INTRIAGO - FONFRÍA - LES CARRIACES - CABEZA SEVERA - CUESTA CAVIA - PRIENA - TELEÑA - INTRIAGO (circuito)

 

Punto de partida: Intriago.

Duración: 4 horas 30 minutos.

Desnivel: 700 metros.

Dificultad: Ninguna. Ruta de senderismo.

Características: En La Venta de Cangas convergen los valles de los ríos Güeña y Covadonga. Su curso se halla separado por el cordal de Priena. Esta sierra delimita el Valle de Covadonga por el Norte, siendo más difusa su configuración desde el valle del Güeña. En la vertiente Norte del cordal se desgajan varios subcordales que delimitan los pequeños valles secundarios que mueren en la depresión del Güeña. El recorrido que aquí se propone enlaza la línea de cumbres que cierran la cabecera de uno de estos valles secundarios, el del río Umandi.

El cordal que delimita el Valle de Covadonga por el Norte arranca de la misma Venta de Cangas. El pueblo de Isongo se asienta en las primeras colladas. La modesta sierra se integra de una sucesión de pequeños xerros que no adquiere notoria relevancia. La uniformidad quiebra al llegar a los pastos de Llerices. Priena es la primera montaña relevante de la sierra. Emerge por encima de los modestos xerros que comprimen la parte baja del valle, haciéndose visible desde La Venta. Su individualizada mole irrumpe en el punto de inflexión del valle de Covadonga. Al Sudeste de esta montaña el cordal mantiene la altura, en tanto que el valle por el que serpentea la carretera de los Lagos va recuperando el desnivel perdido respecto a la cuerda del cordal.

Al Sudeste de Priena se alinean las Cuestas Cavia y Cárcoba, separadas de la primera por la Collada Ginés. La Cuchillada es un promontorio calizo que quiebra los dominios de la cuesta. En la collada intermedia entre La Cuchillada y Sierra Mala quedaría la majada de Tarañodios. Sierra Mala y Sierra la Caña son dos alargadas cresterías de escabrosa caliza que delimitan por el Norte el Valle de Huesera. Por sus laderas sureñas serpentea la carretera de los Lagos, afrontando uno de sus mayores desniveles. Ambas sierras se hallan desgajadas por la quebrada de la Cuenye La Frecha, una brecha por la que se cuela uno de los caminos del puerto que sube de los pueblos del valle del Güeña. En el Collao la Caña el cordal se junta a la carretera y se da por finalizado. Es la vasta cabecera del valle del río Argañéu quien interrumpe el cordal, cortando su comunicación con la Sierra Biforcos.

Cabeza Severa es una roma loma pegada a La Cuchillada. Esta montaña es la máxima cota de un subcordal que se desgaja hacia el Norte del cordal principal de Priena. Sus sucesivas cabezas, cuetos o sierras van perdiendo paulatinamente altura, hasta bajar a morir a la Vega de Intriago. Delimitan el valle del río Umandi por el Este.

La piramidal cuesta de Les Carriaces es la cumbre contigua a Cabeza Severa. Entre ambas se forma la hermosa campera de Collada Severa. Al Norte de aquella cuesta se individualizaría el peñasco calizo de La Cotera. La majada de Pioru Alto, al pie de aquel peñón, se extiende por las praderías que recubren la cuerda del cordal, anexas a la sierra del mismo nombre. El subcordal presenta una última sierra (Cuco), que apenas rebasa los quinientos metros. Nuevas y vastas colladas de verdes praderías en un subcordal desfigurado que aún se resigna a su destino en postreras elevaciones como la del Bustacu (414 m.).

 

 

Descripción:

Accesos

En Cangas de Onís se toma la carretera de Arenas de Cabrales. A cuatro kilómetros se llega a una rotonda, en La Venta, donde se desgaja el ramal que sube a Covadonga. Se continúa por la vía principal, que se adentra en el valle del río Güeña. La primera gran localidad es Corao. Actualmente no es necesario entrar en el pueblo, sino que se rodea por la nueva variante. Tras un falso llano se inicia un corto ascenso que va alejando la carretera de la compañía del río. Corona por una brecha abierta por la mano del hombre en la montaña. En pleno tramo de descenso hacia la vasta llanada de la Vega de Intriago, a la altura de una teyera, se encuentra el desvío de Intriago.

