SIERRA DE AMIEVA: SAN ROMÁN - ERÍA DE SAN ROMÁN - SEORIU - VO DE TIMARRU - PRIMIELLU - VO DE PARRIELLU - VO DE POZU REDONDU - EL PORRÓN - LES BOLERES DE VISCOBA - PORRA EL COLLAO LA CUEVA - GUARIZA DE SAN ROMÁN - SAN ROMÁN (circuito)
Punto de partida: San Román.
Duración: 5 horas.
Desnivel: 600 metros.
Dificultad: Ninguna, para principiantes. Pese a la ausencia de caminos evidentes, esta ruta no presenta problemas dignos de reseñar.
Características: La Sierra de Amieva se erige como la sierra más destacada de las estribaciones noroccidentales de lo que hemos llamado Precornión. Es sierra de fuertes contrastes. Profundos abismos se ciernen sobre el río Dobra en contraposición a las fértiles vegas que se intercalan en la heterogénea vertiente del Sella ("Seya" en asturiano). Crece aislada, libre de grandes montañas que le hagan sombra. Esta forzada soledad la convierte en uno de los destinos más deseados de los montañeros asturianos. Quienes a ella se acercan se preguntan sorprendidos cómo una sierra tan modesta puede abarcar una visión tan amplia. Mota Cetín, Pierzu, Tiatordos, Carriá, Valdepino, Canto Cabronero, picos de gran renombre dentro de la montaña astur-leonesa, nos presentan su faceta más bella. Una escorada perspectiva del núcleo kárstico del Cornión completan un marco irrepetible para una gélida jornada invernal.
El Primiellu no es la cima más alta de la sierra, honor que le corresponde a Los Redondos (1.244 m.); pero el vértice geodésico que preside esta montaña es garantía de hermosas panorámicas. El Porru el Collao la Cueva, en el extremo noroccidental de la Sierra Viscoba / Bescoba (continuación natural de la Sierra de Amieva), domina los cordales menores del Precornión, una sucesión de cuestas descendentes que se van comprimiendo entre los ríos Sella y Dobra hasta su confluencia en Puente Dobra.
Aunque implique desviarse de la ruta, se hará una reseña de la existencia de dos airosos balcones naturales que miran al río Dobra.

Descripción:
Accesos
En Cangas de Onís se coge la carretera del Pontón. Esta vía de comunicación une Asturias y León a través del desfiladero del río Sella (Desfiladero de Los Beyos). Sin embargo, no es necesario llegar hasta esta quebrada erosionada por el curso alto de este río. Se remonta únicamente el curso medio de este cauce fluvial. Amplias y fértiles vegas se agolpan en sus orillas. Sólo debe afrontarse una corta angostura que precede al pueblo de Santillán.
La sinuosa carretera de montaña que sube a San Román arranca de Precendi. Esta localidad dista unos once kilómetros de Cangas de Onís y apenas unas decenas de metros del antes citado pueblo de Santillán.
Entre Precendi y San Román se intercalan dos pueblos. Sames es el primero. Se accede a él tras superar un empinado y estrecho repecho de unos ochocientos metros. Es la localidad más importante, pues ostenta la capitalidad del concejo de Amieva.
A continuación se encuentra el pueblo de Carbes. Esta bella aldea de montaña disfruta de una hermosa vista del valle del Sella. Al entrar en ella la carretera parece desaparecer. Un marcado estrechamiento entre las casas del pueblo, unido al hecho de haberse sustituido el asfalto por el hormigonado propio de las callejuelas de Carbes, incitan a pensar que la carretera no continúa.
Sin embargo, no es así. El corte transversal abierto en una cuesta al Norte de Carbes delata su trazado. Serpenteando por las laderas que caen de las verticales paredes del Picu Castiello, remonta hasta el Cuetu Mayo.
En estas picudas agujas pétreas, que emergen entre prados y cuestas, se ha habilitado una escuela de escalada. La altura ganada permite disfrutar de un paisaje de ensueño, que abarca las airosas montañas que se alzan a ambos lados del río Sella. No debe extrañarnos la amplia panorámica que se contempla desde la misma carretera, pues su trazado no dista mucho del Collao Sañín.
El Collao Sañín es punto de paso del SGR Senda del Arcediano (sector San Román - Vis). Separa las agujas calizas del Picu Castiellu (Oeste del collado) de la interminable cuesta que sube a la Porra el Collao La Cueva (Este), última cumbre de la Sierra Viscoba / Bescoba (continuación natural de la Sierra de Amieva). La pista que sube al Collao Sañín se encuentra al lado mismo del Cuetu Mayo.
