PONCEBOS - SENDA DEL CARES - CANAL DE LAS AVARERAS - BERESNA - CALEYÓN DE SANTO TORIBIO - SALINAS - SEMUÑÓN - TERNÁS - FOZ DEL HOMBRE MUERTO - INGUANZO (travesía)
Punto de partida: Poncebos. Poncebos se denominaba a un puente que había en la zona que hoy ocupa el embalse del mismo nombre. Los montañeros hemos extendido este topónimo a toda la zona de aparcamiento. Se señala Poncebos como punto de partida porque la ruta puede iniciarse indistintamente en Casa Sara (junto al embalse), en Poncebos, en los Llanos de Torbanes (donde está la boca del funicular que sube a Bulnes), en La Trapa (donde se encuentran dos establecimientos hosteleros), en El Caleyo (en cuyo caso se hace obligada la visita a las Maseras de Caleyo, escondidas en unas oquedades de la roca, cerca del puente por el que pasa el camino de Camarmeña) e, incluso, en el mismo pueblo de Camarmeña.
Duración: 9 horas.
Desnivel: 1.500 m. (aprox.).
Dificultad: Fácil. Técnicamente esta ruta no tiene ninguna complicación, siendo generosos la catalogaremos de Iº, pues hay que agarrarse en algún tramo. Sin embargo, es una travesía bastante larga y que obliga a superar un desnivel importante. Además, recorre uno de los terrenos más complicados de los Picos de Europa, el puerto de Llerosos. Las posibilidades de pérdida en caso de niebla son altísimas.
Características: Travesía de gran belleza y de fuertes contrastes. Curiosamente la parte más agreste correspondería con la baja y media montaña. Esta aparente contradicción tiene una explicación, pues la ruta recorre en su primer tramo un conocido desfiladero, la Garganta del Cares, del que se sale por una de sus vertiginosas canales. Asimismo, durante el descenso también habrá que adentrarse en una bonita hoz de sugestivo nombre: la del Hombre Muerto.
Entremedias, gran variedad de majadas, orientadas al Macizo Central o a la Sierra del Cuera y demás sierras costeras. Si hay que elegir una me quedo con Beresna, cuya sima amenaza con engullirse las cabañas. Sin embargo, no puedo pasar sin mencionar las de La Jascal, Semuñón, Ternás.
Otro de los alicientes de esta travesía se encuentra en el descenso de Semuñón al Collao Muniós, donde se encuentran los restos de una calzada romana.

Descripción:
Accesos
Poncebos se encuentra a cinco kilómetros de Arenas de Cabrales. Se accede a través de una sinuosa carretera de montaña abierta en las entrañas de un desfiladero modelado por el río Cares entre Portudera y las estribaciones del Macizo Occidental (Alto la Peña y Sierra Dobros).
Inguanzo dista escasos dos kilómetros de la carretera principal que atraviesa la tierra de Cabrales. El desvío se encuentra en el inicio del puerto que sube al Alto de Ortiguero (a un kilómetro de Carreña de Cabrales -la capital del valle-).
Poncebos - Canal de Las Avareras (1 hora)
Dentro de las distintas alternativas que se ofrecen para llegar a la Canal de Las Avareras, nos hemos decantado por describir la variante que más problemas está ocasionando entre los senderistas que se adentran en la Garganta del Cares.
La ruta se inicia siguiendo el tramo asfaltado que discurre paralelo al río Cares. En Caleyo (entre un túnel y el final del piso asfaltado) sube a mano derecha uno de los caminos que comunicaba con Camarmeña. Unos metros más adelante, desciende al Puente La Jaya (sobre el río Cares) el sendero que, por la Canal del Tejo sube a Bulnes. A continuación, muy señalizado (de ahí que no entendamos que la gente pueda despistarse), el camino de Los Collaos. Éste se encuentra a la derecha de la pista que traemos y es el más usado para ir a Caín (punto final de La Garganta del Cares).
Si no se coge este sendero, la única alternativa que nos queda es seguir por la caja de lo que era un proyecto de carretera que uniría Asturias con León a través del desfiladero del Cares.
El ancho de la pista se va estrechando poco a poco. Al final no queda sino un estropeado sendero tallado en la roca, que se mantiene durante un interminable trayecto; sólo amenizado por las cristalinas aguas del río Cares.
