BREZ - LAS VEGAS - COLLAO PARVOLÍN - TRAMBOSPANDOS - LA TABLA (DE LECHUGALES) - CANAL DEL ARGUMOSU - HORCADA DEL PINO BAJERO - MERMEJU LA TABLA - HORCADA DEL PINO BAJERO - CANAL DE LECHUGALES - LA CAMPA - ROJAS - BREZ (circuito)

 

Punto de partida: Brez.

Duración: 7 horas.

Desnivel: 1.300 metros.

Dificultad: Fácil (Iº). El recorrido que se propone se puede considerar el reino del primer grado. Las trepadas se suceden, dejando poco margen para los amantes de los buenos caminos. Las múltiples veredas que jalonan el circuito, son sendas de cabras y ovejas de gran espectacularidad y que requieren el uso de los cinco sentidos. Adaptando la escala personal que Ramón Sordo Sotres utiliza en sus libros, vemos como su catalogación de los pasos se corresponde con la dificultad aquí reseñada. Utiliza recurrentemente (el mal terreno es la tónica dominante del recorrido) la catalogación de poco difícil inferior y de poco difícil medio ("Picos de Europa. Macizo Oriental", Colección la Llambria, 1.993). Aunque forzada, tampoco estaría de más incrementar la catalogación de la ruta como de Poco difícil (IIº), más por el ambiente y lo escarpado del terreno, que por la dificultad técnica en sí.

Características: El Mermeju la Tabla es una peña que sólo se individualiza desde contadas perspectivas; sin embargo, sus paredes sobrecogen por su verticalidad. Enclavado en uno de los rincones más agrestes del Macizo Oriental, es una magnífica atalaya que domina los valles de Liébana. Es la última cumbre de un subcordal que se desgaja de Silla Caballo Cimero, delimitando la Canal de Lechugales. Rebasa los dos mil metros, aunque su altura se relativiza por la majestuosidad de las torres circundantes.

El recorrido enlaza senderos y pasos pastoriles, aún conservados por el paso de cabras y ovejas, desentendiéndose de la red de caminos carreteros mineros que vertebra la vertiente lebaniega de este macizo. Salva un desnivel asequible, en el sector más escarpado del Macizo de Ándara, donde irrumpen sus cimas más elevadas (Morra de Lechugales y Silla Caballo Cimero).

 

 

Descripción:

Accesos

La carretera de montaña que muere en el pueblo de Brez es un ramal que se desgaja de la carretera que remonta por el Valle de Camaleño (Liébana), más conocida como carretera de Fuente Dé. El desvío se encuentra poco después de atravesar el pueblo de Camaleño, junto a un solitario hotel.

¡Atención! El cruce se disimula entre los cierres de madera de las praderas circundantes. No es evidente hasta estar encima de él. Peligroso por encontrarse cerca de la salida de una curva (100 /200 metros de Camaleño).

Brez - Las Vegas (1 hora 15 minutos)

Brez mantiene el encanto de los pueblos lebaniegos. Lejos de la profundidad de los boscosos valles, se asienta en las plácidas laderas que se resguardan en las faldas del Macizo Oriental. Pequeños peñascos de conglomerado quiebran la plácida uniformidad de las vastas praderías que rodean el pueblo.

La carretera muere en una alargada explanada a las puertas del pueblo. El asfalto da paso a una rampa hormigonada descendente. Sin solución de continuidad acomete un pronunciado repecho en dirección a los apartamentos Las Rocas de Brez. Se pasa entre éstos y un bebedero. Se sigue ganando altura. Una pista sale a mano derecha, atravesando en llano las praderías del pueblo (baja hasta el pueblo de Lon; aunque el ramal superior también comunica con las Allemas, entrando por la parte de abajo del Prau La Mayor). La pista que a nosotros nos interesa dobla por encima de la iglesia del pueblo. A la altura del cementerio remonta directamente en dirección a los peñascos de conglomerado, bordeando las praderas que presiden las casas de Brez.