No lejos de este esbelto "jito" natural se encuentran las tuberías que mueven las turbinas de la central hidroeléctrica de Camporriondi (en la carretera del Pontón, entre Precendi y Ceneya). Aprovecha las aguas embalsadas del Dobra en La Jocica. Se trata de un doble aprovechamiento de la fuerza del agua, pues la central de Camporriondi recibe el agua canalizada en una central previa, la del Restaño.
La carretera toma sentido descendente y llega a San Román. Hasta hace unos años este escondido pueblecito de Los Picos era punto final del trayecto. En la actualidad se ha hormigonado el tramo de pista que comunica con Amieva a través de La Collada.
San Román - Ería de San Román - Seoriu (1 hora)
Al Norte de San Román se levanta la Sierra Viscoba / Bescoba. Hacia el Sur destaca el conjunto montañoso del Abogueru. Consta de dos cumbres principales: Picu La Cuesta (974 m.), más piramidal y dominado por el matorral; y El Abogueru, máxima altura de esta diminuta cordillera (1.042 m.). En San Román a esta irregular formación cimera en que alternan la caliza con la vegetación la denominan La Corona. Reservan el nombre de Abogueru para u modesto e inexpugnable porro, que apenas sobrepasa los novecientos metros, sito en la vertiente Norte de La Corona. Debajo, atravesando en llano una ladera junto a la línea del tendido eléctrico, destaca un marcado camino, es el que baja a Cien. Desde San Román también se aprecia una dentada y escabrosa crestería que sobresale a la derecha de La Corona. Se trata de Los Cubertores.
La Collada (llamada de Amieva por los de San Román y de San Román por los de Amieva) separa la Sierra Viscoba del Picu La Cuesta. Por ella devola la hormigonada pista que comunica con el pueblo de Amieva.
La Sierra Viscoba se extiende sobre San Román de Norte a Este. El final de esta modesta y solitaria sierra viene marcado por El Porrón. Esta peña es fácilmente identificable por las imponentes paredes calizas que se descuelgan sobre los últimos prados del pueblo.
A la derecha del Porrón se intuye una marcada collada, la Vo de Pozu Redondu. Continúa una suave sierra, cuyas laderas descienden más allá de La Collada de Amieva, que finaliza en un caótico y difuso conglomerado de peñas de mayor altura, donde se esconde El Primiellu (1.230 m.). Toda esta sierra, continuación natural de la de Viscoba, es la Sierra de Amieva.
Empezando con la descripción de este sector de la ruta, conviene señalar en primer lugar que, poco antes de llegar al pueblo la carretera se bifurca en dos ramales. El de la derecha desciende al núcleo principal de San Román. Allí, entre una cuadra (derecha) y una abandonada casa (izquierda) que se hallan a su entrada, cabe la posibilidad de dejar uno, a lo sumo dos automóviles.
Se coge el empinado repecho hormigonado que remonta por el frontal de la mencionada primera casa del pueblo, donde se encuentra la placa con el nombre del mismo. Se llega así a un lavadero, junto al reducido conjunto de casas a que llega el trazado superior de la carretera. Nada más pasar el lavadero se gira a mano derecha, por el empedrado camino carretero que se adentra en las praderías del pueblo. Todo este conjunto forma la Ería de San Román. La cuesta que se eleva por encima de la línea de prados hacia las inclinadas caídas de la Sierra Viscoba se denomina la Guariza de San Román.
El tramo empedrado es corto. Poco a poco va tomando forma de pista de tierra de acceso a la ería. Se mantiene siempre la dirección Este (más o menos), en busca de unos grandes prados ganados a la misma ladera que desciende del Porrón. Sin darse uno cuenta lo que era una marcada pista ha derivado en un par de rodadas muy profundas que atraviesan serpenteantes las praderías por el centro. Más adelante ya sólo se puede intuir el rastro de la pista. A mano izquierda se deja una característica piedra caliza. No es la única. Varios son los bloques desgajados de las blancas paredes del Porrón, pero éste, menos disimulado por los avellanos, llama poderosamente la atención.
