CAÍN - HIERBAS ALTAS - CANAL DE TREA - PUENTE BOLÍN - LA TRANVIA - CÁMARA - CAÍN (circuito)
Punto de partida: Caín.
Duración: 5 horas.
Desnivel: 550 m. Se trata de un circuito rompepiernas, con continuas subidas y bajadas. A mitad de recorrido se baja -casi- a nivel del río. Por tanto, la excursión es más dura de lo que parece. Podría señalarse un desnivel acumulado próximo a los mil metros.
Dificultad: fácil. Pese a tratarse de un recorrido por una de las zonas más escarpadas de los Picos de Europa, la Garganta del Cares, toda la ruta sigue el rastro de antiguos caminos, sin que presente dificultades dignas de mención.
Características: la llamada Ruta del Cares, uno de los atractivos turísticos más visitados de los Picos de Europa, tuvo un trazado distinto en épocas pretéritas. El enlace de los distintos caminos que pastores y técnicos de Electra de Viesgo han abierto en el corazón de Los Picos, pretende dar a conocer parte de las maravillas que encierra la Garganta del Cares, sin limitarse a la monótona perspectiva de la senda actual.

Descripción:
Accesos
Desde Posada de Valdeón, una sinuosa, estrecha y deteriorada carretera de montaña, desciende por la profunda brecha abierta por el río Cares entre los macizos Central y Occidental de los Picos de Europa.
Los nueve kilómetros que separan Caín de la capital del valle son de gran belleza, pero discurren por una carretera que no ha sido diseñada para soportar un tráfico intenso (como sucede en los meses de verano), sino para dar salida a unos pocos vecinos.
Caín - Boas - Hierbas Altas (1 hora 15 minutos)
Las cabañas de Boas se encuentra al Norte de Caín, aprovechando las oquedades de una extensa franja rocosa sobre la que se asienta una inclinada panda herbosa. Destaca ésta por estar libre de árboles y contar con una pequeña antena que da servicio al pueblo.
Entrando en Caín se coge la calle que sube por la derecha de la iglesia. Ésta, de piso empedrado, gira a la izquierda. Por la primera bocacalle que sube hacia el Norte se sale del pueblo. El camino, ancho, es el que comunica con Caín de Arriba. Se deja en el primer ramal que se encuentra a mano derecha, quedando sobre el cementerio.
De Caín a Boas sube un buen sendero, pero en estas alargadas terrazas de pradera se pierde. Remonta al Norte por la ladera boscosa que se levanta sobre el cementerio. En caso de no dar con él, puede continuarse en llano hacia el Este, siguiendo la línea de prados. Más adelante se gira al Norte, para ascender por toda la cuesta. El bosque no es espeso y permite ver un oscuro paredón que lo preside. A su izquierda se enlaza con el camino principal, llegándose a la primera construcción: una cuadra, orientada al Oeste, que se ha levantado aprovechando la configuración de la roca.
El sendero continúa pegado al paré, debiendo evitar otro camino que sale a mano izquierda. Éste cruza la riega de Hojas para dirigirse hacia Caín de Arriba.
La franja rocosa que se va dejando a la derecha se interrumpe. Por esa abertura entra un camino muy tentador. Entra a una panda a la que ya se ha hecho referencia anteriormente. Si se mantiene la tendencia de dejar la muralla rocosa a la derecha, se llega a las cabañas de Boas. Están muy separadas entre sí. La última, pintada -en parte- de verde, se asienta en el límite superior de la mancha boscosa que se está atravesando.
Un nuevo camino invita a bajar a la riega y continuar hacia el Oeste. De seguirlo se acabaría en Caín de Arriba o, en otro cruce que hay a mitad de trayecto, se entraría en la Canal de La Jerrrera.
Para subir a Hierbas Altas hay que remontar el curso de la riega de Hojas por su margen derecha (sentido ascendente de la marcha). Un profundo estrechamiento excavado por las aguas durante siglos impide el avance. Con el fin de alcanzar el otro lado, el sendero gira a la derecha, entrando en una canal. En algún tramo se conservan las armaduras que consolidan el camino. Según Ramón Sordo, sólo cabe hablar de armadura cuando para la protección y asentamiento del camino se emplea madera. En este caso sería más un "camín muriáu" o "calzáu".