Más arriba se desgaja otro ramal hacia la derecha. Atraviesa la zona de peña y entra en una amplia vega que da vista a las hermosas caídas sureñas del sector del San Carlos. A esta variante se hará mención un poco más adelante. La pista de la izquierda, por la que se sigue, cruza por arriba de la explotación ganadera de Rojes. Se interna en una pequeña mancha boscosa. Al abrigo del bosque continúa ganando altura, a medida que atraviesa las faldas sureñas de Los Cabezos.

Saliendo del bosque se entra en una amplia zona de puerto. De la pista arrancan sendas del ganado que suben a las Vegas. El desconocimiento del terreno invita a seguir por la pista, a fin de adquirir una perspectiva más amplia del entorno. Ésta atraviesa en llano la parte inferior del puerto. Cruza una riega, semioculta por un bosquete de avellanos, e inicia un largo descenso por las praderías de Tanarrio. No es necesario llegar al punto de inflexión de la pista, sino que basta seguirla unos metros para, como decía, buscar un buen punto de observación de las cuestas del entorno.

La riega que va a atravesar la pista que hemos de dejar, baja por las entrañas de un angosto canalón. Este canalón se abre paso entre las peñas que delimitan las canales de Ontuje por el Sur. El cuenco en que brota el manantial que alimenta la riega configura lo que se conoce como Trambospandos.

Los Cabezos (1.273 m.) es un solitario cueto que se eleva al Norte de Rojes. Retales de gravera se deslizan por las faldas inferiores de los contrafuertes calizos. Sus laderas descienden hacia el manto boscoso que se acaba de atravesar. Una marcada línea diagonal cruza la cuesta que se extiende a la izquierda (Noroeste) de los Cabezos. Traza una profunda revuelta, dirigiéndose a la collada cimera del puerto, contigua a la cima de este cueto. Esta traza tan evidente no son sino los restos del antiguo camino que subía a Las Vegas. Con este topónimo se designan los pastos que se encuentran al Noroeste de los Cabezos. Se incluye en el término no sólo la evidente collada, sino también una suave llomba que asciende ligeramente hacia el agreste conjunto que oculta la Canal de Ontuje de Lon. Por la cuesta que desciende al Sudoeste de la cuerda cimera de la loma del puerto de Las Vegas, remonta el mencionado camino que ha de seguirse.

La vertiente Noreste de Las Vegas, oculta a nuestra vista, se halla recubierta por el hermoso hayedo del Monte La Mayor. Un perdido camino subía por las pendientes laderas boscosas. Para enlazar con él, basta seguir el ramal apuntado en párrafos precedentes, que se desgajaba de la pista que remonta sobre Rojes. Se adentra en una sucesión de pequeñas vegas, comprimidas en un difuso callejón de afloramientos rocosos. A continuación cruza una vasta campera, bajo las interminables cuestas sudorientales de Los Cabezos, en dirección a un reducido robledal. Al fondo se recortan las perfiladas siluetas del San Carlos y de los Llambriales Amarillos; una tonalidad caliza que contrasta con la variedad de tonalidades que se conjugan en las vegas y bosques lebaniegos.

El recorrido se transforma en un plácido paseo a la sombra de un intermitente bosque. En un recodo de la pista sorprende el Prau la Mayor. Esta larga campera se esconde entre la arboleda del monte que le da nombre. Abarca una considerable extensión de terreno. Pese a ello, la pradería es prácticamente llana. Una muria delimita todo su contorno. La pista bordea la pradera por la izquierda. En pleno rodeo, antes de iniciar el descenso que nos devuelve a la pista que cortaba en llano las praderías orientales de Brez (confundida con la red de pistas que vertebran el valle de Lon), se remonta por la cuesta de la izquierda. La pendiente ladera aprovecha una franja libre de árboles. Desde la distancia se observan los claros vestigios de viejos caminos. La ausencia de hayas propicia la irrupción de helechos y matorral. Al reinternarse en el bosque se recupera la desnudez de sus suelos. La ausencia de luz que acarrean las tupidas ramificaciones de los hayedos, dificultan el nacimiento del sotobosque. Por el suelo apenas se extiende un manto de resecas hojas que cubre la húmeda capa de tierra.

