A MODO DE INTRODUCCIÓN
 
He llegado a recopilar
estas normas, reglas, ... para la escritura de números primero convencido de que el dominio de las unidades ayuda a la resolución de problemas de Física y, segundo, incidiendo en su correcta escritura. A tal fin, en un principio acudí a libros de texto dónde, para mi sorpresa, encontré errores, frecuentes contradicciones y la misma dejadez, o más, que en la escritura del idioma. Decidí, pues, acudir a las fuentes que yo tengo por seguras: la IUPAP y, en consecuencia, las normas UNE. No aporto nada nuevo ni original

Nadie avala
los contenidos de estas páginas. No represento a nadie mas que a mí mismo y por tanto, es mi palabra el único aval que tengo. No obstante, a fin de dar fiabilidad a lo expuesto, cito la fuente de donde extraigo la información; en pocos casos, sólo tengo las notas que tomé sin estar ahora seguro de cuál es su procedencia. En fin, estimado lector: estas páginas son un simple y personal bloc de notas. Estoy, pues, en deuda con todos aquellos que escribieron antes que yo.

No considero
«ignorante» a quien no sabe -cada cual tiene sus medios de aprendizaje- sino a aquel que pudiendo saber, no sabe... Yo ponía la coma decimal «arriba» porque así me lo enseñaron... hasta que leí que no era así; en mi condición de profesor, y no sin esfuerzo, cambié sin dejar de tener presente que las normas UNE no obligan a nadie.

Sin ánimo de aburrir
que en un principio enseñaba a formular el «ácido sulfúrico» con el hidrógeno al final, luego con el hidrógeno delante, luego como «sulfato de hidrógeno», luego como «tetraoxo sulfato de hidrógeno (VI)»... hasta que unos ex-alumnos que habían terminado la licenciatura de ... me dijeron que la formulación que les di «no les sirvió» ya que en la facultad daban el compuesto como «ácido sulfúrico» y con el hidrógeno al final... Esto es un ejemplo y no debe servir para anatematizar a nadie, pero sí que debe hacernos reflexionar a los docentes sobre la conveniencia de la normalización a todos los niveles -o actualización-, tanto de asignaturas como de estudios.

Si se le ocurre
llamar la atención a alguna persona o institución por alguna incorrección escrita en materia de números y unidades, con toda probabilidad -no nula- recibirá respuestas de lo más airadas. Lo mejor es «no perder la calma» y no responder a justificaciones que no suelen tener justificación, en especial de aquellos que se consideran por encima de las normas, del bien y del mal, entre otras, por la «sagrada misión» con la que suelen justificar su actividad.

Las unidades
expuestas aquí son las que se utilizan a nivel de Secundaria y Bachillerato y que, también, suelen ser las que más aparecen en los medios de comunicación, libros y revistas de divulgación, etc.

En estas páginas
he plasmado aquellas notas que he ido tomando (y tomaré) por si pueden ser de utilidad para otro. Nada más. Aquí no hay clases o lecciones; eso corresponde a la Universidad.

Además...

Y, también, que «ni están todas las que son ni son todas las que están» en clara alusión a las normas de las que aquí hay una selección con la finalidad de refrendar lo que escribo.

y agradecer a

Eva Figueroa Sanz -una de las mejores alumnas que he tenido- su afecto, desinteresada ayuda y paciencia.

Al doctor Robert C. Barber, Chairman IUPAP, tanto su amabilidad como la información que tuvo a bien enviarme, allá por el verano de 1997, cuando andaba yo buscando en Internet información «fidedigna» de estas cosas de las normas.

los doctores Leonardo Villena y Manuel Puigcerver que me permitan reproducir aquí sus artículos.
A los catedráticos Javier Satorre, Mª Luisa Viejo y Antonio Martínez Revert (cuñado mío) sus precisas indicaciones para mejorar la expresión escrita de estas páginas así como su ayuda en cuestiones lingüísticas..

A ti, lector o lectora, si por una u otra razón pones en práctica estas recomendaciones o bien me indicas cómo mejorarlas, ampliarlas o eliminar aquellos errores involuntarios que puedan aparecer y de los que soy el único responsable.