PONCEBOS - BULNES - VALCOSÍN - CAMBURERO - LA TIES - EL BOBIO - ORANDI - AMUESA - BULNES - PONCEBOS (circuito)

 

Punto de partida: Puente Poncebos.

Duración: 6-7 horas.

Desnivel: 1.500 m. (aprox.).

Dificultad:Iº. Las mayores complicaciones de la ruta se encuentran en el "Sedu" La Garganta y en La Ties. Pese a que, según dicen, ambos eran paso de vacas, discurren por laderas bastante empinadas. El primero es bastante expuesto; en tanto que el segundo, si no se da con el paso más adecuado, puede convertirse en una engorrosa trepada de IIº entre cotoyas.

Características: El 4 de agosto de 1.904, D. Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa, y Gregorio Pérez, El Cainejo, llegaban a la majada de Camburero para pernoctar. Era la víspera de la primera ascensión al Naranjo de Bulnes (Picu Urriellu). Pero no subieron desde Bulnes, pues venían del Macizo Occidental, donde habían subido a la Peña Santa de Castilla para probar el material (una cuerda de cáñamo y unas alpargatas); sino que alcanzaron la majada desde Amuesa, cruzando por el Bobio.

¿Qué es el Bobio? La parte inferior de la piramidal ladera que culmina en Los Albos. ¿Qué tiene de interesante? Recordarnos que los caminos que hoy recorremos son, en su mayoría, artificiales, fruto de una concepción de la montaña que sólo da importancia a la cumbre: el fin justifica los medios. El Marqués no buscó el sitio más complicado para llegar a El Picu, sino que se valió de los caminos que, en aquella época, recorrían frecuentemente los pastores. Hoy estas sendas están condenadas al olvido y al abandono (fruto de la decadencia de la actividad pastoril); mientras se abren nuevas rutas (o se acondicionan malos pasos) con la única finalidad de facilitar el acceso a los refugios de montaña, aprovechando una infraestructura que, con gran impacto, matiza fraudulentamente el desnivel a salvar.

Por lo demás, es una ruta bellísima. Alterna paisajes angostos, que provocan una profunda sensación de opresión, con la amplitud del Bobio, colgado sobre el monte y la majada de Acebuco. Bonitas vistas del Picu Urriellu. La bucólica majada de Amuesa es otro de los rincones que no pueden pasar desapercibidos.

 

 

Descripción:

Accesos

Poncebos es el puente que se halla a la cabecera del embalse del mismo nombre; por extensión turistas y montañeros emplean este topónimo para denominar a toda la zona. La carretera pasa por un túnel, iniciándose -a continuación- la subida a los pueblos de Tielve y Sotres. Dista unos cinco kilómetros de Arenas de Cabrales.

Ería de Bárcena - Bulnes (1 hora - 1 hora 15 minutos)

Sin cruzar el río Cares, entra un ramal asfaltado en la Ería de Bárcena. Más arriba hay que cruzar otro túnel, saliéndose a la zona de El Caleyo. A mano derecha sube un camino a Camarmeña. Entrando por éste, y antes del puente que hay a cien metros, quiere adivinarse un sendero que se adentra en un pequeño bosquete, al pie de unas oquedades de la roca. En la última de éstas, tras una corta trepada dificultada por la humedad del terreno, se encuentran las Maseras de Caleyo, hermosas bañeras que, cuando rebosa el agua, dan vida a un espectáculo digno de admirar, formándose una sinfonía de pequñas cascadas que van rellenando los cuencos inferiores. Una imagen de la Virgen vela por la conservación del lugar.

En El Caleyo termina el piso asfaltado, dando paso a una pista con abundantes pedruscos. A mano izquierda, entre las altas paredes que se descuelgan de la Sierra de Maín y de la Meseta de Amuesa, se abre la profunda tajada de la Canal del Tejo. A través de ella, sobre el Monte Acebuco, quiere asomar la cima del Picu Urriellu.

Para entrar en la Canal del Tejo hay que coger una senda que baja al Puente La Jaya. Cruza a una considerable altura sobre el curso del río Cares El sendero se encamina al Puente El Zardu, ya en plena canal. Comienza a ganar altura por la ladera de la izquierda (en el sentido de la marcha), pero un breve descenso lo devuelve al nivel del río.

Vuelve a ganar altura. En el primer torno a la izquierda arranca el camino antiguo que remontaba por Las Salidas (de Bulnes). El actual, más ancho, continúa con un cómodo zigzaguear por el Pardu Las Robres. Ambos confluyen nuevamente en El Posadoriu.