La línea de bosque se detiene en lo cimero de la sierra, dando paso a los pastos de Las Vegas(1.207 m.).

Las Vegas - Cuesta Parvolín - Collao Parvolín - Cortinas - Trambospandos (1 hora 15 minutos)

Se remonta (Noroeste) todo el puerto de Las Vegas, dejando Los Cabezos a nuestra espalda. La collada contigua a este cueto, da paso a una llomba que asciende en suave pendiente. Se camina a caballo de una cuesta de pasto y la vertiente boscosa del Monte la Mayor. Entre la hierba se conserva el rastro de una senda del ganado.

El cómodo ascenso quiebra repentinamente al entrar en la Cuesta Parvolín. Recibe este nombre una empinada panda que se extiende más allá de Las Vegas. Aunque se mantiene la dirección, se aprecia un evidente cambio de plano. La pendiente ladera remonta desde los pastos de Las Vegas hasta la misma cresta del agreste cordal que oculta la Canal de Ontuje de Lon.

La terrosa senda del ganado se hace más fácil de seguir, pese a que las cabras y ovejas aún se dispersan por la herbosa cuesta. Han de superarse tramos de gran inclinación, que obligan a un cansino caminar; primer aviso del complejo terreno que se avecina.

La Cuesta Parvolín finaliza en el Collao del mismo nombre. El sendero gira a la izquierda (Oeste), siguiendo la loma que cierra el collado por esta mano. Este cambio de sentido trata de evitar las vertiginosas laderas que se descuelgan por la vertiente del Monte Parvolín.

La senda remonta unos metros hasta alcanzar una falsa collada. Gira, esta vez a mano derecha - retomando la dirección que se traía -, dando inicio al paso de Cortinas. Este sendero corta en travesía las pindias y acanaladas laderas nororientales de los picos Parvolín y Las Corredorias. Se entra de lleno en el reino del primer grado. Este paso es desaconsejado por los mismos pastores a las personas poco habituadas a desenvolverse con soltura por la montaña. No es difícil, pero sí requiere de una constante concentración durante la travesía. La senda se mantiene bastante marcada, dado que la escabrosidad del terreno favorece la concentración de los diversos rebaños que transitan por la misma. Su piso terroso, extremadamente resbaladizo cuando se humedece, augura un inestable equilibrio sobre las vertiginosas canales herbosas que se descuelgan sobre Las Allemas.

El camino dobla al llegar a una collada, dando por finalizado el tramo más delicado de Cortinas. Faldea las tumbadas laderas herbosas que vierten a la Canal de Ontuje de Lon, en dirección a su collada cimera. Las canales de Ontuje son en realidad dos: Ontuje de Lon y Ontuje de Tanarrio. La primera desciende hacia el Noreste. En la parte inferior presenta un estrechamiento de gran inclinación. El sendero lo salva tirándose a las paredes que cierran la canal por la izquierda, pasando al pie de un salto de agua que se precipita por la vertiente del Argumosu. Ontuje muere en un valle de escorrentía donde confluyen los distintos argayos que vertebran el subcordal del Mermeju la Tabla. Todos los torrentes se unifican y se encañonan en el sombrío canalón de Las Allemas. La salida natural de la Canal de Ontuje de Lon busca unas colladas de campera (las Cabañas de Lon) colgadas sobre el canalón. Quedan vestigios de antiguas construcciones pastoriles. Al otro lado se llega a una encrucijada de senderos, junto a una pequeña piedra, en el límite entre La Canal de Las Arredondas y Las Allemas. Todas estas riegas y canales vierten al valle donde se asienta el pueblo de Lon.