Al finalizar este tramo tallado en la roca, debe dejarse el camino principal, que sigue paralelo al río, para acometer un fuerte repecho por un sendero terroso que sube a mano derecha. El camino que se deja continúa hacia otro nuevo tramo tallado en las paredes de una aguja. Al fondo, a la derecha del río, quiere apreciarse un sendero que se dirige a un tupido bosquete. Es el que entra en la Canal de Las Avareras por el Llano La Sota.
Para evitar posibles accidentes conviene advertir que, en caso de no encontrar el sendero terroso por el que hay que subir, si se continúa por el principal, cuando éste finalice, no debe intentarse trepar por las canales que se abren a nuestra derecha, sino que la ruta desciende al mismo río para continuar hasta el Llano La Sota. Si éste baja crecido lo mejor es darse la vuelta.
El referido sendero terroso que debemos seguir, sube por la parte derecha de una pedregosa canal. Más arriba atraviesa la pared que la cierra por esta mano gracias a una bonita armadura. Continúa en sentido ascendente hasta enlazar con la Senda del Cares (la que viene de Los Collaos).
Sólo resta un cómodo paseo hasta la Canal de Las Avareras.
Canal de Las Avareras - Beresna (3 horas)
Esta canal es de las pocas que pasa desapercibida. Yendo por la Ruta del Cares, primero se encuentra una caseta al lado del canal (en los meses de mayor afluencia de turistas se aprovecha para la venta de botes de bebida). En el siguiente recodo se abre la Canal del Saigu. Hace unos años un argayu iniciado en la parte alta de la misma se llevó un cacho de la senda. En la actualidad se pasa sobre el canal gracias a una plataforma de hormigón por cuya superficie suele discurrir la riega del Saigu.
La siguiente canal que se encuentra es la de Las Avareras, donde se esconde Cueva Armada. Esta canal es fácilmente reconocible tanto por la presencia de esta cueva para el ganado (en la base del paredón en que está tallada la senda), como por el bosquete impenetrable del Llano La Sota, en la parte inferior de la canal.
La ascensión se inicia junto al registro del canal nº 48. Un estrecho y empinado canalón sin salida emboca hacia un covacho. Enseguida se abre una rama de gravera hacia la derecha, por donde cruza el camino antiguo.
El ascenso continúa por la derecha del cauce de lo que, en días lluviosos, sería la riega que encauza las aguas que arrastran por la canal. Al llegar a un pequeño salto de la misma hay que pegarse a la pared, donde se adivinan los restos del sendero primitivo, medio perdido por la vegetación. Se continúa con la misma tendencia de dejar el cauce de la seca riega a mano izquierda, hasta que en el canto que cierra la canal por esta mano, se intuye la boca de una cueva.
Se trata de Ancuevas. Este refugio del ganado se encuentra en una pequeña pared. Encima un característico collado herboso. En este punto debe dejarse la canal para salir al canto por debajo de la cueva. Con este giro en el que se atraviesa por una amplia panda herbosa, se evita la parte más vertical de la canal.
El siguiente paso es alcanzar el collado herboso que se halla sobre el abrigo para el ganado, muy desdibujado por la vertiente en que nos encontramos.
Señalar que una vez que se alcanza el canto, no sólo se disfruta de una completa vista de la Garganta del Cares, sino que además se ven las hermosas praderías de Ostón. Ésta es una majada (antiguo pueblo) sita al pie de La Peña, en un collado sobre la Canal de Culiembro (oculta a nuestra vista).
Se sigue ganando altura por el canto, lo que obliga a superar un corto tramo de llambrias en que han de echarse las manos al suelo. Se continúa por la ladera de la derecha del canto (la que cae hacia la canal), acercándose a él sólo en algún que otro collado. La referencia es un porro calizo que impide progresar por la cresta. Antes de llegar a su altura se aprecia un sendero que busca una estrecha horcada a nuestra izquierda. Comunica con la majada de Ostón.
A continuación ya se llega al cueto que se tenía como referencia, en cuya base destaca un paré. Desechando un "seu" de cabras que trepa peña arriba, es necesario desviarse algo a la derecha, retomando la parte final de la canal de Las Avareras, en lo que se conoce como La Varadiella.
Se continúa canal arriba (ya muy desdibujada), sin perder la referencia del canto y evitando dos ramales herbosos que suben a mano derecha. Arriba del todo ya nos vamos desviando hacia la izquierda (Noroeste), dando vista a Ostón. El canto que iba cerrando la Canal de Las Avareras por esta mano ha dado paso a una ladera con profundos cortes sobre la Canal de La Raya (la que precede a la majada de Ostón). Sobre nuestra posición (al Norte) cierra un cueto calizo.