Siguiendo de frente, por las intuidas rodadas de los tractores, se da vista a la entrada de uno de los prados más inclinados de la ería. Tal es la inclinación que la pista de acceso ha tenido que comer un trozo de su ladera inferior para permitir el paso del tractor. Si en vez de avanzar hacia la izquierda, buscando esta evidente entrada al prado, lo hacemos hacia la derecha, encontraremos una mala, abandonada, engorrosa y perdida vereda de cabras. Su trazado, oculto entre cotoyas y avellanos, es difícil de seguir. En caso de dudas puede salirse a la cuesta atravesando los prados. Esta opción debe desecharse cuando estén sin segar y, en todo caso, debe subirse pegados a la muria, procurando dañar lo menos posible el pasto.
Podemos señalar que la vereda antes mencionada sube por la derecha de la muria de los prados. Más arriba el sendero se bifurca. El camino más marcado se dirige a La Collada de Amieva, rodeando por arriba la muria de nuevos prados. Nuestro camino nunca pierde la compañía de los de la izquierda, remontando directamente hacia una cabaña acompañada de otra muy pequeñita. Ya se sale a plena cuesta de matorral. Aún remontaremos unos metros en compañía de la muria, atentos al inmediato giro a la derecha del, aquí, poco marcado sendero.
Una vez que se deja la compañía de los prados se inicia una larga travesía por las inclinadas laderas que caen de la Vo de Pozu Redondu. Recibe este nombre la collada que se encuentra a la derecha de las paredes calizas del Porrón. El término "vo"/"voz" ("boca" en el extremo sudoriental de la Sierra de Amieva) se utiliza como equivalente de collada.
A medida que se avanza, el sendero se va haciendo cada vez más evidente. El frecuente paso de vacas, cabras y ovejas evita que se pierda. En todo caso, señalar que aquél busca la parte superior de los prados que se extienden a la izquierda de La Collada de Amieva.
Una vez que se alcanza el punto cimero de esta zona de pasto, se inicia un ligero descenso por la izquierda de la muria. Muria que se deja a los pocos metros para continuar en travesía. Este nuevo flanqueo es más abierto. Por un buen sendero se camina en llano sobre la hormigonada pista que baja de La Collada de San Román. Praderías abajo se encuentra el pueblo de Amieva. El punto al que nos dirigimos es un bonito collado verde, sito a la izquierda de un cotero que se alza sobre la pista hormigonada ya referida. Señalar que este cotero destaca menos que si lo viéramos desde el otro lado.
Situados en el collado damos por finalizada la travesía. Sobre nuestra posición se encuentran los contrafuertes rocosos que descienden desde los más airosos paredones del Primiellu. Retomamos el sentido ascendente de la marcha. Subimos por la pedregosa ladera en que nos encontramos en dirección Este - Sudeste, tratando de alcanzar una aparente collada que da paso a Seoriu.
Seoriu es una sucesión de vegas de gran hermosura. Quiebra la monótona uniformidad de la descendente ladera que se forma entre el Primiellu y Los Redondos. La inclinación de esta vertiente de la Sierra de Amieva se ve interrumpida por la extensa planicie de Seoriu. Se asienta sobre la barrera rocosa de Los Jontanales. Esta llanada de buen pasto se aprovecha de la amplia plataforma natural que se sustenta en el inamovible muro calizo de Los Jontanales. Alrededor de las vegas crecen gran cantidad de espineras. Pequeños y rústicos semicírculos de piedra buscan el cobijo de una sucesión de oquedades que se forman en la franja rocosa que cierra las vegas de Seoriu por el Noreste.
Entramos en Seoriu por un pasillo descendente de campera que nos baja a la primera vega. La atravesamos en su totalidad. Al otro lado sale un sendero oprimido entre los espinos. El túnel de entrelazadas ramas espinosas puede evitarse por una vereda menos evidente que pasa por la izquierda. Apenas unos metros y se alcanza una segunda vega. En esta aparece una solitaria piedra caliza rodeada por matas de espinos. Si nos acercamos a ella podemos ver una talla de La Virgen de Covadonga, hecha por el difunto "Tito", quien estuvo muchos años al frente de la Central Hidroeléctrica del Restaño.
Seoriu - Vo de Timarru - Primiellu (1 hora)
Situados en la vega que cobija la talla de la Virgen de Covadonga, nos tiramos hacia la franja rocosa que cierra los pastos de Seoriu por el Noreste. Al pie de esta falla del terreno se han habilitado pequeñas construcciones para el ganado. Accedemos a una tercera vega, más reducida que las anteriores pero a un nivel superior. La atravesamos y alcanzamos el vértice de la ya reseñada franja rocosa que impide el paso a la ladera superior. Esta quebrada pétrea remonta hacia el Noreste, en dirección a los torreones calizos que se integran en el conjunto montañoso de Los Redondos (máxima altura de la Sierra de Amieva).