Por su parte, la Canal de Ontuje de Tanarrio desciende al Sudoeste. Muere en La Campa, cuenco inferior de la Canal de Lechugales. El sobrenombre de Tanarrio sirve para distinguirla de su hermana. Responde al hecho de que sus aguas vierten al río Belondio, que discurre por el valle donde se encuentra el pueblo de Tanarrio.

La collada somital de ambas canales no es la misma, sino que cada una cuenta con una propia. Sendas colladas se hallan separadas por un sobrecogedor cuenco. Este terreno intermedio justifica el topónimo que le caracteriza: Trambospandos. Su forma asemeja a la de una concha. El tupido manto herbáceo que cubre las canales de Ontuje se torna menos compacto, alternando con calvas aterradas recubiertas de fino grijillo. Preside el cuenco un imponente paredón que sustenta todo el subcordal que nace en Silla Caballo Cimero, siendo el Mermeju la Tabla su última cumbre, aún por encima de los dos mil metros. La recogida hondonada de Trambospandos se precipita por un angosto embudo que se descuelga al Sur - Sudeste sobre los puertos de Brez (donde se abandona la pista de Rojes para subir a Las Vegas).

El sendero de Cortinas alcanza la collada de Ontuje, dando paso al cuenco de Trambospandos. El nuevo camino gana unos metros por la loma de la derecha de la collada e inicia el flanqueo por la base de la pared. En el centro del aconchado terreno brota un manantial. Aún tratándose de la fuente de Trambospandos, recomiendo llevar agua suficiente para no depender de un fino filo de agua que mana en tierra - en ocasiones - frecuentada por numerosos rebaños de cabras y ovejas.

El recorrido por la belleza de Trambospandos finaliza en la abierta collada de Ontuje de Tanarrio (1.699 m.). Si Ontuje de Lon es un mirador privilegiado de la Canal de Juanfría, cuya orientación al Noreste la oculta a las indiscretas miradas de los valles lebaniegos; la vertiente de Tanarrio se encuentra a la altura del Collao de Cámara. Esta amplia collada desgaja el cordal de Cumbre Abenas de la espina dorsal del Macizo Oriental. Devola hacia los Puertos de Áliva, de ahí que haya de soportar el paso de un innecesario tendido eléctrico. El paso al Collao de Cámara se efectuaba por las Traviesas de Somajía. Cortan por encima de La Campa, atravesando toda la base de la Canal de Lechugales. Trasponiendo la collada del Haya Montestíu enlazan con el camino de la Canal de Cardéu, a la altura de la Fuente Pozán. Este viejo camino también tenía continuación por la vertiente de Lon. Baja por la Canal de Ontuje. En las Cabañas de Lon continúa de frente. Atraviesa las cuencas de los ríos (torrentes) Saugu y Escandaluvia (el que se descuelga de la Canal de Juanfría) y entra a los Puertos de Edes y a Mañimoco.

Ontuje de Tanarrio - La Tabla - Canal del Argumosu - Horcada del Pino Bajera - Mermeju La Tabla (1 hora 30 minutos)

La Tabla es una pandona que pende sobre la Canal de Ontuje de Tanarrio. La Tabla es un plano inclinado orientado al sudoeste. Tiene forma cuasitriangular. La base de la ladera cuelga sobre una muralla rocosa que delimita esta canal por el Norte. En el vértice occidental del farallón, arranca la línea de peña que va cerrando la Canal de Lechugales por el Este. En el vértice opuesto, sobre la pared que preside Trambospandos, se precipita un canto rocoso que desciende al Sudeste del Mermeju la Tabla. Esta torre de verticales paredes de rojiza tonalidad preside el vértice superior de la pandona a que debe su sobrenombre.