Poco a poco vamos enlazando con un, a tramos, marcado sendero que atraviesa bajo una zona de llambrias con vetas blancas. Se sigue en travesía unos metros, manteniendo la dirección. Al doblar se muestra ante nosotros un mundo cárstico caótico.
Es necesario continuar un poquito más, venciendo la angustia que la falta de una referencia válida puede ocasionar. Por fin se aparece, a gran altura, una amplia collada, a la izquierda del cueto que más destaca. Siguiendo (con la vista) la cresta caliza que hay más a la derecha se aprecia un bonito "juracao".
Con más ánimo nos vamos acercando a la bonita collada. A nuestras espaldas una amplia panorámica del Macizo Central, con una de las perspectivas más hermosas de Los Albos y de la meseta de Amuesa.
Ganada la collada se hace precisa una nueva composición de lugar. Al fondo, un cueto separa dos collados. El de la izquierda más chico y de pradera; el de la derecha más amplio, pero predomina (aparentemente) la llambria. Le precede otro (bastante más próximo a nuestra posición) también bastante extenso y con abundante pasto (y matorral). Nos dirigimos a éste. Una vez en él se va haciendo muy apetecible seguir por una línea de pradera que sube al collado chico que veíamos a la izquierda del cueto de referencia; pero, sin embargo, debemos desviarnos a coger la vaguada que se adivina a la derecha (Norte) del mismo. Al Sur va quedando una horcadita de acceso -en apariencia- muy complicado por encontrarse en un pequeño circo de cortas paredes de llambria, por la que se pasa a la majada de las Fuentes de Cabrales.
Una vez que se alcanza la vaguada, por la que se llegaría a aquel amplio collado en que predominaba la llambria y que habíamos fijado a la derecha del cueto de referencia, nos encontramos con una agradable sorpresa: la majada de Beresna de Abajo. Apenas se conserva una construcción en pie, de reducidas dimensiones y de techo terroso/herboso.
Continuando por el collado que hay al Noroeste, se entraría en Los Jondones. Al otro lado se alcanzaría el Collao Medio, donde podríamos optar entre tirar a La Molina (por La Beyuga), o bien pasar al Collao Verancielles y por Camplengo el Viejo seguir hasta Gamonedo o hasta Demués.
Para subir a la majada cimera de Beresna debemos girar a la derecha (Norte), salvando el terreno de llambrias que nos cierra a esta mano. Ambas majadas están comunicadas por un buen camino, fijándonos se divisan las armaduras que entran en Beresna. Mencionar también la presencia de una buena fuente (en los últimos años se aprecia una preocupante disminución del nivel de agua) cerca del camino.
Beresna no destaca por su vista, sino por el rincón en que se halla escondida. Una enorme cueva. Asemejando la boca de un gran gorila, amenaza con engullirla.
Beresna - majada de La Jascal - Salinas - Jorcáu Llagu (2 horas)
Dejando las cabañas a la izquierda se sale a un collado que da cara a Llerosos (mole redondeada con un covacho cerca de la cima). A su derecha la Horcada Los Bueyes, amplia collada de pasto.
En travesía por la ladera que da vista al Cares se gana la base de la cuesta de pradera que sube hasta esta collada. Evitándola nos adentramos en un valle que se forma entre Llerosos (a la derecha) y las estribaciones de La Jascal (izquierda). Vamos girando a esta mano, siguiendo una línea de camperas al abrigo de la cresta rocosa que culmina en La Jascal. Se encontrará un cartel marcando el límite del Parque Nacional.
Pegados a estos paredones se va embocando el Caleyón de Santo Toribio. Se trata de un valle oculto al pie de las verticales caídas norteñas de La Jascal. Muy agradable de recorrer por la suavidad del terreno. La vasta campera en forma de valle/vaguada/depresión (caleyón en definitiva) está regada por una juguetona e incipiente riega, condenada a una prematura muerte. En el horizonte, la vista se recrea en la modesta sierra costera del Sueve.
En el fondo del valle se gira a la derecha, a la collada donde se encuentra la majada de La Jascal. Al Norte nos cierra una marcada vaguada. Debe buscarse una resguardada campera que se encuentra en la cabecera (majada de Salinas -ruinas-) para, a continuación, remontar a la horcada que hay sobre ella (al Noreste): Jorcáu Llagu. Todos estos puntos conviene fijarlos bien en la misma majada de La Jascal, pues a medida que nos acerquemos a Salinas iremos perdiendo la perspectiva del "jorcáu".

