BEJES (LA QUINTANA) - CAMINO ASTURIANO - COLLAO PELEA - PANDERRAÑES - PANIZALES - CAMINO DE TRESVISO - BEJES (LA ALDEA)

 

Punto de partida: Bejes.

Duración: 4 horas.

Desnivel: 500 / 600 metros (aprox.).

Dificultad: Ruta de senderismo.

Características: Se trata de realizar un sencillo recorrido por dos de los caminos más relevantes que cruzaban por el valle de Bejes. Las vistas no son especialmente relevantes, aunque se disfruta de gran variedad de perspectivas de los dos barrios de Bejes. Aparte de la Sierra homónima, puede asimismo contemplarse la de Cocón. Entre las grandes montañas de los Picos de Europa que alcanzan a verse, sólo el Alto de las Verdianas supera la barrera de los dos mil metros. Sin embargo, el conjunto que forma junto con el Picón y el Collao la Llaguna, que se eleva sobre el extenso Puerto de Les Brañes, es uno de tantos bellos rincones que ofrece el Parque Nacional de los Picos de Europa.

Para completar los atractivos de esta cómoda ruta, se ha habilitado un Sendero de Pequeño Recorrido por los alrededores de La Quintana, cuyo mayor interés se centra en un yacimiento de fósiles de crinoideos. Los típicos paneles informativos dan unas someras nociones acerca de estos restos fosilizados.

 

 

Descripción:

Accesos

La hormigonada carretera de montaña que sube al pueblo de Bejes se coge en la misma localidad de La Hermida, en las entrañas del desfiladero a que da nombre. Gana altura rápidamente, retorciéndose en la inclinada ladera que domina la Hermida. Alcanza un pequeño rellano, junto a una cabaña. En este punto arranca la Canal de Pebe, por donde remontaba el Camino Asturiano, que se cogerá arriba de La Quintana. La carretera dobla un contrafuerte rocoso. Serpentea a gran altura sobre el cauce del río de Bejes, cortando las caídas norteñas del cordal que delimita la Canal de Pebe por la derecha.

Un vecino de Bejes bajaba por la antigua pista minera sobre la que se construyó la actual carretera. Cuando recorría este serpenteante tramo de descanso, un alud se desprendió de las montañas superiores. La bolsa de aire formada por el deslizamiento de la nieve, sorprendió al lugareño. Lo levantó en el aire, transportándolo a varios cientos de metros sobre el cauce del río de Bejes. Su cuerpo fue a parar a las laderas de la margen opuesta del desfiladero, en la Sierra de Bejes. Sólo quienes conocen este lugar se dan una idea de la magnitud del suceso, máxime si se tiene en cuenta que las montañas del entorno son bastante modestas.

Al final de este falso llano, la carretera cruza a la margen derecha (sentido ascendente de la marcha) del río. Pronto retoma el pronunciado sentido ascendente, por las inestables laderas de gravera y argayos de la Sierra de Bejes. Al recuperar el nivel del río, retorna a su margen izquierda (sentido ascendente de la marcha), acometiendo los últimos tornos antes de abrirse a las verdes praderías del valle de Bejes.

La amplia carretera hormigonada que se adentra entre las praderías del valle de Bejes presenta una primera bifurcación. El ramal de la izquierda se encamina al barrio de La Quintana. Al lado del cruce, un antiguo camino carretero hormigonado, baja suavemente al río contiguo. En sus orillas aún se malconserva un ruinoso molino. Dista escasos metros de la iglesia de Bejes, ubicada en el centro del valle, a mitad de camino entre los dos núcleos de Bejes: La Aldea y La Quintana. Siguiendo el duro y estrecho repecho hormigonado se llegaría a aquel pueblo.

La carretera principal continúa de frente, desentendiéndose de los mencionados ramales. Remonta paralela al río de Bejes hasta el punto en que confluyen dos desiguales desfiladeros. En este punto, donde arranca la pista que sube a los invernales de Panizales, gira a la derecha y se encamina al pueblo principal.

Bejes (La Quintana) - Camino Asturiano - Collao Pelea (1 hora 30 minutos)

El valle de Bejes se esconde al abrigo de un heterogéneo conjunto de modestas sierras y cuestas. Sus verdes y fértiles praderías están bañadas por las aguas del río de Bejes. Este recóndito rincón cuenta con dos núcleos habitados. Presidiendo los prados que se extienden por la margen izquierda del río de Bejes, al pie de los contrafuertes rocosos de la Sierra homónima, se encuentra el pueblo que les da nombre.