La entrada a La Tabla busca el único punto vulnerable de la continua barrera caliza que delimita la Canal de Ontuje de Tanarrio. El "talón de Aquiles" de la desplomada peña coincide con el punto de engranaje de este farallón calizo con la pared que cierra la cuenca de Trambospandos. El paso se encuentra en la misma vertical de la collada cimera de Ontuje de Tanarrio. De este modo, se sigue la línea de la collada. Al llegar a la peña se encuentra un pisado sendero que trepa por la peña para entrar en La Tabla. La subida es sencilla, una franca trepada por buena roca, siguiendo el rastro de la senda de los bichos. Como sucediera en el paso de Cortinas, lo agreste del terreno favorece la concentración de los rebaños en un mismo punto. El incesante trasiego de cabras y ovejas por esta vereda garantiza la conservación de este viejo paso a los pastos de La Tabla.

El camino, muy evidente, se adentra en la panda de La Tabla. A mano derecha se perfila el canto que se precipita sobre Trambospandos. Poco a poco el camino va girando a la izquierda. Llega a un pequeño cotero, en cuyas pardas peñas crece un arbolillo. El sendero se empieza a difuminar a medida que se encamina en dirección a las caídas que vierten a Lechugales, confundiéndose con veredas de los rebecos que se descuelgan sobre esta canal.

En el peñasco se deja el camino y se remonta ladera arriba con leve tendencia a la derecha. Para entrar en el Argumosu, ha de devolarse la línea de canto que cierra La Tabla por el Noreste. El paso hacia esta agreste vertiente se hace por una intuida collada, a gran altura, bajo los contrafuertes del Mermeju la Tabla.

Una vez en la collada, a caballo entre La Tabla y las vertiginosas vertientes que se descuelgan sobre el valle de correntía en que muere la Canal de Ontuje de Lon, se inicia un impresionante flanqueo por las caídas nororientales del Mermeju la Tabla.

Puede intentarse la cumbre desde este mismo punto, pero la ascensión es extremadamente aérea. Se sigue la línea de cresta en dirección a la montaña. Una trepada (IIº, con abundancia de tapinos terrosos en la llambria) por la vertiente del Argumosu permite alcanzar la cresta Sudeste. En plena arista se interpone una alargada peña. Más parece puesta a propósito que un mero accidente de la estrecha cresta. Para sortearla sólo caben dos posibilidades: por la vertiente del Argumosu o por la cara que mira a Lechugales. Manolo Rey, quien ha subido por esta vía, solventa la descripción con el término genérico de un mal paso.

La vertiente del Argumosu es más lúgubre y sombría. Pared abajo transitan las veredas que entran a la Canal del Argumosu. En las peñas que recorren estas sendas es frecuente encontrar restos de sangre de cabras despeñadas. Si se intenta sortear la peña de la arista por esta vertiente, el montañero se topará con una panza de burra que dificulta seriamente el paso. Personalmente considero el paso tremendamente arriesgado; sin embargo fue la opción elegida por Manolo Rey para coronar la cima del Mermeju La Tabla.

A simple vista aparenta más sencilla la corta travesía por la vertiente de Lechugales. Una pared cálida y soleada que "sólo" presenta un abismo de unos centenares de metros. El paso se vale de una estrecha y alargada terraza que asegura un buen apoyo para los pies. En la peña que interrumpe la cresta se encuentran bastantes agarres. No obstante, el abismo que se abre a nuestros pies rechaza las tentativas menos sólidas. Por este lado tuvo que descender Manolo Rey, incapaz de regresar por la panza de burra.

El resto de la trepada, según la descripción de este montañero, no plantea mayores problemas. He de añadir que la cumbre que se ve tras superar el paso de la arista no es la cima, sino una antecumbre del Mermeju La Tabla.

 

 

La mejor opción, al menos la más sencilla, para alcanzar la cima de esta montaña requiere acometer el flanqueo apuntado por su vertiente Noreste. Desde la collada se bajan unos metros. Se coge un sendero terroso que remonta hasta una horcada, donde se inicia propiamente la travesía bajo las paredes del Mermeju. El terreno (Iº) es delicado. El sendero entra en una panda herbosa que pende sobre la parte inferior de la Canal del Argumosu. Una segunda senda, más evidente que la que ha de seguirse, se descuelga por este mundo de vertiginosas caídas. Busca el arranque de una marcada vira que corta en diagonal las peñas de enfrente (las que delimitan la Canal del Argumosu por el Norte). Es el paso de la Celaína Roque, por el que se accede a la Canal de Las Grajas (que une Los Truéganos con la Horcada del Pino Cimero).

