CABAÑES - CANAL DE CANCILLID - LOS CIRUENZOS - COLLAO PELEA - LA PRA - CABAÑES (circuito)

 

Punto de partida: Cabañes.

Duración: 4-5 horas.

Desnivel: 700 metros.

Dificultad: Ninguna, para principiantes.

Características: No nos cansamos de cantar las maravillas del Valle de Liébana. A la abundancia de sus pastos une la riqueza de su tierra. Arte y religión caminan juntos de la mano. La Historia de Liébana se funde con la Historia de España. Hoy nos quedan las montañas, mudos testigos de la metódica invasión romana y de la épica derrota sarracena. Heridas por la sobredimensionada explotación de sus entrañas y humilladas por un artilugio mecánico que las rebaja a la condición de mero parque de atracciones -con bonitas vistas, eso sí- apto para todos los públicos, gimen suplicando el helado manto blanco que las devuelva su grandeza.

Liébana es el Macizo Oriental de los Picos de Europa; y el Macizo Oriental de los Picos de Europa es Liébana. El menor de los tres hermanos reclama un puesto de privilegio en la alta montaña cantábrica. La proliferación de refugios, carreteras turísticas, ferratas y remontes mecánicos en torno a las cumbres más emblemáticas de los Macizos Central y Occidental, convierte la vertiente Sur del Oriental en un paraíso para los amantes del montañismo responsable; aquél que sólo se sirve del esfuerzo, preparación y sacrificio personal del montañero y abomina de subterfugios que rebajan la montaña para ocultar la inexperiencia, flojera y flaquezas de una sociedad egoísta y sedentaria, amante de recibir honores que deshonran al montañismo y a la misma montaña que dice amar.

El montañismo responsable no es elitista ni excluyente. Acepta el reto de la montaña sin sobrevalorar sus capacidades. Ésta, complacida, le mostrará sus maravillas. Así, el montañero descubre que la belleza de la montaña no está en lo más alto e inhóspito, sino que se reparte homogéneamente para ser disfrutado por grandes y pequeños, por niños y ancianos.

Aquellos que se inician en la montaña encontrarán en esta ruta gran variedad de rincones: pueblos, prados, invernales, canales, paredes, cumbres y un paisaje de ensueño. Aunque el circuito arranca por encima de la línea de bosque, éste enriquecerá las vistas: encinas, alcornoques, pinos, hayas, robles y castaños se reparten toda la extensión del valle. En este sector de La Liébana se encuentran varios de los árboles singulares de Cantabria: un castaño que supera los trece metros de circunferencia (en las proximidades de un barrio de Ojedo); un enebro -árbol- centenario (cerca de la carretera que sube a Viñón); una encina catalogada (pasado el cruce entre Viñón y Cabañes), sin olvidar un bonito conjunto de castaños en el que se ha habilitado un área recreativa con paneles informativos acerca de las peculiaridades de estos árboles (también en la subida a Cabañes sobre el pueblo de Pendes).

 

 

Descripción:

Accesos

Para ir al pueblo de Cabañes hay que seguir la carretera nacional que une las localidades de Panes y Potes a través del Desfiladero de La Hermida. El desvío se esconde en Tama (más o menos a mitad de camino entre la salida del desfiladero y Potes). La bonita carretera de montaña que sube a Cabañes, da acceso a otros pueblos como Viñón y Colio. Para no confundirse ha de cogerse en todos los cruces el ramal de la derecha.

Cabañes - Canal de Cancillid - Ciruenzo Mayor (2 horas - 2 horas 30 minutos)

El pueblo de Cabañes se cobija en el extremo oriental de la ladera Sur de Los Ciruenzos. Esta modesta mole rocosa es fácilmente identificable desde la localidad de Tama. Cierra la línea de montañas que constituyen el núcleo fundamental del Macizo Oriental de los Picos de Europa. Al Este sólo se levanta una definida cordillera presidida por el Parijorcao y el Cueto la Jontaniella. El vasto Collao Pelea separa ambos conjuntos montañosos.