La estrecha carretera cruza el río Güeña por el Puente de Intriago, desdoblándose en dos ramales. El de la derecha se pierde por un costado de la boscosa cuesta, en busca del pueblo de Teleña. En llano sigue el de la izquierda. Enseguida entra entre las casas de Intriago, en un lateral de la inmensa planicie a que da nombre.

A Intriago también puede entrarse por Mestas de Con. La estrecha carretera de montaña que se desvía junto a uno de esos viejos bares de pueblo, atraviesa un antiguo puente. En las afueras de Mestas se desdobla en dos ramales. El de la izquierda se dirige a Llano de Con, en ruta hacia los Gamoneos; de frente se sigue a Soto La Ensertal, pueblo vecino de Intriago.

Intriago - Fonfría (1 hora)

Existe en Cangas de Onís una vega infinita que vienen en llamar de Intriago. Sus fértiles tierras, bañadas por el flujo incesante del río Güeña, se hallan parceladas en irregulares superficies rectangulares. La diversidad de cultivos tiñe los recuadros de una amalgama de tonalidades. Los ruidosos tractores rompen las melodías del amanecer. El cotidiano trajín se incrementa a medida que el sol despunta sobre el centro de la vega. Dos pueblos dormidos parecen despertar de su letargo. Soto La Ensertal es el más pequeño. Sus casas se encaraman sobre las empinadas laderas de una modesta cuesta. También rehuyen el llano las casas de Intriago. Apenas se agolpan las más voluminosas al par de la carretera. Reducidos conjuntos se desgajan del núcleo troncal del pueblo, aprovechando las fincas contiguas. De los viejos hórreos cuelgan las panoyas arrancadas de los altivos campos de cultivo. Las distintas ganaderías se recogen en las distintas caserías que amplían la superficie urbana de Intriago. La vieja torre renacentista evoca un pasado señorial venido a menos. Reconvertida en cuadra llora su pasado, mirando con desconsuelo la vasta Vega que hoy rige la economía y el destino del pueblo.

Pasada la Torre de Intriago (s.XVIII) se encuentra un pequeño rellano para aparcar el automóvil. Se trata de un reducido apartadero de la carretera a orillas del río Umandi. En un rincón se ha instalado uno de los contenedores del pueblo. Un ramal asfaltado se desvía de la carretera principal, adentrándose entre las sucesivas caserías de la margen izquierda (sentido ascendente de la marcha) del arroyo que recorre el pueblo de Intriago. En este momento su único interés es resaltar la divergencia entre la carretera que sigue a Soto La Ensertal y la vaguada del río Umandi.

En la finca contigua a la de la Torre de Intriago, sólo separadas por la carretera, resalta una edificación singular de blancas paredes. Está cercada por un muro escoltado por una hilera de árboles que crecen en el interior de la pradera. Es la última edificación de Intriago.

Intriago dista escasos doscientos metros de Soto La Ensertal. Sin llegar a este pueblo, se toma una pista de la concentración parcelaria que sube a mano derecha. Su caja es amplia. El firme bien asentado. Una señal de Stop protege la salida a la carretera. Gana altura rápidamente con respecto al valle, adquiriendo una hermosa perspectiva de la Vega de Intriago.

Perpendicular a la carretera se desgaja asimismo una vaguada secundaria. Una pista discurre por el fondo de la cegada vaguada, paralela a la nuestra. Se continúa remontando por las laderas orientales del subcordal que separa la vaguada de Intriago (por cuyo lecho arroya el río Umandi) de la vaguada ciega de Soto La Ensertal.

Aún en los dominios de este pueblo se une una segunda pista por nuestra derecha. Grandes bloques de piedra forman el muro de contención del talud dejado por la construcción de las pistas de la parcelaria. Los argayos se suceden en los taludes desprotegidos.

Junto a las ruinas de una vieja casa, se ve un trozo del antiguo camino que subía de la parte baja del pueblo. Su trazado se ha visto afectado por la pista. Pasado y presente. Desde la pista también se entra a la última vivienda, de ahí la presencia de una farola en las lindes del monte.

La pista se adentra en el laberíntico entramado parcelario que vertebra las praderías de Soto La Ensertal. Se desechan los ramales laterales, tanto el que entra en esta última casa, como la que baja a la cabecera de la vaguada que se viene dejando a la izquierda, saliendo a un alto. Se ha coronado el modesto subcordal que separa la cegada vaguada que arranca de Soto La Ensertal de la cuenca del río Umandi. Esta elevada posición permite divisar una panorámica completa de la alineación de cumbres y cordales que cierran el valle de este modesto arroyo.

