La poesía va
siempre acompañada por el placer. El acercamiento del niño
al poema es trabajo del adulto y para que esta experiencia sea
positiva debe reunir algunas condiciones:
La
introducción al poema debe darse con un clima de
distensión y tranquilidad mental.
La
lectura o interpretación del poema ha de efectuarse con
inflexiones de voz, pero sin sobreactuación.
No
es preciso explicar las palabras desconocidas porque la
captación por niños y niñas es total.
Debemos
manejar con habilidad el vínculo afectivo que debe
establecerse entre los más pequeños y la obra.
No
es conveniente interrogarles para observar cómo y en qué
medida el poema penetró en ellos; las preguntas destruyen
estados internos afectivos.
La
vivencia no se concreta en el acto, sino que es un proceso
de efectos progresivos.
La
trasferencia poética debe estar regida por la conciencia
lúdica, compartida entre el emisor y el receptor, sobre
todo en los primeros años. Es imprescindible recordar que
el juego es el medio del que se valen niños y niñas para
conocerse a sí mismos y al mundo de personas y cosas que
les rodean.
Elegir
un poema es elegir un código de connotación múltiple y
enriquecedor para que el grupo elabore asociaciones
originales y descubra la fuerza espontánea y movilizadora
de todo mecanismo creador.
Exponer
los poemas interpretados acompañados de imágenes o sin
ellas en las paredes del aula, con el fin de que el grupo
visualice y se sienta acompañado de aquello que le ha
gustado. La convivencia con el poema (ya sea leído,
escuchado, dibujado, musicalizado, etc...) eleva el nivel de
creatividad porque estimula las fórmulas menos
convencionales de su relación con el medio.
Gaciela Perriconi
Amalia Wischñevsky
ACTIVIDADES
DE LENGUAJE POÉTICO EN LA ESCUELA
Para disfrutar de las actividades del
juego poético y lograr un desarrollo y un resultado positivos de
los objetivos que nos marquemos, debemos trabajar en las tres
categorías aquí señaladas y hacer pasar al niño por todas las
etapas que representan y que van parejas al desarrollo de su
expresividad lingüística, corporal, etc...
ACTIVIDADES
DE RECOPILACIÓN
En
todos los niveles.
Recopilar según edades e intereses del grupo.
Pedir colaboración externa.
Trabajo de investigación.
Clasificaciones por temas (juegos, nanas, canciones, rimas,
romances...), autores, épocas, etc.
Organizar presentaciones, exposiciones, etc...
En una primera etapa, el niño absorbe juego, canción y poesía.
Le basta con escuchar y dejarse mecer por las palabras, los
ritmos... Se alimenta de ello.
ACTIVIDADES
DE RECREACIÓN
Mayoritarias
en los primeros niveles. Después serán más selectivas.
Jugar con los poemas (armar y desarmar).
Permiten ver el poema desde otro punto de vista.
Actividad integradora de otras vías de aprendizaje.
Considerar el lenguaje como un juego emocionante: creador,
recreador y transformador.
Con los juegos de recreación, el niño adapta el poema a sus
vivencias, se recrea en él y experimenta con los sonidos, los
ritmos, estribillos, gestos... proyecta sus vivencias y se abre al
mundo exterior.
ACTIVIDADES
DE COMPOSICIÓN
Más
propias de niveles superiores.
Podemos programarlas dentro del currículum o formando parte de un
taller de poesía.
Ofrecer nuevas posibilidades de expresión.
Intercambio de resultados.
Hacer posible el desarrollo lingüístico, al menos.
Con las actividades de composición, el niño desarrolla su
imaginación y expresa ideas, sentimientos, se posiciona en su
entorno y hace una interpretación personal del mismo. Al mismo
tiempo que fija estructuras lingüísticas y enriquece su
vocabulario.