LLANO DE CON - PIORU - COLLAO PERÉU - PORRA UBERDÓN - CAÑA VALLES - LA FRECHA - TARAÑODIOS - PIORU - LLANO DE CON (semicircuito)
Punto de partida: Llano de Con.
Duración: 6 horas.
Desnivel: 900 metros (aprox.).
Dificultad: Ruta recomendada para principiantes. El mal estado de conservación del camino que sube por el desfiladero del río Argañéu y la fuerte subida -por senderos de cabras- desde el río Argañéu hasta la Porra Uberdón, vuelven esta ruta algo exigente para senderistas.
Características: Bonito recorrido por la tierra del queso de Gamonedo (quesu Gamonéu). Las entrañas de la angosta vaguada del río Argañéu, sombrías y poco agradecidas desde el punto de vista paisajístico, se ven agraciadas con la presencia de pequeñas manchas forestales. Alternan robles, avellanos y castaños. De estos últimos se aprovechaba la castaña. Aún se conservan los restos de viejas cuerrias, construcciones circulares de piedra donde se conservaba este fruto.
Esporádicamente se disfrutará del acompañamiento del río. Desde muy antiguo el hombre instaló molinos junto a los cursos de agua para servirse de su fuerza. En un hermoso rincón, en lo más profundo del río Argañéu, a la sombra de los castaños, se encuentra una de estas viejas construcciones, hoy en desuso.
A medida que se coge altura se empieza a disfrutar de una amplia panorámica. La dureza de la cresta que sube a la Porra Uberdón se compensa con la ilimitada visión hacia el Norte, Este y Oeste. Se divisan varias sierras costeras y muchos pueblos del valle del Güeña. Asimismo se dominan los pequeños cordales y vaguadas del puerto bajo del Macizo Occidental de los Picos de Europa, desde Priena hasta Cabeza Pandescura.
Para alcanzar una visión de conjunto de la vertiente norte del extinto Parque Nacional de la Montaña de Covadonga es obligado coronar lo cimero de la Porra Uberdón. Las lejanas torres del Macizo Central y el puerto de Llerosos completan un cuadro de gran belleza.
No puede pasarse sin destacar el espectáculo geológico de la Vega de Comeya, extensa depresión que recoge las aguas de los lagos de Enol y Ercina.
En este circuito no faltan las majadas. Obligado es el paso por Pioru y La Frecha, pero, además, se dará un pequeño rodeo para acercarse a Tarañodios.
La fauna está representada por buitres y jabalíes, principalmente. Éstos, aunque abundantes, son difíciles de observar. No así los buitres, pues se pasa junto a uno de los comederos instalados para su provecho. También puede disfrutarse de las cortas carreras del astuto zorro, cuyas poblaciones están experimentando, parece ser, un crecimiento desmesurado, potenciado por la regresión de sus especies predadoras.
Menos conocidas y más obviadas son las numerosas avecillas que acompañan con sus trinos nuestro caminar, y con las que deberíamos empezar a familiarizarnos.

Descripción:
Accesos
En Cangas de Onís se coge la carretera de Arenas de Cabrales, común con la de Covadonga hasta la rotonda de La Venta. A unos diez kilómetros de aquella ciudad se encuentra el pueblo de Mestas de Con.
En Mestas se encuentra la bifurcación donde hay que desviarse de la carretera general. Por un viejo puente se cruza el río Güeña. Una estrecha carretera esquiva las casas del pueblo. No lejos de éste se topa con un nuevo cruce. Se gira a la izquierda, adentrándonos en el valle del río Tabardín. Un buen trecho después se llega a Llano de Con. La carretera continúa hasta Los Gamoneos (de Onís y de Cangas).
Llano de Con - Pioru (1 hora)
En la confluencia de los ríos Güeña y Covadonga (próxima a la rotonda de La Venta de Cangas) muere un cordal que baja separando ambos cursos de agua. Simplificando en exceso cabe señalar que delimita el valle del río Güeña por el Sur y el valle y Praderías de Covadonga por el Norte.