El recorrido visual se inicia en la margen izquierda del río Umandi. En el centro de la homogénea alternacia de bosque y praderías se recogen las blancas fachadas del pueblo de Teleña. Vive al abrigo de la voluminosa mole de Priena, en cuya cima se recorta su altiva cruz. Sin llegar a la grandiosidad de la que se ha levantado en el Pienzu (máxima altura de la Sierra del Sueve), sí llega a destacar desde la distancia. Es el punto de referencia para los peregrinos que recorren los rincones de Covadonga, Santuario Mariano recogido al otro lado de la montaña.

A la izquierda de Priena, separadas por la collada Ginés, se extiende la Sierra el Texu. En los uniformes relieves de su alargada y estilizada loma somital se confunden los puntos culminantes de las Cuestas Cavia y Cárcoba, que conforman la vertiente sureña del Valle de Covadonga. Viene a continuación la roma cima de Cabeza Severa. El pequeño apéndice kárstico de su derecha es la Cuchillada, punto en que se desgaja el subcordal de Cabeza Severa de la cuerda troncal que delimita toda la cabecera del Valle de Covadonga. Entre La Cuchillada y Cuesta Cárcoba se forma la frondosa vaguada en que manan las aguas del incipiente arroyo de Umandi.

Al lado de Cabeza Severa se recorta la más piramidal cumbre de Les Carriaces. La falta de perspectiva propicia la confusión de las peñas y sierras que se alinean al Norte en este subcordal. Reservando su reseña para el momento oportuno, no deja de sorprender las escarpadas torres calizas que se dejan entrever entre Les Carriaces y las peñas de su izquierda. La estrecha abertura de la Forcada deja volar nuestra imaginación en busca de los nevados desventíos de un macizo que se ha venido en llamar el Cornión, los dominios de las Peñas Santas.

El plácido caminar por las pistas de la parcelaria lleva por toda la llomba de suaves praderías. La roma loma de pradera se interrumpe al pie de un pequeño cerro con arboleda. Se deja la asentada pista, que retorna a la cegada vaguada de Soto La Ensertal, confundiéndose en la tupida red en que se integra. El antiguo trazado de la vieja pista a que se entra, afectado hasta este punto por la concentración parcelaria, parece bordear el cerro por su derecha. Mas es una ilusión óptica, pues enseguida acomete un pronunciado requiebro, a la altura de unas ruinas. Atraviesa las laderas norteñas del cerro, ascendiendo por la solitaria mancha forestal que lo recubre.

Rebasado el cerro que interrumpe la sucesión de suaves lomas, se entra en una vasta collada. El corto tramo de descenso se ve bruscamente detenido al llegar a un conjunto de edificaciones medio derruidas. La pista afronta un duro y recto repecho (Sudeste). Puede darse por concluido el apéndice que se desgaja del subcordal de Cabeza Severa, que se ha venido recorriendo, bajando a morir a la Vega de Intriago, entre este pueblo y Soto La Ensertal.

La fuerte subida se encamina a un gran invernal. En la pequeña vaguada de su izquierda apenas se mantiene otro invernal bastante más deteriorado. Este corto ascenso permite encaramarse en plena vertiente occidental del subcordal de Cabeza Severa.

En el invernal se inicia el largo flanqueo ascendente por las laderas que vierten al valle del río Umandi. Se mantiene la fuerte subida. Para facilitar el tránsito de los vehículos agrícolas se ha procedido a hormigonar la pista. El rayado del firme favorece el agarre de las ruedas en los duros desniveles. El pronunciado faldeo del Bustacu (414 m.) se suaviza al encarar la vasta y bella collada (367 m.) que separa este cabezo de la Sierra Cuco (530 m.). La muriada pradería que se extiende por toda la collada encierra en su interior una buena cabaña. En torno a la edificación crecen los fresnos, árboles vinculados a las majadas. La collada preside lo cimero de la pequeña sierra, sin embargo su inmensa amplitud impide una amplia panorámica de su vertiente oriental, la que da cara al río Argañéu.

Al lado de la pista aún se encuentra un segundo invernal. Se inicia un nuevo flanqueo, esta vez de la Sierra Cuco. Siempre atravesando las laderas que descienden por la vertiente del río Umandi. Finaliza el rodeo con un hermoso paseo entre la cuesta, las praderías y las dispersas manchas forestales a que se dirige la pista. Una cabaña con su cuadra se encuentra a orillas del camino. Enfrente una nueva línea de collada que separa la sierra que se acaba de bordear y la más voluminosa de Pioru. Ya no se recupera la cuerda del cordal, sino que se asciende en un continuo faldeo de la vertiente occidental de esta sucesión de cabezos y sierras.