Nuestra vereda, cada vez más desdibujada entre el terroso terreno recubierto de grijillo, sigue de frente, a entrar en la Canal del Argumosu. Este argayo se precipita desde la Horcada del Pino Bajero en dirección a Las Allemas. Cae por un estrecho salto sobre el valle de escorrentía que se interpone entre las camperas de las Cabañas de Lon y la herbosa Canal de Ontuje. Por el Norte viene delimitado por las imponentes paredes sureñas de la Tabla del Pino. El límite sudoccidental es más difuso. Vendría dado por las caídas orientales del Mermeju la Tabla.

Finalizado el flanqueo de esta peña, se entra en la parte superior de la Canal del Argumosu. Se remonta por su cauce; al principio trepando, más arriba casi caminando. El argayo culmina en la Horcada del Pino Bajero. Esta horcada de verdes camperas se esconde entre el Mermeju la Tabla y la Tabla del Pino. Esta mole, por su parte, separa la Horcada del Pino Bajera de la cimera.

Desde aquella horcada la subida al Mermeju la Tabla (2.043 m.) por su arista noroeste no plantea mayores problemas que los derivados de una sencilla y segura trepada (Iº). Se sube siempre buscando la cresta (cuando no hay arista se sigue siempre por la zona de la derecha, salvo al llegar a una cuevuca, que se salva por su izquierda).

El Mermeju la Tabla es una privilegiada balconada sobre La Liébana. Ninguna cumbre se interpone hacia el Sur. Desde el Sudoeste al Noreste se extiende la columna vertebral del Macizo Oriental. Lejos de desmerecer sus hermosas panorámicas, otorgan a nuestra cumbre una entrada en primera fila para disfrutar de la vertiente más hermosa de un macizo - dicen - pequeño y sencillo de conocer.

 

 

Horcada del Pino Bajera - Canal de Lechugales - La Campa (1 hora 45 minutos)

El paso más franco a la Canal de Lechugales no se encuentra en la misma horcada de pasto en que arranca el argayo del Argumoso. Pese a la invitación de los rebecos a alcanzar una segunda collada y descolgarse sobre Lechugales, es preferible trepar por una corta canaluca que da paso a una horcadita (secundaria a la del Pino Bajero) al pie de los contrafuertes de la Tabla del Pino.

Se devola a la vertiente de Lechugales. La bajada al hoyo inferior de esta canal, obliga a afrontar una delicada destrepada (Iº, pero con grijillo y piedras sueltas que se pueden desprender sobre los compañeros), por una canal más larga y empinada que la de la vertiente del Argumosu.

Como dije, la entrada a la Canal de Lechugales se efectúa a la altura del hoyo inferior. Esta canal se caracteriza por una sucesión de hondonadas que se suceden en su cabecera. Teniendo en cuenta que tan vasto canalón remonta hasta los 2.389 metros, es lógico deducir que los grandes hoyos de la canal quedan más arriba. Por debajo de la zona de los pedregosos jous, esta vasta canal se descompone en un complejo entramado de peñas, lomas, canalucas y llambrias de una gran extensión. Si bien la parte superior de la canal admite múltiples alternativas, según se quiera trasponer la Horcada del Jierro / de Lechugales (según se suba por la Canal de Lechugales o del Jierro, respectivamente) en dirección al Pico Cortés; subir directamente a la Morra de Lechugales (máxima altura del macizo) o salir al arranque de la arista de Silla Caballo Cimero; como decía, si este sector somital de Lechugales admite diversas variantes, la parte inferior, pese a la anchura y heterogeneidad del terreno, presenta un sencillo y evidente descenso (en términos de orientación). El mismo terreno invita a bajar por una sucesión de lomas morrénicas y canalucas donde se conservan rastros de pasos de los rebaños de cabras y ovejas (no es infrecuente compartir la peña con estos animales). Al final, la mayoría de los montañeros termina subiendo y bajando por el mismo lugar (prácticamente). Esta curiosa coincidencia quizá venga forzada por un farallón rocoso que delimita la Canal de Lechugales por el Este, sobre el que se asientan las laderas de La Tabla. Para bajar por este vasto canalón basta tirarse hacia el Sur, sin perder la referencia de las paredes que cierran la canal por la izquierda. Se va buscando el terreno más evidente. Apenas han de destreparse dos o tres cortos tramos, muy sencillos nada delicados.