Al final de las camperas que conforman la margen derecha del curso de agua que atraviesa el recogido valle, se asienta el barrio de La Quintana. Sobre el pueblo se destaca un pequeño cotero calizo que separa dos verdes colladas. El Collao de Pebe es el de la izquierda, más bajo. Al otro lado se ha construido una nave para el ganado, en las praderas cimeras de la Canal de Pebe.

El camino que sube por esta canal se desdobla un poco más arriba de la alargada nave, presentando un ramal que buscaba la collada superior, a la derecha del cueto calizo referido (visto desde el barrio de la Quintana; a la izquierda en el sentido que se está describiendo -según se sube por la Canal de Pebe-). Esta variante del camino que subía a Bejes (La Quintana y la Aldea), atraviesa toda la sierra que se eleva al Sudeste de Bejes, en busca de la Jorcá Entreleguas. Dando vista a los invernales de Panizales, continúa su camino hasta el Collao Pelea. Por la vertiente opuesta iniciaba su descenso hacia Cabañes, puerta de entrada a los principales valles de la Liébana. Este recorrido por las montañas cántabras se hacia imprescindible, ante la imposibilidad de adentrarse en las entrañas del Desfiladero de La Hermida, más allá de la localidad que le da nombre. La utilización de esta antigua vía de comunicación por los asturianos que se dirigían a Liébana, favoreció su bautizo como Camino Asturiano.

Para enlazar con el Camino Asturiano, ha de subirse hasta la Braña Pisaoria. A la entrada del barrio de La Quintana se coge un ramal hormigonado que sube a mano derecha, en dirección a un bebedero. Al finalizar el repecho, se toma un camino carretero que continúa en sentido ascendente. Sale al depósito del pueblo y a los primeros invernales, donde enlaza con una nueva pista hormigonada. Se sigue siempre en sentido ascendente hasta llegar a una destacada explanada, junto a otro grupo de invernales. Por su izquierda remonta un camino de gran amplitud, tal vez debido a la construcción de una ruta de senderismo por el entorno, ya anunciada en el cruce de acceso al barrio de La Quintana. Enseguida se llega a un yacimiento de fósiles de Crinoideos, al menos eso rezan los paneles explicativos.

Se empiezan a dejar atrás los últimos invernales, en dirección a la collada de la Braña Pisaoria, donde se enlaza con el Camino Asturiano. La Jorcá Entreleguas, a la que éste se dirige, es una marcada horcada que se destaca en la cresta que cae de la sierra del Parijorcao, al Sur-Sudoeste (200º). Esta pequeña cordillera culmina en dos alargadas líneas de cumbre, separadas por un valle. Los extremos de la línea más oriental están delimitados por el Parijorcao y por el cueto La Fontanilla. Éste, con sus 1.382 m., es el más alto de la cordillera. Sin embargo, desde Bejes (preferentemente desde La Aldea, pues la mayor lejanía favorece una mejor perspectiva) sólo se divisa el Parijorcao, en lo alto de la sierra, a la izquierda de la vaguada que separa las dos líneas de cumbre.

El segundo par de cumbres, que se alinean paralelas a las anteriores, son el Alto La Cuesta (1.337 m.) y el Pico Joyo Díaz (1.352 m.). Éste cuenta con un vértice geodésico; aunque el que destaca es el Alto La Cuesta, que domina las laderas que se extienden por encima del Collao Pelea.

Se corta, de izquierda a derecha, en cómodo ascenso, toda la ladera Noroeste de esta modesta sierra. El sendero, muy marcado en algunos tramos, incluso empedrado ocasionalmente, atraviesa sobre La Quintana. Las casas se ocultan parcialmente entre el arbolado de los invernales contiguos al pueblo. La altura que se va ganando permite contemplar la Sierra de Cocón, que emerge tras la de Bejes. El verdor del Collao de Pebe y de la Braña Pisaoria, se acentúa en contraste con la blancuzca caliza del cotero intermedio.

Alcanzada la Jorcá Entreleguas se da vista a un nuevo valle. En el centro se cobijan los invernales de Panizales. Del núcleo central se desgajan aisladas construcciones que se reparten las muriadas camperas del entorno. Hasta Panizales sube una pista hormigonada, procedente de la carretera de Bejes, que remonta por la parte inferior del valle, donde el río se estrecha formando un diminuto desfiladero. La cuesta que lo conforma por el Sur - Sudoeste culmina en el Tejéu. A media ladera se forma una línea de camperas, con algún aislado invernal, que corta la cuesta de parte a parte. Conviene no perder la referencia, pues tal línea se corresponde con el Camino de Tresviso, por donde discurre la segunda parte de la ruta.