Un regato cruza sobre la pista. Al otro lado se encuentra un bebedero. La pista reinicia uno de los frecuentes repechos hormigonados. Los tupidos bosquetes que pueblan la vertiente opuesta del cordal rebasan sus difusos límites y se extienden entre las colladas que se alinean entre las sierras de Cuco y Pioru.

La pista alcanza una tupida valleja. Una larga franja de muriadas praderas asciende entre el canto y la riega. Las cabañas de la majada de Fonfría se esparden irregularmente por los rincones protegidos por los dispersos árboles.

Fonfría - la Forcada - Les Carriaces - Collada Severa - Cabeza Severa (1 hora)

La pista muere en la riega que desciende por la valleja en que se recoge la majada de Fonfría. Degenera en un buen camino que se interna en el bosquete. El sendero acomete el largo faldeo de la Sierra Pioru. Pronto cede la mata de avellanos. El camino se difumina en las tomadas camperas de cotoya. Debe abandonarse, momentáneamente, el faldeo de la sierra, remontando directamente por la zona de campera. Las marcadas revueltas del viejo camino apenas se aprecian. Entre la cotoya se descubren ocasionalmente sus vestigios. La subida es corta. Se llega a la altura de nuevas y aisladas cabañas y se retoma el muriado camino. El flanqueo prosigue por un ampio camino empedrado. La arboleda pierde terreno en beneficio de los primeros afloramientos cársticos.

La relativa proximidad de la Sierra el Texu remarca la línea recta que la corta de parte a parte. Esta perfecta raya que atraviesa por el centro la alargada cuesta es el trazado del Camino del Rey. En un extremo se encontraría la majada de Uporquera, bajo la collada que separa Priena de Cuesta Cavia. Por el lado opuesto , el camino se confunde en el boscaje que recubre la marcada vaguada que desciende entre Cuesta Cárcoba y Cabeza Severa, en cuyas entrañas mana el río Umandi.

Doblada la Sierra de Pioru (654 m.) se retoma la vista de Les Carriaces. A su izquierda irrumpe La Cotera (669 m.), pequeño cotero calizo. La Forcada es la irregular collada intermedia. Un despreciable promontorio quiebra la uniformidad de la collada, desdoblándola en dos horcaducas. El camino real o camino del puerto que viene subiendo desde el valle, traspone la de la izquierda en dirección a la majada de La Frecha.

Entre La Cotera y la Sierra de Pioru se abre una hermosa y amplia collada muriada de campera. Pertenece a la majada de Pioru Alto. Las rectangulares praderías se suceden por la vertiente del río Argañéu. El camino pasa junto a la muria de la campera, sin llegar a la collada. Una valleja de espinos y acebos desciende hacia las profundidades del valle del río Umandi.

El sendero entra entre el tupido boscaje y la muria, medio desfigurado por el barro. Enseguida recupera su marcado trazado, remontando hasta La Forcada. Antes de coronar ha de abandonarse su compañía. Nuestra vereda entra también en esta collada, pero en la horcaduca más próxima a la cuesta de Les Carriaces (recordar que un promontorio, en el que crecen viejos ejemplares de pequeños robles, desdobla la abertura de la Forcada en dos colladas).

En la Forcada se corona la cuerda cimera del cordal. Por primera vez se domina la cuenca del río Argañéu. En el fondo de su sombría cuenca se ve el diminuto tejado del viejo molino. Una pista remonta por la valleja que cae de Collao Peréu, saliendo en dirección a los pueblos de Gamonéu de Cangas. Las Cuerrias, Los Cuetos y Sogaedo son los tres barrios pertenecientes a la vertiente afincada en el concejo de Cangas de Onís. Al otro lado del cordal en que se asientan, estarían Esprón y Remís (integrantes de Gamonéu de Onís).

La Corona el Canto es un peñasco calizo que irrumpe en el centro de las tomadas cuestas. Preside las camperas de los Gamoneos. A su derecha se recogería el Collao Peréu, punto de arranque de la Sierra Biforcos. El primer promontorio que desfigura el lateral de la sierra es La Muda. A su derecha están las puntiagudas cimas del Bruxeru y de la Porra Uberdón.