Este cordal integra una sucesión lineal de cuestas y sierras. Las laderas que caen hacia Covadonga son cortas y empinadas; en tanto que las que dan cara al valle del río Güeña son largas y tendidas, hasta el punto de dar forma a una serie de cordales secundarios que descienden hacia el Norte buscando la extensa planicie del valle.
La cumbre más renombrada es la de Priena, en la que se ha instalado una cruz de gran tamaño, visible desde Covadonga. Por su ladera Sur (Cuesta Ginés) desciende marcando amplios tornos el SGR 105.2 (Llanes - Covadonga). Hacia el Noroeste, el cordal pierde altura de forma acusada, cerrando la margen derecha del río Covadonga. En sus estribaciones se asienta el pueblo de Isongo.
Hacia el Sudeste destacan la Cuesta Cavia (separada de Priena por la Collada Ginés) y la Cuesta Cárcova. Entre ésta y la majada de Tarañodios se interpone La Cuchillada, cuesta con abundante presencia de caliza; llegando incluso a formar un marcado corte vertical en la vertiente Noroeste, sobre la vaguada que desciende de la collada que la separa de Cabeza Severa. Por lo cimero de este cordal discurre un evidente sendero del ganado de gran belleza.
Al lado de La Cuchillada se encuentra Cabeza Severa, punto de arranque de un cordal secundario que desciende hacia el Norte. Sus estribaciones separan los pueblos de Soto L'Ensertal y Llano de Con.
Al Sudeste de Tarañodios se alinean Sierra Mala y la Sierra La Caña, separadas por la Cuenye La Frecha. Estas escabrosas cresterías calizas caen sobre el valle de La Huesera. Señalar que por las Praderías de Covadonga y por La Husera sube la carretera de Los Lagos.
En el Collao La Caña se interrumpe este cordal. En este collado la carretera que se acaba de señalar en el párrafo precedente gira a la derecha. De frente sale una pista minera. Atraviesa bajo las verticales caídas sobre las que se asienta el Mirador de La Reina. Esta travesía discurre por la cabecera de una profunda vaguada, donde nace una de las riegas principales que nutren el río Argañéu.
La pista remonta hasta el Collao Uberdón, entre la Porra del mismo nombre (Norte) y el Pico Castiello (Sur).
La Porra Uberdón da vida a dos nuevos cordales. Conviene reseñar aquí que la tendencia apuntada al inicio (laderas cortas y pendientes al Sur; laderas más tendidas al Norte) se ha invertido.
El cordal secundario baja hacia el Norte, separando las abruptas vaguadas de los ríos Argañéu y Tabardín. Enclavados sobre sus contrafuertes inferiores se asientan Los Gamoneos, de Cangas y de Onís (pues por la línea de cumbres pasa el límite entre ambos concejos).
El cordal principal continúa hacia el Sudeste, cerrando la vasta depresión de Comeya. Desciende hasta Llanu Cantu. Al otro lado se alza la Cabeza Salgaréu. En su ladera Norte irrumpe un diminuto subcordal. Conviene reseñarlo por contar con dos importantes colladas: Escarandi (la superior) y Entrepeñas (la inferior). Por ésta pasa uno de los caminos principales del puerto. Sube de Esprón (Gamonedo de Onís) a la majada de Soñín. Una pista hormigonada de reciente construcción ha afectado a una pequeña parte de su trazado.
Al Este de la Cabeza Salgaréu se encuentra la Cabeza Los Negros, ya sobre el río Casaño. Es un balcón privilegiado para contemplar el imponente espectáculo del Oyo La Madre, nacimiento del río Casaño. Escribimos "oyo" sin "h" siguiendo la teoría de Ramón Sordo, quien entiende que procede del latín "oculum"(ojo).