La historia negra de esta vía de comunicación se adivina en la riega El Texu (junto a una construcción de cemento que evita que caigan argayos a la senda), donde se despeñó el marido de Guillermina, vecina de Bulnes. Un poco más arriba, al salir a una ladera más abierta, se encuentran unas cruces gravadas en la roca, en memoria de cinco vecinos que murieron arrastrados por un alud.

Aún falta un buen trecho antes de llegar a la desviación donde sale el camino que sube a Bulnes de Arriba (El Castillo). Junto al puente, en la orilla opuesta, brota la Fuente Colines. El sendero que lleva a Bulnes de Abajo (La Villa) continúa en lento ascenso paralelo al río.

Bulnes - Majada de Camburero (1 hora 30 minutos)

Sin necesidad de cruzar el Puente La Villa, entre el río y el amplio camino que sube a Pandébano, se conserva el sendero que entra en las cuadras del Ríu Arriba. Un rústico puentecillo de madera salva el río que, aguas abajo atraviesa el pueblo de Bulnes, dando acceso a la herbosa ladera de la orilla opuesta. Se remonta por ella, confluyendo con otro sendero que también viene de Bulnes. Entra en un corto y angosto desfiladero, obligando a cruzar el río bajo un manto de agua vaporizada que se desprende de la cascada que cierra el paso. Enfrente un bonito atajo aconseja echar las manos al suelo. Una vez arriba se gira -en llano- a la derecha para situarse sobre el salto de agua. El sendero recorre el desfiladero cambiando continuamente de orilla. En los meses veraniegos no presenta mayores complicaciones, pero si se acomete esta ascensión en mayo/junio, con el deshielo de la primavera, el cauce de la riega puede bajar nmuy crecido y obligar a continuos y delicados vadeos.

A la salida del desfiladero puede observarse, en las paredes de la derecha, el sendero que sube desde Bulnes de Arriba. Algo más adelante, esta vez en las paredes de la izquierda, se aprecia otra senda, la que por el Seu Milán enlaza con el camino de Pandébano junto a la cabaña de Cantiellu. Sin darse uno cuenta se entra de lleno en Valcosín.

Valcosín es un valle de origen glaciar, cerrado a derecha e izquierda por pulidos paredones. Su configuración, casi plana, permite un cómodo caminar junto al cauce seco de la riega. En la cabecera el valle se estrecha, debiendo salvar un fuerte desnivel para entrar en el Jue Baxu (Jou Baju). Para superar el estrechamiento final existen dos alternativas. La primera de ellas es el paso de La Voluga. El sendero entra en un pequeño circo. La única salida posible supone trepar por la izquierda de un pequeño salto de la riega (que aquí sí fluye por el exterior).

La segunda alternativa sigue el rastro de las vacas. Unos metros antes de ver el salto de La Voluga, se encuentran los restos de una senda que trepa por la ladera herbosa de la derecha. El paso se denomina Sedu La Garganta, lo que da idea de su peligrosidad ("seu": paso malo). Una vez que se gana altura, atraviesa colgado sobre La Voluga. El día que subí este sedo, mientras me cuestionaba si las vacas realmente podían pasar por él, nuestro guía, Ramón Sordo, nos explicaba el significado de "engañar" (en asturiano): echar boñica -excrementos de vaca- en un paso malo para que la gente se atreva. ¿No nos estará Monchu "engañando"?

Lo que sí pone de manifiesto este término, fruto de la sabiduría popular, es la importancia del factor psicológico, tan reiterada en las líneas de estas rutas, en el montañismo y sus modalidades: alpinismo, escalada, etc. Con la instalación de vías ferratas, acondicionamiento de senderos por medio de voladuras, reequipamiento de vías de escalada..., lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos (en el sentido castellano del término), atribuyéndonos un nivel ficticio y aventurándonos en espacios que dada nuestra deficiente preparación deberían estarnos vedados, no por imposición legal, sino por una actitud ética, de respeto al medio, a los demás montañeros que pretenden disfrutar de un entorno lo menos urbanizado posible y a las personas encargadas de nuestra seguridad (grupos de rescate y voluntarios) por el riesgo intrínseco que supone encauzar gente mal preparada en un terreno potencialmente peligroso.