En la base de la Canal de Lechugales se encuentran las Traviesas de Somajía. Un sendero cruza la canal de parte a parte. Coinciden las traviesas con el vértice del paredón que viene delimitando Lechugales por el Este. En este espolón la muralla rocosa gira hacia el Este - sudeste, pasando a delimitar la Canal de Ontuje. El sendero de las Traviesas de Somajía se pega a la pared. Pasa junto a una cueva. Prosigue su lento ascender hasta embocar el último tramo de Ontuje de Tanarrio. Esta senda sólo es interesante (en este momento) si nos decantamos por regresar por Cortinas y Parvolín. En caso contrario se sigue bajando ladera abajo.

La campa es un cuenco de llerao. El manto herboso que recubre la Canal de Ontuje cede en la Campa, ante el empuje de las pedreras arrastradas por los aludes que se descuelgan por las canales Mermeja, de Montestíu y de Lechugales (un alud llegó a matar dieciocho vacas de un vecino de Tanarrio). Cerrando el lleráu por encima se extiende una muralla de oscura peña. Su uniformidad se ve interrumpida por la irrupción de algún canalón de gravera que la atraviesa. Sobre la franja rocosa se asientan las Traviesas de Somajía. El resalte rocoso es tanto más vulnerable, cuanto más al Este se afronte.

Teniendo esto en cuenta, al cruzar el sendero de las Traviesas, perdida la referencia del farallón que venía delimitando la Canal de Lechugales, se sigue ladera abajo. No ha de intentar bajarse directamente en dirección a La Campa, sino bastante más al Este. Una vereda de las ovejas se interna en la ya mermada línea de peña, y entra en la Canal de Ontuje. La atraviesa y se dirige a Piedras Negras, una recogida planicie al abrigo de unas peñas. En la herbosa hondonada se asientan oscuras piedras desgajadas de la cresta circundante. En Piedras Negras brotan los manantiales que convergen en la Campa, fuentes del río Belondio.

La Campa - Rojes - Brez (1 hora 15 minutos)

La Campa puede considerarse como la cabecera del valle de Tanarrio. En este recogido cuenco de pedrera confluyen múltiples riegas que dan vida al río de Piedras Negras. El curso medio del torrente también se conoce como río de Cuardes (por el peñón que marca el límite del Parque Nacional de los Picos de Europa). Aguas abajo se incrementa considerablemente su caudal y se denomina río Belondio.

Se sale por el desagüe natural de La Campa, por los primeros saltos del incipiente torrente. Un escarpado sendero terroso se desvía entre las pindias laderas de su margen izquierda. Inicia una airosa travesía bajo las pardas peñas que nos ocultan la Canal de Ontuje. Entre estas se abre camino un rectilíneo y tomado canalón que entra directo en Piedras Negras.

El sendero corta en llano las pendientes laderas que vierten al río de Piedras Negras, de cuyo cauce se va alejando paulatinamente. Un haya solitaria irrumpe en plena cuesta, desgajada de la mancha forestal a que se dirige nuestro sendero.

Al otro lado del hayedo se adentra en un vasto mundo de abiertas laderas. Evita una zona de bloques calizos, dando ya vista a Los Cabezos y desciende por entre los avellanos a la pista de Rojas (enlazando con el camino de subida).

 

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