CUMBRES DE TRESVISO: HORCADURA DEL CANTO - CANTU SULASFUENTES - CUETU COCÓN - CUETU LA CERRALOSA
Punto de partida: Tresviso.
Duración: En esta ocasión no se trata de describir un circuito, sino de reseñar cuatro ascensiones que pueden idearse de un modo independiente entre sí. En la descripción de cada cumbre se dará un tiempo aproximativo, que se establecerá desde el pueblo de Tresviso hasta la respectiva cima. Se exceptúan los dos últimos cuetos, que por estar tan próximos entre sí no dan pie a dos rutas diferenciadas.
Desnivel: El desnivel máximo, que separa Tresviso del punto cimero de la Sierra de Cocón (el Cueto la Cerralosa), es de unos 650 metros. No obstante, siguiendo los planteamientos descritos en el apartado precedente, se hará la oportuna reseña del desnivel que ha de superarse para ascender a las distintas peñas. Con la salvedad también apuntada en su momento respecto del Cuetu Cocón y del Cuetu la Cerralosa.
Dificultad: Ruta de gran sencillez, asequible a cualquiera que dé sus primeros pasos en el mundo de la montaña. La posibilidad de pérdida es mínima.
Características: No puede tenerse una idea general de las cumbres cimeras que integran la Sierra de Cocón sin hacer una somera referencia al Cuetu los Tombos y a la Torre de Árguma. Sus cimas se elevan una a cada lado del cordal. Aquél se extiende por todo el sector occidental de la sierra. Está separado del Cuetu la Cerralosa por la collada de Pandecova. Ambos se erigen como las peñas más sobresalientes del cordal por su magnitud.
La Torre de Árguma, por su parte, se alza en el punto más oriental del cordal. Su majestuosidad hace honor al apelativo "torre". Es la cima más modesta, en cuanto a su altura, de todas a las que se ha hecho mención. Apenas rebasa los mil metros. Sin embargo, irrumpe en la parte más agreste de la Sierra Cocón, dominando los profundos abismos, tanto de la vertiente Norte del cordal, como -lo que es más significativo- de las menos atormentadas laderas sureñas.
He considerado mejor no incluirlas en esta ocasión, porque he buscado los recorridos más simples en torno a Tresviso. El requisito que debían de reunir, aparte de la cercanía al pueblo, para minimizar cualquier posibilidad de extravío, es el de erigirse como auténticos miradores naturales. Se trata de cuatro cimas que gozan de hermosísimas panorámicas.
Dar un paseo (con el inconveniente, eso sí, del desnivel; que aunque pequeño siempre se hace costoso), descubrir paisajes de ensueño, una buena comida degustando platos típicos -cocido montañés, cabrito y queso Picón-, ¿no es el deseo de miles de ciudadanos todos los fines de semana?.

Descripción:
Accesos
El acceso al pueblo cántabro de Tresviso tiene lugar por Asturias. La estrecha carretera de montaña que comunica este pueblo es continuación de la que sube a Sotres. Ésta se coge en Arenas de Cabrales. Remonta por el margen izquierdo del río Cares (sentido ascendente de la marcha) hasta el embalse de Poncebos. A la cabecera del mismo se pasa un túnel. Al otro lado se encuentra un cruce. El ramal de la izquierda remonta el desfiladero del río Duje, donde se asienta el pueblo de Tielve, y alcanza el núcleo de Sotres (a unos once kilómetros de Poncebos).
Aún resta por salvar un fuerte desnivel hasta los invernales de La Caballar. Luego la pendiente se suaviza. Tras pasar el Jitu de Escarandi se inicia un corto descenso para, sin solución de continuidad, acometer un nuevo repecho por la derecha de una vega. Apenas se descienden unos metros y se llega al Hoyo El Tejo, donde encontraremos una explanada que es cruce de caminos. Hacia el Sur sube la pista minera de Ándara. Al Este, atravesando toda la explanada, baja la de Bejes. La carretera continúa hacia Tresviso cortando las laderas que caen sobre el Valle del Sobra (donde hace años se instaló una inútil presa).
Tresviso - Horcadura del Canto
Duración:
45 minutos.Desnivel: 350 metros (aprox.).