El sendero entra en el Jue Baxu. Sólo presenta dos salidas sencillas para un montañero medio (ya iniciado en el medio agreste de los Picos de Europa). A la izquierda las Canales de Valleyu, por las que se puede llegar a Colláu Valleyu (Collao Vallejo). A la derecha la Canal de Camburero, estrecha y muy empinada. Subiendo por ésta, al inicio de la gravera de salida, existe una buena fuente. Es muy difícil dar con ella, pues el agua no rebosa al exterior. Nace y muere al pie de una piedra. Dista escasos metros del sendero, situándose a su derecha. De la fuente a la majada de Camburero apenas hay 5-10 minutos.

El 13 de julio de 1.923 se inauguró el refugio de Camburero, según relata Aurelio de Llano Roza de Ampudia (el primero en firmar en el libro registro). Hoy no queda sino la plataforma en que se asentaba. Aunque pueda parecer una conquista de los montañeros, su demolición y el abandono progresivo de la majada devolvieron a la montaña su virginidad, su consideración como reino del silencio y de la soledad (lamentando, eso sí, la pérdida de un modo tradicional de vida en la montaña); como decíamos, la aparente conquista de montañismo asturiano, es sólo ficticia, pues la demolición del refugio no respondió a una recuperación de los valores naturales de la montaña, sino que acaeció para favorecer la masificación de la alta montaña de la Vega de Urriellu, tal vez impensable cuando se acometió la construcción del primer refugio en el lugar, pero que hoy es ya una realidad.

Pudiera pensarse que al situar los refugios en la zona de alta montaña se dificultan las marchas de aproximación, limitando naturalmente el número de usuarios. Nada más lejos de la realidad. La misma presencia del refugio es un reclamo para cientos de turistas, suprimiendo los temores que un territorio agreste y aislado provoca en quien desconoce el medio. Pero es que, además, se facilitan los accesos. Hoy en día puede subirse el coche por una pista (de uso exclusivo ganadero -en teoría-) hasta las cercanías del Collao Pandébano. Para salvar los dos pasos de llambria que hacían de la ruta por Collao Vallejo una ruta poco transitada, se voló la peña construyendo un camino de herradura (teniendo que llegar a prohibir el paso de las motos por la Vega de Urriellu). La apertura de este camino turístico fue definida en su día por el entonces Presidente del Principado, D. Pedro de Silva, como la gran conquista de los montañeros. Deberíamos replantearnos el concepto de montañero. Si bien es cierto que en los inicios del montañismo todo valía para alcanzar la cumbre, las tendencias modernas propugnan un giro. Escalada limpia o respeto a la historicidad de una vía, el límite del esfuerzo físico..., en definitiva el cómo por encima del dónde, es decir, que una "conquista" se medirá en función de la limpieza con que se afronte el reto, más que en consideración de la meta alcanzada. El montañero no ha de dejar huellas de su paso por la montaña, permitiendo a sucesivos usuarios del medio encontrarlo en las mismas condiciones en que aquél lo encontró. Somos muchos, vivimos en un mundo tremendamente urbanizado y necesitamos espacios vírgenes. En esto todos coinciden, pero lo que la gran mayoría de los que se acercan a la naturaleza no comprenden es que no tenemos derecho a alcanzar las cumbres y los parajes más recónditos si no hemos hecho merecimientos para ello. El montañismo, como todo deporte requiere dedicación y esfuerzo, un paso sigue a otro, y a mayor preparación mayores metas. En caso contrario nos encontraremos en la posición actual, podemos alcanzar la cima de cualquier pico, pero sustituyendo sacrificio por comodidad, demandando una urbanización de la montaña rebajándola a nuestro nivel y exterminando los escasos espacios vírgenes que decimos demandar.

D. Pedro Pidal y su guía, Gregorio Pérez, hicieron algo más que subir por primera vez al Naranjo de Bulnes, demostraron que no había nada imposible, venciendo con una simple cuerda de cáñamo la única cumbre que se consideraba inaccesible. De aquélla no había ni refugio en Urriellu, ni Senda del Cares ni caminos turísticos; bastaba la tenacidad de dos hombres y una red de senderos y majadas fruto de un modo de vida tradicional en sintonía con el medio.