Al Norte del Cabezo Los Negros estarían el Collao Lincós y el Collao Reguero (unidos por la pista que sube de Demués a Soñín de Arriba). En este collado se inicia una larga cuesta hasta el Collao Pandescura, debajo del Cabezo del mismo nombre. En este promontorio calizo divergen dos brazos. Nos interesa la sierra que desciende hacia el Noroeste, donde se encuentra el pueblo de Demués. Delimita la margen derecha del río Tabardín.
Esta extensa -y espero que útil- descripción de la orografía de este sector del puerto bajo ha de servir para ubicar mejor el trazado de la ruta que se pasa a detallar. Básicamente se trataría de subir por el cordal secundario que remonta hasta la Porra Uberdón; y bajar por el otro subcordal que arranca de Cabeza Severa. Aunque el inicio y final de la ruta tiene lugar por las entrañas del desfiladero que el río Argañéu ha horadado, separando las estribaciones de ambas sierras, debe apuntarse que existen pistas/caminos que permitirían recorrer íntegramente ambos cordales.
Se sale de Llano de Con por la estrecha carretera que sube a Los Gamoneos. La riqueza de este fértil valle, bañado por el río Tabardín, ha posibilitado la proliferación de caserías desperdigadas, destinadas al aprovechamiento individual de los pequeños prados o huertos que las circundan.
La carretera discurre paralela al río. Se deja una cuadra a mano derecha. Al lado opuesto de la carretera se puede observar una canalización que aprovecha parte del caudal del río. Un poco más allá se ha construido una pequeña escollera. El hormigonado de su parte superior supone un característico suplemento (de unos veinte metros de largo) a la estrecha vía de comunicación de Los Gamoneos. El río gira, quedando separado de la carretera por unas fincas. En los prados de la derecha destaca una casa pintada de color crema.
La carretera continúa hacia un grupo de casas. Previamente se encuentra una entrada hormigonada a una casería. En este punto, a la izquierda de la carretera, destaca una buena portilla de acceso a un prado y un camino que entra al lado de esta en dirección al río.
Se deja la carretera y se entra en la casería. El tramo hormigonado no sólo sirve para acceder a una vivienda rural, sino que marca el inicio de una pista que sigue hacia el monte. Lentamente va ganando altura con respecto a la carretera. Se pasa sobre el pequeño conjunto de casas a que ésta se dirigía. La dirección que se sigue permite obviar una pista que sale a mano derecha, en sentido contrario a nuestra marcha.
No se tarda en encontrar un nuevo cruce. Una pista desciende por la derecha de unos prados. Se continúa ascendiendo por la principal. Debe prestarse mucha atención, pues enseguida se ha de dejar su compañía. Para entrar en el desfiladero del río Argañéu ha de encontrarse un camino que continúa en llano a la izquierda de nuestra pista. Para evitar confundirse con un sendero previo (entre el que se ha de tomar y la pista que se ha desechado) conviene señalar que el camino correcto tiene el ancho de una pista (tal condición hubo de tener en un momento dado), pero el empuje de la maleza la ha ido comprimiendo volviéndola intransitable para los vehículos.
Por un buen barrizal se desciende hasta la orilla del río Argañéu. No hace falta vadearlo, acción a la que parece invitar el camino que seguimos. Un sendero estrecho remonta por la margen derecha del río (sentido ascendente de la marcha). Un corto descenso nos devuelve a la compañía del río. También se retoma el camino interrumpido por el fluir de las aguas.
Durante unos metros se puede disfrutar de la cristalina corriente de agua. El camino/pista continúa hacia un diminuto salto de agua artificial (una presa en miniatura), junto al que se ha levantado un casetu. No se debe llegar a él, sino que se empieza a remontar monte arriba, gracias a un par de tornos que arrancan en una bifurcación que le precede.
El camino empieza a adentrarse en el desfiladero. Se sale a la parte más abierta. Liberados de la mancha boscosa que dificultaba nuestra orientación, damos vista a la parte más agreste del cañón del río Argañéu.
Este curso de agua se comprime entre los contrafuertes calizos que cierran por el Norte las praderías de Gamonéu de Cangas (sierra de la margen izquierda del río -sentido ascendente de la marcha-) y de Pioru (sierra de la margen derecha).