Por detrás se recorta el puerto de Llerosos. La Jascal acapara todo el protagonismo, empastando en sus laderas las canales de Ruana y ensombreciendo la lejana cima de Llerosos, máxima altura de esa sierra. Hacia el mar la omnipresente sierra costera del Cuera y la mesa trapezoidal del Hibeo son los únicos afloramientos calizos que se elevan sobre los valles asturianos.

Por la misma Forcada pasa el camino real que sube a La Frecha, donde confluye con la llamada ruta de Frassinelli. En la collada contigua, en que nos encontramos, divergen tres veredas. Un camino bordea por la vertiente occidental de Les Carriaces, a morir en el camino del Rey (coincidente con la ruta de Frassinelli). Por las laderas orientales de Les Carriaces bordea un segundo sendero. Al otro lado entra en la Collada Severa, donde también se une al camino del Rey. Una tercera vereda, que no son sino vestigios del paso de los animales, sube toda la llombona de cuesta a coronar la punto somital de Les Carriaces (739 m.). Por el canto sureño de esta piramidal cuesta se baja a la Collada Severa.

Elegida la segunda o la tercera opción se llega, pues, a la Collada Severa. Esta amplia collada de campera se interpone entre Les Carriaces y la cuesta que le da nombre (Cabeza Severa). Por el Oeste baja una alargada valleja donde predominan los árboles de corte arbustivo. Se une a una valleja más amplia que se abre paso entre Cabeza Severa y Cuesta Cárcoba. En estas umbrías cuencas de tupidos bosquetes brotan las límpidas aguas del río Umandi.

Por la Collada Severa (682 m.) pasa el Camino del Rey. Viene faldeando la Sierra del Texu desde las majadas de Priena. Devola al oriente, bordeando por esta vertiente las laderas de Cabeza Severa.

Una tercera vereda, que se difumina por momentos entre el matorral que domina la cuesta de Cabeza Severa, sube por toda la llomba (Sur) a coronar la roma cúspide de esta cabeza (771 m.).

Cabeza Severa es el punto culminante del circuito. Ligeramente desplazada del cordal que sube delimitando el Valle de Covadonga, es un buen mirador del complejo entramado Kárstico que configura la Montaña de Covadonga. El brillo de los coches provocado por el reflejo del sol en sus carrocerías metalizadas, permite ir hilvanando los rebuscados recovecos por los que se cuela la carretera de Los Lagos. Sobre el laberíntico agolpamiento de xerros, porros, puertos, colladas y majadas, se perfila en el horizonte una dentada alineación de desnudas torres calizas. Su punto de inflexión se corresponde con la reina de los cielos asturianos, la Torre Santa María. La vira que corta en diagonal su cara Norte y el helero perpetuo que se adhiere a la peña del frío cuenco inferior son las imborrables marcas que delatan la Peña Santa asturiana. Su hermana mayor se recoge modesta bajo los cielos leoneses, sin ensombrecer con su majestuosidad el reinado de la Santa María sobre las tierras de la Reconquista.

Al Sur una gran cordillera que se eleva por encima de los dos mil metros; al Norte la profunda depresión de labrantío. Tierra fértil que acoge los innumerables asentamientos humanos. Pequeñas sierras costeras se escalonan paralelas a la línea costera, protegiendo el valle de los fríos vientos de la mar. Y el río Güeña marcando la divisoria entre estas modestas sierras y la primera línea de cordales de los Picos de Europa.

Una última mirada al Macizo Central, un universo vertical que apenas muestra la empequeñecida silueta de sus torres somitales. Presidiendo los impracticables abismos, el techo de los Picos: Torre Cerredo, señor de los cielos asturleoneses.

Cabeza Severa - Cuesta Cárcoba - Cuesta Cavia - Priena (1 hora)

El tercer sector del recorrido sigue la cuerda cimera de las sierras y cuestas que cierran la cabecera del valle del río Umandi. Las Cuestas Cárcoba y Cavia se estiran al Noroeste hasta chocar con la mole de Priena. Al fondo, la sierra costera del Sueve preside el valle en que confluyen las cuencas hidrográficas del Sella y del Piloña, en tierras de Parres. Su capital Arriondas, es la villa donde bajan a mercadear los pequeños pueblos de las faldas sureñas del Sueve. El Pienzu, máxima altura de la sierra, comparte con Priena la cruz que se clava en sus cimas; pero mientras la primera es visible desde los barcos que surcan el Mar Cantábrico, la segunda sólo llega a verse desde los pueblos del valle del Güeña.