La parte occidental de esta esbelta alineación caliza puede contemplarse desde la villa de Potes. Al igual que ocurriera en el extremo opuesto una amplia collada, en este caso el Collao de Cámara, margina un pequeño conjunto montañoso. Se trata de Cumbre Avenas, cuya ladera Norte desciende suavemente a los extensos pastos de Áliva. Al Sur, un profundo tajo sólo puede ser salvado por canales como la de Peroperi o El Argumoso (esta última no es muy recomendable) y altivos pasos como el Sendero La Cabra. Detrás del Collao de Cámara emerge la majestuosa formación pétrea de Peña Vieja, cuya cima rebasa los dos mil seiscientos metros de altura.

Entre el Collao de Cámara y el Collao Pelea se extiende la más bella sucesión de cumbres que protegen el Valle de Liébana de los frentes que azotan el Cantábrico. A la derecha de aquel collado, una inclinada línea lo une con las primeras cumbres que superan los dos mil metros: los Picos de Cámara.

Dos de las cumbres más bonitas del macizo, el Prau y el Pico Cortés, preceden la peculiar figura de la Morra de Lechugales, máxima altura del mismo. Este característico promontorio marca el punto de inflexión de la línea de cumbres. Más al Este, Silla Caballo y los Picos del Jierro ocultan la reina del macizo a la vista de los pueblos más orientales del valle. En la Pica del Jierro (o Pico del Evangelista) la columna vertebral del Macizo Oriental se divide en dos troncos o ramas. Desde Liébana no es perceptible la que baja sobre el pueblo asturiano de Sotres, integrada por el Vadominguero, Picas del Jou Sin Tierre, Cueto Tejao y Deboro (última cumbre del cordal por encima de los dos mil metros).

El tronco que delimita el Valle de Liébana por el Norte va perdiendo altura. Tres cumbres destacan sobre las demás en este sector oriental del macizo: los Llambriales Amarillos (Pico La Junciana o del Diablo); el San Carlos (o Sagrado Corazón) y el Samelar.

El Alto de Las Verdianas es el último bastión que se alza por encima de la barrera de los dos mil metros. El Pico de Las Agudinas, El Picón y el Pico el Acero forman el circo más interesante, desde el punto de vista geológico de los Picos de Europa: el Canchorral de Hormas o Diablillos de Colio, un auténtico glaciar de roca que amenaza con engullirse el pueblo de Colio.

La Pica Paña y, a su derecha, Los Ciruenzos son las más humildes montañas del núcleo más definido del macizo.

El área recreativa habilitada sobre el pueblo de Pendes, en la carretera que sube a Cabañes, nos ofrece una bonita panorámica de estas dos cumbres. Al Oeste de esta collada preparada para el disfrute de los visitantes, arranca una suave loma hacia la Peñuca de Colio. Esta oscura formación pétrea emerge cual isla en medio de las romas lomas que la circundan. Más al Oeste continúa la llomba hasta el Collao Los Pandos, donde se une la pista que sube rodeando la Peñuca de Colio (que se coge en la misma área recreativa) con otra que viene del pueblo de Colio. El Collao Los Pandos marca el vértice inferior donde confluyen las laderas Sur y Este que descienden de las verticales caídas de la Pica Paña.

De lo cimero de esta peña parte una tortuosa cresta de pardos torreones donde se ocultan las canales de Colio y de Cancillid. En un plano posterior, pues se alinea con la sucesión descendente de crestas que baja del Pico Acero separando el puerto de Les Brañes de los puertos de Quion, pero al Este de la Pica Paña, se alza la doble mole caliza de Los Ciruenzos. Una horcada separa el Ciruenzo Mayor del Menor, más bajo que el anterior y al Este del mismo. En las laderas inferiores se tuestan al sol las casas de Penduso, Trescoba y Cabañes (de izquierda a derecha).

