en Winthrop. Fue una chica sensible e inteligente, que aparentemente era la hija ideal, popular en la escuela y que obtenía las mejores notas. Pero en su interior almacenaba graves problemas psíquicos que tenían su origen en la muerte de su padre.
Su padre, profesor de biología en la Universidad de Boston, murió cuando Sylvia tenía 8 años de edad y tras una larga enfermedad. A esa edad publicó su primer poema y para cuando empezó a estudiar en el prestigioso Smith College para señoritas ya era una consumada poetisa. Sus estudios en Smith fueron sufragados por una beca ofrecida por Olive Higgins Prouty, escritora que se convirtió en su amiga además de en su benefactora.
Durante el tercer verano de su etapa en el Smith College, al regresar de una estancia en la ciudad de Nueva York donde estuvo haciendo prácticas en la revista Mademoiselle, intentó suicidarse tomando pastillas para dormir. Más tarde describió esta experiencia en La campana de cristal. Después de un período de recuperación, Sylvia se graduó en Smith summa cum laude en 1955 y ganó una beca Fulbright para estudiar en Cambridge, Inglaterra. Allí conoció al poeta Ted Hughes, con quien se casó en 1956 y tuvo dos hijos.
En 1960, cuando tenía 28 años, se publicó en Inglaterra su primer libro de poesías:"El coloso". Sylvia y Ted se trasladaron a vivir a un pueblecito de la zona de Devon, pero poco después del nacimiento de su segundo hijo se separaron. Él la abandonó por otra mujer que con el tiempo también acabaría suicidándose.
A principios de 1963, Sylvia vivía en un pequeño apartamento de Londres con sus dos pequeños, sin apenas dinero. La dureza de esos días hizo incrementar su necesidad de escribir y trabajaba incansablemente durante la noche en sus poemas. En estos últimos poemas, la muerte era observada como un alivio psíquico cada vez más cercano. El 11 de febrero, mientras sus hijos dormían, Sylvia puso su cabeza en el horno de gas y se mató. Tenía 30 años. "
Morir
es un arte, como todo.
Yo lo hago excepcionalmente bien.
Tan bien, que parece un infierno.
Tan bien, que parece de veras.
Supongo que cabría hablar de vocación.
Sylvia Plath escribió sus diarios desde los 11 años hasta una fecha cercana a su muerte, a los 30. La intensidad de la vida y de la poesía de esta escritora norteamericana han hecho de ella un mito literario, que la tragedia de su suicidio, en la cima de su creatividad y belleza, no hizo sino cimentar.
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