La dirección de esta ladera, perpendicular a la riega, obliga a un nuevo giro (esta vez a la izquierda). Por la mano contraria entra otra senda. Viene de la panda en que se ha construido una antena para uso de los cainejos, a la que ya se ha hecho mención en más de una ocasión. La vista en esta dirección es de ensueño; una tonalidad Kárstica compuesta de canales, majadas, riegas, fuentes, pedreras, neveros, precipicios y cumbres que armoniza en un lienzo de dos kilómetros de altura.
El giro a la izquierda que se acaba de señalar emboca el camino hacia una estrecha horcadita. Continúa una travesía a media ladera, sobre un bonito salto de la riega, que precede al estrechamiento que se acaba de evitar, para recuperar el nivel por donde discurre el curso de agua.
Paralelo a la riega, el sendero se adentra en una mancha boscosa, extendida entre deformados riscos: el Monte de Hojas. Una nueva hoz corta el paso a un angosto canalón presidido por una curiosa formación rocosa. Felizmente la senda se desvía hacia la derecha. No obstante, señalar que el canalón da acceso a la majada de Oliseda, al pie del Cuvicente. La quebrada que oprime a la riega, imposibilitando todo paso a la vaguada que se esconde al otro lado, sucumbió a la intuición de los cainejos que, fruto de la necesidad, encontraron paso por el Seu La Vara.
Otra posibilidad, no recomendada, es subir a Tremos Pandos. Se trata de un terreno abierto, formado entre dos collados y colgado sobre el pueblo de Caín. Sito en la crestería que cierra la riega de Hojas por la izquierda (sentido ascendente de la marcha), permite el paso de Hojas a La Jerrera. Para subir a Tremos Pandos se coge el sendero que, en el mismo punto en el que el nuestro se desvía a la derecha (dejando la compañía de la riega), sube a mano contraria -cruzando la riega-. Una vez que se alcanza este lugar, se remonta por toda la cresta. Se continúa en travesía por una inclinadísima ladera herbosa sobre el fondo del canalón en que empieza a formarse la riega de Hojas, para salir al Collado superior.
El camino de Hierbas Altas es más andadero, toda vez que el acceso normal a Oliseda tenía lugar por Moñero y la Canal del Pino, para las vacas, o por los Seos de Oliseda (en la Canal de La Jerrera), para los pastores y cabras; en tanto que por Hierbas Altas iba la ruta normal por la que los cainejos accedían a la Canal de Trea (obviamente, antes de la construcción del canal por la Garganta del Cares y el posterior acondicionamiento de la senda actual).
Como decíamos, en Hojas se gira a la derecha, separándose del curso de la riega. Se inicia un trayecto bastante llano oculto entre la arboleda. Al llegar a un rellano libre de árboles, se da vista a una golosa vira que atraviesa un paredón vertical. El sendero, más inteligente que nuestros bajos instintos, en un doble giro izquierda (hacia otro paredón que hay al Norte) - derecha (para adentrarse en una estrecha canal) se dirige a Hierbas Altas, amplia collada situada al Norte del cueto cimero del paredón que nos cautiva.
El panorama es imponente. Del Macizo Occidental destaca el Cueto Agudos, redondeada cima, con un pequeño rellano a su derecha -donde se hallaba enclavada la majada de Cardeda-, sobre el río Cares. Más a la derecha, ya por encima de los dos mil metros, se levanta el Cueto de los Cabritos, airosa cumbre de esbelta silueta. A continuación la Reina de Los Picos, la Peña Santa de Castilla, aunque vestida de calle, pues los contrafuertes de Los Basares ocultan su belleza. No obstante, por sus venas sigue corriendo sangre azul. Nos queda Piedra Lluenga (monolito calizo que se eleva hacia el cielo) y Peña Blanca, cuya cara Sur presenta una pared de considerables dimensiones.
Hierbas Altas - Travieso La Versolina - Canal de La Teja - Collao Torno (30 minutos)
Lo irracional se vuelve racional. De Hierbas Altas a La Versolina se abre un pequeño circo, en la cabecera de un angosto canalón que se precipita sobre el Cares. Pero, ¿dónde está La Versolina? Una terraza herbosa, a la izquierda de un crestón rocoso de color rojizo, ha sido bautizada como Travieso La Versolina. Si se continúa observando con detenimiento el entorno, destaca un medido amontonamiento de piedras, formando el "camín muriáu" que entra a La Versolina.
