
Se obtienen de tallos maduros ya lignificados. Por ello la mejor época
para hacerlos es a final de otoño, o incluso en pleno invierno si el clima
no es demasiado severo. Son adecuados para árboles caducos y perennes,
frutales arbustivos, y arbustos en general. Son esquejes que tardan mucho
en enraizar (de 6 a 12 meses).
Para hacerlos se toman de madera bien lignificada, pero que sea de ese mismo año, es decir, tallos aparecidos esa primavera y que ya se han endurecido. Se corta por debajo de un nudo (corte recto), y mediante un corte oblicuo se elimina el ápice (extremo blando de la rama). La longitud del esqueje es variable según la especie elegida. Por ejemplo, deberá ser de unos 75 cm en el manzano, de 30 cm para chopos y sauces, de 20 cm para groselleros y forsythia, y de tan sólo 10 cm en el caso del agracejo o la weigela. Además. según el tamaño del esqueje se procederá de una manera u otra:
- Así, si se trata de esquejes muy largos se introducen directamente en
el jardín (de la mitad a dos tercios de su longitud eliminando las hojas
que quedarían enterradas) en una hendidura hecha con una pala y con arena
gruesa (drenaje) en el fondo, siempre que el clima sea suave, y no se den
heladas importantes en invierno. En el caso de zonas con inviernos muy
fríos, lo mejor será guardar los esquejes con el extremo inferior envueltos
en plástico relleno de turba húmeda entre 0ºC y 14ºC hasta que llegue la
primavera, momento en que se procederá a enterrarlos en el jardín igual
que se explicó anteriormente. Siempre es conveniente usar hormonas de enraizamiento
y regar si el suelo se seca. Al siguiente otoño ya se podrán transplantar
a una zona más fértil para que crezcan y se asienten definitivamente.
- Si se trata de esquejes de poca longitud, será mejor colocarlos en una
cajonera abierta, con arena y siguiendo las mismas pautas que para los
esquejes semileñosos.
Cuando se trata de ramas muy delgadas (como por ejemplo en el caso del
agracejo) se toman esquejes llamados "de mazo", esto es, ramas
laterales cortas con un trozo del tallo al que están insertas a modo de
cabeza de martillo y se siembran en una mezcla de arena y turba.
En la terminología popular se emplea mucho la palabra "estaquillas"
para designar a esquejes leñosos obtenidos de árboles y que se entierran
en arena casi en su total longitud tras hormonarlos y regarlos a una distancia
de unos 10 cm unos de otros, procediendo de manera similar a lo expuesto
más arriba.
Un tipo especial de esqueje leñoso es el llamado "esqueje de ojo",
muy usado para propagar las vides. Se toman a finales de invierno (por
lo que la planta no tendrá hojas) y de un trozo de madera de la estación
anterior que posea una yema (se corta a unos dos cm a cada lado de la yema).
Se colocan horizontalmente con la yema mirando hacia arriba sobre un lecho
de arena y turba y se le facilita calor y humedad.