El camino vuelve a adentrarse en una nueva mancha boscosa. Cada vez más desdibujado por la hojarasca y embarrado por los frecuentes encharcamientos, la llegada a una triple bifurcación plantea las primeras dudas. Se sigue en llano por el sendero del medio, desechando tanto el que desciende por el bosque como el que remonta ladera arriba.
Más adelante da un brusco giro y comienza a subir. En este punto se ha de dejar el camino que parece más importante y continuar de frente en llano. El bonito bosque de castaños, de cuyo pretérito aprovechamiento dan fe las ruinas de viejas cuerrias encontradas -antes del último desvío- junto al camino, degenera en un bosquete de avellanos. Este tipo de bosque da pie a un mayor crecimiento de la vegetación, pues los rayos del sol llegan con fuerza al suelo. Hierba y maleza se van adueñando del primitivo trazado del camino. Cada vez se hace más difícil su seguimiento. Se adentra en la zona más agreste. Un sendero entra en sentido descendente por la derecha, pegado a la peña. Debe recordarse este dato para el regreso, en que puede dar lugar a confusión. Una abandonada fuentina mana de las entrañas de la peña.
Poco a poco vuelve a hacerse evidente la presencia del castaño. Unos tornos muriaos, vestigios de un camino de gran tránsito, pretenden recuperar parte de la altura perdida durante la incómoda travesía entre los avellanos. El camino enllana y pasa por debajo de unos prados. Enseguida enlaza con una pista hormigonada.
Esta pista viene de Gamonéu de Cangas. Se ha abierto y acondicionado para el acceso de vehículos a Pioru. Los grandes castaños interfieren en la visión de la majada y de sus extensas praderías, en cuya parte baja nos encontramos.

Pioru - Collao Peréu - Porra Uberdón (2 horas)
El Collao Peréu se recorta en lo cimero de la sierra que se ha levantado al otro lado del río Argañéu. Comprimido entre la destacada peña caliza de La Corona El Canto y la inclinada cuesta que remonta hacia la Porra Uberdón, atravesada por veredas de cabras que se abren paso entre la maleza, da vida a una marcada vaguada que desciende por la vertiente Oeste.
Lo primero que hay que hacer, pues, es descender por la hormigonada pista de Pioru hasta el río Argañéu. Contrariamente a lo que debería ser habitual, la pista no cruza por encima el río, sino que se ve invadida por sus aguas. No obstante, puede cruzarse por un artesanal puente de madera que salva el río unos veinticinco metros más abajo.
Al otro lado se encuentra un molino en desuso. También se ha olvidado el aprovechamiento de un fruto tan energético como la castaña. Un par de cuerrias, pegadas y bien conservadas, ven como la maleza está empezando a adueñarse de sus entrañas.
Una cabaña y el prado muriado de su propiedad marcan el inicio de una larga y penosa subida. El primer tramo, bastante recto, discurre por lo más profundo de una sombría valleja. Una curva muy cerrada y empinada a la izquierda nos aleja de la riega que ha erosionado tal callejón.
El siguiente giro se acomete delante de la puerta de una pequeña cabaña. En el cercado que hay a su lado es frecuente ver a los cabritillos tumbados al sol o saltando de parte a parte. Sin solución de continuidad la pista traza un nuevo giro, esta vez a la izquierda.
Sin dar la curva se coge el sendero que se inicia en pleno giro. Atraviesa bajo una zona de peñas para acceder a la vaguada que desciende del Collao Peréu.
Vaguada arriba se entra en un bosque de castaños. Se gana altura sin un sendero definido. El camino más importante sale por la derecha de la vaguada y continúa atravesando a media ladera la empinada cuesta que cae sobre el río Argañéu. Sube a la majada de Las Frecha. Entre los castaños también se encuentra un buen bebedero.
