Los
juegos verbales constituyen una de las alegrías de la infancia (juego
de palabras, de sonidos, de ritmos...). estos juegos nacen de lo
imprevisto, de lo insólito, de lo disparatado.
El
lenguaje poético representa un goce que se basta a sí mismo,
independiente- mente de la significación y de toda función social del
lenguaje.