El Tejéu es la primera cima de un cordal que delimita dos desiguales desfiladeros. El más angosto y reconocido es el del río Corvera, al que se hará mención en su momento. Por el otro, de reducidas dimensiones, discurre el camino que sube al puerto Les Brañes, que se coge en los mismos invernales de Panizales (camino que se utilizará para el descenso).

La hormigonada pista que llega hasta los invernales pronto recupera el original piso de tierra. Traza un par de revueltas, ganando rápidamente altura en su afán por coronar el Collao Pelea. El Camino Asturiano se dirige a esta misma collada. No pierde altura, sino que continúa a media ladera, sobre un ramal que empieza a descender, junto a una aislada campera muriada, hacia Panizales. El primitivo camino se vuelve, en tramos, algo difuso. Mantiene un ascenso suave pero continuado. Cerca del Collao Pelea confluye con la pista que sube desde Panizales. Desde el collado se tiene una perspectiva más amplia de la cuesta que se ha venido atravesando. Culmina en el Alto La Cuesta, cumbre a la que ya se ha hecho mención y que ahora se muestra en toda su magnitud.

Collao Pelea - Collao Preanieve - Collao Panderrañes - Cabaña El Río - Panizales (1 hora)

En lo cimero de las lomas que cierran el Collao Pelea por la derecha (pues la pista se separa ligeramente a esta mano del collado inferior), se encuentra una bifurcación de pistas. La principal es la que empieza a descender por la vertiente opuesta. Baja al pueblo de Cabañes, aunque presenta una desviación previa hacia Allende (barrio de Lebeña).

Ha de tomarse el ramal de la derecha. Inicia un largo flanqueo, cortando la loma ascendente que sube hasta el Portillo Llosa, collada de entrada al Puerto de Quión, sita al Oeste del Ciruenzo Mayor. En esta alargada llomba, irrumpe un cueto de rotas rocas oscuras (Cueto la Lomba) que quiebra su homogénea fisonomía. Nuestra pista va dando vista a los invernales de Panizales, separándose paulatinamente de La Lomba, loma ya referida que se corta por su vertiente Norte.

Siguiendo la línea del Parque Nacional de los Picos de Europa, entra en una primera collada. Se trata del Collao Preanieve / Pranieve. Junto a la peña que lo cierra por la derecha, se ha levantado una empalizada para recoger el ganado. La riqueza de su pasto favorece la presencia frecuente de caballerías o ganado vacuno.

Devolando la collada, se inicia un largo repecho en dirección a un segundo collado. Da paso al puerto Les Brañes, donde muere la pista que se sigue. Panderrañes presenta una doble collada, separada por un promontorio de suave relieve. Esta roma loma, a que se extiende la riqueza de pasto de las colladas contiguas, recibe sencillamente la denominación de Cotero el Collao. Cerrando el conjunto por la derecha se encuentra el Alto la Traviesa, cueto calizo donde se inicia el cordal que baja hasta el Tejéu. Esta pequeña alineación de cumbres delimita dos desiguales cursos de agua, que confluyen en las proximidades de la carretera de Bejes, en el punto en que arranca la pista que sube a Panizales.

El río Corvera nace en el extenso Puerto Les Brañes. Por el límite Oeste de este puerto cruza la pista minera que muere en las minas de La Aurora. La zona de minas se extiende por la parte inferior de la Canal del Valle. Este rectilíneo canalón se comprime entre los contrafuertes del Picón y la imponente franja rocosa de Paré Corvera. La collada cimera de la canal es el Collao la Llaguna.

Aguas abajo, el río Corvera se comprime en un angosto desfiladero de grandes proporciones. Las verdes camperas ceden ante el ímpetu de las prominentes paredes calizas horadadas por este incipiente torrente. A la salida del desfiladero se abre el valle de Bejes, pasando el río Corvera a adoptar el topónimo del pueblo referido.

Por la cuenca que se forma entre Preanieve y Panderrañes se deslizan varias riegas que dan vida a un nuevo curso de agua. También ha erosionado un pequeño desfiladero. En la cabecera del mismo se ve una solitaria cabaña, llamada simplemente la Cabaña el Río. A la salida de esta insignificante angostura, se hallan los invernales de Panizales.

