ESQUEJES
Esquejes de madera semileñosa


Son esquejes tomados de tallos jóvenes que han comenzado a lignificarse un poco. Es útil para algunas coníferas, arbustos caducifolios y perennifolios, brezos y plantas trepadoras. La mejor época para hacerlos es de mediados de verano a principios de otoño. La longitud de estos esquejes debe estar en torno a los 8 cm, a excepción de los brezos, que se toman de 5 a 3 cm.


Se realizan de dos maneras: De una rama terminal cortando bajo un nudo y eliminando la punta (el resultado sería un trozo de tallo cortado por arriba y por abajo), o de una rama lateral que deberá tener el escudete (inserción al tallo principal) intacto (talón de madera del tallo principal unido al esqueje).
A ambos tipos se les eliminan las dos hojas inferiores, se pela un poco la corteza (unos 3 cm) de la base, se añaden hormonas de enraizamiento y se plantan en mezcla de arena y turba. A continuación se riega abundantemente y se cubre con plástico o cristal transparente. Este tipo de esqueje no necesita en principio, ni calor ni nebulizador y peden dejarse enraizar al aire libre, eso sí con plástico cubriendo para evitar pérdidas de humedad. Lo mejor es colocar varios de ellos juntos en el mismo recipiente y pasarlos a macetas individuales cuando hayan comenzado a echar raíces. Estas macetas se colocan en un lugar protegido algunos días, luego se podrán poner al exterior (excepto cuando se produzcan heladas), y finalmente, llegada la primavera se podrán transplantar a su lugar definitivo.


Un tipo especial de esta clase de esquejes es el llamado esqueje de yema foliar, que se realiza en primavera y que consiste en obtener un trozo corto de tallo semileñoso con tan sólo una hoja y su yema. Se hormona y se pone en arena y turba aportándole calor y humedad. A veces basta con usar una hoja y su yema con tan sólo el escudete del tallo en el que se insertan. Es un tipo de esqueje muy usado para propagar las camelias.


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