La Horcadura del Canto se encuentra al Noreste del pueblo de Tresviso. Visualmente se recorta en el cielo, mostrándose como el cueto más oriental de la Sierra de Cocón. No aparenta sino un doble vértice que sobresale al final de la línea de la sierra. En él culmina una vasta ladera que se extiende sobre las praderías de Tresviso. La amplia cuesta por la que pastan las ovejas del pueblo se va estrechando a medida que se acerca a la base de la cumbre. Una inclinada barrera caliza se adueña de gran parte de la ladera inferior de la Horcadura del Canto. Viene delimitada por dos senderos. Ambos cortan la herbosa ladera de la Sierra de Cocón de izquierda a derecha. El primero, el más bajo, arranca de unas cuadras donde se ha instalado una antena. Tras un primer tramo en llano por unas camperas asentadas en terrazas, va ganando altura poco a poco. Entra por la parte inferior del inclinado afloramiento calizo que domina esta parte de la cuesta. Alcanza el canto en que ha de doblar hacia la parte de sierra que se oculta a nuestra vista, en uno de sus puntos de inflexión. Bajo el camino la línea del canto gana en verticalidad, pues irrumpen los irregulares paredones que se alzan sobre los Invernales de Prías, en la senda que baja a Urdón (Desfiladero de La Hermida).
El segundo de los senderos corta la ladera a mayor altura. En tramos muriao destaca más que el que se acaba de describir. Pronto gana la plataforma superior de la barrera kárstica. También dobla el canto de la sierra en otro de los puntos de inflexión del mismo. Por encima de este sendero se encuentra la breve franja de cuesta que culmina en la Horcadura del Canto.
Para subir a la Horcadura del Canto habrá de tomarse el sendero cimero. Se asciende por él hasta alcanzar la base de su cima y se remontan directamente los últimos metros. No presenta mayor dificultad, pues es accesible por cualquier otro lado, incluso atacando directamente la barrera caliza a que ya me he referido.
Es ésta una cumbre engañosa. La Sierra de Cocón se integra por una sucesión lineal de cumbres que va delimitando las Comunidades Autónomas de Asturias y de Cantabria. El Ayuntamiento de Tresviso se integra en esta última. Se asienta en las laderas sureñas del cordal, por cuyas cuestas se extienden los rebaños de ovejas.
En la vertiente Norte se cobija el pueblo asturiano de San Esteban. Las plácidas cuestas cántabras se transforman en una sucesión irregular de espolones calizos e impenetrables cañones que se precipitan sobre la Canal de Ciercos. Las inclinadísimas laderas favorecen la proliferación del ganado cabrío en detrimento de los peor adaptados rebaños de ovejas. En algunos sectores de la sierra llegan a formarse cangas colgadas en las que sólo se aventuran los pastores más atrevidos.
La Horcadura del Canto (1.278 m.) se configura como una prominente peña caliza que domina la vertiente asturiana de la sierra. Las dos caras de una cuesta sin importancia aparente. Humilde, oculta su majestuosidad a los visitantes de Tresviso; quienes, dejándose llevar por su poco agradecida silueta, se pierden uno de tantos bellos miradores naturales de los Picos de Europa. Una cuesta modesta, en una sierra modesta que, por la abertura del Desfiladero de La Hermida, alcanza a divisar gran parte de la costa cántabra.
Este prominente promontorio (visto desde la vertiente asturiana) emerge entre las sombrías laderas norteñas de la Sierra de Cocón. Las herbosas pandas que caen al Noreste de la cumbre, no son especialmente inclinadas, en comparación con el desnivel medio de las caídas norteñas del cordal. Esta relativa suavidad permite la conservación de un sendero en tramos aún bastante frecuentado por el ganado. Es uno de los pasos que bajan a San Esteban, a través de las angosturas de Encinas. Toda la apacible suavidad de las laderas cimeras, se torna en escabrosos, impenetrables y laberínticos canalones que dominan la franja inferior de esta zona de la sierra.
Tresviso - Cuetu Sulasfuentes
Duración:
1 hora 15 minutos.Desnivel: 500 metros (aprox.).
La carretera de Tresviso muere en una explanada a la entrada del pueblo. A un lado se ha habilitado una garita para que los vecinos del pueblo puedan esperar resguardados el autobús. Devolando la collada a que precede esta explanada, una calle asfaltada entra hacia la izquierda. Continúa en llano por la parte alta del pueblo. Un giro brusco e inicia un pronunciado descenso en dirección al único bar del lugar. No se acomete este tramo descendente, sino que se sigue en llano por una pista hormigonada. A mano derecha queda el edificio del Ayuntamiento que, junto con la iglesia, son los más singulares.