Jorcáu Llagu - Collao Muniós - Ternás (1 hora 30 minutos)
En el Jorcáu Llagu (siempre al Noreste -desde La Jascal-) se inicia una colgada travesía sobre la majada y el Lago de Jostiqueruda, buscando la cabecera de la nueva vaguada a que se da vista. Hacia el final de la travesía se encontrará una fuente.
Continuando al Noreste y dejando atrás la vaguada, se entra en una cuenca (orientada hacia la extensa Sierra costera del Cuera) por la que se desciende, dejando a la izquierda las cabañas de Semuñón. Por la salida natural de la hondonada (Norte) se va configurando un marcado sendero. Nada más cruzar una alambrada, éste comienza a mostrar el empedrado que acredita su origen romano. Atravesando la inclinada ladera norteña que cae sobre la profunda vaguada en que se asienta la majada de Pierdón (y que vierte sus aguas al río Casaño), se alcanza el Collao Muniós, a la derecha de un apetecible cotero. Enfrente la redondeada loma herbosa de La Corona.
Tirándonos hacia el Este, caeremos por una vaguada que baja a la planicie de Ternás. Debo mencionar que bajando por la parte derecha (a unos cien metros del Collao Muniós) hay un bebedero. Antes de llegar a la majada de Ternás, se abre a nuestra derecha La Canal, interminable canalón por el que se puede subir a la majada de Ostandi, base para las ascensiones al Alto La Peña (Cuetón de Llerosos) por esta vertiente.
Ternás es una alineación de cabañas en ruina que permite el máximo aprovechamiento ganadero de un apretado valle. Es uno de tantos rincones de Picos que merece la pena conocer.
Ternás - Foz del Hombre Muerto - Inguanzo (1 hora 30 minutos)
La bajada hacia Inguanzo no tiene pérdida. Atravesamos la majada de Ternás. Mantenemos la misma dirección hasta que se abre una collada a nuestra izquierda. Es imposible despistarse, pues la ladera del pico Corona (también llamado Cuesta del Mediodía) nos cierra el paso. Entramos en otra vaguada, orientada al Norte. En su parte inferior se halla cerrada por un angosto desfiladero que se forma entre la calizas peñas del Cuetu Llovedu (izquierda) y las estribaciones de la Sierra Dobros (derecha). Mientras nos acordamos de toda la familia del autor de la ruta por habernos traído a un callejón sin salida podemos echar otro trago en la fuente del Hombre Muerto (prometo que no murió envenenado, perdón por el chiste fácil), manantial donde nace la riega -al pie de una roca- que se precipita hacia la hoz.
Allí cogemos un sendero que baja hacia el estrechamiento por la ladera de la derecha. A este lado del río se encuentra el Seu del Hombre Muerto (no digo nada sobre una promesa de que tampoco murió despeñado), un hermoso sendero que no desmerece, salvo en lo reducido del trayecto, con respecto a otros renombrados desfiladeros asturianos.
Si se entra en la hoz cerca del río, la salida tiene lugar a gran altura sobre el mismo. En su discurrir hacia el Casaño, el río deja a su izquierda los prados y el pueblo de Berodia. A su derecha una colina oculta las casa de Inguanzo (al Este de la misma); aunque a medida que empezamos a perder altura (una vez pasado el "Seu") empezamos a divisar los tejados del pueblo.
Se desciende por una ladera de helechos hacia el Noreste. Al llegar a la línea de árboles que cierran la loma por este lado, se enlaza con el desdibujado camino minero que baja de la Sierra Dobros. Con el antigua trazado del mismo tomado por los pinchos, hay que desviarse a los prados que se cobijan entre los árboles, para alcanzar una extensa collada. Precede a la loma que -decíamos- ocultaba el pueblo de Inguanzo.
En el collado cogemos una pista de reciente construcción, probablemente fruto de la concentración parcelaria. En el descenso hacia el pueblo vemos, al Este, el Collao Umones. Tras él, la redondeada y airosa cumbre del Redondu. Según seguimos perdiendo altura cómodamente por la pista, va apareciendo a su lado la más agreste cumbre del Ariscu Sonllanu.
En Inguanzo, en una nave que hay a la entrada del pueblo, un cariñoso perrito nos dará la bienvenida. Pasado el susto podremos disfrutar con la torre de la iglesia y con las bonitas casonas que están arreglando sus propietarios.