Cerca del punto de inflexión de la barrera que cierra las vegas de Seoriu por el Noreste, se encuentra un "seu" que permite acceder a las inclinadas laderas que penden sobre esta verde llanada. Subimos unos metros para divisar en toda su amplitud las peñas que se alzan sobre nuestra posición.
El conjunto de paredes calizas de la izquierda pertenece al Primiellu. Un herboso canalón remonta abriéndose paso entre las peñas. Es una vía directa a la cumbre, pero muy costosa. La montaña que se eleva a la derecha son Los Redondos (1.244 m.). Entre ambas se interpone una modesta crestería delimitada por dos horcadas. La de la izquierda, la más próxima a las estribaciones del Primiellu es la Vo de Timarru.
Al acercarnos a ella recuperamos el rastro de un buen camino que, a juzgar por su estado de conservación, hubo de gozar de un pretérito esplendor.
Devolando la Vo de Timarru se encuentra Campera Llarga. Recibe este nombre una bella vaguada descendente que se abre paso entre el Primiellu y Los Redondos. El suelo, de verde pasto, invita a un relajante caminar.
Se atraviesa la primera campera, estrecha y alargada. Da paso a una segunda vega, más pequeña y redondeada. Cuenta con dos veteranos arbolillos, uno en un extremo de la campera y el otro en los alrededores.
Siguiendo la vaguada de Campera Llarga llegaríamos a la abandonada majada de Timarro. Después, ... la nada. La vaguada se interrumpe repentinamente. Un abismo se cierne sobre el río Dobra. Hemos descubierto uno de los balcones naturales más impresionantes del cañón del río Dobra.
Para alcanzar la cumbre del Primiellu (1.230 m.) basta coger en la segunda campera (la pequeñita y redondeada, cuya sobriedad viene rota por la presencia de los dos ancianos arbolillos), una cuesta que sube por la ladera de la izquierda (Noroeste). Esta cuesta, tomada por el matorral, sube bien delimitada por la alternancia caliza de los dos coteros que se alzan a ambos lados de su collada cimera. Alcanzada ésta no hay más que seguir unos metros al Norte-Noroeste. No se tarda en ver el vértice geodésico que preside el Primiellu.
Por detrás de Los Redondos hemos ido viendo cómo emergían la Torre de Santa María y demás torres circundantes del núcleo cárstico del Macizo Occidental. Más interesante, en esta ocasión, es la alargada sierra que se extiende al Noroeste. Se trata de la Sierra Viscoba / Bescoba, continuación natural de la Sierra de Amieva. Se extiende desde El Porrón hasta el Porru el Collao la Cueva.
Primiellu - Vo de Parriellu - Vo de Pozu Redondu (1 hora)
Del Primiellu nos tiramos cuesta abajo hacia el Noroeste. No tarda en darse vista a una nueva vaguada que corta la Sierra de Amieva en dirección Sudoeste - Noreste. Entre sus verdes camperas se esconden las ruinas de la majada de Parriellu. Sorprendentemente aún se conserva, en perfecto estado, una de sus cabañas.
Giramos a la izquierda, buscando el canto de la sierra, a caballo entre la vertiente de Amieva / San Román y la vertiente que desciende hacia la majada de Parriellu. Por toda la cresta bajamos a la Vo de Parriellu. De esta marcada collada arranca la vaguada en que se encuentra la majada del mismo nombre. Remontando el cotero que nos cierra, siguiendo la línea de la sierra, alcanzaríamos una collada / campera menos marcada. Da vida a una poco evidente vaguada secundaria que busca la vaguada principal, que de la Vo de Pozu Redondu baja hacia el río Dobra por Pandarguanzo.
Podría pensarse que esta collada intermedia entre la Vo de Parriellu y la Vo de Pozu Redondu es la Vo del Medio. Esta collada se hace muy evidente en la travesía de la ladera que cae hacia La Collada de Amieva. Desde esa posición se intuyen la Vo de Pozu Redondu (a la derecha del Porrón) y esta collada (a la derecha de la anterior), quedando oculta la Vo de Parriellu. Sin embargo, con respecto a su denominación, decir que los pastores ubican el topónimo Vo del Mediu en el mismo punto geográfico que la Vo de Parriellu o, incluso, sierra arriba en dirección al Primiellu.