En Hierbas Altas se inicia un corto descenso. Continúa una travesía por la cabecera de una canal que se descuelga hacia el Cares. Al otro lado de este río, en el Macizo Central, se eleva majestuosa la Canal de Dobresengos, presidida por Torre Cerredo (cuya cima es plana, en contraposición a la más redondeada de la Torre de Los Cabrones que destaca más, aunque eso sí, en un entorno de verticales caídas calizas).
Cerrando el circo por el que se atraviesa hacia el "camín calzáu", una grisácea llambria abombada, caracterizada por una estalactita de gran volumen, rota por su propio peso. Una breve canal que se inicia en el tramo acondicionado por los vecinos de Caín, desemboca en el Travieso La Versolina. El sendero, pegado a la pared, cruza esta inclinada terraza colgada sobre el abismo con gran comodidad y seguridad. Al otro lado se encuentra la Canal de La Teja, que cae al Cares en las proximidades del Puente Los Rebecos. Hay que bajar por ella hasta descubrir un canalón que se abre en los paredones de su izquierda. Un pisado camino se retuerce en sus entrañas, asemejando el intestino delgado en el cuerpo humano. A la salida se encuentra el Collao Torno.
Debe tenerse cuidado, pues el sendero, cuando el angosto canalón se empieza a ensanchar, parece dirigirse a la derecha, hacia una horcada, dando vista al Macizo Central. No debe trasponerse ésta, sino buscar los collados más abiertos que hay a la izquierda de la misma. El Collao Torno mira a la Canal de Trea, no hacia el Cares.
La Canal de Trea es fácilmente reconocible por la aguja que se alza estilizada en su parte final. Más destacada se muestra la Cueva Cuarroble, a mitad de la canal, muy evidente desde el Collao torno. Conviene fijarse en la ubicación de la cueva, pues el camino que pasa por el Collao Torno enlaza con el de Trea en las proximidades de la misma, en la parte inferior de un canto rocoso que la precede.
Del Macizo Central reseñar el Cueto de Los Agudos, esbelta aguja colgada sobre el Cares; el Collao Cerredo, más a la derecha, amplio rellano en el que se inicia una ladera que se precipita sobre verticales paredones (una enorme oquedad en plena pared ayuda a su identificación), y Cuesta Duja, vasta ladera herbosa colgada sobre los "ojos" de la Canal de Recidroño, en la que crece un bosque dividido en dos por los aludes que antaño resbalaban por la hondonada.
Collao Torno - Canal de Trea - Puente Bolín (1 hora 15 minutos)
Del Collao Torno a la Canal de Trea se llega gracias a una travesía descendente por el Monte Los Plagamones. El sendero, bastante marcado (salvo al final que se pierde un poco), inicia en aquel collado un suave descenso hacia la izquierda. Es preferible coger su rastro antes de adentrarse en el bosque. Como hemos señalado no se trata de un descenso brusco, sino muy suave, en travesía hacia la Canal de Trea.
A la salida del bosque, ya en la Canal de Trea, el sendero atraviesa una zona rocosa (la Pasada de Cuarroble) que oculta parcialmente la vista de la cueva. No es necesario entrar en este tramo, sino que, al llegar a él, hay que tirarse ladera abajo, entre los escasos árboles. Este descenso se realiza ya por el camino que sube por la Canal de Trea desde la Senda del Cares.
A mano izquierda va quedando la riega que baja por el centro de la canal. El sendero la cruza para pasar al otro lado. Una nueva travesía por un bosque nos va alejando de su cauce. Nunca debe seguirse el curso de la riega (pues finaliza en un vertical salto sobre el río Cares); en caso de no encontrar el camino (cosa harto complicada) basta con pegarse a los paredones que cierran la Canal de Trea por la izquierda (según se baja) y no perderlos de vista hasta llegar al canal (que en este tramo corre paralelo a la senda).
Un fuerte descenso por una ladera, dando vista a la senda y a la Garganta del Cares, termina a escasos metros del Puente Bolín. Enfrente la Canal de Recidroño, que culmina en unos enormes "ojos" sobre los que descansa la pendiente ladera de Cuesta Duja.