De Cabañes sube una hormigonada pista que, bordeando Los Ciruenzos por el Este, alcanza el Collao Pelea. Esta enorme extensión de pasto arrincona una modesta cordillera que no supera los 1.374 metros del Parijorcao.

El vehículo se deja en el pueblo cántabro de Cabañes, donde muere la carretera. Puede aparcarse en una explanada que hay a la entrada del mismo, a la sombra de una encina.

Antes de emprender la marcha ya se dispone de una bonita postal con la iglesia del pueblo en primer plano y la Peña Ventosa (Sudeste) al fondo. Desde lo más alto de esta aislada formación caliza, desciende bruscamente una afilada cresta rocosa a romper contra el río Deva, en el punto inicial/final del Desfiladero de La Hermida.

Los primeros pasos de la jornada sufrirán los rigores del duro asfalto, no obstante el tramo es corto y casi llano. Así, por la carretera que sube desde Tama a Cabañes, retornamos -esta vez a pie- hasta el barrio de Trescoba (cuatro casas escondidas a la izquierda de la carretera). Unos veinticinco metros carretera abajo se encuentra el cruce de acceso a otro barrio, Penduso.

A la altura de las casas de Trescoba arranca una empinada pista que sube a mano derecha. Remonta por la ladera Sur de Los Ciruenzos, primero, y de la abrupta cresta descendente que viene de la Pica Paña, después. Aunque la ladera es uniforme en toda su extensión, una riega que desciende por un escabroso canalón marca el punto en el que se empieza a dejar atrás las verticales paredes calizas de Los Ciruenzos y se comienza a bordear la ladera inferior de la cresta donde se esconde la Canal de Cancillid. Pegada a las paredes que cierran la ladera por el Norte va la línea del Parque Nacional de los Picos de Europa, una sucesión de carteles así nos lo indica.

La pista muere en un bebedero, después de dar acceso a los buenos prados inclinados que aprovechan parte de la ladera que sube al Collao Los Pandos (entre la Peñuca de Colio y la Pica Paña). Por este collado pasa la pista que viene de Colio y muere unos cuantos metros por encima de la nuestra sobre otro bebedero.

De ambas pistas, la nuestra y la que sube de Colio, arrancan sendos caminos que remontan por las canales de Cancillid y de Colio respectivamente. Ambas canales ascienden paralelas hacia el Norte, la única diferencia es que la de Cancillid sale a una collada situada a menor altura que la cimera de la Canal de Colio (y más al Este).

Antes de describir la ascensión de aquella canal ha de reseñarse que en Penduso nace una pista que, pasando junto a un depósito de agua, sube a unirse a la de Trescoba (la que hemos seguido nosotros).

La toma de agua donde muere la pista se encuentra, más o menos, a la altura de la entrada a la Canal de Cancillid. Esta cuesta herbosa delimitada entre las paredes calizas de la izquierda y el canto rocoso de la derecha, remonta hacia una collada donde destacan unas curiosas peñucas o coterucos pardos. Por toda la canal sube un buen camino en zigzag, algo desdibujado en la parte superior, pero sin problema de pérdida.

Quizás lo más problemático sea la entrada a la canal, pues el camino más cómodo pasa desapercibido, siendo notoria una variante inferior. La mejor opción arranca a la derecha de la toma de agua donde finaliza la pista. El camino pasa junto a uno de los carteles que van delimitando el límite del Parque Nacional y corta en llano la parte inferior del contrafuerte rocoso que cierra la canal por la izquierda. Una vez en la canal se disfruta de una bonita vista de los pueblos del valle del río Robejo; curso de agua que, al Sudeste de Cabañes, forma un pequeño desfiladero que muere en el río Deva. El bonito sendero que lo atravesaba, comunicando este pueblo con el barrio de Allende (perteneciente a Lebeña), está perdido en la parte alta del desfiladero obligando a un incomprensible rodeo por la ladera Norte.