La vertiente Sur de Cabeza Severa no es más que una suave ondulación de campera, en contraste con las tomadas cuestas que forman las demás vertientes de esta roma cabeza. Se desciende hacia el Sur. En una falsa collada arranca un umbrío callejón que baja sobre las fuentes del río Umandi. El peñasco que lo configura pertenece al afloramiento calizo de La Cuchillada, contrastado promontorio que se interpone entre Cabeza Severa y Cuesta Cárcoba. Aún se mantiene la dirección Sur por unos metros, hasta dar vista a la carretera de Los Lagos.

Al Sudeste llaman la atención los muriados prados de la collada que precede a Sierra Mala. Entre los contados fresnos y las murias de las praderías se dispersan tres o cuatro cabañas. Idílico lugar vinculado a un topónimo, Tarañodios, que evoca un remoto pasado de pueblos nómadas y guerreros. Magia y leyenda en un valle en que leyenda e historia se fusionan en una increíble epopeya enterrada a los pies de una montaña.

El camino del Rey, que traspone la Collada Severa, entra embarrado y deteriorado al extremo en la majada de Tarañodios. Es uno de los múltiples caminos del puerto que comunicaban los pueblos del valle con los pastos altos del puerto. Su trazado se corresponde con un sector de la ruta de Frassinelli. Este personaje era un alemán afincado en Corao durante la segunda mitad del siglo XIX. Plurifacético al extremo: dibujante, delineante, librero, coleccionista y anticuario. Gustaba de largas correrías por el Macizo Occidental. La puerta de entrada a los Picos eran los caminos usados por los pastores para subir a las majadas del puerto. Como vecino de Corao, el camino del Rey se convirtió en ruta habitual de aproximación a la montaña. De ahí que el itinerario más común para subir a los Lagos desde Corao, por las faldas de Priena y los dominios del dios Tárano, se haya bautizado con el sobrenombre de "ruta de Frassinelli".

Para subir al puerto alto ha de enlazarse con el camino real. Por una difusa vereda se pasa a una collada al Este de Tarañodios, en las faldas norteñas de Sierra Mala. Sierra Mala es un escabroso cresterío rocoso incardinado entre las majadas de Tarañodios, La Frecha y Huesera. Al otro lado se abre la breve vaguada que baja a la majada La Frecha, punto de paso del camino real. Éste se bifurcaba no lejos de la majada. Un ramal entraba al Valle de Huesera por la Cuenye La Frecha, muezca que se abre en mitad de la cuesta de Huesera (en la carretera de los Lagos); el otro faldeaba inicialmente la vaguada norte de la Sierra la Caña, devolando a la vertiente Sur obligado por la propia configuración del terreno, a fin de ganar el Collao la Caña, donde se abría un abanico de posibilidades (Collao Uberdón, mirador de La Reina -en paso a la majada de Uberdón-, Becerrera de Teón).

En Tarañodios (Sur) también se toma el camino de Molledo, que baja a la Llomba, entre La Huesera y las Praderías de Covadonga (en la carretera de los Lagos). Cruzando la carretera sigue la senda que continúa el descenso hasta Río Verde, hermosa y recogida hondonada de majada y praderías en lo más profundo del Valle de Huesera. El sendero atravesaba la hondonada y giraba al Oeste, penetrando en una sucesión de pozos y vaguadas que da paso a las majadas de La Trapa y Basatañar (en el camino carretero que sube de la curva de Boferos -cómo no, en la carretera de Los Lagos- a Les Llaceries).

Después de esta larga disertación he de volver a ocuparme del recorrido que, con mejor o peor fortuna, venía describiendo. Había dejado la narración del circuito en las ondulaciones sureñas de Cabeza Severa. Al dar vista a la carretera de los Lagos, se gira al Oeste, a través de los afloramientos calizos de La Cuchillada. Las diversas veredas se dispersan y difuminan entre el matorral y la caliza. Mas la orientación no es conflictiva, pues basta continuar por lo cimero de la sierra. Toda la travesía que aquí se inicia sigue el límite del Parque Nacional de los Picos de Europa. Las señales que deslindan la zona de influencia del Parque (es decir, los verdes postes que sustentaban las desaparecidas tablillas con la inscripción "Parque "nacional") van marcando la dirección a seguir. Se han querido plasmar en plena naturaleza los límites administrativos que vertebran nuestras montañas y se ha chocado con la oposición de quien no se conforma en disentir sobre el papel.