Camburero - La Ties (45 minutos-1 hora)

Majada de Orandi, El Bobio, majada de Acebuco, La Ties, Los Collaos, ¿os suenan estos nombres? Y sin embargo estos lugares están más ligados a la historia del Picu Urriellu que los tantas veces repetidos de Collao Vallejo, Fuente Dé, Horcados Rojos y el refugio de la Vega de Urriellu. Antes de intentar el asalto al Naranjo de Bulnes, D. Pedro Pidal (marqués de Villaviciosa) y Gregorio Pérez ("El Cainejo") fueron a probarse a la Peña Santa de Castilla. Tras ascender esta cumbre bajaron por Ostón al Cares y por Montellué remontaron hasta Amuesa. El 4 de agosto de 1.904 comieron en la majada de Orandi e iniciaron la travesía del Bobio (en la ladera del Albo) para bajar a dormir a lo alto de la Canal de Camburero, al pie de unas cabras. El día 5 se fue gestando lo que sería el inicio de la escalada en España.

La ruta más cómoda sería la que por Los Collaos entra a la majada de Acebuco. Luego salvaría toda la ladera del Albo para bajar a Orandi. Por un marcado camino se subiría a una evidente collada donde se enlazaría con el camino que sube a la Cuesta del Trave desde Amuesa.

No obstante, nos hemos decantado por la pasada de La Ties por dos razones. La primera de ellas es que es la vía más evidente para subir al Bobio. En segundo lugar, se ha tomado en cuenta que era el camino que utilizaban las vacas para acceder a los pastos de la majada de Acebuco y, lógicamente, el más sencillo.

Ramón Sordo Sotres ("Monchu") advierte de la peligrosidad de esta subida. Así, cuenta que una vaca despeñó a una pastora. Pero, bien pensado, este suceso no hace prueba de la peligrosidad de la ruta, sino de la mala uva de la vaca. También recuerda que la última vez que bajó por aquí, un montañero de Llanes que le acompañaba se cayó (aunque no le pasó nada). Tampoco debe preocuparnos este hecho, pues como ya nos señalara el padre de Monchu, "se cayó por zoquete".

La ascensión se inicia en el collado cimero de la Canal de Camburero, que da acceso a la majada. Se sube a mano derecha (Norte) por una valleja herbosa. A esta mano también se aprecia, más a la derecha, el sendero que sube a Los Collaos.

Se remonta toda la panda herbosa hasta llegar a los paredones que la cierran. En este punto se gira a la izquierda y, tras pasar junto al Paré La Ties, se entra en una travesía ascendente por la que se sale al Collao La Ties. Este collado no se ve desde Camburero, pero se adivina, pues se abre a la derecha de una enorme aguja que se levanta sobre la vega de Camburero. A su izquierda sube un angosto canalón de aspecto inaccesible.

Combiene señalar, respecto del ascenso por La Ties, que del sendero apenas queda rastro, y que toda la zona se halla muy tomada por las plantas rastreras (de las que pinchan).

Collao La Ties - Collao Juantirnia - Orandi - Amuesa (1 hora 30 minutos)

El Collao La Ties se halla a bastante altura sobre la majada de Acebuco. Se ven los restos de las cabañas sobre el monte (bosque) del mismo nombre. Con el objeto de no perder altura, lo que hay que hacer es ganarla. Hacia la izquierda (Sudoeste) destaca un marcado canalón de gravera obstruido por un bloque empotrado. Se sube por aquél, salvando el tapón por la izquierda. Arriba se abre la boca del Canalón del Raso, estrecha quebrada que desciende entre verticales paredes. La bajada es factible, pero se quedaría sobre el más angosto canalón que se precipita sobre la vega de Camburero, ya referido, de aspecto inaccesible. Obligaría a un importante rodeo para llegar a esta majada. Puede ser una opción, sin embargo, para acercarse al Lago del Raso.

Al llegar a la boca del canalón se gira a mano derecha, iniciándose la travesía del Bobio (así se denomina a la parte inferior de la ladera que cae de Los Albos). No se tarda en encontrar un marcado sendero que asciende suavemente hacia el Collao Juantirnia. Un rellano en medio de la nada. Un mirador inmejorable de la meseta de Amuesa. Entre ambos puntos se adivina la profunda depresión por la que discurre la Canal de Amuesa.

La evidencia lleva a empezar a perder altura para enlazar con el sendero que atraviesa el Bobio por más abajo, que es la ruta principal para ir de Orandi a la majada de Acebuco. Tal es la dirección que marca una evidente senda que sale del Collao Juantirnia. Ambas sendas confluyen antes de dar entrada en una marcada rampa (una enorme piedra que hay en el entorno sirve de "jito"). Esta rampa (Concha el Bobio) permite salvar el murallón rocoso que interrumpe la ladera del Albo por el Oeste. Da paso al Jou Lluengo, un vasto canalón, probablemente de origen glaciar, que hay que atravesar para llegar a la majada de Orandi. El camino está muy marcado y, además, al principio del descenso se da vista a la majada, favoreciendo la orientación. Untramo un poquito aéreo, en el que han de tomarse las pertinentes precauciones, es lo único reseñable de esta bonita travesía.