Al Norte-Noroeste se aprecia una evidente vaguada que se forma en la vertiente Sur de la Sierra de Cocón. No es sino la antesala de un alargado valle que no se alcanza a ver desde este pueblo. La aproximación a la base de la referida vaguada se hará gracias a una pista de uso ganadero.
A la salida del núcleo rural, no tarda en encontrarse una bifurcación. La pista de la derecha entra a unas cuadras (detrás sobresale una llamativa antena). Un poste indicativo, con la puntera pintada de rojo, invita a seguir en esta dirección. Esta opción permitiría seguir el trazado del sendero a que en la descripción anterior se hacía referencia. En este caso me refiero al camino inferior de los dos que delimitan la barrera caliza que domina la ladera inferior de la Hocadura del Canto. Este sendero era el que antiguamente comunicaba los pueblos de San Esteban y de Tresviso. Hoy se ha habilitado para su uso turístico, asegurando todos los pasos malos con ferratas.
El ramal de la izquierda, remonta por el lado de un invernal. Enseguida se termina el piso hormigonado. La pista se adentra entre las praderías superiores de Tresviso. Aún cerca del pueblo se intuye una pista que sale a mano derecha. Su breve y difuso trazado da paso a un frecuentado sendero de cabras. Ataca la cuesta y enlaza con un camino muriao que corta la ladera, de izquierda a derecha, en sentido ascendente, en busca de la base de la Horcadura del Canto. A este camino también se ha hecho mención en su momento, pues no es otro que el que ha de seguirse para subir a esta cumbre. El sendero superior de los dos que delimitan la inclinada barrera rocosa que domina la ladera inferior de esta cima.
La ruta que ahora se describe no abandona la pista principal. Las cuidadas praderas van cediendo terreno ante los helechos. Un gran invernal anuncia la llegada a Sel de La Cima. Para evitar la fuerte pendiente, la pista da un pequeño rodeo. Alcanza los dos invernales superiores, ya en los contrafuertes de la sierra. Parte de los muros de la construcción superior se han derrumbado, pero aún conserva la techumbre.
Una chica hondonada recoge las aguas de un regón que se cuela entre la cuesta. La pista evita este estrechamiento entre matorrales, acometiendo un brusco giro hacia la izquierda. Corta la ladera Este de La Mesa alejándose de los invernales de Sel de la Cima. El camino antiguo que subía a La Mesa, busca la parte superior de la cuesta por las peñas en que se asientan las abandonadas construcciones. Pero existía un segundo camino que entraba más directo al Valle de Cocón. Para enlazar con su trazado, en la misma revuelta en que la pista se aleja nuevamente de los contrafuertes de la sierra, ha de realizarse un giro a la derecha de 180º, entrando en las aterrazadas camperas de Sel de la Cima.
Unos buenos muros de contención forman amplias y planas terrazas de campera. En llano sobre el tramo de pista que se acaba de subir, la vereda se acerca a uno de los invernales. Pasa por delante de éste y continúa en llano. Entra en la zona de peña, remarcándose su trazado. En apenas unos metros se encuentra un bebedero, construido aprovechando una concavidad de la roca, pero escaso de agua, incluso para el ganado.
El camino dobla la peña y emboca la vaguada que se veía desde Tresviso. Ésta presenta un resalte en la parte superior. Por las llambrias que lo forman apenas arroya algo de agua. El sendero alcanza el reseco cauce de la vaguada, difuminándose entre el matorral y la campera. Sin embargo, son fácilmente reconocibles los tornos muriaos que traza más arriba. Para retomar este tramo bastante conservado del antiguo camino, han de ganarse unos metros por el fondo de la vaguada, en dirección al llambrial que la cierra por arriba. Pronto se descubre un asentado camino muriáu que corta hacia la ladera de la derecha. En cómodas revueltas va ganando metros hasta situarse a la altura del punto superior del resalte que ciega la vaguada. Es en este momento cuando inicia una travesía, de derecha a izquierda, cortando en llano un llambrial que se precipita sobre el fondo de la vaguada, hasta situarse sobre el salto que la oprime. Esta corta travesía obligó a tallar un poco de paso en plena peña y a calzar el camino procurando que quedara asentado en la inclinada caliza.
A nuestros pies va quedando el pueblecito de Tresviso. La cuesta que lo domina por el Noroeste es La Mesa. La pista que se abandonara en los invernales de Sel de La Cima marca un único, pero brusco zigzag para encaramarse en lo alto de le planicie de esta vasta meseta. En la loma cimera se conservan los vestigios de antiguas construcciones. Sus ruinas se recortan en las nevadas cumbres del Macizo Oriental. Su hermano mayor, el Macizo Central, también reclama un poco de atención. Empequeñecida por la distancia y rodeada de cuestas y torres que la superan en tamaño y en altidud, la inconfundible silueta del Picu Urriellu se resiste a pasar desapercibida.
