CAÍN - CANAL DE ARZÓN - CABEZAS ALTAS - MAJADA DE MOEÑO - CANAL DE MOEÑO - CAÍN
Punto de partida:
Caín.Duración: 7-8 horas.
Desnivel: 1.400 m.
Dificultad: fácil. La canal de Arzón es bastante pendiente, siendo -en ocasiones- necesario echar las manos a tierra. Para curarnos en salud señalaremos una dificultad máxima de Iº. La ascensión a Cabezas Altas no presenta mayores complicaciones, pero el acusado desnivel puede hacer mella en nuestras mermadas fuerzas. El descenso por la canal de Moeño tampoco presenta ningún riesgo reseñable.
Características: Colgada sobre la Majada de Moeño, la cumbre de Cabezas Altas es uno de los más destacados miradores de la Canal de Moeño. Su modesta altura favorece una de las perspectivas más completas de esta vasta canal, reforzando la sensación de grandeza de las imponentes torres que la delimitan.
Formando parte de la línea de cumbres que separan las Canales de Dobresengos y de Moeño, permite asimismo disfrutar de las bellezas de aquélla. En este punto no se puede obviar la desafiante presencia de Torre Cerredo, mostrando su cara más vertical y agreste.
El Macizo Occidental también nos ofrece su cara más salvaje. El foco de atención se centra en las Canales de Mesones y de La Jerrera. Omnipresente la Peña Santa de Castilla, amenizándonos con su esbelta figura.

Descripción:
Accesos
Caín es un típico pueblo de montaña (que está sufriendo los efectos del "boom" del turismo) al que se accede desde Posada de Valdeón. Se coge en esta localidad una sinuosa carretera de montaña que baja siguiendo el curso del río Cares. Entre ambos núcleos de población se encuentra el pueblo de Cordiñanes.
Desde Posada a Caín se puede bajar caminando (1 hora 30 minutos). Para los que elijan esta forma de recorrer este desfiladero, la opción más recomendable es la de coger el camino del Bustio, que sale de Posada por la margen izquierda del río Cares. Se une a la carretera de Caín cerca del Mirador del Tombo. La pista antigua continúa entre el mirador y la carretera. Este corto tramo cruza la carretera más abajo, descendiendo hacia el Cares. Pasa cerca de la necrópolis de Barrejo y vuelve a enlazar con la carretera cerca de una caseta del Parque Nacional. Si se opta por hacer este tramo desde el mirador por la carretera, se puede ver, en una curva a la izquierda (nada más entrar en lo que era el antiguo Parque Nacional de la Montaña de Covadonga), una baja columna de piedra. Es la "Posa la Santa", llamada así porque durante la procesión de la Virgen de Corona (8 de septiembre) se utiliza este pilar para apoyar la imagen de la Virgen mientras se hace una "posa" (un descanso). Conviene señalar que la procesión se inicia en Soto o en Posada de Valdeón, alternativamente.
Desde la caseta del Parque se sigue por la carretera hasta llegar a un grupo de cabañas. Allí existe una pista que baja a mano derecha, cruza el río Cares y llega a la Ermita de Corona. La senda continúa entre bosque, praderas y cabañas. Al llegar al puente Santiján, un puente doble sin barandilla vuelve a salir a la carretera. Si, por el contrario, no se abandona ésta, se pasa junto al Chorco de los Lobos, antigua construcción empleada para matar lobos. Gracias a una batida se encaminaba a los lobos hacia la empalizada de madera. Una vez en este callejón sin salida, un grupo de vecinos, ocultados en los puestos construidos en línea dentro de la empalizada, los iban echando hacia el embudo de la parte inferior. Acosados, los lobos se precipitaban sobre el chozo, una construcción circular de piedra donde se les daba muerte.
A partir del Puente Santiján, el camino es común. Más abajo se pasa al margen derecho del río Cares. Enseguida aparece otro pequeño puente que salva una de las riegas que van a dar a dicho río. No tarda en aparecer un camino que sube a mano derecha. Entra en la ería de Castro. Cruzando los prados se llega al Collao Pando, donde ya se da vista a Caín. Baja en cómodos tornos, salvando una riega de grandes bloques (aunque frecuentemente se encuentra seca) por el Puente La Jarda.
Caín - Canal de Arzón – Collada de Armellán (2 horas – 2 horas 30 minutos)
A la entrada de Caín, aún en el margen derecho del río Cares, se coge una senda que entra hacia unas cabañas. Se dejan éstas a mano izquierda. Siguiendo el camino se encuentran dos cruces (más o menos evidentes). El primero se dirige a una canal herbosa que comunica con la de Arzón. El segundo también da paso a una canal, en este caso menos evidente, la Canal de Mabro, por donde las vacas entraban a la de Dobresengos. Si se opta por tomar un sendero que se encuentra antes de acometer la canal, se llegaría al Sedo Mabro. La única referencia es una pequeña aguja que el sendero deja a la izquierda, pues luego éste se dirige a la pared para, gracias a una estrecha brecha, salir al Canto Mabro. A media ladera se enlazaría con la senda que sube por la Canal de Dobresengos.