Por encima de la línea de bosque dominan las cotoyas. Subiendo directos al espolón calizo que cierra la vaguada por la izquierda, se coge una pista que viene de Gamonéu de Cangas. La ya deteriorada pista degenera rápidamente hasta acabar convertida en un difuso sendero de cabras. Según se acerca penosamente al collado el sendero se hace más evidente.
El Collao Peredo goza de una bonita vista. Sólo la peña caliza que lo cierra por el Norte (la Corona El Canto) impide divisar Los Gamonedos. Hacia el Este Jascal y Llerosos. Al Sur ya se puede contemplar la Porra Uberdón (en su cima destaca uno de los carteles que van marcando el límite del Parque Nacional de los Picos de Europa). A su derecha el Pico Bruxeru, de ascensión casi obligada para acceder a la Porra Uberdón.
Por el Oeste se domina todo el cordal por el que discurre la ruta de descenso. Destaca la majada de Pioru, en el centro de un escalonamiento de rectangulares prados, separados por líneas de arbolado, que suben hasta alcanzar una amplia collada. A su izquierda se levanta la solitaria peña caliza de La Cotera. Más al Sur se encuentran las primeras cuestas de matorral. La primera de ellas son Les Carriaces. Por su ladera Este atraviesan dos caminos. El superior baja de la Collada Severa; el inferior viene de la Frecha. Ambos confluyen en la horcada que se forma entre Les Carriaces y la aislada peña caliza que se alza sobre Pioru. Detrás destaca la mole de Priena.
Al Sur de Les Carriaces se encuentra Cabeza Severa, separada por la collada del mismo nombre. El camino que la atraviesa por el Este viene de Tarañodios. Devola la Collada Severa y continúa el descenso hacia el pueblo de Teleña (Ruta de Frassinelli o "Camino del Rey").
A la izquierda de Cabeza Severa se encuentra Sierra Mala. La majada de Tarañodios quedaría en medio oculta por un cueto que la precede visualmente. Esta sierra es atravesada por un marcado camino. Se trata del Camino Real que sube por la majada de La Frecha. El mismo que bordea Les Carriaces (el inferior). Entra por la estrecha brecha que desgarra la sierra en dos partes bien definidas. La escabrosa crestería sita al Este se individualiza toponímicamente como Sierra La Caña. La majada de La Frecha se encontraría al pie de la agreste cresta caliza de Sierra Mala. Al Oeste de ésta dobla el Camino de Molledo, que baja de la majada de Tarañodiós a las majadas que atraviesa la carretera de Los Lagos.
En el Collao Peréu se coge una senda de las cabras que remonta al Sur por toda la cuesta. Entre maleza va ganando altura. El primer promontorio lo bordea por la izquierda. El marcado camino que atraviesa a media ladera bajo nosotros sube del Collao Peréu a Llanu Cantu, amplia collada que separa Cabeza Salgaréu de la Porra Uberdón.
Si hasta el promontorio de La Muda se podía hablar de una verdadera cuesta, hacia el Sur las laderas se van definiendo dando vida a una auténtica cresta. Tras un breve respiro en el collado contiguo a La Muda, la senda continúa sobre la ladera que vierte hacia el Este (tierra de Onís). Enseguida se adentra en una estrecha, corta y sombría cuenye que da paso a la vertiente opuesta. Una corta travesía sobre un angosto canalón que se precipita sobre el río Argañéu y se retoma el sentido ascendente. Sin perder nunca la referencia de la cresta se da vista a un foco amarillo con batería propia en medio de la nada.
Evitando los senderos de cabras que continúan a media ladera, se coge el canto. No tarda en alcanzarse el punto cimero del Bruxeru. Un corto descenso nos planta en el Collao Biforcos. Un último esfuerzo por una tomada cuesta de maleza permite alcanzar los 1.055 m. De la Porra Uberdón.
Como parte integrante de la sierra que delimita la Vega de Comeya por el Norte, se convierte en uno de los principales miradores de esta importante depresión geológica, declarada zona de uso restringido en el extinto Parque Nacional de la Montaña de Covadonga.