Puente Bolín - La Tranvia - Cueva de Cámara - Cantu Mabro - Caín (2 horas)
Esta parte de la ruta transcurre íntegramente por el Macizo Central. Se coge la Senda del Cares, en dirección a Caín (aguas arriba), hasta llegar a la altura de los restos de un antiguo puente (no hay más de cien metros entre ambos puentes). Se trepa por la pared de la izquierda. A la salida se encuentra un marcado camino. Sube en cómodos tornos hacia Fuente Prieta. Recibe este nombre un manantial en el que brota una riega que cae por la Canal de Recidroño hasta el Cares. Del camino de La Tranvia parten dos ramales (a distinta altura) que entran a la riega. Pasado el segundo se inicia una travesía ascendente hacia la derecha, para entrar en un tramo tallado en la roca (La Tranvia).
Se trata de un balcón situado en pleno abismo sobre el Cares. Al lado, un gigantesco paré es aprovechado por el ganado. El sendero continúa hacia la Canal de Trescámara. Previamente existe una bifurcación, donde se coge la senda que sube a Cuesta Duja, pero es más evidente el camino que baja a la Canal de Trescámara.
Al llegar a esta canal el sendero se pierde un poco. Se atraviesa el pedrero y se empieza a remontar por la ladera opuesta, por una breve canaluca. Más arriba se gira a la derecha, entrando en un rampa herbosa muy empinada (un buen ejemplar de árbol sirve de referencia). Se sube toda la panda hasta su parte superior. Una traviesa, sobre una imponente caída, entra a la Cueva Cámara. Recordar que hay un camino bastante marcado.
La Cueva de Cámara es un enorme paré donde quedan restos de construcciones para el ganado. Cuenta con una bonita panorámica del Cueto Agudos, Cueto de Los Cabritos, Peña Santa, Piedra Lluenga, Peña Blanca. La salida tiene lugar por un estrecho canalón que baja hacia el río Cares. Cogiendo las rampas herbosas que suben al otro lado se sube a la Huerta del Pavo (cerrada entre llambrias), por donde iba uno de los pasos a Cuesta Duja. Una vez abierto, a golpe de barreno, un camino junto al Canto Recidroño (la ruta que se inicia en La Tranvia), el paso por la Huerta del Pavo ha caído en desuso. Es lógico, dada la peligrosidad de la travesía, que presentaba tres puntos conflictivos: el Llambrial del Pavo (obliga a una aérea travesía para acceder a la Huerta del Pavo; asusta más vista de lejos -la misma aproximación al llambrial ya se asemeja imposible-); el Madero del Pavo (que permite pasar de una amplia canga herbosa al collado que mira hacia Cuesta Duja; no debía de plantear mayor problema una vez que encajaban el madero que le da nombre), y la travesía de entrada a Celatrás (un ¿sendero? en equilibrio sobre un abismo sin fin aparente; lo más sencillo es la destrepada que hay para entrar en las playas de salida, pues -por lo menos- puede uno agarrarse).
Señalábamos que la salida de la Cueva de Cámara se efectúa por un estrecho y corto canalón que desciende hacia el Cares. Al igual que sucediera en el que precede al Collao Torno, un sendero muy usado se pliega como un acordeón para facilitar el tránsito de personas y ganado. Al finalizar el canalón se gira a la izquierda, iniciando una nueva travesía hacia un collado que hay a esta mano. Ya sólo queda bajar por todo el canto hasta enlazar con un camino muy marcado (que, creo, venía de La Tranvia). Abajo, el río Cares y La Senda.
Dicen que hoy es imposible ir a La Tranvia sin pasar por la Cueva Cámara, pues parece ser que ha caído una armadura. Lo que sí se puede, es seguir este camino en dirección a La Tranvia, pasar la riega que se forma en la vaguada que viene de la Cueva Cámara, y remontar por el canto hasta el canalón de acceso a ésta (esta ruta es una variante a la que se acaba de recorrer, pero es peor terreno).
En poco tiempo se llega a la Canal de Dobresengos, por encima de la Cabaña de Casielles. Recomiendo ir buscando la continuación del camino con la vista a medida que se va uno acercando a la riega de Dobresengos, pues una vez en ella se pierde momentáneamente la vista del Canto Mabro, siendo sencillo cambiar de sendero y coger la senda que baja al río Cares (en todo caso, el error no plantea mayores problemas). Nuestro camino cruza la riega y, tras pasar en llano una zona pedregosa, comienza a ascender por la ladera que cae del Canto Mabro. Una vez que empieza el flanqueo del canto, se encuentran restos de armaduras. Al doblar la cresta ya se divisa el pueblo de Caín.
En el descenso se le unen las sendas que vienen del Seu Mabro (y de la canal usada por las vacas para acceder a la de Dobresengos) y el de la Canal de Arzón.