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POESÍA PARA DRAMATIZAR


 

 

        LOS DOS PRÍNCIPES          


     El palacio está de luto
     y en el trono llora el rey,
     y la reina está llorando
     donde no la pueden ver:
     En pañuelos de olán fino
     lloran la reina y el rey:
     los señores del palacio
     están llorando también.
     Los caballos llevan negro
     el penacho y el arnés,
     los caballos no han comido,
     porque no quieren comer.
     El laurel del patio grande
     quedó sin hoja esta vez.
     Todo el mundo fue al entierro
     con coronas de laurel:
     -¡El hijo del rey se ha muerto!
     ¡Se le ha muerto el hijo al rey!





      

 

En los álamos del monte
tiene su casa el pastor,
la pastora está diciendo
“¿Por qué tiene luz el sol?”
las ovejas, cabizbajas,
vienen todas al portón
¡Una caja larga y honda
está forrando el pastor!
Entra y sale un perro triste,
canta allá dentro alguna voz.
“Pajarito, yo estoy loca,
¿llévame donde él voló!”
El pastor coge llorando
la pala y el azadón.
Abre en la tierra una fosa,
echa en la fosa una flor.
¡Se quedó el pastor sin hijo!
¡Murió el hijo del pastor!

                                  JOSÉ MARTÍ

      

 


SUGERENCIAS (para profesores y alumnos):


- El poema resulta muy apropiado para tratar el tema de la muerte como algo que nos iguala.
- En el escenario hemos de recrear dos ambientes: el del rey y el del pastor.
- Mientras representamos la primera parte, la escena del rey, reina e hijo estará iluminada. La otra, quedará a oscuras.
- Los personajes serán mudos. Sólo lloran.
- Detrás una especie de sombras (niños ataviados con túnicas y capuchas negras se balancean al ritmo cadencioso de una música triste.
- Una voz en off recita el poema.
- Después pasaremos a escenificar la segunda parte, de la misma manera que la anterior.
- Al finalizar, los personajes de las túnicas rodearán ambas escenas mientras sube el volumen de la música.
- Cae el telón.
- Si los alumnos han extraído conclusiones interesantes de la lectura de este poema, se pueden leer al final de la representación, a modo de colofón.



© José Luis Fernández