Superado el resalte que oprime la vaguada, el sendero se adentra en el Valle de Cocón. En su centro se ha levantado una nave para el ganado, un casetón dicen en Tresviso. El Cantu Sulasfuentes (Noreste
-30º-) es el xerru que domina la vasta cuesta que se extiende a la derecha del valle. En Asturias denominan "xerros" al abrupto terreno en que alterna pasto y caliza. Pueden abarcar reducidas sierras o circunscribirse a prominentes afloramientos calizos que dominan las cuestas, como en este caso. "Las cuestas" se reconocen a su vez por el tipo de vegetación, generalmente están tomadas por el matorral.
Hasta el casetón de Cocón llega una pista que entra por una horcadita que se deja a la izquierda. No es sino uno de los ramales en que se bifurca la pista que se dejara en Sel de la Cima, una vez que ésta atraviesa las praderías de La Mesa.
Pasada la construcción ganadera sigue ganándose altura por el fondo del valle (el difuso sendero asciende un poco desplazado a la izquierda de la línea de la vaguada). Ésta presenta un nuevo estrechamiento, aunque mucho menos significativo que el llambrial inferior. Un conjunto de peñas pardas quiebran la homogénea configuración del Valle de Cocón. No plantea mayores problemas. Se salva por la derecha de estas oscuras rocas y a la izquierda de unas pequeñas llambrias calizas, siempre siguiendo línea de la vaguada.
Unos cincuenta metros más arriba del estrechamiento el cauce del valle recupera la suavidad de líneas y empieza a desviarse hacia la izquierda. En este punto hay que salirse de él. Se gira a la derecha y se continúa en llano. A esta mano queda el Cantu Sulasfuentes, que ha perdido su fisonomía de "xerru" y ya aparece configurado como un auténtico canto, un coteruco calizo que sobresale de la línea de la sierra. El sendero que se aparta del fondo de la vaguada de Cocón (en llano, no debe seguirse el más marcado que obliga a perder algo de altura), alcanza una horcadina y por terreno algo escabroso entra en la parte superior de la cuesta. Busca una vira ascendente que remonta hasta la horcada que se forma a la izquierda del Cantu Sulasfuentes.
El verde rabioso del pasto que la recubre, resaltado por la blanca caliza que la delimita, la vuelve fácilmente reconocible. Se recorre en su totalidad hasta alcanzar la collada de salida. Al lado del morro final del Cantu Sulasfuentes, se da vista por primera vez a la vertiente Norte de la Sierra Cocón. Un mundo de vertiginosas laderas, interrumpidas por esbeltos contrafuertes de aspecto inaccesible.
La subida a la cima del Cantu Sulasfuentes (1.405 m.) es una sencilla trepada de primer grado. Pasos cortos y sin riesgo de caída, no presentan ningún obstáculo digno de reseñar. La vista es excelsa. El pueblecito asturiano de San Esteban a vista de pájaro, encerrado en la lúgubre y sombría Canal de Ciercos. Las verdes y alargadas praderías de Linares, precediendo al pueblo de Cuñaba. Al fondo la costa cántabra. Mar y montaña, pues no hemos de olvidar que una vez que se gana altura se recupera la bella panorámica de los Macizos Central y Oriental de los Picos e Europa, perdida durante el encauzamiento por el Valle de Cocón.
La vista del Cantu Sulasfuentes puede considerarse superior a la de la Horcadura del Canto. Domina todo el sector oriental de la Sierra de Cocón, en que está enclavada ésta; pero también alcanza visualmente toda la cresta que remonta hacia el Cueto Cocón y al Cueto de la Cerralosa.
Tresviso - Collao Cocón de Abajo - Cueto Cocón - Collao Cocón de Arriba - Cueto la Cerralosa
Duración:
1 hora 30 minutos.Desnivel: 650 metros (aprox.).