Mirando hacia el Sudoeste se descubre el sector más afamado de la Cordillera Cantábrica. Destacan el Curavacas y Peña Prieta. Esta esbelta pirámide pétrea, negra como el azabache, se erige como máxima altura de la Cordillera.

Devolando la collada superior de la Canal de Cancillid, se da vista a una collada que nos corta por el Norte. Enfrente se da vista al Ciruenzu Mayor. Entre este conjunto de colgadas y escarpadas laderas y verticales paredes y un cotero que hay a su izquierda, se forma el angosto canalón al que ya se hiciera referencia, donde se forma la riega que cruzáramos por la pista montaña abajo. Al Oeste de este cotero, donde presenta los relieves más suaves, se forma una segunda vaguada, menos marcada y perpendicular a la antes apuntada, que sube hacia el Norte.

Para entrar en ella, se coge el camino que en lo cimero de la Canal de Cancillid gira a la derecha. Entra en llano a la primera hondonada mencionada, que desciende en dirección Sudoeste - Noreste. Basta con cruzarla.

Ha de hacerse un inciso para señalar que si en vez de atravesarla se sigue por su cauce, se enlaza con el camino que entra por la Canal de Colio. Más arriba la vaguada se bifurca en dos ramas. Por la de la izquierda se entra en La Vega, alargada y estrecha campera que se comprime entre la ladera Norte de la Pica Paña y la Cuesta La Vega; siguiendo el ramal de la derecha se remonta por los puertos de Quion.

Volviendo a la descripción de la ruta, señalar que la valleja que ha de subirse hacia el Norte presenta una alambrada en la parte inferior. A la salida se entra en un pequeño anfiteatro de campera, cerrado por una estrecha franja rocosa. Por el Oeste, por una collada, viene una pista de los puertos de Quion; al Noreste, por la izquierda del canto que baja del Ciruenzo Mayor, se encuentra el Portillo La Llosa, donde se enlaza con la descendente loma que muere en el Collao Pelea.

La subida más atractiva a Los Ciruenzos tiene lugar por una canal sita en la base de la pared Sur de la cima de esta solitaria montaña. Para llegar a ella debe girarse, a la salida de la vaguada que se acaba de subir, a mano derecha. Una alambrada impide el paso del ganado a un profundo canalón que cae sobre los barrios de Trescoba y Penduso. Se sigue la línea del cierre hacia el Norte, buscando su final. Unos metros más allá entra un sendero entre unos bloques calizos, perdiendo algo de altura, a fin de iniciar una bonita travesía por la inclinada cuenca herbosa que se precipita sobre el canalón tantas veces reseñado. Este tramo es muy espectacular, pero en días soleados constituye un verdadero horno. Los rayos del sol se reflejan en la inmensa pared caliza que se levanta sobre la travesía, azotándonos con gran intensidad. El ganado busca refugio entre el caótico conjunto de bloques que se ha desprendido de esta vertical uniformidad.

La salida es evidente. Una empinada canal herbosa remonta al otro lado de la travesía. Un sendero muy marcado gana altura en tortuosos zigzag. Por estos rincones no es infrecuente disfrutar con las carreras de algún que otro raposo (zorro) asustado por nuestra presencia. Durante la subida puede contemplarse (hacia el Oeste) el Acero, El Picón y el Alto Las Verdianas. Entre Paré Corvera, imponente muralla rocosa de gran envergadura, y la más modesta cresta caliza del Picón, se abre la Canal del Valle, que sube hasta el Collao La Llaguna (Collao La Llaúna). La charca que se conserva en plena collada no es la laguna de la que procedería el topónimo, sino los restos de una bolera donde los pastores se divertían (salvo cuando tenían que bajar a recoger la bola a "casa los demonios"). Entre El Picón y El Acero se forma el Canchorral de Hormas. Más aislada, a su izquierda, la Pica Paña, tumbada por el Norte y cortada a tajo por el Sur sobre el pueblo de Colio.