Desde la Vo de Parriellu se disfruta de una hermosa vista. Impresiona como emerge el gran circo de verticales y gigantescas paredes del Tiatordos, entre El Carriá y El Pierzu. Sin embargo, para disfrutar de imponentes abismos colgados sobre el río Dobra, basta desviarse de la ruta y tirarse vaguada abajo hacia el Noreste.
La variante que se pasa a describir nos llevará a la Vo de Pozu Redondu, pero dando un rodeo para asomarse al cañón del río Dobra.
Apenas se descienden unos metros desde la Vo de Parriellu, se da vista a la majada del mismo nombre. Una cabaña se mantiene en pie. A medida que nos acercamos a ella empezamos a descubrir las ruinas de la antigua majada. El bebedero está totalmente en desuso. No obstante, a su derecha (en dirección a la ladera que cae del Primiellu) se encuentra el manantial que alimenta la vega.
La majada de Parriellu se extiende a lo largo de una bonita campera. Predominan las espineras. Se atraviesa toda la campera y se continúa vaguada abajo. Entre los espinos quiere sobresalir algún acebo. Más abajo aparece algún ejemplar suelto de haya. Siempre en sentido descendente, ya por la pura y desnuda ladera, llegamos a una hermosa balconada colgada sobre las azules aguas del río Dobra. Al Noroeste, marcando el punto final del cañón del río Dobra, se divisan las paredes calizas de Los Porros de Vizcalluenga. Al Norte llama la atención una campera de verdes pastos, comprimida entre los baluartes de la imponente fortaleza caliza de la margen derecha del río. Se trata de la majada de Orbiandi de abajo. Más a la derecha se intuye la confluencia de tres marcados desfiladeros. Los dos más evidentes son los de los ríos Pelabarda y Junjumia, separados por la bonita cordillera de Las Vidriosas. Ambos cursos se unen en la Mecedura Cimera. Fluyen juntos para verter sus aguas al curso principal del río Dobra en la Mecedura Bajera.
Para subir a la Vo de Pozu Redondu retornamos hasta la majada conservada de Parriellu. Entre ésta y el bebedero, se abre en las laderas de la derecha una franja más libre de matorral. El dominio del pasto sobre el brezo le da esa tonalidad verdosa que la destaca de las marronuzcas laderas laterales.
Haciendo un breve inciso, reseñar que a la izquierda del Primiellu, en el canto que desciende hacia el río Dobra, llama la atención una modesta peña caliza, El Montín (1.153 m.).
Encauzados en la franja de pradera cogemos altura, a fin de alcanzar la parte cimera de las lomas que separan la vaguada de Parriellu (que arranca de la Vo de Parriellu), de las Camperas del Toyu (en la vaguada que baja de la Vo de Pozu Redondu a Pandarguanzo). La subida se efectúa gracias a un sendero cada vez más pisado del ganado. Llega a la collada cimera, donde parece desaparecer. Ganamos unos metros por la izquierda e iniciamos una travesía, sobre la vaguada que esconde las tomadas Camperas del Toyu, intuyendo las veredas de los bichos, también ocultas entre el matorral, hacia la Vo de Pozu Redondu.
La cuesta que se eleva al otro lado de la vaguada es El Porrón, siendo la Vo de Pozu Redondu la collada que hay a su izquierda, en lo cimero de la Sierra de Amieva. Recibe este nombre por una gran concavidad que se esconde en las laderas que vierten hacia San Román (bajando, a mano izquierda, a escasos metros del collado).
Vo de Pozu Redondu - El Porrón - Les Boleres de Viscoba - Porru el Collao la Cueva (1 hora)
Siguiendo el recorrido por lo cimero de la sierra el primer cueto que nos encontramos es El Porrón. La perspectiva de esta cumbre desde la Vo de Pozu Redondu es totalmente opuesta a la que se goza desde San Román. Preguntando en este pueblo, nos daremos cuenta cómo atribuyen el topónimo del Porrón a las paredes calizas que destacan sobre la Ería de San Román. El punto culminante de este conjunto calizo no es la cumbre más elevada que destaca desde la Vo de Pozu Redondu, sino un desapercibido promontorio que se encuentra a la mitad de la subida.
Sobre el cueto superior llama la atención lo que parece una de esas cruces que señalan las cimas de las grandes montañas. Al acercarnos vemos que no es otra cosa que uno de los postes indicativos del límite del Parque Nacional de los Picos de Europa, que vienen acompañándonos durante el cresteo de toda la sierra.