Por la vertiente noroccidental de La Cuchillada se pierden unos buenos metros de desnivel, hasta situarse a la altura de la alineación de las Cuestas Cárcoba y Cavia. Un terreno intermedio, sin un sendero aún definido, de campera, caliza y matorral da paso a la collada de arranque de la Cuesta Cárcoba. La pelada cuesta presenta en la collada inicial una reducida mancha de viejos y altivos robles. En el fondo del Valle de Covadonga, iluminados por los rayos del astro rey, brillan en mitad de la verde umbría del bosque unos pináculos de deslumbrante mármol. Enclavada en lo alto de un cerro, una basílica honra la figura de la Santa Madre. En la frondosidad del monte sobresale su refulgente tonalidad, esculpida con el cariño de un pueblo que la venera. Escondida en las grietas de una colgada cueva, en las profundidades de la angostura de un recóndito valle, La Virgen acogió a Pelayo en las dudas de una emboscada que libró a la vieja Hispania del yugo musulmán.

Si Tarañodios evoca la cruenta lucha de las tribus cántabras contra la fortaleza del imperio romano, Covadonga relata la épica resistencia a la conquista musulmana. Si la dispersión de los pueblos y la traición no pudieron frenar la imparable conquista de Augusto César, la unión de unos campesinos bajo el mando de un único Rey, hizo del marco incomparable de los Picos de Europa el escenario del hermoso relato de una decisiva batalla y del increíble vagar de los hostigados moros por las entrañas de nuestras montañas. Cuando la frontera del río Sella dejó de separar dos pueblos hermanos, los Picos de Europa se convirtieron en un bastión inexpugnable donde se refugiaron los últimos rebeldes a la invasión extranjera. Los campesinos dejaron de adorar a dioses paganos y se refugiaron bajo la capa de la Virgen. Por eso Tarañodios hoy no es más que un recogido rincón en el macizo de las Peñas Santas, la de Castilla y la de Asturias, o Torre de Santa María.

Las Cuestas Cárcoba y Cavia se integran en una sierra uniforme. Se recorre en su integridad a través de los promontorios, cimas y colladas que pliegan sin brusquedades el filo de su cresta. La sierra irrumpe a caballo de los valles de Covadonga y del río Umandi.

Si la Cuesta Cárcoba se inicia a la sombra de una aislada mancha de portentosos robles, el extremo final de la Cuesta Cárcoba, desfigurada por pardos peñascos, está recubierta de un espeso y tupido bosquete de árboles arbustivos.

Sin entrar en éste se baja por la tomada vaguada de la izquierda. Un cueto calizo sobresale entre el boscaje. Se bordea por el cárstico entramado de su vertiente Norte, dando vista a los muriados prados de la majada de Uporquera. Una pista hormigonada entra entre el abrigado conjunto de cabañas.

El difuso sendero entra el la Collada Ginés (o Canto de la Oración). Sin solución de continuidad se afronta el ascenso de las laderas orientales de Priena. La senda sube directa por una vira libre de matorral. A mitad de subida enlaza con el amplio camino que viene de la Cuesta Ginés. Esta cuesta es una pandona de cotoya, poblada en su franja inferior por eucaliptos, que vierte al río Covadonga. El camino de la Cuesta Ginés zigzaguea por toda la cuesta, en la vertiente Sur de Priena. En esta zona superior abraza la montaña, subiendo a subir al pie de la cruz que preside la cima de Priena (725 m.).

La solitaria ubicación de esta redondeada mole la hace merecedora de una de las vistas más amplias de nuestras montañas. Pero Priena mira a Covadonga y Covadonga mira a Priena. La Santa Cueva y la monumental basílica reclaman todo el protagonismo del viajero que se acerca a esta cumbre. Peña Sienra es la sierra que acoge la cueva de la Virgen de Covadonga, y que la recubre con la espesura de sus montes; pero Priena es la montaña que exhibe la gran cruz que nos dice que allá abajo está la Patrona de Asturias. No podemos marchar sin una referencia a la Vega de Orandi. La recogida vega en que muere el valle del río Les Mestes ( a la izquierda de Peña Sienra) abre sus entrañas al río, para escupirlo con furia a los pies de la Virgen, por las grietas desgarradas por el agua en la caliza de la Santa Cueva.

Priena - Canal - Teleña (1 hora)

Regresando al Collao Ginés, se puede entrar en la vaguada que baja a Uporquera, donde se coge la hormigonada pista que baja a Teleña.