Una vez alcanzada la collada de salida de la canal, se mantiene la misma dirección, por terreno más cómodo, hasta ganar una segunda collada que se abre en pleno canto calizo del Ciruenzo Mayor (1.304 m.). La cumbre cimera quedaría a mano izquierda.

Familiarizados con las bonitas vistas que se ofrecen al Sur, Este y Oeste, disfrutamos desde esta atalaya de la perspectiva hacia el Norte. De toda la sucesión de pequeñas cordilleras que se interponen entre esta cumbre y el mar, destaca la Sierra de Cocón. Su máxima altura, el Cueto de la Cerralosa se alza por encima de los mil quinientos metros. En su ladera Sur se asienta el pueblo cántabro de Tresviso. La oculta y angosta ladera Norte pertenece a Asturias.

Lo que más llama la atención desde el Ciruenzo Mayor es una marcada pista que corta la ladera Este de los Collaos de Mieses. Muere en las Minas de La Aurora, sobre el puerto Les Brañes (Las Brañas). El final de la pista coincide con la Canal del Valle, cerrada entre El Picón (izquierda) y Paré Corvera (derecha). El Alto Las Verdianas sería el punto culminante de esta impresionante muralla rocosa, cuya ladera Norte no es más que una cuesta de pasto, peña y plantas rastreras. La pista minera que sube a las Minas de La Aurora no es sino un ramal que se coge en las proximidades del Dobrillo, desviándose de la pista principal que comunica la zona minera de Ándara con Bejes y con el Desfiladero de La Hermida. Esta pista se bifurca nuevamente en el Vao Los Lobos. El abandono de las explotaciones mineras ha hecho que en la actualidad la variante que continúa hasta el pueblo asturiano de Sotres sea más frecuentada.

Ciruenzo Mayor - Ciruenzo Menor - Collao Los Hitos - Collao Pelea - Invernal de La Pra - Jonfría - Cabañes (2 horas - 2 horas 30 minutos)

Al Norte de Los Ciruenzos se forma un valle, delimitado entre esta montaña y la loma que une el Collao Pelea con el Portillo La Llosa. Por sus laderas desciende una pista que se une a la principal (Bejes - Collao Pelea - Cabañes) cerca de la nave para el ganado de Jonfría. Nuestra intención es bajar al inicio de aquella pista, cruzar la loma mencionada por el Collao Los Hitos (a la izquierda del Cueto La Lomba, que destaca entre la suavidad de relieves que desciende hacia Pelea) para enlazar con la pista que baja a esta collado desde el puerto Les Brañes.

Desde la cumbre del Ciruenzu Mayor se desciende por la cresta Este a la collada por la que subiéramos. Hacia el Noreste baja una sombría valleja, en dirección a la profunda vaguada donde se encuentra el tramo de pista que nace en Jonfría. En su parte inferior se encajona y se precipita a través de un estrecho embudo herboso. En este punto de inflexión resalta a mano derecha una planicie de campera. Un sendero muy pisado de los bichos entra en ella. Esta bonita llanada de pasto forma una collada que separa la vertical arista del Ciruenzo Mayor de la esbelta y pequeña peña del Ciruenzo Menor, al que se encamina el sendero. De su cima arranca una nueva cresta que baja a morir a las bellas paredes que dan sombra, al caer la tarde, a la hormigonada pista que comunica Bejes con Cabañes.

Coronada la punta cimera del hermano menor de Los Ciruenzos, se vuelve en llano a la valleja de bajada. Un pisado sendero la cruza, evitando descender hacia la parte más angosta de la misma. Apenas continúa unos metros manteniendo la altura y empieza a enlazar una sucesión de cortos canalones o cuenyas, por donde el camino se retuerce al extremo, en busca del punto terminal de la pista a que se va dando vista (la que baja a la nave de Jonfría).