Una vez en la majada de Orandi debe remontarse el collado que se encuentra al Oeste, saliendo de la hondonada del Jou Lluengu. Por él pasa el camino de la Cuesta del Trave, marcada loma herbosa, muy evidente, bajo el Cueto del mismo nombre; pero al ser zona de pradera se pierde al acercarse al collado. Basta descender por la campera y, a continuación, ir girando a la derecha. Enseguida vuelve a verse claro el sendero. Para subir a Cabrones por la Cuesta del Trave el sendero se coge en el mismo collado.

Se va dando vista a la charca de Amuesa. La senda vuelve a perderse en un segundo collado, caracterizado por una pequeña y, casi siempre seca, charca. La vista del Albo es de foto.

El siguiente accidente orográfico de estas características es el Collao Cima que, como su propio nombre indica, marca el punto cimero de la Canal de Amuesa.

Amuesa es una amplia meseta de pasto colgada sobre el río Cares. Sobre ella se alza airoso el Cueto del Trave. A su izquierda una loma herbosa, la Cuesta del Trave, es recorrida por los montañeros que se dirigen al Jou de Los Cabrones. A su derecha baja una cresta en la que destaca un pequeño promontorio: el Cantu Talladura. El Jorcáu Talladura, que lo precede, da paso a la canal del mismo nombre (debe evitarse el primer canalón que se ve al devolar la horcada, haciendo una travesía sobre él para alcanzar otra collada, al Oeste de la de Talladura).

Siguiendo la línea de la cresta se llegaría al Collao Cerredo. Es un hermoso mirador de la Garganta del Cares. Desde Amuesa parte un sendero que, por encima de Montellué, dando vista a la majada del mismo nombre, comunica con el Collao Cerredo. Para bajar a Piedra Bellida combiene tirarse completamente a la izquierda, hasta pegar con los paredones que hay a esta mano.

Las dos canales más evidentes que bajan de Amuesa al Cares son la de Sabugo (rectilínea) y la de Estorez (en curva). La primera muere en el Cares a la altura del Farfau La Viña. En el mismo punto cae, del Macizo Occidental, la Canal de La Raya. La de Estorez queda colgada sobre el Cares (tiene salida al río pero por una zona herbosa bastante empinada). Al otro lado se encuentra el cerrado bosquete del Llano La Sota, donde confluyen las canales del Saigu y de las Avareras. Destacar una bonita cascada que forma la riega del Saigu en este lugar.

En la majada de Amuesa hubo un refugio de montaña, hoy en ruina. Solamente hace majada una familia de pastores. La fuente, que se seca con facilidad, les obliga a bajar a Bulnes antes del final del estío. Una bonita charca satisface las necesidades de agua del ganado durante todo el verano.

Amuesa - Bulnes - Poncebos (1 hora 30 minutos)

La Canal de Amuesa es bastante amplia. Su descenso no plantea ningún problema, pues se lleva a cabo por un marcado camino que pierde altura en cómodos tornos. Sin embargo, tras dejar atrás el tramo más estrecho de la canal, puede optarse por bajar por la gravera. Esta alternativa también está muy marcada por la cantidad de gente que se decanta por el descenso rápido.

Para llegar a Bulnes hay que atravesar una vasta explanada. Un bonito paseo dando vista al Collao Pandébano y a la Sierra de Maín (a su izquierda). Al Sur, unas increíbles paredes en las que rompen los neveros que, durante el invierno, se forman en el Bobio. Las mayores verticalidades se hayan al Norte. Enormes bloques calizos, desprendidos de ellas, marcan la tónica dominante en el trayecto que separa esta vega de la Fuente El Torno. De este manantial mana abundante agua todo el año. Sita cerca del pueblo de Bulnes de Arriba (El Castillo), ofrece una bonita visión de la imponente abertura de la Canal del Tejo.

Al llegar a Bulnes de Arriba se encuentra, tras pasar junto a una casa, una bifurcación. Si se gira a la derecha, por entre las casas del pueblo, se baja a Bulnes La Villa; pero si se toma un sendero que baja a la izquierda, se deja atrás el pueblo y se desciende, enfocando la Canal del Tejo, por una amplia ladera hasta el Puente Colines, donde se enlaza con la senda principal Bulnes-Poncebos.

 

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