La Porra de Uberdón goza de una privilegiada vista. Al Sur de la Vega de Comeya se encuentra la meseta en la que se asientan los lagos de Enol y Ercina. Detrás se eleva la bella alineación de cumbres cimeras del Macizo Occidental.
Porra Uberdón - Colláu La Caña - La Frecha - Tarañodios (1 hora)
El descenso de la Porra Uberdón ha de hacerse hacia la collada del mismo nombre. El Collao Uberdón separa la cima en que nos encontramos del Pico Castiello (Sudoeste). Por él pasa la pista minera que entra a Comeya. Esta pista no era sino un ramal que, desgajándose de la pista que subía a Buferrera en Caña Valles, daba acceso a las explotaciones de Comeya.
Entre el Collao Uberdón y el Colláu La Caña (donde se bifurcaban la pista de Buferrera -hoy carretera de Los Lagos- y la de Comeya) se eleva una formación rocosa, de verticales paredes e inclinadas laderas, que cierra la cabecera de la vaguada que desciende hacia el Norte dando vida al río Argañéu.
En el Colláu La Caña se enlaza con la carretera de Los Lagos. Ésta desciende hacia Covadonga cortando las escabrosas laderas sureñas de la Sierra La Caña y Sierra Mala. Ambas se hallan separadas por una profunda tajada, la Cuenye La Frecha, por donde pasaba el antiguo Camino Real.
Para llegar a la majada de La Frecha no es necesario pisar la carretera de Los Lagos. Se atraviesa a media ladera la Sierra La Caña, ganando altura con respecto a la carretera. Conviene recordar que esta escabrosa crestería caliza arranca del mismo punto de unión de la pista de Comeya con la carretera de Los Lagos.
Alcanzado el centro aproximado de la sierra se remonta hasta la cresta cimera. Por una pequeña horcadita se pasa a la vertiente Norte. Una collada separa esta sierra de la máxima cota de un cordal que divide las dos riegas que alimentan al río Argañéu. Se baja por la vaguada que se forma a la izquierda de la collada (Oeste), para enlazar con el amplio y empedrado camino de La Frecha (Camino Real) que viene de la Cuenye La Frecha.
El Camino de La Frecha es uno de los caminos del puerto que subía a los pastos estivales desde los pueblos del valle. Por él bajamos a la majada de La Frecha, a unos doscientos metros de la Cuenye homónima. Previamente se encuentra la fuente de la majada, a la vera del camino.
Para subir a Tarañodios basta remontar la vaguada que asciende al Oeste de la majada, delimitando por el Norte Sierra Mala. Obviamente ha de abandonarse el Camino de La Frecha. Las cabañas de Tarañodios se exponen a los rayos del sol en el extremo noroccidental de esta sierra caliza.
Al final de la vaguada se encuentra, a mano derecha, un bebedero. Alcanzada la collada cimera se da vista a la Cabeza Severa y a Les Carriaces. Aquélla es la cuesta herbosa que se encuentra a la izquierda. A su derecha, separada por la Collada Severa, se eleva la cumbre de Les Carriaces.
La ladera Este de Cabeza Severa está cortada por un marcado camino (el Camino del Rey). Antes de dirigirse a él conviene acercarse a la majada de Tarañodios, en la collada contigua (Oeste).
La majada de Tarañodios consta de pocas y esparcidas cabañas. Los prados están cerrados por murias. Se asienta en la parte alta del cordal que preside las Praderías de Covadonga, entre Sierra Mala y La Cuchillada (zona en que alternan pasto y caliza al lado de Cabeza Severa).
Tarañodios - Collada Severa - Les Carriaces - Pioru - Llano de Con (2 horas)
Las ruinosas cabañas de Tarañodios perviven junto a un hermoso prado caracterizado por un profundo hoyo. A la derecha de este conjunto (mirando hacia Covadonga) una buena muria va cerrando un segundo prado. Se continúa hacia el Oeste sin separarse del cierre del prado. Se llega así a una segunda cabaña. En el prado que la precede crecen alineados tres árboles. Detrás de la cabaña se coge el antiguo Camino del Rey (Ruta de Frassinelli), otro de los caminos del puerto,muy perdido en el entorno de la majada de Tarañodios. Corta por el Este la Cabeza Severa.