No se tarda en dejar la pista, pues enseguida se encuentra un sendero de ganado que asciende suavemente al Collao Los Hitos. Esta amplia collada de pasto presenta un mosaico de pesadas piedras pardas, desgajadas del cueto contiguo, que cierra el paso hacia el Collao Pelea. Devolamos hacia el Noroeste, tirando en dirección a una pequeña y verde collada. No obstante, es obligado señalar que puede descenderse por cualquier parte de esta tomada ladera, pues la pista que viene del puerto Las Brañas la corta por el Norte en toda su extensión.

En el hermoso collado donde se ha construido una cuadriculada empalizada para encerrar el ganado, se encuentra un nuevo poste indicador del límite del Parque Nacional de los Picos de Europa. Por una collada superior que hay al Oeste (Panderrañes) se entra en el puerto Les Brañes. Entre ambas se forma una vaguada por la que sube un buen camino de la majada de Panizales. Al fondo (Oeste), se divisa en todo su esplendor la Canal del Valle, sobre el puerto ya referido de Les Brañes.

Una vez en la pista se inicia una travesía sobre los prados y cabañes de Panizales, en dirección al Collao Pelea. En un momento dado llegan a verse las casas de Bejes (La Aldea).

En el Collao Pelea, cerrado al Oeste por la interminable cuesta que sube al Cueto la Jontaniella (en la modesta cordillera presidida por el Parijorcao), se enlaza con la pista que sube de Bejes. El Cueto de La Cerralosa, máxima altura de la Sierra de Cocón, se refleja en las turbias aguas de una hermosa charca que se encuentra en plena collada.

Se inicia el descenso por la ladera Sur del Collao Pelea. A la derecha de la pista se deja un bebedero. El primer invernal que se encuentra es el de La Pra. La riega del mismo nombre, que se va dejando a la derecha, marca el límite del Parque Nacional.

Caben dos opciones. O seguir la pista hasta la nave de ganado de Jonfría; o bajar por el límite del Parque, buscando la ladera que cae de Los Ciruenzos. Esta segunda opción no presenta mayor problema. enlazando distintos caminos del ganado, admite múltiples variantes.

En caso de seguirse por la pista debe reseñarse que, al poco de pasar junto a la nave de Jonfría, se llega a un cruce. El ramal de la izquierda tira a la collada donde se encuentra la cabaña del Janillo y devola hacia el barrio de Allende (perteneciente a Lebeña). Para bajar a Cabañes ha de tomarse la pista de la derecha, que inicia un corto repecho.

El Janillo es uno de los rincones más bonitos de los Picos de Europa. No esconde su belleza, sino que se muestra altivo en lo cimero de una collada. En torno a la cabaña se ha levantado una muria que delimita un verde prado. Según la perspectiva desde la que se contemple, el cuadro se completa con la afilada cresta de La Ventosa (Sudeste) o con el vertical espolón calizo del Cueto Agero (Noreste). Sobre el Janillo un pequeño cotero. Su ladera Sur desciende, tomada por las encinas, hasta el río Robejo. Separa el pueblo de Cabañes del barrio de Allende (Lebeña). Abandonada la comunicación peatonal por el desfiladero del río Robejo, sólo resta otras dos vías de enlace. La pista que pasa por el Janillo o una intermedia entre esta y las profundidades del río, por donde discurre la línea de la luz.

El descenso al pueblo no tiene pérdida, pero es muy incómodo por hallarse la pista hormigonada en su mayor parte. Incluso se ha llegado a poner alguna barandilla de madera. No obstante, durante el descenso se va dando vista a La Ventosa, a la Cordillera Cantábrica y a la hermosa vega regada por el Deva en el inicio del Valle de Liébana.

 

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