El sendero principal, en caso de que no se tome ninguna de las desviaciones antes apuntadas, desciende para bordear el Canto Mabro por su parte baja. También entra en la Canal de Dobresengos, pero lo hace muy abajo, cerca del río Cares. Se trata de un trozo de la senda que comunicaba Bulnes con Caín.
Sin embargo, la opción más directa para entrar en la Canal de Arzón, busca una corta canal que presenta un salto en su parte inferior. Su ubicación le confiere el carácter de desagüe natural de la Canal de Arzón. Quede apuntado este dato por si puede ser útil para situar el emplazamiento de esta vía de acceso. En el mismo sentido se puede señalar que se encuentra, más o menos, a la altura del Collao Pando y a la izquierda de la surgencia de la riega de La Jarda.
Para llegar a la canal existen multitud de sendas del ganado. Una opción consiste en seguir el camino antiguo antes referido. Así, se deja el primer grupo de cabañas a mano izquierda y, antes de llegar a un segundo grupo, remontar por la ladera de la derecha, rodeando un cierre con una "portillera". Recto hacia arriba se encuentra un canto rocoso. Bordeando hacia la izquierda entraríamos en los tornos de una canal herbosa a la que se ha hecho referencia antes al señalar las variantes de entrada a Dobresengos. Aunque esta alternativa es válida, es preferible ir rodeando el canto rocoso por la derecha. Enseguida se encuentra una senda de ganado. Se sube dando vista al Collao del Pando, amplio collado cerrado por el Cuetu Pandu (tiene una cruz en la cima). Los últimos 500 metros de la carretera que baja a Caín se han tallado en los paredones de este cueto que se precipitan sobre el Cares.
El camino más evidente sube al canto rocoso que se va bordeando, por una zona abierta libre de peñas, en busca de un marcado collado. No obstante, se puede seguir rodeando en dirección al salto que cierra la canal de subida por abajo. Cerca de éste, se intuye una travesía algo aérea atravesando la peña hacia la izquierda, que va a salir por encima del sendero más marcado al que se ha hecho mención en primer lugar. Si en vez de aventurarse por este paso de cabras, se sube en dirección a la franja rocosa que se halla a la izquierda del salto de la canal, se va encontrando un buen sendero que en un zigzag se planta sobre dicho salto de agua.
No hay problema para subir toda la canal hasta entrar en la de Arzón, pero es mejor, después de remontar por ella los primeros metros, salir por la izquierda a una panda inclinada, donde se enlaza con las dos variantes antes mencionadas. Nueva travesía hacia la derecha, por un marcado sendero, a ganar un pequeñito collado que vuelve a dar paso a la canal. Sin entrar en ésta, remontando por el corto muro que cierra nuestra posición, existe un sendero acondicionado que da tres o cuatro zigzag entre la peña. Una vez arriba se llega a una traviesa herbosa por la que viene la senda principal que se coge en el cruce anterior al de Mabro (subiendo por la senda antigua del Cares).
En realidad, para afrontar este último tramo, de lo que se trata es de buscar la subida más cómoda, pues se va dando vista a la Canal de Arzón y no hay mayor problema de pérdida.
La Canal de Arzón es una evidente cuesta herbosa de gran inclinación. A la canal entra un sendero muy marcado que no tarda en desaparecer. Luego hay que ir subiendo por la zona que permita un mejor caminar. En Caín recomiendan subir al canto que cierra la canal por la derecha salvando el Sedo Mostajo, se evita así la posible caída de piedras que se canalizan por el centro de la canal. Pero el canto se puede atacar por variados puntos, siendo muy difícil precisar la ubicación del sedo. Particularmente creo adivinar el lugar donde se encuentra el sedo, pero espero equivocarme. Salvando un pequeño salto en el canto, asciende una aérea vira herbosa que permite salir a la parte superior. Es el único punto en que se puede hablar de la existencia de un sedo, pues más arriba el terreno es muy uniforme y bastante accesible.
En caso de duda lo mejor es remontar toda esta interminable canal hasta salir a la Collada de Arzón.