Nuestro descenso se acomete por este segundo estrechamiento. Hay que tirarse hacia la solitaria Cabaña del Río, pero sin llegar a ella, pues el sendero discurre, inicialmente por la margen izquierda del cauce de la riega. Un profundo pozo se esconde a la vera del camino. Éste cruza más abajo a la margen derecha del río. Enseguida se abre el diminuto desfiladero y se da vista a Panizales.

Panizales - Camino de Tresviso - Bejes, la Aldea (1 hora 30 minutos)

No hay que llegar hasta el grupo principal de invernales. A la entrada a Panizales ha de cogerse un sendero que, junto a la muria de los prados, vuelve al cauce del río. Por la margen izquierda sale un marcado sendero de tierra. No debe seguirse, pues se adentra en una travesía colgada sobre contrafuertes del Tejéu. El Camino de Tresviso discurre algo más abajo. Se descienden unos metros por el cauce de la riega y se gira a la izquierda, iniciando la travesía del Camino de Tresviso bajo las peñas sobre las que discurre el sendero de cabras que se acaba de reseñar. Aún se encuentra algún invernal disperso, para el aprovechamiento de las praderías colindantes. En un abrigo de la roca se ha habilitado un pequeño cercado, poco respetuoso con las construcciones tradicionales, acompañado de una cabañuca que aprovecha la peña.

El Camino de Tresviso, por el que ahora se discurre, recibe este nombre por tratarse de la vía de comunicación utilizada por los vecinos de este pueblo cántabro para bajar a Potes. Desde Tresviso descendía al río Urdón. Este tramo de la vía original hoy se haya afectado por la construcción del Canal de Urdón. A continuación acometía la larga subida por la Canal de Perilluenga con el fin de alcanzar el Collao de Hoja (sobre el pueblo de Bejes, La Aldea). Atravesaba toda la cuesta que se alza sobre este pueblo, por donde (en la actualidad) se trazan las revueltas de la pista que sube a Ándara por el Dobrillo. Esta vasta ladera queda cortada por el río Corvera. Gracias a una valleja bajaba hasta el fondo del desfiladero horadado por este curso de agua. Por una amplia canal se abría paso entre los paredones que dominan la margen derecha del cañón, saliendo a la travesía por la vertiente Noreste del Tejéu en que se ha detenido la descripción de la ruta. Ya en Panizales, sólo restaba salvar la cuesta que sube al Collao Pelea, donde se unía al Camino Asturiano.

Retomo la descripción de la ruta en la travesía bajo el Tejéu. Entre la cuesta y las murias de los prados, el camino se encamina en dirección a la Sierra de Cocón, punto de referencia en el horizonte. Una línea de arbolado, a modo de alameda, encauza nuestros pasos. Se llega a un collado. Al otro lado se encuentra Canal, vaguada por la que se adentra el sendero para bajar a lo más profundo del desfiladero del río Corvera. Por aquí discurrió en su momento la línea (así se refieren simplemente en Bejes para referirse a un tendido eléctrico). Dicen en el pueblo que al quitar dicha línea, aumentó el número de vacas muertas por los rayos.

El camino se desdibuja en tramos durante el descenso por Canal. No obstante no hay posibilidad de pérdida, pues va encauzado en plena vaguada. Antes de llegar al río Corvera se encuentra un buen camino que baja por su margen derecha. Se une a la pista de Panizales, a pocos metros de su entronque con la carretera de Bejes.

El sendero baja al mismo río. Este tortuoso torrente de montaña ha excavado un cañón espectacular. Grandes abismos se ciernen sobre sus flancos. El continuo fluir de las aguas ha desgastado una homogénea ladera hasta reducirla a un vacío de fondo cristalino.

Al otro lado del río Corvera se divisa claramente el Camino de Tresviso. Lógicamente ha de desecharse una vereda que se adentra cañón arriba, por la margen izquierda del río (a la que se dirigen nuestros pasos). El terreno ya encamina al montañero en la dirección correcta. Una vaguada amplia que asciende hacia una horcada de salida. En su parte inicial se conserva un cercado de aparente utilidad ganadera. Detrás, por la abertura del río Corvera, se retoma la bella vista de Bejes (La Quintana).

Devolando la hocada de salida se alcanza la vasta ladera que se eleva sobre Bejes (La Aldea). Por su infinita cuesta se retuerce la pista minera del Dobrillo, que traza dos abismales revueltas que penden sobre lo más sombrío del río Corvera. Siendo evidente la bajada a Bejes, baste reseñar que simplemente resta bajar a la pista. Sin necesidad de seguirla en toda su integridad, un antiguo ramal, totalmente deteriorado al acercarse a la pista hormigonada del Dobrillo, baja directo a La Aldea.

 

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