La vía de subida al Cueto la Cerralosa es común al principio con la del Cantu Sulasfuentes. Debe subirse al casetón del Valle Cocón. Se continúa ganando altura por el valle. Remontado el estrechamiento que interrumpe la homogénea línea de la vaguada, formado por una barrera de oscuras peñas, se retoma el suave cauce que configura el Valle de Cocón. A diferencia del itinerario antes descrito, no ha de abandonarse el fondo de la vaguada. Ésta se va desviando hacia la izquierda. Hay que seguirla en toda su longitud. En la parte final, se encuentra un pequeño corrimiento de tierra. Las aguas de lluvia que discurren ocasionalmente por la ladera y que se encauzan por la vaguada se han filtrado bajo el manto vegetal, arrastrando un trozo de tierra. El resultado es una calva terrosa muy característica. Este poco significativo argayo es un buen punto de referencia para ubicar la Collada Cocón de Abajo, sita por encima del mismo.
Podría decirse que la referida collada se sitúa el final de la vaguada que se prolonga desde el Valle Cocón. Esta afirmación es cierta a medias. La collada se encuentra un poco desplazada (a la derecha) de la valleja. Ésta continúa en busca de una collada superior, separada de la Collada Cocón de Abajo por un cueto intermedio. La collada superior es la de Cocón de Arriba, y el cotero que las separa el Cueto Cocón Sin embargo, esta canaleta final es más escabrosa y está tomada por multitud de rocas calizas que dificultan el acceso. Esta distinta configuración del terreno es la que provoca la sensación de que la vaguada del Valle Cocón finaliza en la collada inferior homónima.
La Collada Cocón permite un primer contacto con la vertiente Norte de la sierra. En la misma collada se coge un sendero que se adentra en los entresijos del cueto que se levanta a su izquierda (Cueto Cocón). Remonta por una canaleta herbosa caracterizada por incipientes corrimientos de tierra, tal vez favorecidos por la acción destructiva del paso de animales y personas. El continuo pisoteo del suelo repercute en su compactación. De ahí que se forme un marcado sendero de tierra. El terreno compactado no es capaz de filtrar y chupar el agua que se arrastra por la superficie llevándose consigo material orgánico. La ausencia de vegetación favorece los argayos de tierra. Es un ejemplo a diminuta escala de los destructivos efectos del agua en laderas y gargantas de grandes proporciones.
Más arriba el sendero inicia una travesía hacia la izquierda. Evita así ganar demasiada altura, dirigiéndose a la Collada Cocón de Arriba. Antes de comenzar la travesía, una vereda de cabras sube a ganar una horcaduca. Trepando por toda la cresta que la cierra por la izquierda, se ganaría la cima del Cueto Cocón (1.533 m.).
La Collada Cocón de Arriba es muy amplia. Separa el Cueto Cocón del Cueto de la Cerralosa. En la misma collada finaliza una pindia canal herbosa. Dicen los pastores que es una de las bajadas más asequibles de esta vertiente de la sierra. Sin embargo, se trataría de una variante del paso más utilizado que comunicaba San Esteban con Pandecoba. Abajo, por la abertura de aquella canal, se descubre el circo cimero de la Canal de Ciercos. En sus verdes pastos se cobija la majada de Sombejo. Una bella cascada hace de este rincón uno de los más hermosos del lugar. Una charca refleja sus azuladas aguas en la collada que se abre al Norte de Sombejo. Es el Collao Galavín, donde llega el camino que viene del pueblo de Oceño. La cuesta que se eleva a su derecha culmina en el Vigueras, máxima altura de la Sierra Nedrina.
El Cueto la Cerralosa, máxima cota de la Sierrra Cocón, cierra por la izquierda la Collada Cocón de Arriba. De la collada arranca un muy pisado sendero que bordea este cueto. Por la vertiente que da vista a Tresviso alcanza una nueva camperuca, en lo cimero del cordal. Separa las dos cimas más elevadas de la enorme extensión del Cuetu la Cerralosa. El punto somital (1.565 m.) se alcanza en el cueto que se viene rodeando y que se sube sin más problemas. Al elevarse en el centro de la sierra, pierde de vista la referencia de San Esteban, no obstante permite contemplar al Noroeste el valle de Cabrales, donde se destacan los rojos tejados de Po y Arenas. Al Oeste se encuentra otro de los cuetos que configuran la Cerralosa, caracterizado por la hocaduca de su derecha. Quita algo de visión en esa dirección, pues la diferencia de altura es de apenas dos metros.
Las verdaderas proporciones del Cueto la Cerralosa se aprecian mejor desde el Collao Galavín. Al Sur de esta hermosa collada, al otro lado del circo cimero de la Canal de Ciercos, irrumpen dos voluminosas moles pétreas, separadas por la extensa collada de pasto de Pandecova. La cumbre somital del Cueto la Cerralosa no es más que un confuso punto desplazado al extremo oriental del conjunto de La Cerralosa.