Esta collada es amplia. Da paso a una vaguada que se precipita sobre la Canal de Moeño. Resalta un marcado sendero que hace una travesía por esta vaguada. En la parte final acomete una zona de tornos para remontar una pequeña cuesta que la separa de la Collada Armellán. Sin dejar aún la Collada de Arzón, se recomienda acercarse a las peñas de la derecha. A ellas se accede por una senda de ganado. Llega a un rellano colgado sobre la Canal de Moeño. Es un balcón impresionante. El camino continúa junto a un paré y entra en el canto (por el que se baja al Sedo Mostajo: conviene no olvidar que para bajar un sedo o una canal conviene haberlos recorrido antes en sentido ascendente).
El camino desde la Collada de Arzón a la de Armellán no plantea ningún problema. Al llegar a una bifurcación se toma el sendero que sube, pero sólo para pasar por la fuente, pues ambos convergen más arriba.
Collada de Armellán – Cabezas Altas (3 horas –ida y vuelta-)
La subida a Cabezas Altas se inicia en la misma Collada de Armellán. Se toma la loma que sube hacia el Este. Al principio se sigue el rastro de una vereda del ganado. Más arriba se encuentran pequeñas torcas o fallas en el terreno. A partir de aquí, aunque se pierde el sendero, la ruta se hace más evidente. La loma por la que iniciáramos la ascensión se va configurando como un definido canto que sube directo a lo cimero de Cabezas Altas. Por su derecha se abren verticales desventíos de roca rojiza y descompuesta, que se precipitan sobre las graveras que preceden a la Majada de Moeño. A mano izquierda se van dejando dos vaguadas que confluyen en un punto inferior. Desembocan en la concha que se forma entre las Colladas de Arzón y de Armellán. Por su parte superior, una de ellas sube a morir a una amplia collada que se forma entre el Cueto del Ballestero y Cabezas Altas. Aquella peña destaca por ser un morro calizo al que no se le adivina ninguna subida fácil. La segunda de las vaguadas referidas sube cerca del canto en que nos encontramos y llega hasta la misma cumbre de Cabezas Altas.
Aunque la subida es muy evidente, se trata de buscar la zona más cómoda. Salvo en caso de niebla, en que lo más seguro es no perder la referencia del corte sobre la Majada de Moeño, lo que implica acometer la ascensión por todo el canto, es más cómodo seguir cualquiera de las múltiples sendas que se desvían a la evidente collada, ya mencionada, que se forma entre el Cueto del Ballestero y la cumbre de Cabezas Altas. Devolando a la vertiente de Dobresengos se encuentra La Llambrialina, una de las vías utilizadas por los pastores para comunicar las Canales de Dobresengos y de Moeño.
Desde la collada sólo hay que crestear, a caballo entre las imponentes caídas sobre aquella canal y las empinadas laderas que forman la cuenca que separa las Colladas de Arzón y de Armellán. Parece increíble encontrar una ascensión tan sencilla en un entorno tan agreste.
En la misma cumbre de Cabezas Altas (1.877 m.) se encuentra otro de los pasos a la Canal de Dobresengos. Es el más sencillo de todos y es muy frecuentado por cabras y ovejas. De ello dan fe la cantidad de senderos que bajan por la ladera y que confluyen, tras atravesar una zona de llambrias y grijillo, en un marcado camino que entra en la parte superior de la mencionada canal.
La cima de Cabezas Altas se encuentra en un cordal que arranca de las Puertas de Moeño y baja a morir al Cares, entre Casiellas y Caín. Separa las Canales de Moeño y de Dobresengos (aunque es de rigor señalar que entre ambas se interpone también la Canal de Arzón, pero ésta se interrumpe por encima de los mil doscientos metros).
Empezando la descripción en el río Cares, estaría en primer lugar el Canto Mabro. Ya hemos hecho referencia al camino antiguo del Cares, al Sedo Mabro y al paso empleado por las vacas para entrar en Dobresengos. Todos ellos atraviesan esta cresta. Bastante más arriba, en la vertical de la Collada de Arzón, se encuentra la Cuchilla Mabro. La primera cumbre relevante será el Cueto Alto del Ballestero (Cueto del Ballestero), una mole aislada sobre la collada de la Llambrialina (al Sur). Sigue la cresta de Cabezas Altas. Es una zona de contrastes, pues alterna la suavidad de líneas de la zona de pasto con las abruptas quebradas sobre la Majada de Moeño y la Canal de Dobresengos. Intermedia entre esta cumbre y la más destacada Torre del Pamparroso, se encuentra la Torrezuela, que presenta una curiosa formación caliza sobre la vertiente de Dobresengos, formando un plano de llambrias de engañosa inclinación. La última torre del cordal es la de las Puertas de Moeño, sobre la horcada del mismo nombre.