Una opción que evita desandar el camino andado, invita a seguir por lo cimero de la sierra. Se desciende por toda la cresta Noroccidental de Priena. En el amplio canto se recoge un pequeño cuenco donde crece un arbolín. Se recorre la breve vaguada inferior, enlazando en el estrechamiento de salida, con el sendero que baja sin dificultades a una vastísima extensión de campera. La suave ondulación del terreno conduce nuestro plácido pasear por los inabarcables pastos. Una bañera es aprovechada como ocasional abrevadero. Cerca de la collada inferior del extenso campo, crece un solitario acebo. Nada más pasarlo se gira a la derecha (vertiente de Teleña -Norte-), entrando en el difuso trazado de una poco marcada pista. Emboca la muria que cierra un cueto arbolado, donde se recoge uno de los infinitos conjuntos de cabañas que se dispersan por la zona baja del puerto. Girando de nuevo a la derecha (Este) se toma el corto tramo de embarrada pista que desemboca en el asentado piso que baja de Uporquera / camino del Rey.

Se tuerce a la izquierda. El recorrido es común al SGR 105.2 (Llanes - Covadonga), cuyas marcas paralelas de pintura roja y blanca se aparecen en distintos puntos del trayecto. Los tramos hormigonados se suceden. El montañero puede despreocuparse de la ruta, deleitándose con el hermoso paisaje que lo envuelve. Al Este, tras las praderías del Pandal (en la collada que da paso a Uporquera), irrumpe la esbelta silueta de La Jascal. Priena retoma su poco agraciada forma de mole uniforme. Individualizadas cabañas o grupos compactos se desperdigan por las irregulares praderías que aprovechan las colladas, vaguadas o lomas libres de peña. Desiguales manchas forestales han resistido el implacable avance de la pradera sobre el monte.

Los primeros atisbos de la parcelaria anuncian la proximidad del pueblo. La hormigonada pista (cuyo trazado ha sido corregido en una de sus revueltas) se retuerce al llegar a los invernales de Canal. Este poblado precede la collada en que se bifurcan los caminos de Corao y Teleña. Las pistas de la concentración parcelaria han desdibujado la sencilla bifurcación. En la collada, tras pasar entre dos invernales, se llega a la triple bifurcación. Por la estrecha y arbolada vaguada que se encajona al Noroeste se adentra el camino que baja a Abamia. En las proximidades del pueblo sorprende el encantador rincón de centenarios tejos que envuelve la iglesia de Santa Eulalia de Abamia, panteón real que acogió en su momento los restos de Pelayo y su mujer Gaudiosa. Abamia es paso de la ruta de Frassinelli, pues siguiendo la carretera se llegaría a Corao.

Sin perder el tiempo con las pistas secundarias, baste reseñar la hormigonada pista que baja por la vaguada que se forma al Noreste de la amplia collada. En apenas quinientos metros su trazado se pierde entre las callejuelas de Teleña.

La continua contemplación del pueblo durante el recorrido hace que ya nos sea familiar. Se integra en las laderas de pradería que reciben los primeros rayos del amanecer, en los desdibujados apéndices norteños del cordal de Priena. Delimita por el Oeste el valle del río Umandi.

Teleña - Intriago (30 minutos - escasos -)

A la salida de Teleña, junto a dos grandes casas, una pista de la parcelaria (con su correspondiente señal de Stop) se desgaja de la carretera que baja al Puente de Intriago. Muere más abajo en el centro de las praderías. Ha afectado el trazado del viejo camino que descendía al estrechamiento que comprime el curso bajo del río Umandi. Este camino discurría paralelo al río hasta las casas de Intriago. Sin embargo, los viejos del pueblo aseguran que no era el más utilizado por ellos. Daba un largo rodeo y no era útil cuando tenían que bajar a la escuela.

Se deja el pueblo de Teleña caminando por el duro asfalto. Tras un falso llano se inicia el descenso hacia la cuenca del Güeña. En una curva a la izquierda, entre dos quitamiedos, sale la pista que baja a Intriago. Atraviesa las praderías, pero, en un escorzo se cuela por una estrecha y sombría valleja poblada de árboles, que sale sobre los tejados de Intriago. La callejuela que pasa junto a la pequeña capilla desemboca en la carretera, en un puente de hormigón en arco que salva el lecho del río Umandi, frente al bar "El Recreo".

 

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