Al otro lado vemos una sucesión de cuestas y hoyos uniformemente alineada y que mantiene una altura homogénea. Son Les Boleres de Viscoba. Viscoba / Bescoba es el topónimo que emplean los lugareños para designar el extremo noroccidental de la Sierra de Amieva.
El terreno, aunque caótico, es andadero. Debe agradecerse esta aparente contradicción a una vereda que discurre por lo cimero del cordal, colgada sobre las inclinadas laderas que vierten sobre San Román. Prestando un poco de atención puede seguirse el sendero sin muchos problemas, aunque no es infrecuente perder su rastro en dos o tres tramos en que alternan caliza y plantas rastreras.
Según nos acercamos al final de Les Boleres de Viscoba, se va descubriendo una amplia vaguada que cuelga sobre el Dobra. En ella se encuentra una de las escasa manchas boscosas que cubren la sierra. Un par de cuetos, que se desgajan de la columna vertebral de la sierra hacia el Noreste dan forma a otras tantas vaguadas, que se precipitan sobre el río Dobra: la ya mencionada y la más apacible, por la suavidad de sus relieves y la belleza de sus camperas, que se inicia en los Campos de Pandevilla.
Siguiendo toda la línea de la sierra llegamos a una poco marcada horcada (téngase en cuenta, pues es donde se coge el sendero del ganado que baja a San Román). Nos desviamos a la derecha, para bajar a una redondeada y escondida campera. Precede a la collada que forma el subcordal que quiebra la uniformidad de la sierra hacia el Noreste. Un hundimiento de tierra, en un lado de la vega, ha formado un pequeño hoyo muy característico. Devolamos la collada, dando vista a los Campos de Pandevilla. Hacemos una travesía descendente sobre la vaguada que cobija estos agradecidos pastos, volviendo a la línea del Parque Nacional. Se trata de ganar la amplia collada que se encuentra a caballo de la vertiente de San Román y la vaguada de los Campos de Pandevilla.
De nuevo se toma sentido ascendente para alcanzar la última cumbre de la sierra: la Porra el Collao la Cueva. Se sube con tendencia a la derecha, para entrar en una vaguada que nos deposita en una franja de pasto al pie del cueto cimero de este conjunto montañoso.
El Porru el Collao la Cueva (1.073 m.) es una irregular cuesta que preside el valle de Cueries. Sus laderas occidentales, tanto más abruptas cuanto más giren hacia el río Dobra, presentan su punto más vulnerable desde el Collao Sañín. Al otro lado del collado se encuentran las modestas agujas del Castiello, paredes calizas que presiden las laderas de Carbes. Un poco más allá se encuentra el pueblo de Sames, en los pastos próximos al río Sella.
Dentro de la amplia panorámica que se disfruta desde su cumbre destacar la bella perspectiva de la Sierra de Amieva, que se va extendiendo hacia un horizonte presidido por las empequeñecidas torres somitales del Macizo Occidental de los Picos de Europa.
Porra el Collao la Cueva - Guariza de San Román - San Román (1 hora)
La Guariza de San Román integra las inclinadas laderas que caen de la Sierra Viscoba sobre San Román. Su límite inferior coincide con el límite superior de los prados de esta aldea de montaña. Podríamos decir que la Guariza de San Román comprende la vertiente Sudoeste de la Sierra Viscoba no ganada por el hombre al monte.
Para entrar en la Guariza de San Román hemos de desandar el camino andado. Descendemos a la collada cimera de los Campos de Pandevilla. Remontamos unos metros hacia la pequeña campera caracterizada por el hundimiento de tierra, bordeando por la izquierda el cueto que nos separa de Les Boleres de Viscoba. Desde la pequeña campera retornamos al canto de la sierra, para alcanzar la colladuca que se encuentra junto al cueto que se acaba de bordear.
Caminamos unos metros hacia el Sur - Sudeste. No tarda en darse vista al pueblo de San Román. Una larga e inclinada ladera nos lleva a la línea de prados. Un sendero del ganado facilita el descenso y nos encamina a una solitaria cabaña. Más a la izquierda puede verse un núcleo un poco más compacto de invernales, pero algo más a desmano.
Una vez en la cabaña cogemos un perdido camino muy embarrado. No tarda en meternos en el prado al que se accede desde la misma cabaña, donde cogemos la pista agrícola que baja a San Román.