La Horcada de las Puertas de Moeño marca el punto somital de la Canal de Moeño. Este estrechamiento destaca desde las mismas praderías de Castro. Al otro lado presenta una profunda quebrada sobre el Hoyo Grande Bajero. La salida hay que buscarla en las llambrias de la derecha.
Presidiendo la Canal de Moeño se alza imponente la Torre de La Celada. Marca el inicio de otro cordal que cierra la inmensidad de Moeño por el Oeste. A su derecha se encuentra la Torre del Hoyo la Llera (o Las Torres, como la llaman en Caín). Más modesta, pues apenas sobrepasa los dos mil metros, se presenta la Torre del Medio. Su cumbre es arqueada, casi plana, pero interrumpida por un corte vertical (al Norte). Las dos pequeñas horcadas que se forman a cada uno de sus lados constituyen las vías de comunicación con Collao Jermoso o con el Collao Solano. En Caín llaman a esta peña la Torre del Hoyo la Llera, reservando al promontorio que hay a su derecha el nombre de Torre del Medio.
El siguiente accidente que se aprecia en esta enumeración de mayor a menor altura es La Palanca (para los de Caín), ya sobre el Horcado la Teja, Paso de Moeño a las Traviesas de Arria y a Corona. El cordal ya se descompone en un conglomerado de torres, peñascos, canales y bosques que se precipitan sobre el Cares, abarcando una amplia zona que va desde Corona hasta el Puente de Piedra (pequeño puente sobre la riega que recoge las aguas de las canales de Moeño).
Collada de Armellán – Majada de Moeño – Canal de Moeño – Caín (2 horas – 2 horas 30 minutos)
Pasada la Collada Armellán se encuentran unas colladucas que dan acceso a la Llera Areños, una gravera que el camino atraviesa en sentido descendente hacia la majada de Moeño. Las cabañas se encuentran bajo unas peñas. Carecen de tejas, cuentan con un techo plano de cemento. Un pequeño agujero protegido del agua que arroya por el tejado hace las veces de chimenea. Junto a la majada hay un profundo argayo. La fuente se encuentra al otro lado. Es fácil de ver pues se ha construido un bebedero (aunque está roto).
Para bajar por la Canal de Moeño caben dos alternativas: Las Correntías o El Arroyo. El camino de Las Correntías, muy evidente por pasar por encima de una gran haya solitaria (en realidad son por lo menos dos árboles, pero aparentan un único ejemplar), era el empleado por las vacas, pero un gran argayo dificulta en la actualidad su utilización (sobre todo en el ascenso).
El primer tramo desde la majada es común a ambos. Se baja por el canto que cierra por la derecha el argayo que separa la majada de la fuente. Se llega así a un pequeño collado o rellano de campera donde la senda gira a la derecha para entrar en la vaguada de Moeño. El sendero desciende por la derecha de la vaguada. El cruce se encuentra antes de entrar en una travesía de gravera sobre la haya. El sendero del Arroyo baja a la riega pasando junto a un espino. Más o menos a la altura de la haya, el sendero evita por la derecha un salto de la seca riega, pero enseguida vuelve al cauce. Sigue por el fondo, donde se forman continuos estrechamientos entre peñas. Al llegar al último de éstos, muy estrecho, que da paso a una gravera que cae desde Las Correntías (y que precede al argayo principal), el sendero se desvía a la izquierda, ganando un pequeño collado sobre este último canalón. Tras descender por una empinada vira, continúa a media ladera sobre la riega (a bastante altura).
Traspone un poco marcado canto, dando vista a la parte final de la canal. Abajo destaca un camino que sale de la riega y se dirige a unas peñas, donde se une al que baja por Las Correntías. Aquel sendero es el mismo en que nos encontramos, que, una vez en el canto, inicia un fuerte descenso en dirección a la riega. No es un tramo incómodo, pues el sendero, un poco desdibujado al principio, baja marcando continuos tornos. Si no acometiéramos este descenso y continuáramos a media ladera, acabaríamos colgados sobre un angosto canalón.
En unas peñas donde se resguarda el ganado se unen las dos sendas principales de la canal. Se continúa por la ladera de la derecha de la riega. Ésta se adentra en un sobrecogedor cañón, momento en que el camino aprovecha para ganar un collado y salir de la canal. Ya se da vista a la carretera de Caín. Es frecuente ver coches aparcados en ese punto, pues se trata de un rellano donde mana una fuente. Dista escasos 500 m. del pueblo, pero se trata del tramo más estrecho y angosto del desfiladero, tallado en la pared del Cuetu Pandu, que los conductores procuran evitar, aún a costa de caminar unos metros. Sobre la carretera las praderías de Castro.
El camino llega a la majada de El Arnau. Continúa rodeando las praderas hasta llegar al Collao Pando. En cómodos tornos desciende al pueblo de Caín.