Muy embarrado al principio, va recuperando su primitiva fisonomía según se acerca a la Collada Severa. El camino, que se ha de dejar, gira al Oeste, descendiendo campera abajo hacia una mancha boscosa. Siguiéndolo se llegaría al pueblo de Teleña, atravesando a media ladera las caídas norteñas de la Cuesta Cárcova, Cuesta Cavia y Priena. Antes de llegar a Teleña cabe coger una pista que continúa a Corao, pasando por Abamia y su singular iglesia.
En la Collada Severa se nos ofrecen dos alternativas. La primera es tan sencilla como remontar toda la loma de Les Carriaces (cresta herbosa que arranca al Norte de la collada) y descender por la loma opuesta. En una horcada, cerrada más al Norte por una peña caliza, se enlaza con el camino que viene de La Frecha.
Al mismo sitio se llega -como segunda alternativa- si se coge una senda que bordea Les Carriaces por el Este. Conviene recordar que el Camino Real (el que dejamos en la majada de La Frecha para subir a Tarañodios) también atraviesa la ladera Este de Les Carriaces, pero lo hace a menor altura.
Si alguien hubiera decidido acortar la ruta siguiendo el Camino de La Frecha, evitando el rodeo por Tarañodios, ha de advertirse que se encontrará con dos ramales secundarios. El primero no dista mucho de la majada de La Frecha, pero es más intuido que evidente. Más marcado aparece el segundo desvío. Tira ladera abajo para llegar a las inmediaciones del molino del río Argañéu. Existiría un tercer sendero, cerca ya de la horcada en que se devola a la vertiente Oeste del cordal, que baja a Pioru. Se hará referencia a él un poco más adelante.
En la horcada que se forma entre Les Carriaces y una prominente formación caliza, el Camino de La Frecha pasa a la vertiente Oeste del cordal. Desciende bordeando la Sierra de Priorio. Más abajo, cerca del valle y convertido en pista (en tramos hormigonada) se bifurca. La pista principal baja hasta Soto L'Ensertal; en tanto que la más estrechita vuelve a la vertiente Este del cordal para descender hasta Llano de Con.
Sin embargo, conviene desentenderse de esta opción y volver a Pioru, aunque sólo sea para evitar que se pierda el bonito y tomado sendero del ascenso, el que sube a Pioru desde Llano de Con. Basta tirarse al Este, por la empinada ladera que baja junto a las paredes calizas de La Cotera, la peña que nos separa de Pioru Altu.
La fuerte bajada, muy delicada, busca un marcado sendero que baja del mismo camino de La Frecha hacia la base del espolón calizo que nos va cerrando por la izquierda (La Cotera). Obviamente no hay tampoco mayor problema en retroceder unos metros por el Camino Real (en dirección a La Frecha) para coger este sendero de los animales desde su inicio.
El sendero se adentra en un bosquete que se forma bajo las paredes calizas que nos cerraban por el Norte. Entre la espesura de los avellanos se aprecia una pequeña cueva para el ganado. El sendero prosigue su travesía descendente. El bosquete da paso a un bosque más abierto. La vereda muere en la pista de Pioru, junto a un bebedero.
Se baja por la pista, pero hay que dejarla nada más cogerla. Ésta se adentra en las praderías de Pioru. Tomando el antiguo camino que baja por la derecha de los prados se retoma la pista más abajo. De nuevo en la hormigonada pista no se tarda en encontrar el sendero de la subida. Éste entra en llano pegado a la muria de las praderías de Pioru, a la sombra de unos castaños. La pista marca unos metros más abajo un cerrado giro a la derecha.
A partir de aquí el trayecto que resta es común con el de ascenso, por todo el desfiladero del río Argañéu.